Los siete oros de Río 2016

Todo el que me conoce un poco sabe que el deporte y los Juegos Olímpicos son algo muy importante en mi vida. El verano de 2016 me tocó vivir la cita olímpica en tres lugares diferentes: Benalmádena, Cuenca y Madrid. Desde Barcelona 92 había seguido todos los Juegos en casa salvo los de Atenas 2004, que también los vi durante unos días en el pueblo de mi padre, Berlanga de Duero (Soria).

Los de Río 2016 fueron unos Juegos Olímpicos especiales. Lo entenderemos si miramos al medallero final. España ganó diecisiete medallas. Los números finales estuvieron en la horquilla habitual de ediciones anteriores. Pero hubo algo que cambió, el número de campeones olímpicos. Una cifra que llegó a alcanzar los trece en el mágico verano del 92. En Atlanta 1996 y en Pekín 2008 se llegó a los cinco oros. En Brasil se llegó más lejos, no al nivel de Barcelona, pero España sumó siete. Un resultado magnífico. Cuatro de los siete campeones fueron mujeres. El mejor resultado dorado del deporte femenino en casi un cuarto de siglo.

Los siete oros llegaron en siete días diferentes. Cuatro lo hicieron en deportes de agua: una en natación y tres en piragüismo. El tenis, el bádminton y el atletismo fueron el resto de disciplinas donde sonó el himno español.

10 de agosto

Noche del 10 de agosto en Brasil. Madrugada del 11 de agosto en España. Llega el primer oro para España. Estoy pasando unos días en el apartamento de unos amigos en Benalmádena (Málaga). Todos duermen menos yo. Volumen de la televisión en el cero para no molestar. Tarda en llegar el momento. Por fin sale a la piscina Mireia Belmonte. Dispuesta a hacer historia en la final de 200 metros mariposa. Con suspense y gracias a una carrera sensacional y a una última brazada inolvidable, la mejor nadadora española de siempre, se convierte en campeona olímpica con tres centésimas de ventaja sobre la subcampeona, la australiana Groves. No puedo gritar. Contengo la emoción, pero lloro como un niño. Mireia abre la lata de los oros. Cuatro días antes había abierto la del medallero español con el bronce en los 400 metros estilos.

11 de agosto

Tras haber dormido tres horas, amaneció un nuevo día de sol y playa. Por la tarde teníamos previsto ir a Mijas, otro lugar maravilloso de la costa malagueña. De camino vi el siguiente oro español. En el móvil. Nos los dicen hace años y no nos los hubiéramos creído. En la parte trasera del coche de mis amigos, vi ganar a Maialen Chourraut en piragüismo aguas bravas. El destino o la casualidad quisieron que el oro llegase antes de entrar en el parking. Chourraut se superaba a sí misma y subía dos escalones en el podio con respecto a Londres 2012 donde conquistó la medalla de bronce. Una gesta increíble de la piragüista vasca.

12 de agosto

El tercer oro para España en Río 2016 también lo vi en tierras malagueñas. De nuevo tocó trasnochar. 12 de agosto en Brasil. Rafa Nadal y Marc López luchan por el oro contra la pareja rumana. Nadal ya sabe lo que es ganar un oro olímpico (Pekín 2008). Repite esta vez acompañado de su amigo.Fue una final emocionante que se resolvió en tres sets. Ganaron los españoles el primero, igualaron los rumanos en el segundo y certificaron el oro, Nadal y López, en el tercero y definitivo. De nuevo, me tocó vivirla en silencio.

 

16 de agosto

El 16 de agosto nos fuimos a pasar unos días a la Casa del Canónigo en Caracenilla (Cuenca). Ese día llegó el cuarto oro para España en los Juegos de Río. De manera inesperada el piragüista Marcus Cooper se impuso en el K1-1000 metros con una remontada espectacular. Lo vi mientras comíamos en un restaurante en un pueblo cercano a la casa rural, en Huete.

18 de agosto

Tras pasar dos noches en Caracenilla tocaba regresar a Madrid. Decidimos pasar el día en el embalse de Buendía. El quinto oro de España llegó de nuevo desde el agua. Mientras buscábamos sitio para aparcar cerca del embalse, Saúl Craviotto y Cristian Toro hacían historia en el K2-200 metros. Tercer título para el piragüismo español en Río. Craviotto conseguía así su tercera medalla olímpica. Los baños en el embalse me sentaron genial aquel 18 de agosto. Me imaginaba a Craviotto y a Toro apareciendo a lo lejos con su medalla de oro colgada del cuello siendo aplaudidos por las pocas personas que estábamos allí.

19 de agosto

De los siete oros de España, solo viví los dos últimos en mi casa de Madrid. El sexto llegó la tarde del 19 de agosto gracias a Carolina Marín. La mejor jugadora de bádminton que ha tenido y tendrá España, llegaba como una de la grandes favoritas a las medallas y se colgó un oro que recordaremos siempre. Ella emocionada en Río y yo en mi sofá. Acordándome de aquella entrevista que tuve el honor de hacerle antes de que empezasen a llegar los éxitos internacionales. Marín demostrando una vez más su lema: «puedo porque pienso que puedo».

20 de agosto

La traca final llegó el 20 de agosto. De madrugada. Tras haber pasado la tarde tomando cañas y tapas en una de las terrazas del Parque de Aluche, volvimos a casa a tiempo para ver ganar un oro histórico para el atletismo español. Ruth Beitia se convertía en la primera atleta en ganar un título olímpico para nuestro país. Un salto de altura para la eternidad. Como el abrazo que le dio a su entrenador Ramón Torralbo, su 50%, al confirmarse que era campeona olímpica.

 

Nueve nombres que quedan en la historia olímpica para siempre. Siete medallas de oro conquistadas por Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Carolina Marín, Ruth Beitia, Rafa Nadal, Marc López, Saúl Craviotto, Cristian Toro y Marcus Cooper.

 

 

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