Seúl 88 y el final de una era

Paz, armonía y progreso. Ese fue el lema de los Juegos Olímpicos de Seúl celebrados entre el 17 de septiembre y el 2 de octubre de 1988. El mundo se encontraba a las puertas de un nuevo orden mundial. Al año siguiente caería el Muro de Berlín y después se disolvería la Unión Soviética. El deporte olímpico venía de dos boicots consecutivos de las grandes potencias mundiales, de Estados Unidos y la URSS, en los Juegos de Moscú 80 y Los Ángeles 84 respectivamente. En 1981, el Comité Olímpico Internacional decidió que los Juegos se celebrarían por segunda vez en Asia. En ese momento nadie sabía que serían los últimos Juegos Olímpicos de la Guerra Fría.

Además de la última competición olímpica de la URSS, los Juegos de Seúl supusieron el final de la división de Alemania y de la posición dominante y también polémica de la RDA. Años más tarde se supo que la Alemania del Este había dopado a más de 10.000 atletas entre 1968 y 1989. Un dopaje de Estado brutal. La RDA sumó 102 medallas en Seúl 88. La RFA consiguió 40. Cuatro años después, en Barcelona 92, Alemania «solo» ganó 82 medallas y a partir de ahí ha bajado en el medallero o se ha mantenido en torno a los 40 metales.

Seúl 88 tuvo dos grandes dominadores: Kristin Otto y Matt Biondi

En los Juegos de Corea del Sur hubo dos grandes estrellas. Las dos ganaron un montón de medallas en natación. La que más oros ganó fue la alemana Kristin Otto que en aquellos días tenía 22 años. Otto subió seis veces al podio y en las seis hizo sonar el himno. Fue la gran dominadora de la natación femenina en Seúl. Ganó en los 50m, en los 100m y en el 4x100m libres, en los 100m espalda, en los 100m mariposa y en los 4x100m estilos. Si su país hubiera ido a los Juegos de Los Ángeles 1984, seguro que su palmarés olímpico sería mayor.

El nadador estadounidense Matt Biondi ganó siete medallas en Seúl. Cinco fueron de oro, una de plata y otra de bronce. Llegó a la capital coreana a punto de cumplir los 23 años. Ganó en 50m y 100m libres, en 4×100 y 4×200 libres y en 4×100 estilos. Fue plata en 100m mariposa y bronce en 200m libres. Biondi es uno de los deportistas olímpicos que más medallas ha logrado a lo largo de la historia, once en total.

Kenia, Griffith y Johnson fueron los protagonistas en atletismo

El atletismo tuvo tres grandes protagonistas. Kenia sumó 9 medallas en Seúl, siete en ese deporte. Fue el país que dominó en el fondo y en el medio fondo. Ganó oro en 800m, en 1500m y en 5000m lisos , fue bronce en los 10000m, oro y plata en 3.000 obstáculos y plata en la maratón. Todas las medallas de Kenia en atletismo fueron ganadas por hombres.

La atleta americana Florence Griffith ganó cuatro medallas en los Juegos del 88, tres de oro y una de plata. Griffith llegaba a Seúl como reciente plusmarquista mundial de los 100m lisos, 10″49c (16 de julio de 1988). En Seúl se quedó a solo cinco centésimas de igualarlo con un oro en el que demostró una superioridad aplastante. El oro en los 200m lisos si estuvo acompañado del récord mundial 21 segundos y 34 centésimas. Son marcas que permanecen en el tiempo y que hacen sospechar de cómo consiguió la atleta estadounidense aquellas marcas tan brutales. Es cierto que nunca dio positivo, pero los datos están ahí. Griffith fue también oro en el 4×100 y plata en el 4×400.

