La duración de las medallas olímpicas: Mireia Belmonte

Lleva desde que era pequeña metida en una piscina. Se hace imposible contar los miles de kilómetros que ha nadado. Lo que sí sabemos es que Mireia Belmonte García (Badalona, Barcelona, 10 de noviembre de 1990) es la mejor nadadora española de la historia. Años de preparación, horas en el gimnasio y en el agua. Sacrificio, esfuerzo, perseverancia y muy pocas vacaciones al año desde que se convirtió en deportista de élite. Todo eso se traduce en una colección inmensa de medallas, triunfos que recordaremos siempre. Medallas olímpicas que ya forman parte de la historia de la natación y del deporte español.

Una de las nadadoras más completas de la historia

Hablar de Mireia Belmonte es hacerlo de una de las nadadoras más completas de todos los tiempos. Pocas pueden firmar un curriculum olímpico como el de la catalana. Mireia ha subido al podio en tres estilos diferentes. Si repasamos el palmarés de los Juegos vemos que solo dos nadadoras más consiguieron lo mismo. La alemana oriental Kristtin Otto en Seúl 1988 y la irlandesa Michelle Smith en Atlanta 1996. Otto fue campeona olímpica en 50 y 100 metros libre, 100 espalda y 100 mariposa. Smith fue oro en 400 libre, 200 y 400 metros estilos y ganó el bronce en los 200 metros mariposa.

¿Qué ocurre con Otto y Smith?

Que sus metales quedan en duda por el dopaje. Otto nunca admitió haberse dopado como hicieron compañeras suyas de la RDA. Smith sí fue pillada. Ambas iban bien preparadas con sustancias prohibidas.
Mireia Belmonte ha ganado cuatro medallas olímpicas tras haber participado en tres ediciones de los Juegos. Comenzó en Pekín 2008, donde no pudo ser finalista en ninguna prueba. Pero todo cambió en Londres 2012. En la capital inglesa nadó tres finales y ganó dos medallas de plata. En Río 2016 también nadó tres finales y ganó un oro y un bronce. La versatilidad de Belmonte la hace única. Se ha colgado un oro y una plata olímpicas en 200 metros mariposa, una plata en 800 metros libre y un bronce en 400 metros estilos. Ya ha quedado comprobado que subir al podio en tres estilos distintos es algo muy complicado.

¿Cuánto han durado las medallas olímpicas de Mireia Belmonte?

Si sumamos los cuatro metales conseguidos suman poco más de diecisiete minutos. Años de preparación para alcanzar la gloria y ha tenido que dedicar menos de veinte minutos en intentar ser la mejor.
Las cuatro medallas de Mireia han llegado en pruebas “largas”. La primera llegó el 1 de agosto de 2012 en los 200 metros mariposa. Se quedó muy cerca del oro. Ganó la plata con un tiempo de 2 minutos 5 segundos y 25 centésimas. Dos días después volvió a quedar en segunda posición en los 800 metros libre. La medalla olímpica en la que Belmonte ha invertido más tiempo. Ganó la plata en 8 minutos 18 segundos y 76 centésimas.

Dos medallas en Río

En los Juegos de Río celebrados en 2016 también ganó dos medallas. La primera llegó el 7 de agosto en una de las pruebas más exigentes de la natación: los 400 metros estilos. Cien metros nadando cada uno de los estilos. Mireia fue tercera en el tramo de mariposa. Sexta en la espalda, el estilo que más le ha costado siempre. Quinta en el tramo de braza y la más rápida en el crol donde se defiende a las mil maravillas. El tramo de estilo libre le valió para ganar la medalla de bronce remontando más de un segundo en el último largo. El tiempo invertido por Mireia fue de 4 minutos 32 segundos y 39 centésimas.

El sueño de una noche de verano

La medalla más importante de las cuatro llegó el 10 de agosto de 2016. Mireia Belmonte hizo historia al convertirse en la primera nadadora española en ser campeona olímpica. La final de los 200 metros mariposa ya forma parte de los mejores momentos olímpicos del deporte español. El sueño de la mejor nadadora de nuestro país se hacía realidad en un tiempo de 2 minutos 4 segundos y 85 centésimas. Solo tres centésimas mejor que la australiana Madeline Groves que dominó la prueba en sus primeros ciento cincuenta metros. La española ocupó plaza de podio desde el inicio. Fue segunda y alcanzó el primer lugar a cincuenta metros del final.
Mireia buscará en los Juegos de Tokio la quinta medalla olímpica. De conseguirla igualará al piragüista David Cal, que tiene el récord español con un oro y cuatro platas. De lograr un oro, superaría al gallego. Con la vigente campeona olímpica de 200 metros mariposa todo puede ocurrir.

