Mireia Belmonte y los tres días en los que fabricó una de sus obras maestras

Cuarenta y cinco minutos. Tres cuartos de hora. Lo que dura cada parte, sin descuento, en un partido de fútbol. Los minutos de música sin interrupción de Cadena 100. Eso es lo que tardó Mireia Belmonte en batir dos récords del mundo en los Mundiales de natación de piscina corta celebrados en Doha. Del 3 al 5 de diciembre de 2014, la nadadora española fabricó una de sus obras maestras. 

Fue un año prácticamente perfecto. Ganó diez medallas en las dos grandes citas. Seis en el Europeo de Berlín en piscina de 50 metros y cuatro en el Mundial de corta de Doha. En la Copa del Mundo se colgó ni más ni menos que 30 medallas. Aquel año histórico nadó 63.915 metros a ritmo de competición. Cifras solo al alcance de la mejor nadadora española de la historia. 

Tres días de diciembre

Era miércoles. 3 de diciembre. Mireia Belmonte llegaba a Doha como una de las favoritas. Salió como una de las reinas de la competición. Nadó dos pruebas exigentes: los 200 metros mariposa y los 400 metros estilos. En la primera se convirtió en la primera mujer en bajar de los dos minutos. Llegaba con una marca personal de 2:01.53, récord de España, y lo pulverizó batiendo un récord mundial de otro planeta: 1:59.61. Fue una marca sideral que sigue siendo la mejor marca de todos los tiempos en 200 metros mariposa. La anterior plusmarca mundial le pertenecía a la china Zige Liu con 2:00.78. 

En aquella final Belmonte tuvo como gran rival a Katinka Hosszu. La húngara dominó gran parte de la prueba, pero cayó derrotada tras un excepcional último viraje de la española. Los primeros cincuenta metros fueron para Hosszu con un tiempo de 26.97. Mireia necesito setenta y ocho centésimas más. La diferencia aumentó al paso por la mitad de la prueba. Hosszu hizo 57.39 y Belmonte tocó pared a ochenta y cinco centésimas, ambas en tiempo de récord. 

La nadadora húngara pasó los ciento cincuenta metros con un tiempazo de 1:28.40. La española comenzó a rebajar la diferencia y se situó a cincuenta y seis centésimas. Los últimos cincuenta metros fueron una delicia. Mireia Belmonte adelantó a Hosszu bajo el agua y fue directa hacia la victoria. Una de las más grandes de su carrera deportiva, salvando las distancias con sus cuatro medallas olímpicas.

Mismo duelo en 400 metros estilos

Hosszu volvió a protagonizar el gran duelo en los 400 metros estilos. Solo cuarenta y cinco minutos después de haber competido en mariposa. Entre las dos finales, la entrega de medallas de la primera. Rozando lo sobrehumano. Mireia volvió a superar a Katinka y rebajó el récord mundial que poseía la húngara bajando de los 4 minutos y 20 segundos. 4:19.86 firmó la campeona olímpica en Río. 

La prueba comenzó siendo dominada por Hosszu con un tiempo de 28.33. Belmonte necesitó una centésima más. Los siguientes cincuenta metros estuvieron dominados por la española. Mireia lideró en los primeros cien metros con un tiempo de 1:00.02. En la espalda, estilo que le beneficia a la húngara, Hosszu aventajó a Belmonte en más de dos segundos. Tocaba remontar en la braza y en el crol. 

Y vaya si remontó la española. Al paso por los 300 metros volvió a dominar la prueba con un tiempo de 3:20.27 con Hosszu a dos centésimas. Ambas afrontaron los últimos cien metros de la final por debajo del récord mundial. En el crol, Mireia no tuvo rival y dejó atrás a Hosszu para nadar hacia otra marca espectacular. 

Dos oros y dos récords mundiales en tan solo tres cuartos de hora. Dos exhibiciones para el recuerdo. “No me esperaba dos récords mundiales. Es como un sueño, algo asombroso. No he pensado en las medallas. De momento tengo ya dos de oro seguras. Quiero seguir disfrutando de la competición”. 

¡Vaya si disfrutó!. Después de aquel día histórico para la natación y el deporte español, la badalonesa apareció en las portadas de varios diarios deportivos. No podía ser menos.

