La medalla de Atlanta 1996 que se vende por 90.000 euros

 

Cada cierto tiempo suelo entrar a echar un vistazo a la web todocoleccion.net. Suelo buscar artículos sobre deporte y sobre todo de los Juegos Olímpicos. Algunas veces suelo encontrar revistas, libros o recopilatorios interesantes. En otras ocasiones, la mayoría, navego un rato y no encuentro nada. Pero la cantidad de cosas que se venden es enorme. Hace unos días me sorprendió ver un artículo que se vende por una cantidad poco habitual y que no habría imaginado jamás: se vende por 90.000 euros una medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. 

¿Por qué vender una medalla olímpica?

Las pistas para saber quién es el/la atleta que la ganó son pocas. En la descripción del artículo en venta, además del precio, pone lo siguiente: medalla ganada por jugadora de talla mundial, para los que me preguntan por privado yo no tengo diplomas olímpicos, solamente vendo medalla de Atlanta 96. A raíz de este mensaje surgen varias preguntas: ¿Quién es el/la dueño/a de la medalla? ¿Por qué ha llegado a manos de esta persona? ¿Por qué vender una medalla olímpica con todo el esfuerzo que conlleva ganarla? 

Si miramos las fotos aportadas la medalla parece real. Además de las imágenes de la presea, aparecen otras fotos de un chándal de la selección cubana de voleibol. Y se aclara en otro mensaje que es de una jugadora. Esas son todas las pistas. 

 

Toca revisar qué selección femenina ganó la medalla de oro en voleibol en Atlanta 1996. Efectivamente fue Cuba. Que no solo fue campeona olímpica en 1996, también lo fue en Barcelona 1992 y en Sídney 2000. En Atenas 2004 la selección cubana se colgó la medalla de bronce. Podríamos estar hablando de una triple campeona olímpica.

Las doce protagonistas

Estas doce mujeres fueron campeonas olímpicas en Atlanta: Regla Torres, Mireya Luis, Regla Bell, Yumilka Ruiz, Idalmis Gato, Ana Ivis Fernández, Marleny Costa, Tamaris Agüero, Raisa O’ Farrill, Mirka Francis, Magaly Carvajal y Lilia Izquierdo. ¿Cuál de ellas será la “dueña” de la medalla que se vende por 90.000 euros? 

La selección cubana quedó encuadrada en el grupo B junto a Brasil, Rusia, Alemania, Canadá y Perú. No le fue del todo bien pero pasó de fase. Ganó tres partidos y perdió dos: contra las brasileñas y las rusas. 

Al haber quedado terceras pasaron directamente a cuartos de final. Vencieron por 3 sets a 0 a Estados Unidos. Las brasileñas, que habían ganado con claridad en la primera fase, fueron las rivales en la semifinal. 

Bicampeonas

El partido se celebró el 1 de agosto de 1996. Brasil ganó con claridad el primer set (5-15) después empataron las cubanas (15-8). Volvieron a ponerse por delante las brasileñas (10-15). Pero Cuba quería llegar a la final a toda costa y revalidar el título ganado en Barcelona 92. Ganaron los dos siguientes sets por 15-13 y 15-12 y se aseguraron, como mínimo, la medalla de plata. 

China (oro en Los Ángeles 1984 y bronce en Seúl 88) fue el rival en la final. El más duro de todos. Las chinas habían ganado los cinco partidos de la fase de clasificación. Ganaron a Alemania por 3 sets a 0 en los cuartos de final y a Rusia por 3 a 1 en semifinales. 

Las chinas comenzaron ganando en la final por 14 a 16. Las cubanas vencieron en los sets siguientes por 15-12, 17-16 y 15-6. Bicampeonas olímpicas en ese momento. Tricampeonas cuatro años después. ¿Sabremos algún día cuál de ellas ganó la medalla que se vende?

 

La década de Mireia Belmonte y Fred Vergnoux en 10 momentos inolvidables

Mireia Belmonte y Fred Vergnoux son de esas personas en las que hay que fijarse. Intentar aprender de lo que hacen. De su espíritu de superación. De cómo luchar por ser los mejores. La vida de ambos cambió para siempre en septiembre de 2010. El momento en el que Vergnoux comenzó a entrenar a Belmonte. A partir de ahí han llegado éxitos imborrables para la natación española. Posiblemente no volvamos a ver nada igual en el futuro. Estamos hablando de un tándem irrepetible. Este es un pequeño repaso a una década sensacional en diez momentos inolvidables. La unión de todos ellos han convertido a Mireia Belmonte en la mejor nadadora española de la historia. 

