Un oro a la altura de Beitia

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Los Juegos Olímpicos le debían una medalla a Ruth Beitia. En Londres 2012 le tocó el sabor del chocolate amargo, un cuarto lugar. En Río 2016 el destino ha querido que se proclamara campeona olímpica, la primera del atletismo español. No podía ser otra. Ella que tanto ha dado y sigue dando al atletismo de nuestro país, a sus 37 años, ha tocado la cima merecidamente. El sueño se ha cumplido. Veintiséis años de esfuerzo diario han quedado recompensados. Veintiséis años al lado de su 50% , de su entrenador Ramón Torralbo, al que fue a buscar descalza a la grada del estadio Engenhao, en cuanto se confirmó que había ganado el oro olímpico en salto de altura.
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El oro llegó porque la santanderina no falló hasta el 1.97m y sus rivales sí. Los 2.00m fueron imposibles para todas. El título olímpico, el sueño dorado, el regalo más grande de su vida, ha llegado en Río de Janeiro en un año excepcional. Plata en el Mundial de pista cubierta de Portland en el mes de marzo, oro en el Europeo de Ámsterdam en julio. Sencillamente impresionante. Y todo con una sonrisa, una positividad y una deportividad impecables. Abrazando a todas sus compañeras como si fueran sus hermanas pequeñas en cada competición en la que participa. Un ejemplo a seguir.
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El número 13

Dicen de Ruth Beitia que es supersticiosa y que nadie le contó la triple coincidencia que se daba antes de saltar hacia el oro olímpico. España sumaba trece medallas olímpicas en atletismo antes de su final. El equipo olímpico español desplazado a Río, sumaba trece medallas y ella también tenía trece medallas en competiciones internacionales. Un triple trece, que la saltadora de altura se ha encargado de convertir en un triple catorce en un abrir y cerrar de ojos.
La trayectoria deportiva de Ruth Beitia, se puede dividir en dos partes. La primera iría hasta los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Después llegaron aquellos meses en los que decidió retirarse. Comenzó a llover, porque el cielo deseaba que Ruth Beitia continuara su camino. Hasta que un día decidió volver y salió el sol de nuevo. Ahí comienza la segunda parte de su magnifica historia. Mejor que la anterior.
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Hasta los Juegos de Londres, Ruth Beitia ganó un oro, cuatro platas y dos bronces en competiciones internacionales. Casi todas en pista cubierta. El oro, al aire libre en el Campeonato de Europa de 2012, a unos meses de la cita olímpica londinense. Después de Londres, ha ganado cuatro oros, una plata y dos bronces. Cuatro de esas medallas las ha conseguido al aire libre. Los tres últimos oros europeos outdoor han sido suyos. Es la reina del salto de altura europeo desde 2012. Y ahora reina a nivel mundial.
Todos queremos que continúe hasta Tokio 2020. Pero ella asegura que no estará. Eso sí, no pone fecha final a su carrera. Paso a paso, Ruth Beitia Vila continúa dando ejemplo allá donde va, aumentando su colección de medallas, que bien podría formar parte de un museo.

 

LAS PORTADAS
 

 

 

El oro que llegó de la Blume

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El viernes 19 de agosto de 2016, ya está guardado con letras de oro en los libros del deporte español. El día en el que una onubense de tan solo 23 años, se convertía en la primera campeona olímpica de bádminton que no había nacido en tierras asiáticas. Se dice pronto, pero es tan complicado lo que ha hecho, que lo valoraremos mucho más cuando pasen unos años. El encuentro soñado, el partido de su vida.

Carolina Marín nos ha conquistado a todos los españoles. Cerca de dos millones y medio presenciamos la final que la enfrentó a la india Sindhu Pusarla.  En mi caso, con muchos nervios, por haber perdido la española el primer set. Pero con esta mujer, nada esta perdido. Es la mejor del mundo sin discusión y sí, es española. En los siguientes dos sets sacó su entrega, su garra, su fuerza, su motivación y su fuerza mental y se bañó en oro olímpico. Y mi llanto fue mayor que con el oro de Mireia Belmonte en 200 mariposa. Ni una, ni dos. Tres veces se me saltaron las lágrimas viendo ganar a nuestra Caro.

 

EFE

El segundo set vino precedido de un mensaje que ya es historia del deporte español. Unas palabras motivadoras de su mentor Fernando Rivas: «Recuerda a esa niña de 14 años que llegó a la Blume y quería cumplir su sueño. Esa niña de 14 años, me dijo lo que quería , esa niña confía en ti. Esa niña sabe cual es el plan de juego y juega con disciplina, porque es su sueño. Y ese deseo que tú tienes, es más fuerte».

 

Marcelo del Pozo

Ella lo sabía. Todos los que la apoyamos a lo largo del ciclo olímpico, lo sabíamos. Se ha estado preparando durante mucho tiempo para que llegara el momento esperado. No firmaba la plata. Su mentalidad ganadora la diferencia de otros deportistas. Si piensas en ganar, te puede ocurrir cualquier cosa, porque el deporte no es una ciencia exacta, pero terminas ganando. Si llegas a unos Juegos Olímpicos teniendo claro que tu objetivo final, es ser campeona, acabas lográndolo tarde o temprano. Carolina lo ha conseguido en su segunda cita olímpica y probablemente antes de tiempo, porque su preparación siempre estuvo encaminada a los Juegos de 2020.

 

AFP

Poca gente en cualquier disciplina, puede decir que es la mejor de Europa y del mundo. Carolina Marín lo es y por partida doble. Y en Río 2016 ha logrado la triple corona, con el oro olímpico. Varios españoles optaban a esa distinción durante los Juegos brasileños, pero solo ella lo ha conseguido. Su amigo, el patinador Javier Fernández, buscará igualarla en Pyeongchang 2018.

 

Ahora Carolina, solo puede superarse a sí misma. Ya sabe lo que es ganar dos europeos, dos mundiales y el oro olímpico. Más no se puede lograr. Pero conociendo lo ganadora que es, seguro que ya está pensando en volver a conquistar otra triple corona. Gracias Carolina, por tu perseverancia, por tu esfuerzo, por tu sacrificio, por abrir las puertas del bádminton a las siguientes generaciones. Gracias por ser la mejor.

AFP

Hace un tiempo, tuve el placer de leer el libro «Gana el partido de tu vida» escrito por la mejor jugadora de bádminton del mundo y por su excepcional entrenador, Fernando Rivas. Escribí algunas de las frases y citas que salen en el libro prologado por Rafa Nadal. Pienso que con ellas se puede entender todavía mejor, porque Carolina Marín se ha convertido en campeona olímpica. Quiero compartir diez de ellas:

«Lo que he tenido siempre claro, es que quería ganar, que tenía que ser la mejor»

«Las cosas buenas pasan a quiénes las esperan. Las mejores a quiénes van a por ellas»

«El éxito no llega si tú no vas hacia él»

«Tus victorias son sueños que jamás diste por perdidos»

«Me dí cuenta de que los grandes objetivos se cumplen, cuando cada día luchas por un objetivo pequeñito, el que toca cada vez»

«Tus logros se conseguirán no por tu esfuerzo, sino por tu perseverancia»

«Aunque te sientas perdido y sin fuerzas, recuerda que cada día puede ser el comienzo de algo maravilloso»

«Las medallas se ganan en los entrenamientos y se van a recoger al campeonato»

«Deja que tus sueños, sean más grandes que tus miedos»

«Puedo porque pienso que puedo» 

He querido dejar para el final, el lema que Carolina lleva consigo a todas partes. Podría escribir muchas más, pero te recomiendo que leas el libro.

EL ÚLTIMO QUE VALIÓ EL ORO OLÍMPICO

El sueño de una noche de verano

LEE JIN-MAN- AP

La noche del 10 de agosto de 2016 estaba marcada en los calendarios de todos los que admiramos a Mireia Belmonte desde hace años. Estoy en la playa, con mi chica y unos amigos. Todos se van a dormir un poco más tarde de la una de la madrugada, cansados después de un día de sol y de excursión. Me quedo viendo la televisión, nervioso, con esa tensión que indica que algo grande va a pasar. Pero en el deporte, puede ocurrir cualquier cosa. La hora H son las 03:54, cinco menos en Río de Janeiro, donde se están celebrando los Juegos Olímpicos desde hace unos días. Mireia Belmonte llega a la que es su prueba fetiche, los 200 mariposa, tras haber logrado la medalla de bronce, días atrás en los 400 estilos.

El sueño empieza a vencerme, pero no lo termina de hacer. Lucho por mantenerme despierto, porque quiero ver ganar a Mireia no una medalla más, la de oro. Llega el momento. Faltan seis minutos para las cuatro de la madrugada y los nervios cada vez son mayores. La televisión sin volumen, para no molestar. Oscuridad que espera ser iluminada con un oro de la mejor nadadora española de todos los tiempos.

Comienza la final de los 200 mariposa. El momento soñado. La cruz en el calendario. La suerte está echada. Mireia reacciona la tercera de las ocho finalistas. En los primeros 50 metros, toca pared en segundo lugar a un segundo de la australiana Groves. Llega a los 100 metros también en segunda posición, pero a muy poca distancia de la australiana, solo seis centésimas le separan de la medalla de oro. Queda mucho, la mitad de la carrera de su vida. Los nervios y la tensión aumentan y no puedo gritar. En el siguiente paso, el de los 150 metros, ya es primera. Está todo muy igualado, tres nadadoras en menos de ochenta centésimas. Ya solo queda un último empujón y será campeona olímpica.

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Faltan veinticinco metros y Groves se pone muy cerca de Mireia. Por momentos pienso que se le va a escapar, pero acto seguido la veo ganadora. Llega el momento clave, la última brazada. Mireia Belmonte toca en primera posición, con solo tres centésimas de ventaja, pero eso da igual, es campeona olímpica de 200 metros mariposa. Mira al marcador y desborda de alegría. Da un golpe en el agua con las dos manos y no puede dejar de sonreír. Yo no puedo dejar de llorar como un niño. Al amanecer escucho la memorable narración en TVE de Julia Luna y Javier Soriano.

MORRY GASH- AP

Mireia Belmonte García ya es leyenda del deporte, eterna con 25 años. El sueño que había tenido desde que era una niña, se ha hecho realidad, en una noche de verano, en Río de Janeiro. Tiene la medalla de oro en sus manos y ya no se la quita nadie. El trabajo, la perseverancia, el sacrificio de tantos y tantos años, ha merecido la pena.

 

LEONARDO MUÑOZ- EFE

En la grada está su fisio, Mónica Solana también llora, como yo. Ella y su entrenador Fred Vergnoux, saben por lo que ha tenido que pasar Mireia hasta alcanzar el oro olímpico. El cielo deportivo al que solo llegan los que ganan. No hay más.

 

DOMINIC EBENBICHLER- REUTERS