 

 

 

Dominio en las pruebas de estilo libre

El 4 de diciembre afrontó una nueva final como gran favorita. La de 800 metros libre. La española paró el crono en 8:03.41, a cuatro segundos de su récord mundial, pero batiendo el récord de los campeonatos. Para hacernos una idea de esta nueva exhibición hay que mirar el tiempo de la subcampeona mundial. La británica Carlin necesitó cinco segundos más que la española. 

Mireia reconoció tras la prueba que le había faltado algo más de rivalidad para haber conseguido una mejor marca. “Me faltó alguien que me empujara para poder lograr un tiempo mejor.  No me gusta pensar en lo que he hecho sino en lo que tengo por delante”. 

El 5 de diciembre cerró el círculo. Un nuevo oro, esta vez en 400 metros libre. De nuevo sin rivales que se le acercaran y con una marca de 3:55.76. Doblete en medio fondo para la badalonesa. Hasta ese momento solo la norteamericana Janet Evans había logrado doblete en 400 y 800 metros. Ocurrió en el primer Campeonato del Mundo de piscina corta celebrado en Palma de Mallorca en 1993. 

Mireia Belmonte cerró los Mundiales de Doha 2014 como la gran protagonista de la edición junto a Katinka Hosszu. Cuatro oros y dos récords del mundo para la española. Seis medallas, tres oros, tres platas y tres récord mundiales para la húngara. 

Tres documentos imprescindibles sobre Fernando Martín

Fernando Martín Espina (Madrid 25 de marzo de 1962-3 de diciembre de 1989) se marchó al cielo muy pronto. El domingo tres de diciembre de 1989 el baloncesto español sufrió un golpe en el corazón. Su pionero, el madrileño y madridista Fernando Martín, sufría un accidente de tráfico mortal. Aquel día fue uno de los más tristes que se recuerdan en el baloncesto nacional en particular y en el deporte español en general. Se marchaba un excelente jugador. Un fantástico pivot. Un 10 que ya es eterno y que sigue siendo recordado tantos años después. 

El destino quiso que, aquella tarde en la que iba de camino a ver a su Real Madrid, todo se acabara de un plumazo. Ese día estaba lesionado y no iba a jugar contra el CAI Zaragoza en el Palacio de los Deportes. Recuerdo que aquella tarde iba con mi familia en un coche por la M-30 madrileña sobre las 15:45. En el carril contrario vimos que se había producido un accidente de un coche granate. Cuando llegamos a nuestro destino pusimos la radio y nos enteramos del fatal desenlace.

Su legado

El legado que dejó con tan solo 27 años es impresionante. Con la selección fue subcampeón de Europa en 1983 y formó parte del mítico equipo que logró la plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. Con el Real Madrid ganó 4 Ligas, 3 Copas, 1 Supercopa, 2 Recopas, 1 Copa Korac y 1 Mundial de Clubes. Fue el primer español y el segundo europeo en jugar en la NBA, con los Portland Trail Blazers. Algo que ahora parece más fácil y que en aquellos días se veía como algo imposible de lograr. También jugó en el Estudiantes.

A Fernando Martín le ha tocado ver desde ahí arriba muchos éxitos del baloncesto español. Desde el cielo ha podido ver todos los éxitos de las selecciones masculina y femenina. También el «Angolazo» de Barcelona 92. Los triunfos sin pausa de las selecciones inferiores que auguran un futuro muy prometedor tanto en categoría femenina, como masculina. El dominio del Real Madrid de Pablo Laso…Seguro que desde su palco de los mitos del deporte situado en alguna estrella, se sentirá orgulloso de todo lo conseguido.

Dicen los que le conocieron más de cerca que tenía un físico privilegiado. Que podría haber sido atleta o nadador si hubiera querido. Se le daban bien todos los deportes. Jugó al balonmano. Le gustaba la velocidad y ganar siempre. Amigos de sus amigos. Cercano y sin darse ninguna importancia. Le encantaba el campo y salir a la sierra. Competidor nato. Trabajador incansable. Líder. Abrió las puertas de la NBA al baloncesto español. Murió muy joven, a los 27, como grandes de la música como Kurt Cobain, Jim Morrison, Amy Winehouse o Jimi Hendrix.  Fue alguien muy grande. Una leyenda, un mito del baloncesto español. 

Tres documentos para guardar

Con el paso de los años el recuerdo permanece. Hay tres documentos imprescindibles para entender lo que fue Fernando Martín como persona y como jugador de baloncesto. Un libro, una revista y un documental. 