Dubai 2010

El Mundial de piscina corta celebrado en Dubai en diciembre de 2010 es el comienzo de los éxitos compartidos por Mireia y Fred. La nadadora catalana arrasa con cuatro medallas. Se cuelga tres oros y una plata en tres estilos diferentes. Gana en 200 mariposa, en 200 y 400 metros estilos. Es subcampeona mundial en 800 metros libre. Belmonte se resarcía así de no haber podido ganar ninguna medalla en el Europeo de piscina larga de cuatro meses antes. 

Szczecin 2011

Como en el año anterior, Mireia afronta varias competiciones. En verano de 2011 solo puede ser cuarta en los 400 metros estilos del Mundial de Shanghai. Llega con hambre de medallas al Europeo de piscina corta de Szczecin, la ciudad polaca de nombre impronunciable. Los resultados son inmejorables. La badalonesa gana cuatro medallas de oro venciendo en 200 mariposa, 200 estilos, 400 libre y 400 estilos. Solo faltan ocho meses para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.  

Londres 2012

Mireia Belmonte ya había participado en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. A los de Londres llegaba con mucha más experiencia y acompañada de Fred Vergnoux. Meses antes de la cita olímpica se proclamó campeona de Europa de 1.500 metros y subcampeona de 400 libre en Debrecen. 

Quedó cuarta de Europa en los 200 mariposa. En Londres inauguró el medallero español con una fantástica plata que bien pudo ser de oro. Dos días más tarde se colgaba otra plata en 800 libre, solo por detrás del diamante en bruto estadounidense, Katie Ledecky. Belmonte se convertía en la única nadadora española con dos medallas olímpicas. Dos subcampeonatos que la elevaron a las alturas. 

Barcelona 2013

Mireia Belmonte llegó al Mundial de Barcelona 2013 como doble subcampeona olímpica y aspirando a grandes momentos cargados de medallas. Era su cuarto Mundial. Hasta ese momento había participado en Melbourne 2007, Roma 2009 y Shanghai 2011. Quería cambiar la tendencia en los Campeonatos del Mundo de piscina larga y subir al podio por primera vez. 

Lo logró en tres ocasiones. Comenzó con un bronce en los 200 metros estilos. Justo un año después de su plata olímpica en 200 mariposa, repitió resultado y se convirtió en subcampeona mundial. Tres días después ganó otra plata en los 400 metros estilos. 

Herning 2013

Cuatro oros. Una medalla cada día. Ese fue el excelente resultado de Mireia Belmonte en el Europeo de piscina corta celebrado en diciembre de 2013. Cuatro meses después de los grandes resultados cosechados en el Mundial de Barcelona, Mireia arrasaba en Herning. De nuevo ganando medallas en todos los estilos: 200 mariposa, 800 y 400 libre y en 400 metros estilos. 

Berlín 2014

El Campeonato de Europa de Berlín celebrado en agosto de 2014 es una de la grandes obras maestras de Mireia Belmonte. Ganó seis medallas. Cinco en la piscina y una en aguas abiertas. Dos oros, dos platas y dos bronces que la convirtieron en toda una estrella del deporte español y de la natación internacional. Los oros llegaron en 200 mariposa y 1.500 metros libre. Las platas en 400 estilos y 800 libre. Los bronces en 400 libre y en los 5 kilómetros aguas abiertas. Memorable. Inmensa. Gigante. 


Doha 2014

Si la actuación de Mireia en el Europeo de Berlín fue extraordinaria. Lo que logró en el Mundial de piscina corta de Doha, no se queda atrás. Cuatro oros en tres días. Dos de ellos con solo unos pocos minutos de diferencia y batiendo récords. Una maravilla al alcance de las mejores deportistas del mundo. Impresionate. 

