Alejandro Valverde se viste de arcoíris

Alejandro Valverde Belmonte ya es campeón del mundo de ciclismo. La perseverancia le ha llevado a lo más alto. Estaba escrito. Innsbruck (Austria) era el lugar donde tenía que hacer historia. A los 38 años. Pocos deportistas pueden decir que han ganado un Mundial con tanta edad. Ha llegado el sexto oro para el ciclismo español en un Campeonato del Mundo de Ruta, la séptima medalla para el ciclista murciano que por fin va a vestir de arcoíris, el cuarto español que lo consigue tras Abraham Olano, Óscar Freire e Igor Astarloa.

Se lo merecía. Por eso escribo secándome las lágrimas de los ojos después de emocionarme como solo hice cuando la nadadora Mireia (también Belmonte) ganó el oro olímpico aquel inolvidable 10 de agosto de 2016. Llevo con la piel de gallina desde que Valverde ha cruzado la línea de meta (más de media hora) sabiéndose ganador, arrancando a 300 metros del final en este día histórico para el deporte español. Después de 265 kilómetros de esfuerzo total, ha podido en el sprint con el francés Romain Bardet y con el canadiense Michael Woods. La selección española ha estado sensacional. Como las fantásticas narraciones de Carlos de Andrés en Teledeporte y de Antonio Alíx en Eurosport, que han servido para que la emoción haya sido mayor.

La mejor victoria de su carrera

Valverde ha declarado emocionado: “No me lo creo, estoy sin palabras. Es la mejor victoria de mi carrera deportiva. Tantos años luchando, tantas medallas y al final se ha conseguido. Gracias a la selección, todos han estado de 10, no podía fallarles. Esta victoria es de toda la selección y de toda la gente que me ha apoyado siempre”.

Estoy seguro que muchos españoles, aficionados o no al ciclismo, hemos llorado con el oro mundial de Alejandro Valverde. Cuando ha cruzado la meta, en sus primeras declaraciones como campeón y viéndole escuchar el himno de España en el cajón más alto del podio. Para recordar, la entrega de la medalla del tricampeón del mundo consecutivo, el eslovaco Peter Sagan.

 

Hay deportistas que merecen un reconocimiento mundial. Valverde es uno de ellos. Muchos lo intentan como él, pero no logran el objetivo final. Seguramente el ciclista murciano continuará compitiendo, para poder lucir por todo el mundo el bonito maillot arcoíris que le acredita como campeón universal. Pero ya se puede retirar tranquilo. Ha ganado su séptima medalla mundial, quince años después que la primera. 

 

Así lo ha contado Heri Frade en Tiempo de Juego

 

 

Perseverancia, esfuerzo, ganas de ganar

Solo queda dar un GRACIAS con mayúsculas a don Alejandro Valverde Belmonte. Memorable, eterno, leyenda del ciclismo. GRACIAS por tu perseverancia, por tu esfuerzo, por tu humildad, por enseñarnos que el deporte no tiene edad, por tus ganas de ganar, por esta séptima medalla mundial, la primera de oro, que guardaremos para siempre en nuestras retinas y en nuestro corazón. Dentro de un tiempo nos preguntaremos: ¿Qué estabas haciendo cuando Alejandro Valverde ganó el oro mundial el 30 de septiembre de 2018?

 

 

El día que cambió el deporte mundial

Moscú amanece frío y lluvioso. Es 16 de julio de 1980. Nadie sabe que ese día cambiará para siempre el destino del deporte español y mundial. El escenario es majestuoso, el teatro Bolshoi, fundado en el siglo XVIII acoge la 83ª Sesión del Comité Olímpico Internacional (COI). Faltan muy pocos días para la inauguración de los Juegos Olímpicos. Antes hay que conocer al sucesor de Lord Killanin como presidente del máximo organismo deportivo del planeta. Un español, Juan Antonio Samaranch es uno de los cinco candidatos y el favorito para la victoria.

