Sídney 2000, los Juegos del agua

Ocurrió el 23 de septiembre de 1993 en Montecarlo. El mundo olímpico todavía respiraba la resaca de los mejores Juegos Olímpicos, los de Barcelona celebrados un año antes. Aquel día, ya de otoño, de 1993, fue elegida como sede olímpica la ciudad australiana de Sídney. En la 101ª Sesión del Comité Olímpico Internacional se enfrentó a Pekín, Mánchester, Berlín y Estambul. Fue una votación muy igualada. Pekín dominó las tres primeras rondas, con Sídney siempre en segundo lugar. Fue en la votación final cuando todo dio un vuelco y se decidió por solo dos votos de diferencia (45 a 43) que los Juegos del año 2000 serían en Australia.

En 2000 el mundo vivía preocupado por el cambio de número. Había conflictos, guerras y tensiones. Faltaba un año para que todo saltara por los aires, para que nada volviera a ser lo mismo. Para que el mundo cambiara para siempre. Se acababa el segundo milenio. 

Cifras espectaculares

Los Juegos de Sídney se inauguraron el 15 de septiembre. Hasta ese día la antorcha olímpica recorrió 27.000 kilómetros y fue portada por 13.300 relevistas. 10.647 atletas de 200 países lucharon por encontrar la gloria olímpica. Se calcula que en la inauguración participaron más de 12.500 personas y que hubo 50.000 voluntarios.

En Sídney 2000 se entregaron 928 medallas, 301 de oro, 299 de plata y 328 de bronce. Se batieron 25 récords del mundo y 66 olímpicos. La NBC pagó 705 millones de dólares por los derechos de televisión. 220 países pudieron ver los Juegos. 

La atleta aborígen australiana, Cathy Freeman, fue la encargada de encender el pebetero olímpico ante 110.000 espectadores que llenaban el estadio. Freeman se convertía así en la segunda mujer que lo hacía tras Enriqueta Basilio en México 1968. Que Freeman fuese la elegida, estuvo cargado de significado. Los aborígenes no habían sido bien tratados. Fueron excluidos. Hasta 1967 no habían logrado entrar en el censo electoral. 

La ceremonia de inauguración fue emocionante, Cathy Freeman encendió un pebetero en el que se combinaron el agua y el fuego por primera vez. Parecía un presagio de lo que se avecinaba en la competición olímpica. El lema de Sídney 2000 fue “Share the spirit”, comparte el espíritu. 

Agua cubierta de oros

La natación fue el deporte protagonista de los últimos Juegos del segundo milenio. En el agua se batieron catorce plusmarcas mundiales. El Aquatic Center fue el escenario elegido. Donde brillaron las grandes estrellas de estos Juegos. La neerlandesa Inge de Bruijn ganó cuatro medallas en la piscina, tres oros y una plata. Fue campeona olímpica en 50 y 100 metros libre y en 100 metros mariposa. En las dos primeras pruebas tuvo a las mismas acompañantes en el podio, la sueca Therese Alshammar y la estadounidense Dara Torres, plata y bronce respectivamente. Inge de Bruijn fue subcampeona olímpica en 4×100 metros libre. 

En categoría masculina hubo dos grandes protagonistas, el australiano Ian Thorpe y el neerlandés Pieter Van den Hoogenband. Thorpe se colgó cinco medallas (oro en 400 libre, 4×100 y 4×200 libre, plata en 200 libre y 4×100 estilos). VDH subió cuatro veces al podio (oro en 100 y 200 libre y bronce en 50 libre y 4×200 libre). 

La estadounidense Dara Torres ganó cinco medallas en Sídney 2000. Fue oro en 4×100 libre y 4×100 estilos y se colgó tres bronces en 50 y 100 libre y 100 metros mariposa. Estados Unidos, Australia y Países Bajos fueron los tres grandes países en el Aquatic Center.

Tramposa Jones

Cinco medallas se colgó la atleta estadounidense Marion Jones. Campeona olímpica en 100, 200 y 4×400 metros lisos. Bronce en salto de longitud y 4×100. Se la consideró la gran estrella de aquellos Juegos. La mejor deportista de 2000. La gran figura del atletismo mundial. Todo era mentira. Años después confesó que se había dopado y fue desposeída de las cinco medallas. 

El marchador polaco Robert Korzeniowski ganó dos oros en 20 y 50 kilómetros marcha. En la prueba más corta con récord olímpico incluido. Una bestialidad. Inolvidable. Como la remontada del etíope Haile Gebrselassie al keniata Paul Tergat en la recta final de los 10.000 metros. La protagonista de la inauguración, Cathy Freeman, se convirtió en campeona olímpica de 400 metros. Vestida con un traje aerodinámico de una sola pieza, puso en pie a todo el estadio olímpico. 

Fue una de las grandes figuras de los Juegos de 1996. El ruso Alexei Nemov volvió a ser el gran protagonista de la gimnasia artística. En Atlanta ganó seis medallas. En Sídney subió cinco veces al podio olímpico. Fue campeón en la general individual y en barra fija. Subcampeón en suelo. Bronce en caballo con arcos, paralelas y por equipos. En categoría femenina Rumania ganó el oro por equipos dieciséis años después. Las rusas fueron plata y las estadounidenses bronce. 

Once medallas para España

Tras el éxito de Barcelona 92 y la confirmación de Atlanta 96, los Juegos de Sídney 2000 significaron un bajón para el deporte olímpico español. España ganó once medallas, tres oros, tres platas y cinco bronces. Gervasio Deferr en gimnasia, Isabel Fernández en judo y Joan Llaneras en ciclismo en pista se convirtieron en campeones olímpicos. Gabriel Esparza en taekwondo, Rafa Lozano en boxeo y la selección masculina de fútbol fueron subcampeones. Nina Zhivanevskaya en natación, Marga Fullana en Mountain Bike, Alex Corretja y Albert Costa en tenis, María Vasco en atletismo y la selección masculina de balonmano se colgaron las medalla de bronce. 