Río 2016

La historia volvió a repetirse. En Londres 2012 Mireia Belmonte inauguró el medallero de España. Cuatro años después, en Río 2016, hizo lo mismo. Esta vez logró un valiosísimo bronce en los 400 metros estilos, una de las pruebas más exigentes de la natación. Pero Mireia llegó a Brasil con el objetivo que llevaba persiguiendo desde que se tiró a la piscina por primera vez: ser campeona olímpica. Cumplió su sueño en los 200 metros mariposa el 10 de agosto de 2016. Dicen que si no te cuelgas un oro en unos Juegos, poca gente se acuerda de ti. A partir de ese momento, todo el planeta sabe quién es Mireia Belmonte. Cuatro medallas olímpicas ganadas en dos Juegos Olímpicos.  


Budapest 2017

Llegaba al Mundial de Budapest dispuesta a ganar el único oro que le faltaba. Campeona olímpica, de Europa. Oro mundial y europeo en piscina corta. Solo le quedaba ser campeona mundial en piscina larga. Solo un oro para ser inmortal en los 200 metros mariposa, para entrar a formar parte del club de los ganadores de todo, de la triple corona. 

Se colgó tres medallas. Comenzó siendo subcampeona mundial en 1.500 libre. Dos días más tarde, 27 de julio de 2017, cerraba el círculo convirtiéndose en campeona del mundo de 200 mariposa. Necesitó cuarenta y un centésimas más que en el oro olímpico. No contenta con el magnífico resultado, tres días más tarde ganó otra plata en 400 metros estilos. 

Tarragona 2018

Mireia no llegó en su mejor estado a los Juegos del Mediterráneo celebrados en Tarragona en 2018. Fue la abanderada del equipo español. A pesar de no estar físicamente al cien por cien, se colgó tres medallas, dos oros y una plata. Mireia, que había sido dos veces plata en Pescara 2009, se proclamó por vez primera, campeona mediterránea. 

Los cinco magníficos del ciclismo que viene


Son buenos tiempos para el disfrute de una generación magnífica de jóvenes ciclistas. Lo estamos comprobando en los últimos años y lo hemos corroborado con la victoria del esloveno Tadej Pogacar en el Tour de Francia 2020. El tiempo dirá si es el comienzo de una nueva era. Todo apunta a que así será. Pogacar, Bernal, Evenepoel, Van Der Poel, Mas, son solo cinco de los ciclistas con los que nos vamos a divertir en los próximos años.
Todos ellos han demostrado sobradamente que son el relevo y el futuro cercano del ciclismo internacional. Los dos primeros, Bernal y Pogacar, han sido los últimos ganadores del Tour. El colombiano lo logró con 22 años y el esloveno con 22 años menos un día. Si echamos un vistazo a la edad de los máximos ganadores de la ronda francesa, vemos que Eddy Merckx ganó el primero de sus cinco Tours a los 24. Que Jacques Anquetil y Bernard Hinault lo lograron con un año menos. Y que Miguel Induráin lo consiguió a los 27. Pogacar y Bernal están llamados a liderar el ciclismo de la próxima década y a aumentar el botín de victorias en las tres grandes carreras.
El resto de candidatos no van a dejar que se salgan con la suya e intentarán ser también los grandes protagonistas de Tour, Giro y Vuelta. Este es un pequeño repaso a la trayectoria de los que podríamos llamar “los cinco magníficos del futuro del ciclismo”.

TADEJ POGACAR

Nacido en Komenda (Eslovenia) el 21 de septiembre de 1998. Además de haber ganado el Tour de Francia 2020, ha sido el primer clasificado en la clasificación de la montaña y en la de los jóvenes. Ha ganado tres etapas de la ronda francesa. Las mismas que logró en la Vuelta a España 2019, donde también acabó en el podio, fue tercero por detrás de su compatriota Primoz Roglic y de Alejandro Valverde. En 2019 ganó el Tour de California y la Vuelta al Algarve y en 2020 la Volta a la Comunitat Valenciana. Tiene contrato con el UAE-Team Emirates hasta 2024.

EGAN BERNAL

Nacido en Bogotá (Colombia) el 13 de enero de 1997. Ganador del Tour de Francia en 2019. Ese año también se impuso en el Tour de Suiza , la París-Niza y el Gran Piamonte. En 2018 ganó el Tour de California y fue segundo en el de Romandía. En 2020 ha ganado la Ruta de Occitania y ha tenido que abandonar el Tour de Francia. Tiene contrato con el Team Ineos hasta 2023.