El libro se ha publicado en 2019. Se llama Fernando Martín instinto ganador. Se trata de un trabajo excelente escrito por Javier Balmaseda. Una obra en la que ha participado mucha gente. Cerca de medio millar de testimonios que nos acercan a la figura del mito. Anécdotas, partidos, viajes que explican cómo jugaba el jugador madrileño. Cómo llegó a la NBA. Amigos, familiares y fans, ayudan al autor a enseñarnos cómo era Fernando Martín. 

La revista se publicó en diciembre de 2014. Veinte años después del fallecimiento de Martín. Gigantes del Basket sacó un monográfico especial dedicado al jugador. Una publicación para coleccionistas llena de entrevistas, artículos y portadas con Fernando Martín como protagonista. Lo titularon 25 años sin el mito. 

El documental es una maravilla de dos horas y veinticuatro minutos de duración. También se emitió con motivo del 25 aniversario de la muerte del primer español que jugó en la NBA. En Conexión Vintage- Baloncesto: Fernando Martín, presentado por Paco Grande y emitido en Teledeporte, podemos ver opiniones, entrevistas y partidos jugados por el eterno 10 madridista. ¿Dónde estabas cuando murió Fernando Martín? pregunta Paco Grande al inicio del programa. Una pregunta que nos vuelve a poner la piel de gallina, pasen los años que pasen.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/conexion-vintage/conexion-vintage-baloncesto-fernando-martin/2888774/

 

 

Cuando Rafa y Roger no estén

En esta sociedad de la prisa en la que muchos luchan por ser los primeros, sin haber alcanzado el segundo puesto, conviene fijarse en los grandes de verdad. En los que nos han enseñado a no dar una pelota por perdida y que transitan por la cima de su deporte como si no costase. Cuando Rafa Nadal y Roger Federer se retiren, cuando ya no estén en las pistas de tenis, ya nada volverá a ser como antes. 

Llevamos años oyendo la misma cantinela. Que se acerca el momento de que dejen de ganar. Jóvenes tenistas como el griego Stefanos Tsitsipas (21 años), el ruso Daniil Medvedev (23), el alemán Alexander Zverev (22) o el austríaco Dominic Thiem (26) , son los grandes candidatos a acabar con la hegemonía de los dos mejores tenistas de la historia. 

Aspirantes al trono

Pero, de momento, son solo eso, aspirantes a un trono que en el futuro tendrá un vencedor final. La última Copa de Maestros la ha ganado Tsitsipas. El más joven desde que en 2001 ganara el australiano Lleyton Hewitt. El sexto más joven de la historia en lograrlo. Federer cayó eliminado en semifinales y Nadal y  Novak Djokovic no pudieron alcanzar la penúltima ronda. Que ninguno de los miembros del «Big Three» no haya ganado el Masters es algo que se ha repetido en los últimos cuatro años. Andy Murray ganó en 2016. Dimitrov se impuso en 2017 y Zverev en 2018. Cuatro ganadores diferentes a final de año. Todos pertenecientes a la «Next Gen». 

Que Djokovic, Nadal o Federer no hayan levantado el trofeo de Maestros desde 2015 (Nadal no lo ha logrado nunca) puede ser un síntoma de lo que puede ocurrir en los próximos años. Pero llevamos hablando del final de los grandes del tenis desde hace un montón de tiempo y ese final sigue sin llegar. Solo hay que repasar el listado de tenistas que han acabado como números uno del ránking al finalizar cada año o simplemente quién ha ganado los Grand Slams en los últimos diez años. Djokovic ha acabado como primero en cinco ocasiones (las mismas que en toda su carrera) Nadal en cuatro (cinco en toda su trayectoria) y Murray acabó liderando la clasificación en 2016. 

El «Big Three» ha ganado 33 Grand Slams en la última década

Desde 2010 se han celebrado cuarenta Grand Slams. Novak Djokovic ha logrado quince. Rafa Nadal ha ganado trece. Roger Federer ha vencido en cinco. Stanislas Wawrinka y Andy Murray han sido capaces de ganar tres y Marin Cilic uno. El 82,5 % de los títulos jugados en la última década se los han adjudicado los miembros del “Big Three”. Si nos fijamos solamente en los últimos tres años, el porcentaje es del 100%. Nadal ha ganado cinco grandes, Djokovic cuatro y Federer tres. 

