El taconazo que valió la Octava

 

Hay partidos de fútbol que señalan el camino de lo que vendrá más adelante. El 19 de abril de 2000 se jugó en Old Trafford uno de esos encuentros. Jugaban los dos últimos campeones de Europa, el Real Madrid y el Manchester United. En la ida, empate a cero.  El equipo madridista jugó maravillosamente. Todo el equipo estuvo de cine. Pero hay que destacar a tres jugadores por encima del resto. El primero, Iker Casillas. El segundo, Raúl González, autor de dos de los goles y el tercero, Fernando Redondo.

El entrenador del Madrid aquel día, Vicente del Bosque, planteó el partido con un 5-3-2 a priori defensivo, pero que a posteriori demostró todo lo contrario. El Madrid salió con tres centrales, Karanka, Iván Campo y Helguera, flanqueados en las bandas por Michel Salgado y Roberto Carlos. En el medio campo Redondo, Savio y Mcmanaman. En la delantera Raúl y Morientes.

Con la cabeza bien alta

El Real Madrid llegaba a Old Trafford sin ser favorito, cuarto en Liga y con poca confianza de pasar la eliminatoria. Pero salió de allí con la cabeza bien alta tras una auténtica lección de fútbol ante el vigente campeón de la competición. El primer disparo del partido llegó pronto. Fue para el equipo madridista gracias a un tiro «made in» Roberto Carlos en el minuto dos. A los veinte minutos, la fortuna se alió con el Madrid. Michel Salgado centra y Roy Keane en su intento de despejar, mete el balón en su portería. El Manchester intentó empatar antes del descanso, pero Casillas se lo impidió. Los primeros minutos de la segunda parte fueron decisivos para encarrillar el pase a semifinales de la copa de Europa. En el minuto 50 de partido Mcmanaman inicia un contragolpe de libro y Raúl define como solo el sabe hacer. Un golazo sensacional.

Dos minutos después, llegó la jugada que hizo soñar al madridismo con la octava copa de Europa. La jugada que le devolvió a los altares del fútbol europeo, a pesar de que dos años antes había conquistado la Séptima. Un taconazo para la eternidad de un magnífico jugador, de los más elegantes que se han podido ver sobre un terreno de juego, Fernando Redondo. Una jugada maravillosa que forma parte de las mejores que se han producido en seis décadas de la máxima competición europea.

Una jugada para la eternidad

Un toque solo apto para los más grandes de este deporte. Para los atrevidos, para los que no se esconden y sacan lo mejor de sí mismos en los momentos que importan. En los lugares donde siempre serán recordados. Un gol inolvidable de Raúl, tras la asistencia grandiosa de Redondo, que significaba la sentencia, el 0-3, aunque después el Manchester cerrara el partido con dos goles. Un taconazo, con caño incluído al noruego Henning Berg. Un tanto para la historia del fútbol y del Real Madrid. Un mes y cinco días después llegó en París la Octava del equipo madridista. Pero en el «teatro de los sueños» el Madrid cambió el rumbo, con una obra de arte de Redondo que ya está enmarcada en los museos de la memoria futbolística de todos los tiempos.

 

LAS IMÁGENES

PRIMERA PARTE COMPLETA

SEGUNDA PARTE COMPLETA

EL TACONAZO DE REDONDO

 

LAS PORTADAS

 

 

 

 

LAS FOTOS DE AQUELLA NOCHE HISTÓRICA

 

 

 

 

Fotos: AllSport y Getty

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