REMCO EVENEPOEL

Nacido en Schepdaal (Bélgica) el 25 de enero de 2000. Ganador en 2019 de la Clásica de San Sebastián y del Baloise Belgium Tour, se colgó la medalla de plata en el Mundial de contrarreloj. En 2020 ha arrasado allá por donde ha competido. Campeón en el Tour de Polonia, en la Vuelta a Burgos, en la Vuelta al Algarve y en la Vuelta a San Juan. Tiene contrato con el Deceuninck-Quick Step hasta 2023.

MATHIEU VAN DER POEL

Nacido en Kapellen (Países Bajos) el 19 de enero de 1995. Nieto del mítico Raymond Poulidor (tres veces segundo y cinco veces tercero en el Tour de Francia). Ganador en 2019 de la Amstel Gold Race y de A través de Flandes. Vale para un roto y para un descosido. Además de competir en ciclismo en ruta, en mountain bike y en ciclocrós. En esta última disciplina ha sido tres veces campeón del mundo y otras tres de Europa. Tiene contrato con el Alpecin-Fenix hasta 2023.

ENRIC MAS

Nacido en Artá (Mallorca) el 7 de enero de 1995. Ha sido quinto en el Tour de Francia 2020. Segundo en la clasificación de los jóvenes por detrás de Pogacar. Fue segundo en la Vuelta a España de 2018. En 2019 se impuso en el Tour de Guangxi. En 2016 ganó la Vuelta al Alentejo y el Tour de Savoie Mont Blanc. Tiene contrato con el Movistar Team hasta 2022.


Todos sueñan con ganar el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España. Dos de ellos ya han ganado la ronda francesa y han sido portada del diario L´EQUIPE y de Sphera Sports con el maillot amarillo de campeones. Cuando miremos los nombres de los ganadores de las tres grandes en la próxima década, seguro que estarán los de los “cinco magníficos” en varias ocasiones.

España en los Mundiales de Ciclismo en Ruta

Los Campeonatos del Mundo de Ciclismo en Ruta comenzaron a celebrarse allá por el año 1927 en Nürburgring (Alemania). El primer campeón fue el ciclista italiano Alfredo Binda apodado “La Gioconda”, dicen que por su elegancia y sonrisa permanente. Binda ganó cinco veces el Giro de Italia y además del primer oro mundial de la historia, sumó otros dos más en 1930 y 1932. Fue el primer tricampeón del mundo de ciclismo en ruta.

Solo cuatro ciclistas más han logrado vencer en tres ocasiones, uno de ellos es español y se llama Óscar Freire, dos belgas Rik Van Steenbergen y Eddy Merckx y el eslovaco Peter Sagan,el único de los cinco que ha ganado tres Mundiales de manera consecutiva (2015, 2016 y 2017) y que puede seguir aumentando palmarés.

España es el cuarto país que más medallas tiene en Mundiales de Ruta, veinticuatro. Solo han ganado más Italia (55), Bélgica (48) y Francia (35). En cuanto a número de oros, España es quinta con cinco, perdiendo un puesto en favor de Países Bajos que tiene ocho.

Los oros tardaron en llegar. Pero la primera medalla en ruta llegó en 1935. El Mundial tuvo lugar en la ciudad belga de Floreffe. El abulense Luciano Montero Hernández fue subcampeón del mundo a dos minutos y cincuenta y nueve segundos del belga Jean Aerts. Al año siguiente fue décimo.

Los más grandes de la historia del ciclismo han ganado medallas mundiales

El palmarés de los Mundiales de Ciclismo en Ruta está lleno de nombres de ciclistas que han hecho historia y que han dejado su nombre escrito con mayúsculas para siempre. El siguiente medallista español lo encontramos en 1967. Ramón Sáez Marzo se colgó la medalla de bronce. Aquel año ganó Eddy Merckx, uno de los más grandes ciclistas de todos los tiempos. El Mundial se celebró en Heerlen (Países Bajos).

Barcelona acogió el Mundial de 1973. Y allí llegó la tercera medalla planetaria para España. Luis Ocaña Pernía, uno de los mejores ciclistas que ha tenido nuestro país ganó el bronce. Llegó con el mismo tiempo que otros dos enormes corredores, el italiano y vencedor Felice Gimondi y el belga Freddy Maertens.