Yulimar Rojas conquista Madrid con un récord mundial inolvidable

El reloj marca las 20:10 del 21 de febrero de 2020. Yulimar Rojas (21 de octubre de 1995, Caracas, Venezuela) se dispone a hacer su sexto y último intento en la prueba que domina a las mil maravillas, el triple salto. La tetracampeona mundial (2 oros bajo techo y 2 oros al aire libre) tiene al público de Gallur entregado desde el inicio de una tarde mágica de atletismo. Comienza a aplaudir, para que los 3.000 espectadores que llenan la pista cubierta madrileña, la lleven en volandas hacia la gloria. Yulimar Rojas hace el mejor salto de su vida, 15 metros y 43 centímetros. 

Un vuelo para la eternidad

Ella lo sabe en cuanto aterriza después de volar. Antes de que los jueces indiquen la medición, comienza a saltar de alegría, como su entrenador, el histórico Iván Pedroso, el hombre que impidió a Yago Lamela ser aún más grande de lo que fue.  El público que llena Gallur se echa las manos a la cabeza y espera impaciente la enorme noticia. Sí, se confirma, récord mundial bajo techo para la eternidad. El estadio se pone en pie y aplaude a rabiar a la atleta venezolana. Rojas se abraza a Pedroso y recibe la felicitación de su amiga y compañera de entrenamientos, Ana Peleteiro. La vuelta de honor tras convertirse en la nueva plusmarquista es muy emocionante. Rojas sonríe, lanza el ramo de flores a un espectador y recibe el reconocimiento de un público emocionado ante la gesta que acaba de lograr. 

A por el récord al aire libre

La marca de Yulimar Rojas la sitúa como máxima aspirante al oro olímpico en los Juegos de Tokio. En los de Río 2016 fue subcampeona. Con sus 15,43 metros ha superado el récord de Tatiana Lebedeva. La rusa había saltado 15,36 en Budapest en 2004. Ahora el objetivo de la crack venezolana, además de ser campeona olímpica, es batir la plusmarca mundial al aire libre. En septiembre de 2019, en Andújar (Jaén) fue capaz de alcanzar los 15,41 metros. A solo nueve centímetros del récord de Inessa Kravets. La ucraniana lo dejó en 15,50 en el Mundial de Goteborg celebrado en 1995. 

Si juntamos las mejores marcas de todos los tiempos, la conseguida por Rojas en Gallur es la segunda mejor de la historia. A solo siete de igualar a Kravets. A ocho de situar su nombre como la más grande. Nadie duda que lo conseguirá. Más tarde o más temprano, Rojas alcanzará lo más alto del ránking. Todos lo estamos esperando. 

Tres saltos válidos para una marca sideral

En Gallur le han bastado tres saltos válidos para batir el récord mundial. El primer intento es un nulo. En el segundo salto se queda en 14,65. En el tercero de nuevo nulo. El cuarto salto es un anticipo de lo que estaba por llegar. Vuela hasta los 15,29 metros, la segunda mejor marca de la historia en pista cubierta. En el quinto vuelve a hacer nulo, pero es muy largo y se escapa por los pelos. En el sexto, la gloria eterna. 

“Me lo merecía, me lo merecía”. “Sabía que esta noche llegaba el récord. Lástima que hayan suspendido el Mundial de China en pista cubierta, porque habría conseguido otro título”.»Iván me dijo que hoy era el día y que no lo podía dejar escapar.  Trabajé mucho para esto y aquí está» ha dicho la gigante venezolana. 

Vivir in situ un récord del mundo, con mi padre al lado, en el barrio de Los Cármenes, al lado de mi casa de toda la vida, es un lujazo que no olvidaremos nunca. La pista cubierta de Gallur ya es mágica gracias a Yulimar Rojas. Se respira atletismo en Madrid. Ocurrió en Vallehermoso en el verano de 2019 y lleva ocurriendo durante los últimos años en Carabanchel. Media hora antes del Meeting las gradas ya estaban llenas. En la capital se respira deporte y atletismo de nivel. Ojalá nunca nos falte. Viva el atletismo, siempre.  

 

 

 

 

FOTOS: EFE, RFEA, Andrés Enríquez

La vela española en los Juegos Olímpicos

La vela es un valor seguro del deporte español. Nuestros regatistas han tenido una actuación sensacional y han faltado muy pocas veces a la cita con el podio olímpico. La vela es el deporte que más medallas le ha dado a España, diecinueve en total. Trece oros, cinco platas y un bronce adornan el palmarés.

Para encontrar la primera medalla en vela, hay que viajar muchos años atrás, tanto como a 1932. En ese año los Juegos Olímpicos se disputaron en Los Ángeles. Fueron unos Juegos con muy poca participación española. Solo ocho representantes masculinos, pero que acabaron con una metal para nuestra delegación. Santiago Amat , consiguió la medalla de bronce en la clase Snowbird. El regatista catalán fue líder durante varios días, pero al final de la prueba perdió dos puestos. En esos momentos tenía 45 años.

Seis Juegos consecutivos ganando medallas en vela

Hubo que esperar muchos años para volver a ver una medalla española en vela. En los Juegos de Montreal celebrados en 1976 Antonio Gorostegui  y Pedro Millet  se colgaron la medalla de plata en la clase 470. España acudió a aquellos Juegos del 76 con una delegación de 113 atletas, ciento tres hombres y diez mujeres. España sumó dos metales en Montreal. 

A partir de esa medalla, la vela española encadenó otros cinco Juegos Olímpicos consecutivos subiéndose al podio una o varias veces en cada edición. En Moscú 1980, llegó la primera medalla de oro. Gracias a Alejandro Abascal  y Miguel Noguer fueron los vencedores en la clase Flying Dutchman un histórico 29 de julio. España alcanzó las seis medallas en aquellos Juegos a los que acudieron ciento cincuenta y cinco atletas. 

Dobletes de Luis Doreste y Theresa Zabell

La ciudad estadounidense de Los Ángeles acogió los Juegos de 1984. La vela volvía a ser protagonista con un nuevo oro en un 7 de julio inolvidable. Esta vez gracias al 470 formado por Luis Doreste  y Roberto Molina . Cinco medallas en total se colgaron los deportistas españoles. Acudieron a Los Ángeles un total de 179 atletas, la delegación más amplia hasta ese momento. 

En los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, la vela volvía a subir a lo más alto del podio. José Luis Doreste, en la clase Finn, ganaba un nuevo oro para España. Nuestro país sumaba medalla por cuarta cita olímpica consecutiva. Era 27 de septiembre de 1988 y se acercaban los Juegos de Barcelona. 

Y llegó Barcelona y el inolvidable 1992. Los regatistas españoles se colgaron ni más ni menos que cinco medallas. Cuatro fueron de oro y una de plata. Los oros llegaron gracias al 470 femenino formado por Theresa Zabell  y Patricia Guerra  . También al 470 masculino formado por Jordi Calafat  y Francisco Sánchez Luna

El verano mágico del 92

José María Van der Ploeg  logró subir a lo más alto del podio en la clase Finn y  Luis Doreste y Domingo Manrique  lograron la victoria en Flying Dutchman. Doreste se convertía en uno de los pocos bicampeones olímpicos españoles. La plata fue para la jovencísima de diecinueve años, Natalia Vía Dufresne  en la clase Europa. Las medallas llegaron el 2 de agosto (Finn y Flying Dutchman) y el 3 de agosto (470 masculino y femenino y Europa).  De las 22 medallas ganadas por España, un 22,73 % llegaron gracias a la vela. El 30,77% de los trece oros ganados, llegaron desde el mar. 

Y de Barcelona 1992 a Atlanta 1996. La vela volvía a responder por sextos Juegos consecutivos con dos  medallas de oro. La clase Tornado masculina formada por Fernando León  y José Luis Ballester . De nuevo el 470 femenino, esta vez formado por Theresa Zabell y Begoña Vía Dufresne , fueron los grandes protagonistas. El 29 de julio ellos y el 1 de agosto ellas, sumaron dos de los cinco oros ganados por España en los Juegos de Atlanta. 