La retirada de Federer y Nadal se acerca. Pero mientras sigan en activo, seguirán siendo favoritos a la victoria en cualquier torneo que disputen. Continúa la lucha por ser el tenista más grande de todos los tiempos. El suizo comenzará 2020 con 20 grandes en el marcador. El español lo hará con 19. Después está Djokovic. El serbio es el más joven de los tres y cuenta con dieciséis títulos. 

El saber ganar y el saber perder de Nadal y Federer, sus discursos y sus entrevistas, son dignas de enseñar a cualquier chaval que esté empezando en el mundo del tenis en particular o del deporte en general. La humildad de ambos y el reconocimiento de errores, los hacen especiales. Sin duda son los dos más grandes tenistas de la historia. Ejemplos a seguir fuera y dentro de las pistas de tenis. Los echaremos mucho de menos cuando decidan escribir la última página de sus libros tenísticos. Sigamos disfrutando y aprendiendo de ellos todo lo que podamos. 

 

 

Fotos: Reuters, Getty

 

Paloma

Paloma del Río Cañadas (Madrid, 4 de abril de 1960) acaba de recibir un Premio Ondas. “Por ser la eterna voz de la gimnasia en España. Gracias a sus conocimientos y su manera de transmitirlos, los espectadores han podido acercarse a este deporte con seriedad y elegancia”.

Ya era hora, decimos algunos. Los que la admiramos y hemos amado el deporte gracias a sus sencillas pero fantásticas narraciones. Muchos hemos crecido con ella. Cuando comenzó en TVE, allá por 1986, yo estaba en la guardería. Toda una vida dedicada a hacer lo que más le gusta. “ Mi vida gira en torno al deporte. Por suerte, he tenido la oportunidad de dedicarme a una profesión que me permite vivirlo de cerca, con pasión, disfrutando, sufriendo y llorando con él”. Escribió Paloma en su libro `Enredando en la memoria´. Orgulloso de ser mecenas de unas páginas cargadas de sinceridad, emocionantes, llenas de anécdotas y mucho recuerdos. Paloma nos habla de su vida, de su profesión y del deporte que le ha tocado contar a millones de personas.

Catorce Juegos Olímpicos

Paloma son las tres medallas de Gervasio Deferr en los Juegos Olímpicos de Sidney, Atenas y Pekín. El bronce de Patricia Moreno. El oro y la plata de las chicas de gimnasia rítmica en Atlanta 96 y Río 2016. Paloma son las cuatro participaciones olímpicas (de 1996 a 2004) de Almudena Cid, su compañera y amiga.

Hablar de Paloma del Río es hacerlo de todas las medallas europeas y mundiales de Javier Fernández. Especialmente del séptimo oro europeo consecutivo del patinador. Su emoción al narrar la última medalla lo dice todo. Fue una lástima que no pudiera contarnos el bronce olímpico de Pyeongchang 2018. TVE no tenía los derechos.

Paloma del Río es Teledeporte y también las medallas de Svetlana Khorkina, Simone Biles, Yuzuru Hanyu y de tantos gigantes de la gimnasia y el patinaje artístico. Paloma es Olimpismo. Ha cubierto catorce Juegos Olímpicos, ocho de verano y seis de invierno. La única periodista española en cubrir tantas ediciones. Se dice pronto, pero es enormemente difícil. Y si las cifras olímpicas ya son tremendas, hay que sumar más de cincuenta Mundiales y Europeos. Una auténtica barbaridad.

En constante búsqueda de la igualdad

Paloma es periodismo deportivo. Es emoción. Mucho trabajo. Constancia. Una manera diferente de contar los deportes, que pocas veces o ninguna, ocupan las portadas de los diarios deportivos. La VOZ con mayúsculas, de la gimnasia, la rítmica y la artística, del patinaje, de la hípica y de otras disciplinas.

Hablar de Paloma del Río es hacerlo de la defensa de la igualdad, de la equidad. De luchar en un mundo de hombres. «No ha sido fácil ser periodista deportivo en un mundo de hombres, pero las mujeres estamos aquí y reivindicamos nuestro hueco» ha dicho al recibir el Ondas.