El siguiente español en subir al podio fue el granadino Juan Fernández Martín. Se puede decir que el Mundial fue su competición fetiche. Ganó tres bronces mundiales, el primero en Sallanches (Francia) en 1980, ganó el francés Bernard Hinault, otro de los más grandes. El segundo llegó en Villach (Austria) en 1987, ganó el irlandés Stephen Roche. Y el tercer y último bronce llegó un año más tarde en Ronse (Bélgica). Fue campeón el italiano Maurizio Fondriest.

Miguel Indurain sumó tres medallas en Mundiales de fondo en carretera

El ciclismo español sigue buscando campeón. Hasta ese momento suma una plata y cinco bronces. Se acercan momentos inolvidables. El siguiente en sumar medalla es el mejor ciclista español de la historia, Miguel Indurain Larraya. Es 25 de agosto de 1991. El ciclista navarro acaba tercero en Stuttgart (Alemania) por detrás del italiano Gianni Bugno y del holandés Steven Rooks. El 23 de agosto de 1993, Indurain sube un escalón más y se cuelga la medalla de plata. Por delante, es oro el mayor tramposo de la historia del ciclismo, el americano Lance Armstrong.  

 

Miguel Indurain nunca ganó un oro en el Mundial en Ruta, pero sí en CRI. Fue en el Campeonato del Mundo celebrado en Duitama (Colombia). Una exhibición española en toda regla con Abraham Olano en segunda posición. El 8 de octubre de 1995, días después de haber conseguido el doblete en la contrarreloj, fue histórico.

Por fin llegaba la medalla de oro. Abraham Olano Manzano se convertía en el primer ciclista español en ganar un oro mundial de fondo en carretera en aquel inolvidable Mundial de Duitama, donde Miguel Indurain acabó con la medalla de plata colgada del cuello. Indurain sumaba su tercer podio en ruta: dos platas y un bronce y Olano hacía historia con su primer puesto.

El cántabro Óscar Freire es tricampéon del mundo de ciclismo en ruta

Óscar Freire es uno de los cinco tricampeones del mundo de la historia. De 1999 a 2004 ganó cuatro medallas. Tres fueron de oro y una de bronce. El 10 de octubre de 1999 se convirtió en el segundo ciclista español en ganar un Mundial de Ruta. Fue en Verona (Italia), la misma ciudad donde también ganó el 3 de octubre de 2004.

 

 

Abrió el cofre de las medallas y lo cerró en la ciudad de Romeo y Julieta. Entre esas dos victorias llegaron el bronce de Plouay (Francia) el 15 de octubre de 2000 y el oro de Lisboa (Portugal) el 14 de octubre de 2001. El ciclista cántabro forma parte de la historia de los Mundiales de ciclismo. Memorable.

Alejandro Valverde suma siete medallas mundiales en ruta

El 12 de octubre de 2003 llegó el segundo doblete para España tras el conseguido por Olano e Indurain en 1995. Igor Astarloa Askasibar se proclamó campeón del mundo de fondo en carretera, le acompañó en el podio Alejandro Valverde, el ciclista español con más medallas mundialistas. El murciano fue plata inaugurando así su idilio con los Mundiales en los que ha ganado un total de seis medallas.

Valverde fue plata en Madrid 2005, bronce en Salzburgo 2006, bronce en Valkenburg 2012, bronce en Florencia 2013 y también bronce en Ponferrada 2014.Seis medallas:dos platas y cuatro bronces que intentará aumentar en el Mundial de Innsbruck 2018. Otro ciclista español que ha sido capaz de ganar más de una medalla mundial es Joaquim Rodríguez. Fue bronce en Mendrisio 2009 y plata en Florencia 2013. En la ciudad italiana se quedó muy cerca de ser campeón del mundo.

 

El Mundial de Ciclismo en Ruta 2018 llegó la medalla más esperada. El oro de Alejandro Valverde en Innsbruck fue uno de los mejores momentos que ha vivido el ciclismo español en toda su historia. Un domingo 30 de septiembre inolvidable.