Mucho oro

En Sidney 2000 se cortaba la racha y la vela española no consiguió ningún metal. En Atenas 2004 volvía a triunfar aportando tres medallas. Una fue de oro, conseguida por el 49er masculino formado por Iker Martínez  y Xabi Fernández . Llegaron además dos medallas de plata.  Rafa Trujillo en la clase Finn y de Natalia Vía Dufresne y Sandra Azón en la clase 470. Las platas llegaron el 21 de agosto y el oro cinco días más tarde. 

2008 fue el año de los Juegos Olímpicos de Pekín, la vela aportaba esta vez un oro y una plata.  Fueron campeones olímpicos Fernando Echávarri y Antón Paz  en la clase Tornado. Fueron plata Iker y Xabi en 49er. La plata llegó el 17 de agosto y el oro cuatro días después. 

 

Y llegaron los Juegos Olímpicos de Londres, los últimos en los que la vela española ha ganado medalla. Fueron dos de oro. Marina Alabau  en la clase RS:X.  Támara Echegoyen , Ángela Pumariega  y Sofía Toro  en la clase Elliot. Alabau fue campeona olímpica el 7 de agosto y Echegoyen, Pumariega y Toro cuatro días más tarde.

 

 

Fotos: EFE, AFP, AP. GETTY

Grandes dominadores del deporte mundial: Edwin Moses y los 400 metros vallas

Edwin Corley Moses (Dayton, Ohio, Estados Unidos, 31 de agosto de 1955) es el autor de una de las obras maestras del atletismo y del deporte en toda su historia. Dominó los 400 metros vallas durante prácticamente una década. Nadie pudo con él durante nueve años, nueve meses y nueve días. Parece que el destino de esa racha espectacular estaba escrito. Como si fuera el título de una película. Moses estableció un récord de victorias consecutivas muy difícil de superar. En total fueron 122 las victorias seguidas que consiguió en una prueba tan complicada como la suya. Mezcla de velocidad y saltos con el objetivo de ser el mejor. 

Todo comenzó el 26 de agosto de 1977. Ese día, le ganaba el alemán occidental Harald Schmid. Desde aquel momento ganó todas las carreras que disputó hasta llegar al 4 de junio de 1987. El mejor vallista de todos los tiempos acababa en segundo lugar en el Estadio Vallehermoso de Madrid. En una tarde para recordar Moses cayó derrotado ante otro estadounidense llamado Danny Harris. Hasta ese momento el rey Moses había dominado los 400 metros vallas de manera aplastante. Dos días antes de su derrota en la capital española, Moses decía: «Jamás me he planteado la posibilidad de que nadie me gane». 

El primer oro en Montreal

Antes de que comenzase la racha de casi diez años sin conocer la derrota, Edwin Moses se dio a conocer al mundo en los Juegos Olímpicos de Montreal. El 25 de julio de 1976 ganó su primer oro olímpico, aventajando en más de un segundo al también estadounidense Michael Shine, y batiendo el récord mundial con una marca de 47 segundos y 64 centésimas. Moses escribía a los veinte años su primera página dorada en unos Juegos. 

Cuatro años más tarde, los Juegos Olímpicos se celebraron en Moscú. Estados Unidos fue uno de los países que boicoteó aquella edición. Edwin Moses no pudo ampliar su palmarés porque no pudo participar en Moscú 1980. De haber participado nadie duda de que hubiera ganado su segundo oro consecutivo. Ya estaba inmerso en la racha de 122 victorias seguidas. 

Los Juegos Olímpicos de 1984 se celebraron en Los Ángeles. El 5 de agosto se disputó la final de los 400 metros vallas. Moses cumplió con los pronósticos y se convirtió en bicampeón olímpico con una victoria más ajustada que la de ocho años antes en Montreal. Ganó el oro con un tiempo de 47 segundos y 75 centésimas. Once centésimas más lento que en 1976. Danny Harris, el rival que acabó con su histórica racha en Madrid, fue plata con un tiempo de 48 segundos y 13 centésimas. El alemán Harald Schmid, el último capaz de derrotarlo hasta ese momento, fue tercero. 

Bronce olímpico en Seúl

La siguiente cita olímpica se celebró en Seúl. El 25 de septiembre de 1988, Edwin Moses buscaba convertirse en el primer y único hombre que ganaba tres oros olímpicos en los 400 metros vallas. No lo consiguió. Acabó tercero tras su compatriota Andre Philips y el senegalés Amadou Dia Ba. Sumaba su tercera medalla olímpica en tres participaciones, pero lejos de lo que fue durante la década anterior. Seúl fue el ocaso de su magnífica carrera deportiva. 

A sus tres metales olímpicos hay que añadir las cuatro ocasiones en las que fue capaz de batir el récord mundial y dos medallas de oro en los Campeonatos del Mundo de 1983 y de 1987. 

El 9 de agosto de 1983 en Helsinki se convirtió en el primer campeón del mundo de 400 metros vallas. Con un tiempo de 47.50 se impuso a Harald Schmid (48.61) y al soviético Kharlov (49.03). Moses alcanzaba las 81 victorias consecutivas en ese momento, a tan solo una del récord establecido por el también estadounidense Harrison Dillard. 

Bicampeón del mundo

El 1 de septiembre de 1987, con la derrota en Madrid muy reciente, se celebró la final de los 400 metros vallas del Mundial de Roma. En una final igualadísima, Edwin Moses se convirtió en bicampeón del mundo. Los tiempos de los tres primeros lo dicen todo: 47.46 para Moses. La plata para Danny Harris 47.48. Y el mismo tiempo para Harald Schmid. 

Edwin Moses es uno de los más grandes atletas de todos los tiempos. Absoluto dominador de los 400 metros vallas durante casi una década, luchador contra el dopaje en el deporte y embajador de los Premios Laureus, los “oscar” del deporte. 

 

FOTOS: GETTY, AFP, AP, FOTOSPORT

El cuadro del Athletic

Mi padre siempre ha sido del Athletic de Bilbao. Mi hermana también. Podríamos decir lo mismo de mi madre, aunque es cierto que el fútbol no le ha hecho nunca mucha gracia. Los que me conocen saben que soy madridista. Muy madridista. Pero hubo un tiempo, pequeño, la verdad, que también fui del Athletic. El motivo es más que evidente. Cuando eres un canijo te fijas en lo que hace tu familia y, en el caso del fútbol, en el equipo de tu padre. Gente de la tierra, de la cantera. 

Nací en 1982. Aquel año siempre será recordado por el Mundial celebrado en España. Aunque nuestra selección no estuvo a la altura, siempre se ha dicho que la organización fue impecable. La Liga la ganó la Real Sociedad por segundo año consecutivo. Eran tiempos de victoria para los equipos vascos. Tiempos de cambio para el país. Felipe González se convertía en presidente del Gobierno.  

 

Doblete del Athletic

El Athletic ganó las dos Ligas siguientes. La de las temporadas 1982-1983 y 1983-1984. En esta última hizo doblete ganando la Copa del Rey al Barcelona de Maradona. Solo había pasado una semana desde la conquista del título liguero. Todo era felicidad en Lezama y en San Mamés. Lo celebraron con la gabarra en la Ría de Bilbao. Una fiesta que se alargó varios días. Miles y miles de personas en las calles. Para quien no sepa que es una gabarra: barco pequeño de suelo plano que se destina a carga y descarga de bienes pesados en los puertos de ríos y canales. 

Mientras tanto en Madrid, mi padre decidió regalarme un cuadro con una foto enorme del equipo campeón. Un cuadro con la plantilla del Athletic que colgó en mi habitación. Lo recuerdo perfectamente. Una foto parecida a la del comienzo del artículo. Con todos aquellos jugadores nacidos en el País Vasco dirigidos por otro vasco, un jovencísimo Javier Clemente de poco más de 30 años.  Zubizarreta, Liceranzu, Goicoetxea, Urtubi, Dani, Sarabia, Urquiaga, De Andrés, Gallego, Núñez, Argote, Endika, Sola… eran algunos de los nombres de aquel equipo histórico.

Mi padre se sentía orgulloso de aquel regalo. Y creo que yo también, aunque en aquella época mis preocupaciones pasaban por ver a los Fraggel Rock en la televisión o por jugar con los clicks de Playmobil. 

Cambio de equipo

El cuadro del Athletic se mantuvo en mi habitación hasta que decidí que me cambiaba de equipo. La «culpa» la tuvo mi amigo Rober, diez años mayor que yo y madridista. Lógicamente no recuerdo el día que ocurrió. Pero sí que tenía cinco años cuando cambié de chaqueta y le dije a mi padre que prefería ser del Real Madrid. Y para rematar la faena, que no quería tener en mi habitación el cuadro del Athletic que me había regalado, porque ese ya no era mi equipo. Dos en uno. 

Mi padre, que siempre ha sido más bueno que nadie, quitó el cuadro y se lo llevó a otro lugar. Él siguió siendo del Athletic y yo comencé a seguir al Madrid. Y la verdad es que no me arrepiento de todo lo vivido y también sufrido en estas tres décadas. Sobre todo de las siete Copas de Europa ganadas desde 1998. 

Me alegra ver al Athletic en la final de la Copa del Rey. Eliminado el Real Madrid, no veo mejor candidato para hacerse con el título tantos años después. Si gana el Athletic me alegraré por mi padre y por mi hermana y volveré a recordar, que hubo un tiempo en el que yo también fui del «Bilbao», como siempre le hemos llamado en casa. Que nos perdonen los puristas.

 

 

Fotos: diarios Deia, El Correo

Laia Sanz, la mujer diez

Laia Sanz i Pla-Giribert (Corbera de Llobregat, Barcelona, 11 de diciembre de 1985) forma parte de la constelación de estrellas del deporte femenino español. No la busquen en las portadas, ni en los comienzos de los bloques de deportes de los telediarios. Aunque lo ha merecido en incontables ocasiones, como muchas otras deportistas, sus hazañas no consiguen la importancia necesaria. 

Ella es una mujer diez que lleva luchando en un mundo de hombres desde muy pequeña. En enero de 2020 sumó una nueva proeza: acabar el Dakar por décimo año consecutivo siendo la primera mujer en todas y cada una de sus participaciones. «Si me lo dicen hace diez años, no me lo creo». De 2011 a 2020, ninguna otra mujer ha corrido más rápido que Laia Sanz. En 2015 obtuvo su mejor resultado, fue novena en la clasificación final. 

Todo comenzó con la moto de su hermano

A los cuatro años comenzó a darse cuenta de que le gustaba el mundo del motor. Cogió la moto de su hermano, una Cota 25, y podríamos decir que ahí empezó todo. A los siete años participó en una carrera del campeonato catalán junior. A los doce ganó su primera carrera en un campeonato masculino. 

Siempre ha sido una adelantada en los deportes de dos ruedas. Una deportista precoz nacida para ganar. A los 15 años (2000) ganó su primer Mundial de trial. Hasta 2013 no dejó de ganar, salvo en 2007 donde acabó en segundo lugar. Trece mundiales adornan su museo particular. En Enduro tampoco le ha ido nada mal. En 2010 acabó en tercer lugar. Un año después ya fue segunda y entre 2012 y 2016 conquistó sus cinco Campeonatos del Mundo de Enduro. También ha ganado seis títulos en el Trial de las Naciones. 

En 2011 añadió una competición más: el Rally Dakar. Su superioridad ha sido tan aplastante que asusta a todas su rivales. Diez Mundiales, diez veces la mejor. Sanz es una mujer que suele conseguir lo que se propone. «Quien tiene la voluntad tiene la fuerza» es una de las frases que aparecen en su web oficial. 

Diez años campeona del Dakar

Una década luchando en el rally más peligroso , duro y difícil del mundo. Diez años ganando en categoría femenina. «Después de hacer diez Dakar, supongo que ya soy tan pilotos de rallies como de trial» declaró en El País. Acabar diez Dakar significa que no ha tenido que abandonar ninguna carrera hasta el momento. No todos los pilotos pueden decir lo mismo que Sanz. 

En el Dakar es una auténtica leyenda viva. «Para mí tiene muchísimo valor, haber terminado entre los veinte primeros los últimos siete Dakar» dijo a Nadia Tronchoni de El País.

Le gusta el esquí, la lectura, pasear y estar con amigos. La mejor piloto de motos femenina del Dakar y de trial es una auténtica heroína del motor internacional. Una grande del deporte español que no ha gozado del reconocimiento que ha merecido. Coleccionista de títulos sobre dos ruedas que podría pensar en nuevos objetivos sobre cuatro. Veremos qué le depara el futuro a esta gran mujer. 


Fotos: dakar.com