Una de las mayores mentiras de la historia del deporte

El 24 de septiembre de 1988 el mundo asistió a una de las mejores carreras de 100 metros lisos de todos los tiempos. Dos días después se supo que todo había sido mentira, que el vencedor se había dopado, que había hecho trampa para ganar el oro olímpico y batir el récord mundial. Un fraude en toda regla. El protagonista de esta historia se llama Ben Johnson, atleta nacido en Jamaica pero nacionalizado canadiense. Llegaba a Seúl como récordman mundial gracias a los 9.83 conseguidos en agosto del 87 en el Mundial de Roma. Aquel día, Carl Lewis se quedó a diez centésimas de Johnson. Ambos se iban a batir en duelo en la final de Seúl.

El favorito era Lewis por lo que se había visto en las eliminatorias. Por primera vez en la historia cuatro hombres bajaron de los diez segundos. Ben Johnson batió el récord del mundo con una marca de 9.79. Carl Lewis se quedó en los 9.92, el británico Linford Christie fue bronce con 9.97 y Calvin Smith hizo 9.99.  48 horas más tarde se descubrió su positivo, le quitaron el oro y el récord, así como el oro y el récord mundial de Roma 1987 y fue suspendido durante dos años. Carl Lewis pasó a ser campeón olímpico y mundial. El «Hijo del Viento revalidaba su oro olímpico ganado en Los Ángeles 1984.  Linford Christie pasó a ser plata olímpica y Calvin Smith bronce.

El susto de Louganis

Ocurrió el 19 de septiembre. Se estaban disputando las eliminatorias del salto de trampolín de 3 metros. El mejor especialista, el estadounidense Greg Louganis, ocupaba el primer lugar y luchaba por llegar a la final. Era el noveno salto de los once  de la clasificación: un doble mortal y medio hacia delante. Cuando ya iniciaba el último mortal se golpeó en la cabeza con el trampolín y cayó al agua como si fuera un muñeco. Afortunadamente solo le dieron tres puntos y pudo continuar compitiendo. El susto fue tremendo. Finalmente se clasificó para la final y ganó la medalla de oro. Días después también fue campeón en la plataforma de 10 metros.

Louganis revalidaba así los dos títulos olímpicos que había conquistado cuatro años atrás en Los Ángeles. Cuatro oros y una plata (en plataforma 10m) en Montreal 1976 adornan su magnífico palmarés en los Juegos que sumados a los cinco oros Mundiales le hacen ser el más grande saltador de trampolín de todos los tiempos. Nadie sabe que hubiera pasado si Estados Unidos hubiera asistido a los Juegos de Moscú. Lo más probable es que tendría otros dos oros olímpicos más.

España ganó cuatro medallas

España había ganado seis medallas en Moscú y cinco en Los Ángeles. Eso sí, con la ausencia de las dos grandes potencias mundiales y deportivas, EEUU y URSS. Dos años antes de los Juegos de Seúl, supimos que Barcelona organizaría los de 1992. Era la primera prueba para saber como llegaría el equipo olímpico español a los Juegos en casa. El resultado fue bastante pobre, se ganaron cuatro medallas y dieciséis diplomas. Fue oro José Luis Doreste en vela, fueron plata Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal en tenis y fueron bronce, Sergi López en natación y Jorge Guardiola en tiro olímpico. España fue vigésimo quinta en el medallero.

La URSS y la RDA dominaron el medallero final

La Unión Soviética acabó Seúl 88 en el primer puesto del medallero con 132 medallas: 55 de oro, 31 de plata y 46 de bronce. La República Democrática Alemana ocupó el segundo lugar con 102 medallas: 37 de oro, 35 de plata y 30 de bronce. El tercer lugar fue para Estados Unidos con 94 medallas: 36 de oro, 31 de plata y 27 de bronce.

Los Juegos Olímpicos de Seúl fueron un éxito organizativa y deportivamente hablando. El presidente del COI en aquellos días, Juan Antonio Samaranch, los calificó en la ceremonia de clausura como los mejores de la historia. El deporte olímpico se modernizaba y dejaba atrás los boicots y el mal rollo. Con Seúl 1988 comenzaba una nueva era.

 

 

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