Michael Phelps y los 200 metros mariposa

Cuando Michael Phelps debutó en los Juegos de Sídney 2000 tenía solo quince años. En ese momento nadie imaginaba lo que se avecinaba. Phelps dominó la natación mundial durante cuatro ciclos olímpicos, de 2004 a 2016. El entrenador del mejor nadador de la historia, Bob Bowman, le dijo a la madre de Phelps que sería campeón olímpico en 2008. Se equivocó. Lo logró cuatro años antes y a lo largo de su insuperable carrera se colgó nada más y nada menos que veintitrés medallas de oro en la máxima competición deportiva. 

Sídney 2000

Phelps debutó como olímpico en los 200 metros mariposa. Prueba que volvió a nadar en los siguientes cuatro Juegos. La única que nadó en todas sus participaciones olímpicas. Era un adolescente cuando fue capaz de alcanzar la final en Sídney. Acabó quinto y no muy lejos de las medallas. A solo treinta y tres centésimas del bronce. 

Aquel 19 de septiembre de 2000 ganó el estadounidense Tom Malchow con un tiempo de 1:55.35. La plata fue para el ucraniano Denys Sylantiev con una marca de 1:55.76. El tercer puesto fue para el australiano Justin Norris con 1:56.17. Justo por delante de Michael Phelps acabó el ruso Anatoly Polyakov con 1:56.34. Phelps tocó pared con un tiempo de 1:56.50. 

Si analizamos la carrera por tramos, Phelps cubrió los primeros 50 metros con el tiempo más lento de los finalistas. Los cubrió en 26 segundos y 76 centésimas. Al paso por la mitad de la prueba ya era séptimo con un tiempo de 56.44. Los 150 metros los pasó en la misma posición con una marca de 1:26.63. En el último largo remontó dos posiciones hasta alcanzar la quinta plaza final. 

Fue solo el comienzo de una carrera extraordinaria. Un quinto lugar para decir al mundo aquí estoy yo con quince años. Un diploma olímpico para presentar candidatura a ser el mejor de todos los tiempos.  

Atenas 2004

El 17 de agosto de 2004, en Atenas, llegó el primer oro olímpico de Phelps en los 200 metros mariposa. Lo consiguió con un récord olímpico incluido. Dominó toda la prueba. Ocupó el primer puesto de principio a fin. Cubrió los primeros 50 metros en 25.55. Más de un segundo más rápido que en Sídney 2000. Llegó a la mitad de la prueba en 54 segundos y 45 centésimas, dos segundos mejor que cuatro años antes.

A falta de un largo el cronómetro de Phelps marcaba 1:24.54. Se convirtió en campeón olímpico con un tiempazo. El mejor de la historia olímpica hasta ese momento y la segunda mejor marca de 200 mariposa hasta ese día: 1:54.04. Batiendo la plusmarca de Malchow en el año 2000. La plata fue para el japonés Takashi Yamamoto: 1:54.56. El bronce se lo llevó el británico Stephen Parry con 1:55.52. Phelps dijo al final de la prueba: “Realmente lo pasé mal en el tercer largo”. 

Pekín 2008

Llegaba Michael Phelps a Pekín 2008 con el récord mundial y el olímpico en su poder. Batió ambos en los 200 mariposa celebrados en el Cubo de Agua. 1 minuto 52 segundos y 3 centésimas para la historia. 13 de agosto de 2008. Era su décima medalla de oro olímpica. Pareció fácil pero no lo fue. Phelps ganó prácticamente sin ver nada. Poco después de lanzarse a la piscina sus gafas se llenaron de agua. Cubrió el primer largo en segunda posición con un tiempo de 25 segundos y 36 centésimas. Al paso por los cien metros se situó en primer lugar con 53.53. Es ahí cuando realmente empiezan a complicarse las cosas para el de Baltimore.

“No vi nada en los últimos 100 metros. No vi los dos últimos muros, el de los 150 metros y el de la llegada”. Tuvo que nadar a ciegas. “Tuve que adivinar dónde estaba la pared contando mis brazadas”. Aún así lideró la prueba hasta el final con solvencia. Pasó el último viraje con un tiempo de 1:22.75. Después batió el récord mundial. Ocho centésimas más rápido que el anterior. Ese día también ganó en el relevo 4×200 libre y se convirtió en el deportista con más oros olímpicos de la historia. Una auténtica máquina de ganar.