….”Mi estado de ánimo era de serena confianza y entereza en lo que iba a suceder”…, ….”no quería dejarme llevar por un sentimiento de euforia, y me esforzaba constantemente en controlar mis emociones. Y con esa actitud me dispuse a vivir el día más importante de mi vida dedicada al deporte” , cuenta Samaranch en sus memorias.

El 16 de julio de 1980 cambió el rumbo del deporte español

Samaranch, que al día siguiente cumplía sesenta años, recibía el mejor regalo posible. Mayoría absoluta, 44 votos de los 77 posibles fueron para él. A las 15:00 de aquel día de julio, el deporte de nuestro país acababa de dar un vuelco. Nacía la revolución de Samaranch al frente del Olimpismo. “Lo primero que hice fue llamar por teléfono al hotel Moscowa, donde se encontraba mi mujer, Bibis…”.

Las primeras palabras de Juan Antonio Samaranch tras su elección como presidente del COI fueron las siguientes: “Me comprometo a trabajar para mantener la unidad del Movimiento Olímpico, lograr la universalización de los principios de paz, amistad y confraternidad entre la juventud de todo el mundo”.  Le llegaron felicitaciones del Rey Juan Carlos, de Adolfo Suárez, del president de la Generalitat, Josep Tarradellas y la del alcalde de Barcelona, Narcís Serra. Este último sabía que el nombramiento de Samaranch significaba el comienzo de la carrera por los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 para la ciudad condal.

Juan Antonio Samaranch fue presidente del COI durante 21 años

Samaranch fue presidente del COI hasta 2001. Fueron veintiún años llenos de buenas noticias para el deporte mundial. También hubo alguna sombra, como aquella crisis de la institución olímpica a finales de 1998 y todo 1999, con el escándalo de Salt Lake City. Durante las más de dos décadas de mandato, visitó los 200 países del mundo en los que hay Comité Olímpico Nacional.

Fue un auténtico revolucionario. Modernizó y profesionalizó los Juegos, sacándolos de la bancarrota y de la posible desaparición, a la que estaban destinados. Abrió las puertas del Olimpismo a todos los continentes y a los patrocinios para alcanzar superávit año tras año. Embajador del deporte español allá donde fuera. Presidió diez Juegos Olímpicos, cinco de invierno y otros cinco de verano. Hasta 1992 coincidían ambos eventos. Consiguió que eso también cambiara, aumentando los beneficios en cada caso.

La presencia de Samaranch ayudó a que Barcelona acogiese los Juegos de 1992

Sin él al frente del COI, los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 podrían no haberse celebrado. Después Madrid optó por tres veces, pero ya no estaba. El legado de Juan Antonio Samaranch es eterno. El deporte de nuestro país necesita a alguien que se le parezca un poco al menos. Porque Samaranch solo hubo uno y se nos marchó en abril de 2010 sin hacer ruído, sabiendo que su trabajo desde lo más alto del deporte mundial fue de matrícula de honor.

La elección de Barcelona 92 a golpe de clic

En su primer discurso se comprometió a trabajar por la unidad del Movimiento Olímpico y a lograr la universalización de los principios de paz , amistad y confraternidad de la juventud mundial. Compromiso cumplido. Samaranch fue un visionario y se convirtió en el mejor presidente del COI. Sin duda, uno de los personajes más importantes de la historia de nuestro país y el más importante impulsor del deporte español y mundial.

 

 

España en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988

Doscientos hombres y  solo veintinueve mujeres  participaron representando a España en los Juegos Olímpicos de Seúl celebrados en 1988.  El 17 de septiembre tuvo lugar la ceremonia de inauguración con la Infanta Cristina como abanderada. Desde aquel día y hasta la clausura del 2 de octubre, España solo fue capaz de sumar  cuatro medallas y dieciséis diplomas. Una cifra muy baja teniendo en cuenta que cuatro años más tarde correspondería la organización de los Juegos a Barcelona. Los deportes que contaron con más participación española fueron el atletismo, la vela y el hockey hierba.

