El inolvidable oro mundial de Martín Fiz

12 de agosto de 1995. El estadio Ullevi de Goteborg (Suecia) asistió a uno de los momentos más memorables de la historia del atletismo español. Martín Fiz (Vitoria, 3 de marzo de 1963) ganó el oro mundial de maratón. Faltaban solo dos días para que se cumpliera el primer aniversario del triplete histórico en el Europeo de Helsinki donde él también fue oro. Campeón europeo y mundial en un año, brutal. 

Fue un día de muchísimo calor. A las dos de la tarde, momento de la salida de la prueba, los termómetros marcaban veintiséis grados. Por eso la carrera comenzó bastante lenta. Nadie quería gastar fuerzas innecesariamente. Se corrieron los 10 primeros kilómetros en 31 minutos y 59 segundos. La media maratón en 1 hora 6 minutos y 54 segundos. 

Siempre en las primeras posiciones

Martín Fiz siempre estuvo bien situado. Horas antes de la prueba había dicho: “estoy convencido de que os vamos a dar una gran alegría”. Era el máximo favorito. Llegaba en un gran estado de forma, pero en el deporte no se puede cantar victoria hasta que cruzas la línea de meta. 

La temperatura supera los treinta grados. Faltan poco más de siete kilómetros para el final y  cinco atletas lideran la prueba. El español Alberto Juzdado (tercero en Helsinki 1994) , el mexicano Cerón, el brasileño Dos Santos y el británico Whitehead acompañan a Fiz en la búsqueda del podio mundial. 

El atleta vitoriano comienza a aumentar la marcha y Juzdado no puede seguir el ritmo, le entra flato. En cabeza cuatro corredores. Luego tres.  A cinco kilómetros para meta, se quedan solos el Dionicio Cerón y Martín Fiz. Dos Santos no les alcanza.

El mexicano comienza a incrementar la velocidad pero Fiz aguanta. A cuatro kilómetros del final, Cerón se queda solo. Fiz está a unos metros pero sigue con posibilidades. El atleta español mira su cronómetro y es consciente de que el mexicano no va a poder aguantar mucho más el ritmo que ha impuesto. 

Ataque definitivo

Martín Fiz ataca y alcanza a Cerón cuando el reloj marca 2 horas 3 minutos y 43 segundos de carrera. El español supera al mexicano como si fuera un tren de alta velocidad. Ahora el que manda es él. Cerón sufre y comprueba que su ataque de unos metros atrás fue suicida. El calor y la humedad hacen mella. 

A dos kilómetros de meta, la distancia de Fiz sobre Cerón es considerable. El oro está cada vez más cerca. Martín Fiz entra en el estadio a las 16 horas y 11 minutos. La hora del campeón mundial de maratón. Se pone las gafas de sol de su patrocinador. En la recta levanta el brazo derecho en señal de victoria. Después cierra los dos puños. Ha corrido los últimos 2000 metros a un ritmo de dos minutos y cincuenta y un segundos el kilómetro. 

Es el hombre más feliz de la Tierra. Levanta los dos brazos y hace el signo de la victoria con sus manos. 2 horas 11 minutos y 41 segundos después de una prueba asfixiante se proclama campeón mundial. Mira al cielo y da las gracias.Se arrodilla, besa la pista, levanta los brazos y se tumba con las piernas abiertas y los brazos en cruz. Se levanta. Coge la bandera española y la de Euskadi y da la vuelta de honor más importante de su carrera deportiva. “Gané al estilo Induráin” dijo Fiz. Días atrás, el ciclista Miguel Induráin había ganado su quinto Tour. Curiosamente los dos compartían el mismo preparador, el médico Sabino Padilla.  “Me merecía este oro” añadió el campeón vitoriano. Los 250 kilómetros semanales de preparación por tierras segovianas habían merecido la pena. 

Campeón de Europa y del mundo

Cerón llega medio minuto después. Dos Santos gana el bronce. Los héroes de Helsinki, Alberto Juzdado y Diego García llegan en quinta y sexta posición respectivamente. En 1994 hubo triplete español en el Europeo. Un año después tres españoles entre los cinco primeros del mundo. Sensacionales. «Martín nos gana hasta en los entrenamientos; no nos cede ni un metro. Todo lo quiere ganar» dijo García. 

La de Goteborg era la quinta maratón de su vida. Cuatro victorias y una sola derrota para Martín Fiz. Ganó en Helsinki en 1993 y 1994. Venció en Rotterdam cuatro meses antes de su oro mundial. Acabó duodécimo en Boston en abril del 94. “No me arrepiento de empezar tarde en esta disciplina; era el momento justo” dijo el campeón de Europa y mundial.

Fiz ganó con el dorsal 403 pero con una camiseta que no era la suya. Se colgó el oro mundial con la de su compañero de habitación Valentín Massana, subcampeón mundial de 20 kilómetros marcha unos días antes. Una prenda que valió un oro y una plata, las dos únicas medallas de España en Goteborg 1995. Fiz cogió la camiseta por error porque según dijo eran muy parecidas las de marcha y maratón.

 

FOTOS: GETTY IMAGES

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