Londres 2012

El 31 de julio de 2012 ocurrió algo inesperado. Michael Phelps se presentó en la final de 200 mariposa de los Juegos de Londres como gran favorito. Llevaba ni más ni menos que una década imbatido en la prueba. Salió por la calle 6 cuando el reloj de la piscina londinense marcaba las 19:52. 

Cubrió en primera posición los primeros 50 metros de la prueba: 25.18. Llegó al siguiente largo con un tiempo de 53.70. Siguió dominando al paso por los 150 metros con 1:23.18. Pero no llevaba una ventaja tan amplia como en otras ocasiones. El japonés Matsuda pasó con treinta y ocho centésimas de desventaja y el sudafricano Chad Le Clos con cincuenta y ocho. A falta de cincuenta metros la final estaba abierta.

Phelps siguió en primer lugar hasta los últimos metros. Parecía oro, pero Le Clos apretó y le birló la victoria in extremis. El final de estos 200 mariposa recordó a los 100 mariposa de Pekín 2008 donde Phelps le arrebató a Cavic el oro en el último instante. Le Clos le venció por solo cinco centésimas: 1:52.96 fue el tiempo del sudafricano. 1:53.01 para el rey Phelps. El nadador estadounidense acabó decepcionado pero reconoció la gran victoria de Le Clos: “Se lo ha merecido. Es un gran trabajador”. Con esa plata Phelps empató en medallas olímpicas con Larisa Latynina. Esa misma noche superó a la gimnasta rusa y firmó su medalla número 19 en unos Juegos. 

Río 2016

Es raro que a los grandes campeones del deporte se les derrote en dos ocasiones consecutivas. Si eres el mejor nadador y deportista de todos los tiempos es todavía más complicado. Michael Phelps recuperó su corona en 200 metros mariposa el 9 de agosto de 2016 en los Juegos de Río. Solo un día después y en la misma prueba, la española Mireia Belmonte se proclamaba campeona olímpica. 

Phelps sale por la calle 5. En la 6 está Le Clos. El americano pasa el primer largo en 24.85, segundo, por detrás del húngaro Cseh. Al paso por la mitad de la prueba ya era líder con 53.35 seguido por Cseh y Le Clos. Phelps dominó hasta el final. Pasó los 150 metros con una marca de 1:22.68 y recuperó el trono de los 200 metros mariposa con 1:53.36. “Guardaba en el fondo de mi alma la derrota de Londres 2012. Vine para una misión y ya la he cumplido. Fue mi primera prueba olímpica y he sido capaz de ganarla en mis quintos Juegos. Eso es algo muy especial”. 

Además de ganar tres oros y una plata y conseguir un quinto puesto en su debut olímpico, Phelps ganó cinco medallas mundiales en los 200 metros mariposa. De Fukuoka 2001 a Shanghai 2011 pasando por Barcelona 2003, Melbourne 2007 y Roma 2009. Ganó todo lo que nadó en esta prueba en Mundiales. En Montreal 2005 cambió su programa y no la nadó. 

Michael Phelps es el nadador que más veces ha bajado de 1 minuto 55 segundos en los 200 metros mariposa. Lo logró en 33 ocasiones. 

Fotos: GETTY IMAGES

 

Eric Moussambani, el nadador de Sídney 2000 que no sabía nadar

La vida de Eric Moussambani (31 de mayo de 1978, Malabo, Guinea Ecuatorial) cambió radicalmente el 19 de septiembre de 2000. Ese día el mundo entero supo quién era. Hasta ese momento nunca había nadado cien metros. Faltaban cinco meses para el comienzo de los Juegos de Sídney. Moussambani escuchó por la radio que el Comité Olímpico Guineano buscaba nadadores para acudir a los Juegos. El motivo es que el COI (Comité Olímpico Internacional) daba invitaciones especiales a los países menos desarrollados. 

Ni corto ni perezoso se presentó en un hotel de Malabo. Fue solo él. Estuvo esperando dos horas hasta que le dijeron que siguiera entrenando y que tuviera preparado el pasaporte para viajar a Sídney. Contestó que vale, pero que no tenía entrenador ni un lugar donde poder prepararse. 

Entrenando en un hotel

En Malabo solo había una piscina de menos de quince metros de largo. Estaba en un hotel. Le dijeron que la podía usar, pero solo tres veces por semana , de cinco a seis de la mañana, antes de que los clientes se despertasen. La situación era surrealista, pero Moussambani viajó a Australia: «Iba a viajar al exterior y a representar a mi país. No tenía ni idea de qué eran los Juegos Olímpicos. El viaje duró como tres días” contó al diario argentino La Nación. 

Cuando vio aquella piscina inmensa de cincuenta metros y con gradas con capacidad para 18.000 personas se sorprendió aún más: «Todo era inmenso, en especial, la pileta olímpica. ¡En mi vida había visto algo así!»

Le tocó compartir turnos de entrenamiento con los nadadores estadounidenses. Con los nervios a flor de piel, apareció un entrenador sudafricano. Le explicó por qué estaba allí y le enseñó a Moussambani a hacer los virajes. Todo en tiempo récord. 

Moussambani fue el abanderado de Guinea Ecuatorial, país representado por cuatro atletas en los Juegos de Sídney 2000. Cuatro días después llegó el día que le cambió la vida.

El día D

A las 10:02 de la mañana del 19 de septiembre de 2000 estaba prevista la primera serie eliminatoria de los 100 metros libre masculinos. En esa primera serie estaba inscrito junto a Karin Bare de Nigeria y a Farkhod Oripov de Tayikistán. Tanto Bare como Oripov salieron antes de tiempo y fueron descalificados. A Moussambani le tocaba competir en solitario desde la calle 5 y con un bañador azul que le había dejado el entrenador sudafricano con el que se encontró días antes. 

«Los primeros 50 metros creo que estuve bien, hice una buena actuación.En los segundos 50 metros estaba agotado. No sentía mis piernas. Sentía que no iba a ir más lejos. Pero sabía que el mundo entero me estaba observando: mi país, mi madre, mi hermana y mis amigos. No me preocupaba el tiempo. Todo lo que quería era terminar». 

 

Ovacionado a pesar de la marca

Todo el público que abarrotaba el Aquatic Center de Sídney lo llevó en volandas hasta que terminó la prueba. Todos le aplaudieron a pesar de que hizo el peor tiempo de los 100 metros libre de la historia olímpica. Tardó un minuto, cincuenta y dos segundos y setenta y dos centésimas en cubrir los dos largos de la piscina australiana. Para hacerse una idea de la marca, solo hay que mirar los tiempos de la final, los ocho nadadores bajaron de los cincuenta segundos. Una de las estrellas de la natación en ese momento, el australiano Ian Thorpe, le felicitó: «felicidades, esto es el espíritu olímpico”. 

Moussambani durmió poco. Cuenta que, cuando fue a desayunar, todos los atletas de la Villa Olímpica querían hacerse fotos con él. La empresa Speedo le regaló bañadores. “Todos valoraron mi esfuerzo, aquel lema de los Juegos que hablaba de la importancia de competir”. 

Desde 2012 es el seleccionador de natación de Guinea Ecuatorial. “Mi aparición en los Juegos Olímpicos sirvió para que se conociera más a mi país y me convertí en una figura del deporte, tanto allí como en los países de alrededor. Soy una especie de embajador de la natación en esta región». 

Según le contó al diario Marca, trabaja como ingeniero informático en una empresa que se dedica a exportar gas licuado, además de ser seleccionador. «Es una pena que no haya podido competir en otros Juegos Olímpicos». Llegó a bajar su marca en los 100 metros hasta los 56 segundos y las 88 centésimas. 

 

Fotos: AFP, Mundo Deportivo, Twitter Moussambani

España en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000

Llegaba España a los Juegos de Sídney 2000 tras haber sacado matrícula de honor en Barcelona 1992 y tras una actuación muy buena en Atlanta 1996. Los precedentes eran 22 y 17 medallas respectivamente. Por eso las once medallas ganadas en tierras australianas fueron un jarro de agua fría. Los tres oros, las tres platas y los cinco bronces supusieron un bajonazo para el equipo olímpico español. Es verdad que los diplomas fueron muchos, más de cuarenta, concretamente cuarenta y tres. También es cierto que los cuartos puestos fueron once. