El podio más recordado de la historia

El 16 de octubre de 1968 el velocista estadounidense Tommie Smith, batió el récord mundial y olímpico de 200 metros lisos con una marca de 19 segundos y 83 centésimas en los Juegos Olímpicos de México. Su compatriota John Carlos acabó tercero y el australiano Peter Norman se colgó la medalla de plata. La altura de Ciudad de México ayudó a que los tiempos fueran mejores. Aunque parezca mentira, la noticia de aquel día no fueron los récords ni las medallas, horas más tarde tuvo lugar el que es y posiblemente será, el podio más recordado de la historia.

Los orígenes de los medallistas

La historia de Tommie Smith comienza el 6 de junio de 1944 en Clarksville, Texas. Sus padres eran granjeros afroamericanos que cultivaban la tierra de unos blancos. Familia numerosa y muy religiosa que acudía asiduamente a misa. Smith era el séptimo de doce hermanos. Los niños blancos se burlaban de él en el colegio, porque vestía ropa de pobre.

John Carlos nació en Harlem, Nueva York, el 5 de junio de 1945. Cuando era pequeño le dijo a su padre que quería ser nadador. Era bueno. Pero su padre le abrió los ojos y le dijo que nunca podría competir porque en las piscinas donde se entrenaban los deportistas la entrada estaba prohibida para los negros. Cambió de deporte y se dedicó al atletismo. Para entrenarse fue a la Universidad de Texas donde sufrió episodios de racismo.

Peter Norman nació en Victoria, Australia, el 12 de junio de 1942. Sus inicios no fueron duros como los de sus compañeros de podio en México. Antes de aquellos Juegos, se dedicaba a entrenar a un equipo de fútbol australiano. México 68 unió a estos tres atletas para siempre.

Los orígenes de la reivindicación

Meses antes de los Juegos de México, Tommie Smith y John Carlos se pusieron en contacto con Henry Edwards, sociólogo que lideraba la organización OPHR (Olympic Project For Human Rights), Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos. El objetivo era protestar contra la discriminación racial en lugares como Estados Unidos y Sudáfrica y contra el racismo en el deporte. La OPHR quería que los atletas boicotearan los Juegos del 68. El Black Power.

La protesta olímpica más recordada de la historia

Cuando llegó el momento de entregar las medallas de los 200 metros lisos masculinos, en la tarde del 16 de octubre del 68, se produjo la protesta olímpica más famosa de todos los tiempos. Tommie Smith y John Carlos acudieron al podio descalzos, se enfundaron un guante negro cada uno, Smith en la mano derecha y Carlos en la izquierda. En la primera nota del himno estadounidense, agacharon la cabeza y levantaron el puño al cielo en protesta por la opresión de los negros.

Fue un gesto de valentía sin precedentes en la historia del deporte. La ceremonia duró minuto y medio. Una imagen que dio la vuelta al mundo, inolvidable. Un podio histórico que los marcó para siempre. El gesto enfadó a los dirigentes de Estados Unidos y del COI. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage los expulsó de los Juegos de México y su país los marginó durante años.

El tercer hombre del podio

Todo el mundo miraba a Carlos y a Smith, pero Peter Norman los apoyó y se solidarizó con ambos. Él también llevaba una pegatina de la OPHR en el pecho. Fue Norman el que sugirió a sus compañeros de podio que se pusiesen un guante cada uno, porque John Carlos se había dejado su par en la Villa Olímpica. El gesto (también valiente) de Norman no fue bien visto en su país y lo discriminaron socialmente. A pesar de que tenía buenas marcas, decidieron que no participaría en los Juegos de Múnich 1972 por su comportamiento cuatro años antes.

Al día siguiente del histórico podio, la BBC entrevistó a los medallistas de oro y bronce. Les preguntaron si creían que los Juegos Olímpicos eran el lugar adecuado para hacer lo que había hecho. Contestaron que lo habían hecho para que el mundo pudiera ver la pobreza del hombre negro en Estados Unidos. Ese mismo día en la ABC entrevistaron a Tommie Smith, le preguntaron si estaba orgulloso de ser estadounidense. Contestó: “estoy orgulloso de ser un negro estadounidense”. Décadas más tarde confesó que “sentí una luz atravesar mi cuerpo cuando dije eso”.

Smith y Carlos ahora sí son considerados héroes de aquel tiempo. Norman falleció el 3 de octubre de 2006 de un ataque al corazón, tras sufrir una depresión y consumir alcohol en grandes cantidades. Sus compañeros de podio acudieron a su funeral y cargaron su féretro. Unidos por el deporte, por la historia y por la vida hasta el final. Los tres protagonistas del saludo más recordado del siglo XX. Dos héroes negros y uno blanco. 

FOTOS: Sports Illustrated

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