Las medallas llegaron en cuatro deportes diferentes, los diplomas en once. España acabó en el puesto número 25 del medallero de los 52 países que ganaron al menos un bronce. Un oro, una plata y dos bronces fue el resultado final de España en Seúl, donde se llegaba tras haber ganado seis metales en Moscú 80 y cinco en Los Ángeles 84, sus mejores resultados olímpicos hasta ese momento.

Seis días de espera para celebrar la primera medalla española

El primero en abrir la lata fue Sergi López Miró (Barcelona, 15 de agosto de 1968). Era viernes, 23 de septiembre. El nadador barcelonés llegaba a Seúl como el máximo aspirante de la natación española a hacer un buen papel. Nadie pensaba en la medalla, pero él se encargó de que todos estaban equivocados. La mañana de la final de 200 metros braza, se clasificó con el sexto mejor tiempo: 2´17″ 06,  a 55 centésimas de su récord nacional conseguido en el Europeo de Estrasburgo de 1987 con un excelente cuarto lugar. Llegado el momento clave de su carrera le tocó situarse en la calle 7 entre dos soviéticos.

Salió mal y pasó en sexto lugar en los primeros cincuenta metros de la final con un tiempo de 31 segundos y 10 centésimas. Al paso por el primer hectómetro subió una posición con un tiempo de 1 minuto 5 segundos y 52 centésimas . Llegó a los 150 metros en el mismo lugar con 1 minuto 40 segundos y 15 centésimas. Tocaba remontar a dos rivales para ganar medalla.

La medalla de Sergi López en 200 metros braza fue inesperada

Los últimos cincuenta metros fueron muy emocionantes, casi dramáticos, una lucha total entre tres nadadores: López, el estadounidense Barrowman y el soviético Lozik. A diez metros de la llegada el nadador español les adelanta y se cuelga la medalla de bronce olímpica con un récord de España que también es la séptima mejor marca de todos los tiempos. 2 minutos 15 segundos y 21 centésimas que valieron un histórico podio para la natación española, el segundo tras el bronce de David López Zubero en 200 metros mariposa.

«Estoy como en una nube. Solo pienso en descansar» » Me he quedado mudo al ver a la Reina Sofía y al Príncipe Felipe en el túnel de vestuarios» «Siempre lo he hecho, pero ahora más que nunca quiero dedicarle esta medalla a mi madre» dijo tras ganar la medalla de bronce.

Jorge Guardiola cazó el bronce

La segunda medalla de España en Seúl llegó un día después que la primera. Fue el mismo día que Ben Johnson batía dopado el récord mundial de los 100 metros lisos con 9.79. Jorge Guardiola Hay (Madrid, 11 de septiembre de 1963) ganó la medalla de bronce en la modalidad de «skeet» de tiro olímpico. Semanas atrás ya había sido subcampeón de Europa , llegaba a la capital surcoreana como candidato a la medalla y no defraudó. Guardiola entró en la final con dos buenísimas series, acertó 49 de sus 50 tiros. Su marca definitiva para colgarse el bronce fue de 220, una más consiguió el subcampeón y dos más el campeón olímpico. 196 platos en las series clasificatorias y 24 en la última ronda le sirvieron para cazar el segundo metal para España en los Juegos de Corea.

Doreste se bañó en oro

Cuando José Luis Doreste Blanco (Las Palmas de Gran Canaria, 18 de septiembre de 1956) llegó a los Juegos de Seúl ya sabía lo que era colgarse un montón de medallas en vela, tanto en la clase Star como en Finn. Campeón del mundo y de Europa, buscaba la triple corona con el oro olímpico en la clase Finn. El oro llegó un martes 27 de septiembre. Mientras el tartán se cubría de suciedad con el dopaje de Johnson, él se convertía en campeón olímpico. Doreste luchó el oro hasta la séptima y última regata, ya que había cuatro posibles candidatos a subir a lo más alto del podio.  «Ha valido la pena» dijo al llegar al puerto olímpico sabiéndose ganador.