Estados Unidos y Rusia en lo alto del medallero

Estados Unidos fue el primer país en el medallero con 93 medallas, 37 oros, 24 platas y 32 bronces. Rusia repartió sus 89 metales así: 32 oros, 28 platas y 29 bronces y acabó en segundo lugar. El tercer puesto fue para China con 58 medallas, las mismas que Australia. Los chinos ganaron más oros, 28, por 16 de los australianos.

Fotos: Getty, AFP, AP, Reuters

Sin Marc Márquez no es lo mismo

Es el mejor piloto de motociclismo. Actualmente nadie le hace sombra. Por eso, cuando Marc Márquez Alentá (Cervera, Lleida, 17 de febrero de 1993) no está en los circuitos, la fiesta de Moto GP se hace más aburrida. No es lo mismo un fin de semana con Marc que sin Marc. Ocho años en la categoría reina sin perderse una sola carrera. 

2020 está siendo un año raro, triste. Si pones DAZN y no está él pilotando, el Mundial pierde la chispa que llevamos disfrutando en los últimos años. De 2013 a 2019, Márquez ha ganado todos menos uno. En 2020 ya está confirmado que no podrá ser posible una nueva victoria del piloto español. El séptimo Mundial de Moto GP, el noveno en total, tendrá que esperar. 

Márquez era el favorito. Un año más. El Mundial comenzó a mediados de julio en el circuito de Jerez. El día 19 en las primeras vueltas se salió de la pista cuando ocupaba el primer puesto, pero pudo volver. Regresó en la décimosexta posición a ocho segundos del primero. Comenzó una remontada espectacular. De esas que él solo puede hacer. No era la primera vez que le veíamos así. Pero esta vez parecía imposible que alcanzase el podio. Tras haber superado a trece pilotos y quedarse a tan solo cuatro segundos de la cabeza de carrera, llegó a soñar con ser segundo en Jerez.

Remontada sin premio

Cuando ocupaba el tercer lugar y acariciaba el podio se cayó a solo cuatro vueltas de meta. La remontada increíble quedaba incompleta y la caída llegaba con malas noticias. Fractura en el húmero del brazo derecho. Dos operaciones después sabemos que Márquez ha dicho al Mundial en 2020. 

A pesar de todo no pierde la sonrisa que le caracteriza y piensa en positivo: «Espero perder un año, pero ganar muchos» ha dicho el hexacampeón mundial de Moto GP. “Me gustaría hacer al menos alguna carrera para preparar 2021. Doy las gracias a la gente y a los fans por los mensajes de apoyo. Voy a volver lo antes posible, pero cuando esté bien”.

Ojalá llegue pronto la recuperación. Sin Marc Márquez en pista, poner DAZN los domingos a las 14:00 tiene menos sentido. Su ausencia en tiempos de esta pandemia global es una faena tremenda. 

Foto: Getty

Amberes 1920, la puesta de largo de la bandera olímpica

Con la pandemia del COVID-19 hemos aprendido que no podemos planear nada a medio o largo plazo. Los Juegos de Tokio 2020 fueron cancelados. Más de un siglo atrás ocurrió algo parecido. En 1916 estaba previsto que se celebrasen los Juegos de Berlín, ciudad que finalmente los organizó dos décadas más tarde. La Primera Guerra Mundial y la pandemia de gripe española hizo que se tuvieran que cancelar. El 17 de junio de 1914 se hizo oficial la creación de la bandera olímpica. 

Según indica la regla número 8 de la Carta Olímpica: “El símbolo olímpico consta de cinco anillos entrelazados de iguales dimensiones (los anillos olímpicos), usados ​​solos, en uno o en cinco colores diferentes. Cuando se utilice en su versión de cinco colores, estos colores serán, de izquierda a derecha, azul, amarillo, negro, verde y rojo. Los anillos están entrelazados de izquierda a derecha; los anillos azul, negro y rojo están situados en la parte superior, los anillos amarillo y verde en la parte inferior de acuerdo con la siguiente reproducción gráfica ”. 

Su ideólogo, el barón Pierre de Coubertin, lo definió así: “Estos cinco anillos representan las cinco partes del mundo ahora conquistadas a la causa del olimpismo y listas para aceptar sus fecundas rivalidades. Es más, los colores combinados reproducen los de todas las naciones sin excepción”. 

Un mes y once días después de la presentación de la bandera olímpica, comenzó la Gran Guerra. Del 28 de julio de 1914 al 11 de noviembre de 1918. Hubo que esperar casi dos años para ver izada la bandera con los cinco aros en un estadio olímpico. 

El «renacimiento» del mundo olímpico

El mundo olímpico volvió a resurgir tras ocho años de espera. Amberes fue la elegida. La ciudad belga se preparó en tiempo récord. La designaron como sede, además de para unir a los atletas del mundo, para honrar al pueblo de Bélgica por el sufrimiento que había padecido en la Primera Guerra Mundial.  El cartel de los Juegos lo dice todo. Buscaba un mensaje de unidad y de paz en el mundo tras la división vivida años atrás. Las banderas de los países participantes aparecen entrelazadas. 

 

El 14 de agosto de 1920 se pudo ver izada por primera vez la bandera olímpica. En la ceremonia de apertura también hubo una suelta de palomas simbólica. Y además el atleta  belga Víctor Boin pronunció, por primera vez también, el juramento olímpico. Fue el abanderado de Bélgica en aquellos Juegos. Ganó tres medallas olímpicas. Como jugador de waterpolo fue plata en Londres 1908 y bronce en Estocolmo 1912. En Amberes 1920 fue subcampeón olímpico en esgrima. 

En los primeros Juegos celebrados tras la Gran Guerra, participaron 2.679 atletas de 29 países. 2.601 hombres y 78 mujeres. Fue el debut oficial de España. El abanderado español fue el atleta de 400 metros, José García Lorenzana. La primera delegación enviada por el COE (Comité Olímpico Español) estuvo formada por 58 olímpicos, todos hombres. 

29 países participantes

Estos fueron los 29 países participantes: Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Checoslovaquia, Dinamarca, Egipto, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Grecia, India, Italia, Japón, Luxemburgo, Mónaco, Nueva Zelanda, Noruega, Países Bajos, Portugal, Sudáfrica, España, Suecia, Suiza,Yugoslavia. 

Nueve países europeos y uno americano ocuparon las diez primeras posiciones del medallero. Estados Unidos fue el mejor con 95 medallas, 41 oros, 27 platas y 27 bronces. Suecia acabó en segundo lugar con 64 metales, 19 de oro, 20 de plata y 25 de bronce. El tercer puesto fue para el país anfitrión. Bélgica ganó 42 medallas, 16 oros, 12 platas y 14 bronces. 

Las estrellas

Hubo dos olímpicos estadounidenses que ganaron siete medallas en Amberes. Willis Lee ganó cinco oros, una plata y un bronce en tiro olímpico. Lloyd Spooner se colgó cuatro oros, una plata y dos bronces en el mismo deporte que Lee. 

El esgrimista Nedo Nadi ganó nada más y nada menos que cinco medallas de oro. El italiano ya había sido campeón olímpico en Estocolmo 1912 en florete individual. En Amberes fue oro en esa prueba, en su homóloga por equipos. En sable individual y por equipos y también en espada individual. Especialista en todas las modalidades, fue uno de los deportistas más destacados. Su hermano Aldo Nadi tampoco lo hizo nada mal. Ganó cuatro medallas, también en esgrima. Fueron tres oros y una plata. 

En los Juegos de Amberes 1920 ganó cuatro medallas, tres oros y una plata, uno de los mejores atletas de todos los tiempos. El finlandés Paavo Nurmi se impuso en los 10.000 metros, en la prueba de campo a través individual y también por equipos. Fue subcampeón en los 5.000 metros. Eran las primeras cuatro medallas olímpicas de las doce que logró en total. 

La poquísima participación femenina no impidió que surgieran estrellas como la nadadora estadounidense Ethelda Bleibtreu. Se convirtió en la primera mujer en ganar tres oros en unos Juegos Olímpicos y en la primera estadounidense que ganaba un oro en natación.  Lo logró en 100, 300 y 4×100 metros libre. 

Dos platas para España

Veintidós de los de los veintinueve países participantes se colgaron al menos una medalla. Entre ellos estuvo España que ganó dos platas. Llegaron en fútbol y en polo. En este último fueron subcampeones el 31 de julio : Leopoldo Sainz de la Maza, Álvaro de Figueroa y su hermano José de Figueroa, Hernando Fitz James y su hermano Jacobo Fitz James

Ganaron la plata en fútbol el 5 de septiembre de 1920: Ricardo Zamora, Pedro Vallana, Mariano Arrate, José Samitier, José María Belausteguigoitia, Agustín Sancho, Ramón Eguiazábal, Sabino Bilbao, Félix Sesúmaga, Patricio Arabolaza, Rafael “Pichichi” Moreno, Domingo Gómez-Acedo, Juan Artola, Francisco “Pagaza” Pagazaurtundúa, Luis Otero, Joaquín Vázquez, Ramón “Moncho” Gil y Marcelino Silverio Izaguirre

Los Juegos de Amberes 1920 se clausuraron el 30 de agosto de aquel año. Pero las pruebas correspondientes a aquella cita olímpica se desarrollaron entre el 23 de abril y el 12 de septiembre. Cosas raras del olimpismo de antes. 

Fotos y vídeos : olympic.org , web olympic museum, laligasports

Las medallas olvidadas de Barcelona 92

Hubo un tiempo en el que los Juegos Olímpicos tuvieron deportes de exhibición o de demostración. Disciplinas que repartían medallas pero que no contaban como oficiales. El baloncesto fue deporte de exhibición en San Luis 1904. El béisbol en Estocolmo 1912. El bádminton en Múnich 1972. El tenis en Los Ángeles 1984. Son algunos ejemplos de deportes que al final se convirtieron en oficiales y que ahora podemos disfrutar en cada edición olímpica. En Barcelona 92 fueron tres los deportes de demostración: el hockey sobre patines en categoría masculina, el taekwondo y la pelota vasca. 

Todo el mundo sabe que España ganó 22 medallas en los Juegos Olímpicos de Barcelona: trece de oro, siete de plata y dos de bronce. Pero si contamos los metales conquistados en los deportes de exhibición, la cuenta subiría hasta las treinta y nueve. Fueron diecisiete las medallas que España sumó en hockey (una), taekwondo (seis) y pelota vasca (diez). 

Este es un pequeño homenaje a los protagonistas de aquellas medallas olvidadas de Barcelona 92. A todos aquellos que gozaron de la gloria olímpica, pero cuyos resultados no aparecen en el medallero olímpico oficial. 

Hockey sobre patines

España llegaba a los Juegos de Barcelona como una de las grandes favoritas para obtener la medalla de oro. Potencia mundial y europea desde la década de los 50, en 1992 había ganado diez campeonatos del mundo y nueve de Europa, además de nueve Copas de las Naciones, en categoría masculina. 

El torneo se jugó en cuatro instalaciones diferentes: Pabellón Ateneo de Sant Sadurní, Pabellón del Club Pati de Vic, Pabellón de deportes de Reus y en el Palau Blaugrana de Barcelona. 

Se jugó una primera fase con dos grupos de seis países. España quedó encuadrada en el B con Brasil, Países Bajos, Alemania, Angola y Australia. Ganó sus cinco partidos. La única selección de las doce participantes. Anotó cuarenta y cinco goles y encajó solo cuatro. 

Seis países pasaron a la siguiente fase. España ganó 3 a 2 a Argentina. Goleó 5 a 1 a Países Bajos. Ganó 3 a 1 a Portugal. Empató a 3 con Brasil. Goleó 5 a 1 a Italia. 

España y Argentina fueron los dos primeros clasificados y se convirtieron en los finalistas. El oro y la plata se decidieron en la prórroga tras empatar a cinco en el tiempo reglamentario. Los argentinos fueron superiores y acabaron ganando por ocho goles a seis. España quedaba subcampeona en casa tras haber ganado nueve de los once encuentros jugados. Solo perdió en el partido decisivo. La medalla de bronce fue para Italia que se impuso en el tercer y cuarto puesto a Portugal por tres goles a dos. 

https://www.olympicchannel.com/es/video/detail/argentina-espana-final-del-hockey-sobre-patines-barcelona-1992/

Pelota vasca

En los Juegos Olímpicos de París celebrados en 1900, Francisco Villota Baquiola y José de Amézola se convirtieron en los primeros campeones olímpicos españoles. Fue en pelota vasca. La única vez que este deporte fue considerado olímpico de manera oficial. Luego fue de exhibición en París 1924, México 1968 y en Barcelona 92. 

Al ser un deporte que tiene sus orígenes en Euskadi, Navarra y La Rioja, España siempre ha sido una potencia. Junto a Francia, los países dominadores en el medallero de los campeonatos mundiales. 

Los pelotaris españoles arrasaron en Barcelona 92. Diez pruebas, diez medallas. Cinco de oro, cuatro de plata y una de bronce. En el Mundial de Cuba celebrado en 1990, España había arrasado también con once metales. 

En paleta frontón corto masculino ganó la medalla de oro tras imponerse por 35 a 16 a la pareja mexicana. Óscar Insausti (32 años) y Juan Pablo García (27) fueron los campeones. 

En pala corta frontón corto España ganó a México por 40 a 14 y se colgó el oro gracias a Daniel García y Ricardo Garrido, ambos de 30 años. 

Rubén Beloki (20 años) ganó el oro en mano individual frontón corto tras vencer al francés Philippe Hirigoyen por 22 a 12.  

La pareja formada por Ignacio Lujambio (30)  y Alfredo Valerdi (22) se impuso por 22 a 7 a la pareja francesa en mano parejas frontón corto. 

Dominio español absoluto

Juan Antonio Compañón (20)  y Juan Mugartegui (23) ganaron el oro en Cesta Punta tras imponerse a los franceses por 40 a 26.

María Teresa Palacios (19) y Estefanía Navarrete (21) fueron subcampeonas en frontenis tras caer con la pareja mexicana por 30 a 20. 

En la misma prueba, pero en categoría masculina, Ricardo Font de Mora (25) y José Luis Roig (27) cayeron con los mexicanos por 30 a 12. 

En Paleta goma-Trinquete Miguel Sagarzazu (32) y Miguel Eguinoa (23) se colgaron el bronce al vencer a los uruguayos por 30 a 29. 

Fernando Mendiluce (26)  y Luis Altadill (23) ganaron la medalla de plata en Paleta Cuero Trinquete. Cayeron contra los argentinos por 40 a 30. 

Óscar Goñi (25) y Joaquín Larrañaga (31) también fueron subcampeones al caer contra los mexicanos por 40 a 27 en Mano parejas-Trinquete. 

Taekwondo

El taekwondo ya había sido deporte de exhibición en los Juegos de Seúl 1988. España ganó seis medallas en Barcelona 92, cuatro de oro, una de plata y una de bronce. Es el único de los tres deportes de demostración que actualmentes es olímpico de manera oficial. Comenzó a serlo en los Juegos de Sidney celebrados en el año 2000. Desde entonces España ha ganado seis medallas, un oro, cuatro platas y un bronce. Joel González fue oro en Londres 2012 y bronce en Río 2016. Gabriel Esparza fue plata en Sidney 2000. Brigitte Yagüe fue subcampeona en Londres 2012, al igual que Nico García. Eva Calvo también se colgó la medalla de plata en Río 2016. 

Elena Benítez campeona también como entrenadora

En los Juegos de Barcelona 92, Elena Benítez (25 años) se colgó la medalla de oro en el peso superligero. Se impuso en la final a la francesa Brigitte Gefroy. Dos décadas más tarde, Benítez ganó dos metales como entrenadora de Joel González y Brigitte Yagüe en Londres 2012. 

Coral Bistuer (28 años) había sido bronce cuatro años antes en Seúl. Pero en Barcelona subió dos escalones y se convirtió en campeona en el peso pesado. Ganó en la final a la neozelandesa Susan Graham. Bistuer es bicampeona del mundo y cinco veces campeona de Europa. 

José Santolaria Marcos (21) también se colgó la medalla de oro en peso ligero. Lo mismo que Elisabet Delgado Cazorla (17) en el peso mosca. 

La medalla de plata llegó gracias a Juan Solís Godoy (26 años) en peso medio. Cayó en el combate final contra el estadounidense Herbert Pérez

El bronce español llegó en el peso minimosca masculino. Lo logró Javier Argudo Sesmilo (21 años).  

Diecisiete medallas ganó España en los tres deportes de exhibición de Barcelona 92. Nueve oros, seis platas y dos bronces. Si hiciésemos una suma con las medallas oficiales, España sumaría 39 medallas en los Juegos de Barcelona. Serían 22 oros, 13 platas y 4 bronces. Si todo fuera oficial, España superaría a Cuba y a China en el medallero y solo habría quedado detrás del Equipo Unificado, Estados Unidos y Alemania. 

 

 

Fotos: Olympic Channel y Twitter de Coral Bistuer

El inolvidable oro mundial de Martín Fiz

12 de agosto de 1995. El estadio Ullevi de Goteborg (Suecia) asistió a uno de los momentos más memorables de la historia del atletismo español. Martín Fiz (Vitoria, 3 de marzo de 1963) ganó el oro mundial de maratón. Faltaban solo dos días para que se cumpliera el primer aniversario del triplete histórico en el Europeo de Helsinki donde él también fue oro. Campeón europeo y mundial en un año, brutal. 

Fue un día de muchísimo calor. A las dos de la tarde, momento de la salida de la prueba, los termómetros marcaban veintiséis grados. Por eso la carrera comenzó bastante lenta. Nadie quería gastar fuerzas innecesariamente. Se corrieron los 10 primeros kilómetros en 31 minutos y 59 segundos. La media maratón en 1 hora 6 minutos y 54 segundos. 

Siempre en las primeras posiciones

Martín Fiz siempre estuvo bien situado. Horas antes de la prueba había dicho: “estoy convencido de que os vamos a dar una gran alegría”. Era el máximo favorito. Llegaba en un gran estado de forma, pero en el deporte no se puede cantar victoria hasta que cruzas la línea de meta. 

La temperatura supera los treinta grados. Faltan poco más de siete kilómetros para el final y  cinco atletas lideran la prueba. El español Alberto Juzdado (tercero en Helsinki 1994) , el mexicano Cerón, el brasileño Dos Santos y el británico Whitehead acompañan a Fiz en la búsqueda del podio mundial. 

El atleta vitoriano comienza a aumentar la marcha y Juzdado no puede seguir el ritmo, le entra flato. En cabeza cuatro corredores. Luego tres.  A cinco kilómetros para meta, se quedan solos el Dionicio Cerón y Martín Fiz. Dos Santos no les alcanza.

El mexicano comienza a incrementar la velocidad pero Fiz aguanta. A cuatro kilómetros del final, Cerón se queda solo. Fiz está a unos metros pero sigue con posibilidades. El atleta español mira su cronómetro y es consciente de que el mexicano no va a poder aguantar mucho más el ritmo que ha impuesto. 

Ataque definitivo

Martín Fiz ataca y alcanza a Cerón cuando el reloj marca 2 horas 3 minutos y 43 segundos de carrera. El español supera al mexicano como si fuera un tren de alta velocidad. Ahora el que manda es él. Cerón sufre y comprueba que su ataque de unos metros atrás fue suicida. El calor y la humedad hacen mella. 

A dos kilómetros de meta, la distancia de Fiz sobre Cerón es considerable. El oro está cada vez más cerca. Martín Fiz entra en el estadio a las 16 horas y 11 minutos. La hora del campeón mundial de maratón. Se pone las gafas de sol de su patrocinador. En la recta levanta el brazo derecho en señal de victoria. Después cierra los dos puños. Ha corrido los últimos 2000 metros a un ritmo de dos minutos y cincuenta y un segundos el kilómetro. 

Es el hombre más feliz de la Tierra. Levanta los dos brazos y hace el signo de la victoria con sus manos. 2 horas 11 minutos y 41 segundos después de una prueba asfixiante se proclama campeón mundial. Mira al cielo y da las gracias.Se arrodilla, besa la pista, levanta los brazos y se tumba con las piernas abiertas y los brazos en cruz. Se levanta. Coge la bandera española y la de Euskadi y da la vuelta de honor más importante de su carrera deportiva. “Gané al estilo Induráin” dijo Fiz. Días atrás, el ciclista Miguel Induráin había ganado su quinto Tour. Curiosamente los dos compartían el mismo preparador, el médico Sabino Padilla.  “Me merecía este oro” añadió el campeón vitoriano. Los 250 kilómetros semanales de preparación por tierras segovianas habían merecido la pena. 

Campeón de Europa y del mundo

Cerón llega medio minuto después. Dos Santos gana el bronce. Los héroes de Helsinki, Alberto Juzdado y Diego García llegan en quinta y sexta posición respectivamente. En 1994 hubo triplete español en el Europeo. Un año después tres españoles entre los cinco primeros del mundo. Sensacionales. «Martín nos gana hasta en los entrenamientos; no nos cede ni un metro. Todo lo quiere ganar» dijo García. 

La de Goteborg era la quinta maratón de su vida. Cuatro victorias y una sola derrota para Martín Fiz. Ganó en Helsinki en 1993 y 1994. Venció en Rotterdam cuatro meses antes de su oro mundial. Acabó duodécimo en Boston en abril del 94. “No me arrepiento de empezar tarde en esta disciplina; era el momento justo” dijo el campeón de Europa y mundial.

Fiz ganó con el dorsal 403 pero con una camiseta que no era la suya. Se colgó el oro mundial con la de su compañero de habitación Valentín Massana, subcampeón mundial de 20 kilómetros marcha unos días antes. Una prenda que valió un oro y una plata, las dos únicas medallas de España en Goteborg 1995. Fiz cogió la camiseta por error porque según dijo eran muy parecidas las de marcha y maratón.

 

FOTOS: GETTY IMAGES

Los siete oros de Río 2016

Todo el que me conoce un poco sabe que el deporte y los Juegos Olímpicos son algo muy importante en mi vida. El verano de 2016 me tocó vivir la cita olímpica en tres lugares diferentes: Benalmádena, Cuenca y Madrid. Desde Barcelona 92 había seguido todos los Juegos en casa salvo los de Atenas 2004, que también los vi durante unos días en el pueblo de mi padre, Berlanga de Duero (Soria).

Los de Río 2016 fueron unos Juegos Olímpicos especiales. Lo entenderemos si miramos al medallero final. España ganó diecisiete medallas. Los números finales estuvieron en la horquilla habitual de ediciones anteriores. Pero hubo algo que cambió, el número de campeones olímpicos. Una cifra que llegó a alcanzar los trece en el mágico verano del 92. En Atlanta 1996 y en Pekín 2008 se llegó a los cinco oros. En Brasil se llegó más lejos, no al nivel de Barcelona, pero España sumó siete. Un resultado magnífico. Cuatro de los siete campeones fueron mujeres. El mejor resultado dorado del deporte femenino en casi un cuarto de siglo.

Los siete oros llegaron en siete días diferentes. Cuatro lo hicieron en deportes de agua: una en natación y tres en piragüismo. El tenis, el bádminton y el atletismo fueron el resto de disciplinas donde sonó el himno español.

10 de agosto

Noche del 10 de agosto en Brasil. Madrugada del 11 de agosto en España. Llega el primer oro para España. Estoy pasando unos días en el apartamento de unos amigos en Benalmádena (Málaga). Todos duermen menos yo. Volumen de la televisión en el cero para no molestar. Tarda en llegar el momento. Por fin sale a la piscina Mireia Belmonte. Dispuesta a hacer historia en la final de 200 metros mariposa. Con suspense y gracias a una carrera sensacional y a una última brazada inolvidable, la mejor nadadora española de siempre, se convierte en campeona olímpica con tres centésimas de ventaja sobre la subcampeona, la australiana Groves. No puedo gritar. Contengo la emoción, pero lloro como un niño. Mireia abre la lata de los oros. Cuatro días antes había abierto la del medallero español con el bronce en los 400 metros estilos.

11 de agosto

Tras haber dormido tres horas, amaneció un nuevo día de sol y playa. Por la tarde teníamos previsto ir a Mijas, otro lugar maravilloso de la costa malagueña. De camino vi el siguiente oro español. En el móvil. Nos los dicen hace años y no nos los hubiéramos creído. En la parte trasera del coche de mis amigos, vi ganar a Maialen Chourraut en piragüismo aguas bravas. El destino o la casualidad quisieron que el oro llegase antes de entrar en el parking. Chourraut se superaba a sí misma y subía dos escalones en el podio con respecto a Londres 2012 donde conquistó la medalla de bronce. Una gesta increíble de la piragüista vasca.

12 de agosto

El tercer oro para España en Río 2016 también lo vi en tierras malagueñas. De nuevo tocó trasnochar. 12 de agosto en Brasil. Rafa Nadal y Marc López luchan por el oro contra la pareja rumana. Nadal ya sabe lo que es ganar un oro olímpico (Pekín 2008). Repite esta vez acompañado de su amigo.Fue una final emocionante que se resolvió en tres sets. Ganaron los españoles el primero, igualaron los rumanos en el segundo y certificaron el oro, Nadal y López, en el tercero y definitivo. De nuevo, me tocó vivirla en silencio.

 

16 de agosto

El 16 de agosto nos fuimos a pasar unos días a la Casa del Canónigo en Caracenilla (Cuenca). Ese día llegó el cuarto oro para España en los Juegos de Río. De manera inesperada el piragüista Marcus Cooper se impuso en el K1-1000 metros con una remontada espectacular. Lo vi mientras comíamos en un restaurante en un pueblo cercano a la casa rural, en Huete.

18 de agosto

Tras pasar dos noches en Caracenilla tocaba regresar a Madrid. Decidimos pasar el día en el embalse de Buendía. El quinto oro de España llegó de nuevo desde el agua. Mientras buscábamos sitio para aparcar cerca del embalse, Saúl Craviotto y Cristian Toro hacían historia en el K2-200 metros. Tercer título para el piragüismo español en Río. Craviotto conseguía así su tercera medalla olímpica. Los baños en el embalse me sentaron genial aquel 18 de agosto. Me imaginaba a Craviotto y a Toro apareciendo a lo lejos con su medalla de oro colgada del cuello siendo aplaudidos por las pocas personas que estábamos allí.

19 de agosto

De los siete oros de España, solo viví los dos últimos en mi casa de Madrid. El sexto llegó la tarde del 19 de agosto gracias a Carolina Marín. La mejor jugadora de bádminton que ha tenido y tendrá España, llegaba como una de la grandes favoritas a las medallas y se colgó un oro que recordaremos siempre. Ella emocionada en Río y yo en mi sofá. Acordándome de aquella entrevista que tuve el honor de hacerle antes de que empezasen a llegar los éxitos internacionales. Marín demostrando una vez más su lema: «puedo porque pienso que puedo».

20 de agosto

La traca final llegó el 20 de agosto. De madrugada. Tras haber pasado la tarde tomando cañas y tapas en una de las terrazas del Parque de Aluche, volvimos a casa a tiempo para ver ganar un oro histórico para el atletismo español. Ruth Beitia se convertía en la primera atleta en ganar un título olímpico para nuestro país. Un salto de altura para la eternidad. Como el abrazo que le dio a su entrenador Ramón Torralbo, su 50%, al confirmarse que era campeona olímpica.

 

Nueve nombres que quedan en la historia olímpica para siempre. Siete medallas de oro conquistadas por Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Carolina Marín, Ruth Beitia, Rafa Nadal, Marc López, Saúl Craviotto, Cristian Toro y Marcus Cooper.

 

 

El récord de otro planeta de Jonathan Edwards

La historia del triple salto masculino no se entendería sin el británico Jonathan Edwards. Nacido en Londres el 10 de mayo de 1966, forma parte de la pequeña lista de los atletas legendarios de todos los tiempos. Participó en cuatro Juegos Olímpicos (1988-2000), medalla de oro en Sidney 2000 y plata en la cita anterior celebrada en Atlanta en 1996. Dos veces campeón del mundo al aire libre, campeón de Europa y varias medallas de todos los colores conquistadas en los grandes campeonatos de atletismo. Se retiró a los 37 años, en el Mundial celebrado en París en 2003.

Si miramos la clasificación de mejores marcas de todos los tiempos del triple salto, Jonathan Edwards aparece cinco veces en los quince primeros puestos. Fue el primer hombre en sobrepasar la barrera de los 18 metros. Una hazaña digna de recordar por los siglos de los siglos.

Rozando los 18 metros en Salamanca

El 16 de junio de 1985, el estadounidense Willie Banks batía el récord del mundo con una marca de 17.97. Lo logró en Indianapolis con un viento a favor de 1.5 m/s . En esa época, Jonathan Edwards soñaba con superarlo, pero tan solo tenía 19 años y su carrera deportiva estaba comenzando. El destino quiso que fuera en nuestro país, concretamente en la ciudad de Salamanca, donde el atleta británico consiguió batir a Banks diez años después. La marca fue de 17.98, cada vez más cerca de los inalcanzables 18 metros. Ocurrió el 18 de julio de 1995, con un viento favorable de 1.8 m/s.

El 7 de agosto de 1995 se celebra la final de triple salto del Mundial de Goteborg (Suecia). Estadio Ullevi de la ciudad sueca. Edwards (dorsal 539) es el gran favorito para ganar la medalla de oro y, por lo tanto, proclamarse campeón del mundo por primera vez. Recuerdo aquella tarde como si fuera hoy. Acababa de volver de una boda de unos amigos en Villafranca de los Barros (Badajoz).

Encendí la televisión y asistí a uno de los momentos más memorables de la historia del atletismo. El atleta inglés se batió a sí mismo en dos ocasiones. Superó por dos veces la barrera de los 18 metros. La primera vez que lo consiguió fue con un increíble 18.16 en su primer intento (tercera mejor marca mundial de todos los tiempos). En el segundo salto logró el récord del mundo que se mantiene intacto: 18.29 metros con un viento a favor y por tanto legal de 1.3 m/s. Una marca estratosférica. Un récord para muchos años. De otro planeta. Para la eternidad. Un récord de otro mundo. Incomparable.

El secreto

«El secreto es mantener la velocidad durante los saltos», dijo tras batir el récord mundial dos veces en la misma tarde. No tuvo rivales. La plata fue para Brian Wellman de Bermudas con 17.62 metros. El bronce para Jerome Romain de Dominica con 17.59 metros.

Una marca superior

Poca gente sabe, que Jonathan Edwards fue capaz de saltar aún más lejos días antes del Mundial de Goteborg. El viento (+2.4 m/s) tuvo la culpa de que la marca no fuera válida. Solo 0.4 m/s separaron al triplista inglés de una marca más colosal. Saltó 18.43 en la Copa de Europa celebrada en Villeneuve-d’Ascq, muy cerca de Lille (Francia).

Es posible que el récord del mundo de Edwards sea superado algún día. Atletas como el cubano Pedro Pablo Pichardo (18.08 como mejor marca) o el estadounidense Christian Taylor (18.21 como mejor marca, segunda de la historia) que han superado los 18 metros en varias ocasiones. Pichardo tiene la séptima y la octava mejores marcas de todos los tiempos. Taylor la segunda y la quinta. El también estadounidense Will Claye voló hasta los 18.14 metros y tiene la cuarta y la décima mejores marcas de la historia. La primera sigue siendo, de momento, territorio inalcanzable Jonathan Edwards.

FOTOS: GETTY IMAGES

Olímpica Mireia

El octavo mes del año suele venir acompañado de grandes acontecimientos deportivos. Cada cuatro años el mundo se paraliza para ver a los mejores deportistas del planeta compitiendo en los Juegos Olímpicos. Agosto es el mes de las medallas. El mes en el que la mejor nadadora española de la historia, Mireia Belmonte, ha ganado sus cuatro metales olímpicos. 

El destino ha querido que los días en los que Belmonte ha subido al podio estén ordenados cronológicamente. La primera medalla llegó el 1 de agosto, la segunda el 3, la tercera el 7 y la cuarta el 10. Será fruto de la casualidad, pero es un reflejo de la vida deportiva de la campeona olímpica, ordenada y disciplinada.  

1 de agosto de 2012

Mireia Belmonte llegó a la final de 200 metros mariposa, tras haber marcado el noveno mejor tiempo en las series (2:08.19) y tras ser la cuarta nadadora más rápida en las semifinales (2:06.62). Llegaba entre las favoritas para subir al podio, pero al lograr la clasificación tenía claro lo que había que hacer. Necesitaba bajar un segundo su marca personal y el récord de España que en ese momento era 2:06.25. 

Cuando Mireia se lanzó a la piscina aquella tarde del 1 de agosto de 2012, la delegación española en los Juegos de Londres no sumaba ninguna medalla tras varios días de competición. Comenzaban a saltar las alarmas. La nadadora nacida en Badalona cambió la tendencia. 

Había llegado a la final nadando de menos a más, vigilando a las rivales y siendo conservadora. Aquella tarde cambió de estrategia. La salida se dio a las 21:17 hora española. Mireia llegó a la calle 6 escuchando música, con su gorro de color blanco y con una toalla en el cuello. Salió fuerte. Nadó los primeros 50 metros de la prueba en 28.32, la segunda más rápida. Cubrió el ecuador de la prueba en primera posición. Invirtió menos de un minuto en nadar los primeros cien metros. La marca de 59.75 y las sensaciones, no podían ser más positivas. 

Una defensa muy complicada

Llegó al último viraje liderando la prueba con un tiempo de 1:31.91. El podio parecía asegurado, pero tocaba aguantar cincuenta metros más para colgarse el oro. Los últimos metros se le hicieron eternos. El esfuerzo realizado pasaba factura. Fue superada por la china Jiao Liuyang que acabó con un tiempo de 2:04.06 (récord olímpico). Mireia defendió la medalla de plata en los últimos metros y cumplió con el objetivo, bajar un segundo el récord nacional. Dicho y hecho. 2:05.25. Plata olímpica, la mejor marca española de la historia, la cuarta mejor de la historia de los 200 mariposa y primer metal para España en Londres 2012. 

Raúl Arellano, responsable de biomecánica de la Federación Española de Natación, contó al diario Marca que Mireia nadó gran parte de la prueba entre 53 y 54 brazadas por minuto. El cansancio y la acumulación de ácido láctico en los músculos hizo que la frecuencia bajase a 52 brazadas por minuto en los últimos 25 metros. “No respiró en las tres últimas brazadas y eso fue fundamental para tocar antes que la japonesa y la americana. Las medallas se ganan así.

“Cuando consigues un sueño no sabes qué hacer. Estoy en blanco todavía. Tengo que repartir esta medalla en mil pedacitos” dijo la subcampeona olímpica al salir de la piscina londinense. Era su primera medalla olímpica. El comienzo de un camino sensacional.

3 de agosto de 2012

Llegó a la final de 800 metros libre con la tranquilidad de haber ganado dos días antes la plata en los 200 mariposa. En las series se clasificó con el quinto mejor tiempo (8:25.26). Como en la anterior final, le tocó nadar por la calle número 6. Misma indumentaria. Todo en orden. Nadó bastante rápida toda la prueba aunque le tocó remontar en los últimos doscientos metros para alcanzar el podio. 

Mireia ocupó la quinta posición hasta la mitad de la prueba. Pasó lo 100 metros en 59.95. Los 200 en 2:01.07. Los 300 en 3:05.30 y los 400 en 4:08.51. La jovencísima británica de quince años, Katie Ledecky, dominaba la final con tiempos por debajo del récord del mundo. 

Remontada de plata

En el paso por los 500 metros Mireia Belmonte ya era cuarta con un tiempo de 5:11.00. La danesa Friis y la británica Adlington estaban a tres brazadas de distancia. Ledecky inalcanzable. 

Llegó a los 600 metros pisando los talones a Friis con un tiempo de 6:13.43. Al paso por los 650 metros Belmonte ya era tercera a sólo veinte centésimas de la británica Adlington. La plata estaba a tiro, el oro a más de tres segundos. 

En los siguientes 50 metros, Mireia superó a Adlington marcando un tiempo de 7:15.73. Ya solo quedaba por delante Ledecky a 2.92 segundos de distancia. La joven británica siempre por debajo del récord mundial. 

Mireia logró su segunda medalla olímpica con un tiempo de 8:18.76 (récord de España).  Una nueva plata tras un esfuerzo descomunal. “En los últimos metros ya no sentía las piernas y pensaba, que esto acabe ya, tuve ganas de vomitar”. Ledecky se quedó finalmente sin récord del mundo pero ganó un oro histórico. El comienzo de una carrera deportiva memorable. 

Pocos deportistas pueden presumir de hacer doblete en unos mismos Juegos Olímpicos. Los piragüistas Herminio Menéndez (1980), David Cal (2004 y 2008) y Saúl Craviotto (2016), los pistards Joan Llaneras (2008) y Sergi Escobar (2004) y las nadadoras de sincronizada, Gemma Mengual y Andrea Fuentes (2008) son otros deportistas españoles que lo han logrado.La amazona Beatriz Ferrer Salat lo consiguió en 2004. Mireia volvió a repetir en Río 2016, con un oro y un bronce. Sencillamente espectacular. Igualó así a la tenista Arantxa Sánchez Vicario como las únicas deportistas españolas que han logrado dos dobletes de medallas en dos Juegos. Arantxa lo logró en 1992 y en 1996.

7 de agosto de 2016

Si tuviésemos que decir cuál es la prueba más completa de la natación, los 400 metros estilos se llevarían esa consideración. Reúne los cuatros estilos: mariposa, espalda, braza y crol. Mireia marcó el segundo mejor tiempo en las series con un tiempo de 4:32.75, a solo un segundo de su mejor marca en la prueba. 

La nadadora española se mantuvo siempre cerca de los puestos de honor. Durante toda la final estuvo situada entre las cinco primeras. El tramo de mariposa lo cubrió en 1:02.16. Solo se destacó la húngara Katinka Hosszu, dos segundos por delante de sus rivales. Fue en la espalda donde Mireia tuvo su momento más complicado. No es especialista y era algo que entraba dentro de la normalidad. A mitad de la prueba era quinta. Tocaba remontar en la braza y en el estilo libre. 

La braza y el crol para alcanzar el bronce

En el primer viraje de la braza (250 metros) volvió a la cuarta posición con Hosszu inalcanzable, pero muy cerca de las medallas. A falta de 100 metros para el final, la británica Miley le sacaba 1,3 segundos. Parecía difícil, pero con Belmonte todo puede pasar. Tocaba remontar y lo hizo a pesar de que a falta del último viraje seguía en cuarto lugar. Fue la más rápida en el último tramo. Cubrió el estilo libre en 1:01.32. Lo que le valió para alcanzar la medalla de bronce con un tiempo de 4:32.39. Katinka Hosszu ganó con un récord mundial sideral: 4:26.36. 

“He luchado hasta que no podía más, hasta que mi cuerpo no tenía más fuerzas, a falta de 50 metros veía bastante lejos a la británica. En los últimos metros no he respirado, que fuera lo que Dios quisiera, y metido la mano por delante”. Como ya ocurriese cuatro años antes en los Juegos de Londres, Mireia volvió a inaugurar el medallero español.

 

10 de agosto de 2016

Todos tenemos un día de nuestra vida que recordamos como el más importante de todos. En el caso de Mireia Belmonte no hay ninguna duda. El 10 de agosto de 2016 cumplió un sueño que llevaba peleando desde que comenzó a competir en las piscinas de todo el mundo. Aquella noche en Río de Janeiro, madrugada en España, se convirtió en campeona olímpica de 200 metros mariposa. La primera en lograrlo en la natación femenina española. 

Es su prueba preferida. La que le dio la plata olímpica en Londres. En la que ha sido capaz de firmar la triple corona. Campeona olímpica, mundial y europea, llegó a la final siendo la mejor en las series (2:06.64) y segundo en las semifinales (2:06.06). Si nada fallaba, la medalla estaba a tiro. Pero en una final olímpica puede ganar cualquiera y pasar cualquier cosa. 

Mireia salió a ganar por la calle 5 con gorro y bañador negro. “El plan era empezar más rápido que en semifinales, pero no tanto como en Londres, para hacer un segundo cien muy fuerte” dijo su entrenador Fred Vergnoux. Y así lo hizo. Cubrió lo primeros cincuenta metros en segundo lugar (28.48) Siempre pegada a la australiana Groves (27.49). 

Pisando los talones a la australiana

En el siguiente largo se quedó muy cerca de su principal rival en la final. Groves marcó un tiempo de 59.54. Mireia solo fue seis centésimas más lenta (1:00.00). Tiempo parecido al que logró a mitad de prueba en la final de Londres 2012 (59.75). 

Todo estaba por decidir y Mireia comenzó a nadar más rápido siguiendo el plan previsto con Vergnoux. El duelo por el oro olímpico estaba servido. Mireia superó a Groves y tocó en el último viraje con catorce centésimas de ventaja (1:32.17). No andaba muy lejos la japonesa Hoshi (bronce en 2012). 

Los últimos cincuenta metros fueron muy emocionantes. Mireia al límite de sus fuerzas intentando defender el oro que ya tocaba con las manos. Groves y Hoshi acercándose mucho. La española tocó primera. Solo tres centésimas antes que Groves. El oro llegó con una marca que jamás olvidaremos: 2:04.85. Mireia se quitó su gorro negro y descubrimos que debajo llevaba otro azul. Ella exultante y España también. 

Este oro significa lo que he soñado toda mi vida y lo tengo aquí ahora, he sufrido mucho en los últimos metros. Solo pensaba en seguir adelante, dar lo máximo con las piernas, sin mirar a los lados” contó Mireia Belmonte tras la final.  “Hace cuatro años me dijo que iba a ganar el oro, y esta tía lo ha hecho” dijo Fred Vergnoux. 

 

Cuatro medallas en dos Juegos Olímpicos. Un oro, dos plata y un bronce en tres estilos diferentes. Algo al alcance de las grandes de todos los tiempos. Dos medallas en 200 mariposa, una en 800 libre y otra en 400 metros estilos que la convierten en una de las nadadoras más completas de la historia.