Ay, Paloma, se acerca Tokio 2020. Ojalá tengamos la oportunidad de disfrutarte y TVE pueda ofrecernos horas en abierto. Será complicado que narres una medalla en gimnasia, pero sería un lujazo volver a escuchar tu voz olímpica. GRACIAS por tantas horas de transmisiones deportivas. Por defender los deportes mal llamados minoritarios y luchar porque el papel de las mujeres sea el mismo que el de los hombres. Leerte, escucharte y verte es un aprendizaje continuo.

29 portadas de Mireia Belmonte, la reina de la natación española

Mireia Belmonte García (Badalona, 10 de noviembre de 1990) merece un museo. Un lugar en el que queden expuestos todos sus triunfos y también sus enseñanzas dentro y fuera de la piscina. En ese museo deberían estar las portadas que le ha dedicado la prensa española y algunos anunciantes. La muestra de este artículo es de veintinueve. Belmonte ha ocupado las primeras páginas en más ocasiones, no todas las que ha merecido, pero ese es otro tema.

Llevamos aprendiendo de la reina de la natación española desde que compitió por primera vez. De sus victorias y de sus derrotas. De las frases y de las respuestas que ha dado en las entrevistas. Es lo que tiene ser la más grande nadadora española de todos los tiempos. Es pasado, presente y futuro. Ojalá su magia no pare nunca. Su legado ya es inmenso. Su colección de medallas también.

29 portadas de la más grande de la natación española

 

Portadas del diario Marca tras su primera y segunda medalla olímpica

 

Mireia fue portada de muchos diarios tras ganar el oro olímpico. Esta fue la que le dedicaron en el suplemento olímpico de El Mundo tras proclamarse campeona olímpica de 200 mariposa.

 

 

 

Seguramente una de las mejores portadas de la historia de Marca. El diario cambió su mancheta ,por el el nombre de la nadadora, tras ganar el oro mundial en Budapest.

 

 

Seis medallas en el Campeonato de Europa de Berlín 2014 valieron este titular tan claro: ESTRELLA MUNDIAL.

Tanto Marca como As llevaron como noticia más importante los dos oros ,con récords mundiales incluidos, de la nadadora española en el Mundial de piscina corta celebrado en Doha en diciembre de 2014.

 

Belmonte fue portada de la revista El País Semanal que publicó un extenso reportaje sobre la badalonesa.

Revistas especiales con motivo de los Juegos de Río 2016

 

Mireia Belmonte es una fuera de serie y no podía dejar de aparecer en esta revista del diario El Mundo.

 

 

 

 

La mejor nadadora española de siempre ha sido portada en varias ocasiones de la revista Sport & Style. En una de ellas compartió protagonismo con la mujer que más quiere en el Día de la Madre.

 

En varias ocasiones, la campeona olímpica, ha felicitado la Navidad y el Año Nuevo a los lectores de la prensa deportiva española.

 

 

Mireia también ha sido la protagonista de las portadas de la revista de Renfe y de Mercados, del Sector Hortofrutícola.

 

 

 

Duelos olímpicos para la historia: el 4×100 libre de Estados Unidos y Francia

Los Juegos Olímpicos nos deparan siempre imágenes memorables, finales históricas y duelos que no olvidaremos jamás. De Pekín 2008 a Río 2016, el 4×100 metros libre masculino de natación, solo tuvo a dos países como campeones y subcampeones olímpicos. Estados Unidos y Francia se repartieron los oros y las platas. Dos oros y una plata para los americanos y un oro y dos platas para los franceses.

En las tres finales celebradas en Pekín, Londres y Río, solo repitieron dos hombres: Michael Phelps y Fabien Gilot de Francia. Phelps nunca ganó una medalla importante en los 100 metros libre. Ni en Juegos Olímpicos, ni en Mundiales. El mejor nadador de todos los tiempos colaboró para que los estadounidenses ganaran tres medallas olímpicas en el relevo. Y si lo miramos desde el otro lado, gracias a sus compatriotas, Phelps pudo alcanzar también el estratosférico récord de veintiocho medallas en los Juegos.

Se llegó a los Juegos de Pekín 2008 con el récord mundial y olímpico, conseguido por el cuarteto sudafricano en Atenas 2004. La marca era de 3 minutos 13 segundos y 17 centésimas. En la semifinal de Pekín 2008, un día antes de la final, Estados Unidos dejó el récord en 3:12.23. 

Una final épica

El 11 de agosto de 2008 se celebró una final para la historia. Estaba en juego el récord de medallas de Mark Spitz. Si Estados Unidos no ganaba el oro, Phelps no podría superar ya las siete medallas de oro de Spitz en Múnich 1972. La prueba tuvo de todo y todo fue bueno. De principio a fin podemos estar hablando de una de las más grandes finales de natación de todos los tiempos. 

Por Estados Unidos comparecen Michael Phelps, Garrett Weber-Gale, Cullen Jones y Jason Lezak. Por Francia, Alain Bernard, Frederik Bousquet, Fabien Gilot y Amaury Leveaux. Phelps y Leveaux son los primeros en lanzarse a la piscina. Todos los ojos están puestos en el americano. Si el cuarteto estadounidense gana, sumará su segundo oro en Pekín, y podrá seguir optando al récord de medallas en unos Juegos Olímpicos. 

Récords por doquier

La primera posta da a entender que estamos ante una final histórica, inolvidable. El australiano Eamon Sullivan cubre sus cien metros en 47.24, récord del mundo de 100 metros libre. En las imágenes se puede ver como siete de los ocho nadadores acaban el primer relevo, por debajo del récord que poseía el francés Alain Bernard. Phelps hizo un gran relevo 47.51, nuevo récord estadounidense y tercera mejor marca de todos los tiempos. 

Igualdad en la segundo relevo y varios hombres que siguen muy por debajo del récord mundial. Los franceses van por la calle 5. Bousquet se coloca en primer lugar y realiza el segundo relevo más rápido del 4×100 libre, 46.63. A falta de 150 metros para el final, Francia es primera, Estados Unidos segunda a 0.29 y Australia ocupa el tercer lugar a 0.63. 

La ventaja se amplía antes del último relevo. Francia va directa hacia el oro con 0.59 de ventaja sobre Estados Unidos. Australia queda ya a 1.07. Peligra el récord para Phelps. Se lanzan a la piscina, Alain Bernard y Jason Lezak. El francés aventaja al americano, tras el último viraje, en 0.82. El oro y la plata parece que tienen dueño. Los australianos ya solo pueden ser bronce. Pasan a casi dos segundos de los franceses. 

Los últimos cincuenta metros son una auténtica barbaridad. Bernard tiene que defender el oro. Lezak se aproxima cada vez más. A cinco metros para el final, el estadounidense iguala al francés y con una última brazada colosal, logra la medalla de oro para Estados Unidos. Fue una proeza increíble, sensacional. Un final épico que le dio el oro a los estadounidenses y que permitió a Michael Phelps seguir su camino hacia los ocho oros en unos mismos Juegos. 

La remontada increíble de Lezak

La euforia y los gritos del cuarteto americano también forman parte de la historia de la natación. Lo vieron perdido. Pero Lezak reaccionó espectacularmente para conseguir ser primeros. Su relevo fue el más rápido de la historia, 46 segundos y seis centésimas. El Cubo de Agua de Pekín acogió una carrera para guardar en el libro de oro del olimpismo. 

Cinco países batieron el récord mundial y olímpico. Estados Unidos ganó el oro con 3:08.24. Francia se colgó la plata con 3:08.32 y Australia el bronce con 3:09.91. Italia acabó en cuarto lugar con 3:11.48 y Suecia fue quinta con 3:11.92. Los ocho finalistas del 4×100 metros libres batieron la marca conseguida por Sudáfrica en Atenas 2004, 3:13.17. Los sudafricanos acabaron séptimos en Pekín con 3:12.66. 

Revancha en Londres

El 29 de julio de 2012 se celebró la final del 4×100 libre de los Juegos de Londres. Estados Unidos buscaba revalidar el título conquistado en Pekín cuatro años antes. Francia la revancha. Ocurrió lo segundo. El deporte te da la oportunidad de volverlo a intentar. De luchar por tu objetivo una y otra vez. En el caso de los Juegos Olímpicos, cada cuatro años. 

Michael Phelps, Cullen Jones y Ryan Lochte repitieron en el cuarteto americano. Se unió Nathan Adrian. Solo faltaba Jason Lezak, el héroe que remontó para ganar en Pekín. El cuarteto francés estuvo formado por Amaury Leveaux y Fabien Gilot, ambos plata en Pekín, Clement Lefert y Yannick Agnel

Estados Unidos nada en la calle 5 y Francia por la calle 6. Los primeros en tirarse a la piscina fueron Adrian y Leveaux. El francés también había sido el primer relevista en 2008. Al paso por los primeros cien metros, Estados Unidos le saca a Australia 0.14. Los franceses son terceros a 0.24. Todo está por decidir. 

Michael Phelps se lanza en segundo lugar. Nada al lado de Fabien Gilot. El relevo del multimedallista es fantástico. Phelps aumenta la ventaja y entrega la posta a Jones con 0.76 sobre los franceses. Australia sigue teniendo opciones, son terceros a 0.82. Lefert es el tercer relevista francés. 

Agnel supera a Lochte

Los últimos cien metros comienzan con ventaja estadounidense. 0.55 sobre Francia y 0.90 sobre Australia. Los últimos relevistas son Ryan Lochte y Yannick Agnel. Tras el último viraje la ventaja de Lochte es de tan solo treinta centésimas. El francés está cada vez más cerca. Los últimos metros de la final de Londres recuerdan a la de Pekín, pero esta vez son los americanos los que defienden el primer puesto. 

Agnel alcanza a Lochte a diez metros del final y le pasa como si fuera un avión. Esta vez no hubo que esperar a la última brazada para saber el vencedor. Agnel confirma la revancha con un parcial magnífico de 46.74. Lochte no lo hizo mal, pero un segundo más lento que el francés 47.74. Esta vez es Francia la reina de la velocidad. Las marcas no superan a las de Pekín, pero se cuelgan un oro histórico. Los que gritan de alegría esta vez son los franceses que ganan con un tiempo de 3:09.93. Estados Unidos es plata con 3:10.38. Rusia se cuelga la medalla de bronce con 3:11.41.

 

ESPECTACULAR REPORTAJE DEL DIARIO L´EQUIPE  (clic)

Estados Unidos vuelve a dominar

Los Juegos de Río 2016 significaron el adiós definitivo de Michael Phelps. Dieciséis años después de su debut en Sidney 2000, ponía punto y final a una carrera inmejorable. El 7 de agosto de 2016 se disputó la final del 4×100 libre. El equipo americano llegaba deseoso de revancha tras el resultado de Londres 2012. Allí los franceses vengaron la derrota de Pekín 2008. El tercer duelo franco estadounidense, de nuevo con Phelps como protagonista.

Phelps y Adrian repitieron en el cuarteto americano. Se unieron Caeleb Dressel y Ryan Held. Por parte de los franceses, Mehdy Metella, Florent Manaudou, Jéremy Stravius y repite Fabien Gilot. El reloj marca las 23:53:09 (hora de Río de Janeiro) cuando da comienzo la final. Phelps nada de nuevo en segundo lugar. Dressel y Metella son los primeros relevistas del equipo estadounidense y francés respectivamente. 

La final comienza igualadísima. Los primeros cien metros son para los franceses con dos centésimas de ventaja sobre Estados Unidos. En tercer lugar se colocan los anfitriones brasileños a cuatro centésimas. El relevo de Michael Phelps (47.12) fue decisivo. Al paso por la mitad de la prueba, Estados Unidos aventaja a Australia en 1.04 y a Canadá en 1.05. 

El llanto de Phelps

Nathan Adrian confirmó la victoria estadounidense en el último relevo. Esta final no fue tan emocionante como la de los dos Juegos Olímpicos anteriores, pero sí provocó las lágrimas del mejor nadador de siempre en el podio. Phelps ganaba así su vigésimo tercera medallas olímpica de las veintiocho que ganó finalmente. Era la decimonovena de oro, le quedaban otras cuatro. “En Pekín 2008 ganamos una gran carrera. Esta la hemos planeado en nuestras habitaciones en los últimos días. Era mi último 4×100 libre y es realmente genial haberlo ganado” dijo emocionado. 

Estados Unidos se colgó el oro con un tiempo de 3:09.92. Francia acabó en segundo lugar con 3:10.53. Australia regresó al podio con 3:11.37. Rusia, que había sido tercera en Londres, se quedó a un puesto de las medallas. 

Una prueba. Tres Juegos Olímpicos. Dos victorias para Estados Unidos y una para Francia. Un protagonista único e irrepetible: Michael Phelps. Natación de muchos kilates. Emoción, esfuerzo, perseverancia. Ingredientes que solo da el deporte. Momentos olímpicos para la eternidad.

Fotos: diario L´EQUIPE , GETTY , AFP Y AP