El regatista español tiene un palmarés envidiable

Doreste empezó a navegar en 1970 y desde 1977 ganó medallas internacionales absolutas. En las anteriores citas olímpicas no le fue bien. Duodécimo en Montreal 1976 y decimoséptimo en Moscú 1980 en la clase Finn y séptimo (diploma olímpico) en Los Ángeles 1984 en la clase Star. A la cuarta fue la vencida. Doreste ganó el oro olímpico en Séul con un barco cedido por la organización, fue descalificado en la cuarta regata, pero aún así se proclamó campeón. Por si todo eso fuera poco, aquel año tuvo dos episodios negativos que complicaron mucho las cosas. Tras parar en un área de servicio, unos ladrones le robaron una de las mejores velas. A solo tres meses de los Juegos de Seúl, un accidente de tráfico volviendo de una competición hizo que se rompieran los mástiles.

«Estos Juegos Olímpicos han sido impropios, ha existido una antideportividad total y absoluta» «Algunos regatistas llegaron a mentir para descalificarme» «He luchado por la medalla y la he ganado en uno de los mejores momentos de mi carrera deportiva» «He cumplido con un objetivo que me había impuesto hace mucho tiempo, eso es lo que importa, ganar un reto que me había fijado».

La medalla olímpica de «Josele» en Séul supuso la cuarta de oro para España en toda su historia. La vela española sumaba así su quinta medalla, la cuarta consecutiva tras la plata de 1976 y los oros de 1980 y 1984.

La plata doble del tenis

El tenis llevaba sesenta y cuatro años sin ser olímpico. Desde Séul no ha dejado de deparar grandes partidos. El de la final de dobles masculino ya forma parte de la historia del tenis. El oro pudo ser para cualquiera de los cuatro finalistas . La pareja española formada por Sergio Casal Martínez (Barcelona, 8 de septiembre de 1962) y Emilio Sánchez Vicario (Madrid, 29 de mayo de 1965) luchó hasta el final por un oro que ganaron los americanos Flach y Seguso. Tres horas y cincuenta minutos de dura batalla en cinco sets.

El comienzo del partido no indicaba nada bueno. Los españoles perdían por un doble 6-3 y además tenían un 5-3 en contra en el tie break del tercer set. A partir de ahí el encuentro fue otro, Casal y Sánchez ganaron el tercer y cuarto set en sendas muertes súbitas. En el quinto y definitivo set, los estadounidenses se pusieron 5-3, pero los españoles lograron igualar la final. El público, emocionado, animaba sin parar. De nuevo el partido empatado a 7. Finalmente en el decimoquinto juego, Sánchez Vicario perdió su saque y con 8-7 a favor, la pareja americana no desaprovechó su servicio para imponerse 9-7 en el quinto y agónico set. El oro se quedó a un paso.  «Vimos el oro de cerca» «Caímos ante la mejor pareja del mundo» dijeron los subcampeones olímpicos.

El año anterior en el Torneo de Wimbledon, Casal y Sánchez también habían perdido contra los mismos rivales que en la final de Seúl. En 1988 ganaron el US Open y dos años después Roland Garros. Fueron una pareja mítica de dobles para el tenis español. Juntos ganaron cerca de cuarenta títulos ATP, pero pasaron a la historia olímpica y del tenis por ganar la plata en Seúl. Una medalla inolvidable.

16 diplomas con dos cuartos puestos rozando podio

Desde los Juegos Olímpicos de Londres 1948, el COI (Comité Olímpico Internacional) decidió premiar también con diploma a los clasificados en cuarto, quinto y sexto lugar. En Los Ángeles 1984 se decidió aumentar el premio al séptimo y al octavo clasificado. España ganó en Seúl dieciséis diplomas, gracias a dos cuartos puestos que se quedaron rozando la medalla de bronce, cuatro quintos, un sexto, seis séptimos y tres octavos puestos. Hubo un atleta (Josep Marín) que se quedó con la miel en los labios en dos ocasiones. En 20km marcha fue cuarto y en la prueba más larga, en los 50km marcha, acabó en quinta posición.

 

FOTOS: EFE

Seúl 88 y el final de una era

Paz, armonía y progreso. Ese fue el lema de los Juegos Olímpicos de Seúl celebrados entre el 17 de septiembre y el 2 de octubre de 1988. El mundo se encontraba a las puertas de un nuevo orden mundial. Al año siguiente caería el Muro de Berlín y después se disolvería la Unión Soviética. El deporte olímpico venía de dos boicots consecutivos de las grandes potencias mundiales, de Estados Unidos y la URSS, en los Juegos de Moscú 80 y Los Ángeles 84 respectivamente. En 1981, el Comité Olímpico Internacional decidió que los Juegos se celebrarían por segunda vez en Asia. En ese momento nadie sabía que serían los últimos Juegos Olímpicos de la Guerra Fría.

Además de la última competición olímpica de la URSS, los Juegos de Seúl supusieron el final de la división de Alemania y de la posición dominante y también polémica de la RDA. Años más tarde se supo que la Alemania del Este había dopado a más de 10.000 atletas entre 1968 y 1989. Un dopaje de Estado brutal. La RDA sumó 102 medallas en Seúl 88. La RFA consiguió 40. Cuatro años después, en Barcelona 92, Alemania «solo» ganó 82 medallas y a partir de ahí ha bajado en el medallero o se ha mantenido en torno a los 40 metales.

Seúl 88 tuvo dos grandes dominadores: Kristin Otto y Matt Biondi

En los Juegos de Corea del Sur hubo dos grandes estrellas. Las dos ganaron un montón de medallas en natación. La que más oros ganó fue la alemana Kristin Otto que en aquellos días tenía 22 años. Otto subió seis veces al podio y en las seis hizo sonar el himno. Fue la gran dominadora de la natación femenina en Seúl. Ganó en los 50m, en los 100m y en el 4x100m libres, en los 100m espalda, en los 100m mariposa y en los 4x100m estilos. Si su país hubiera ido a los Juegos de Los Ángeles 1984, seguro que su palmarés olímpico sería mayor.

El nadador estadounidense Matt Biondi ganó siete medallas en Seúl. Cinco fueron de oro, una de plata y otra de bronce. Llegó a la capital coreana a punto de cumplir los 23 años. Ganó en 50m y 100m libres, en 4×100 y 4×200 libres y en 4×100 estilos. Fue plata en 100m mariposa y bronce en 200m libres. Biondi es uno de los deportistas olímpicos que más medallas ha logrado a lo largo de la historia, once en total.

Kenia, Griffith y Johnson fueron los protagonistas en atletismo

El atletismo tuvo tres grandes protagonistas. Kenia sumó 9 medallas en Seúl, siete en ese deporte. Fue el país que dominó en el fondo y en el medio fondo. Ganó oro en 800m, en 1500m y en 5000m lisos , fue bronce en los 10000m, oro y plata en 3.000 obstáculos y plata en la maratón. Todas las medallas de Kenia en atletismo fueron ganadas por hombres.

La atleta americana Florence Griffith ganó cuatro medallas en los Juegos del 88, tres de oro y una de plata. Griffith llegaba a Seúl como reciente plusmarquista mundial de los 100m lisos, 10″49c (16 de julio de 1988). En Seúl se quedó a solo cinco centésimas de igualarlo con un oro en el que demostró una superioridad aplastante. El oro en los 200m lisos si estuvo acompañado del récord mundial 21 segundos y 34 centésimas. Son marcas que permanecen en el tiempo y que hacen sospechar de cómo consiguió la atleta estadounidense aquellas marcas tan brutales. Es cierto que nunca dio positivo, pero los datos están ahí. Griffith fue también oro en el 4×100 y plata en el 4×400.

Una de las mayores mentiras de la historia del deporte

El 24 de septiembre de 1988 el mundo asistió a una de las mejores carreras de 100 metros lisos de todos los tiempos. Dos días después se supo que todo había sido mentira, que el vencedor se había dopado, que había hecho trampa para ganar el oro olímpico y batir el récord mundial. Un fraude en toda regla. El protagonista de esta historia se llama Ben Johnson, atleta nacido en Jamaica pero nacionalizado canadiense. Llegaba a Seúl como récordman mundial gracias a los 9.83 conseguidos en agosto del 87 en el Mundial de Roma. Aquel día, Carl Lewis se quedó a diez centésimas de Johnson. Ambos se iban a batir en duelo en la final de Seúl.

El favorito era Lewis por lo que se había visto en las eliminatorias. Por primera vez en la historia cuatro hombres bajaron de los diez segundos. Ben Johnson batió el récord del mundo con una marca de 9.79. Carl Lewis se quedó en los 9.92, el británico Linford Christie fue bronce con 9.97 y Calvin Smith hizo 9.99.  48 horas más tarde se descubrió su positivo, le quitaron el oro y el récord, así como el oro y el récord mundial de Roma 1987 y fue suspendido durante dos años. Carl Lewis pasó a ser campeón olímpico y mundial. El «Hijo del Viento revalidaba su oro olímpico ganado en Los Ángeles 1984.  Linford Christie pasó a ser plata olímpica y Calvin Smith bronce.

El susto de Louganis

Ocurrió el 19 de septiembre. Se estaban disputando las eliminatorias del salto de trampolín de 3 metros. El mejor especialista, el estadounidense Greg Louganis, ocupaba el primer lugar y luchaba por llegar a la final. Era el noveno salto de los once  de la clasificación: un doble mortal y medio hacia delante. Cuando ya iniciaba el último mortal se golpeó en la cabeza con el trampolín y cayó al agua como si fuera un muñeco. Afortunadamente solo le dieron tres puntos y pudo continuar compitiendo. El susto fue tremendo. Finalmente se clasificó para la final y ganó la medalla de oro. Días después también fue campeón en la plataforma de 10 metros.

Louganis revalidaba así los dos títulos olímpicos que había conquistado cuatro años atrás en Los Ángeles. Cuatro oros y una plata (en plataforma 10m) en Montreal 1976 adornan su magnífico palmarés en los Juegos que sumados a los cinco oros Mundiales le hacen ser el más grande saltador de trampolín de todos los tiempos. Nadie sabe que hubiera pasado si Estados Unidos hubiera asistido a los Juegos de Moscú. Lo más probable es que tendría otros dos oros olímpicos más.

España ganó cuatro medallas

España había ganado seis medallas en Moscú y cinco en Los Ángeles. Eso sí, con la ausencia de las dos grandes potencias mundiales y deportivas, EEUU y URSS. Dos años antes de los Juegos de Seúl, supimos que Barcelona organizaría los de 1992. Era la primera prueba para saber como llegaría el equipo olímpico español a los Juegos en casa. El resultado fue bastante pobre, se ganaron cuatro medallas y dieciséis diplomas. Fue oro José Luis Doreste en vela, fueron plata Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal en tenis y fueron bronce, Sergi López en natación y Jorge Guardiola en tiro olímpico. España fue vigésimo quinta en el medallero.

La URSS y la RDA dominaron el medallero final

La Unión Soviética acabó Seúl 88 en el primer puesto del medallero con 132 medallas: 55 de oro, 31 de plata y 46 de bronce. La República Democrática Alemana ocupó el segundo lugar con 102 medallas: 37 de oro, 35 de plata y 30 de bronce. El tercer lugar fue para Estados Unidos con 94 medallas: 36 de oro, 31 de plata y 27 de bronce.

Los Juegos Olímpicos de Seúl fueron un éxito organizativa y deportivamente hablando. El presidente del COI en aquellos días, Juan Antonio Samaranch, los calificó en la ceremonia de clausura como los mejores de la historia. El deporte olímpico se modernizaba y dejaba atrás los boicots y el mal rollo. Con Seúl 1988 comenzaba una nueva era.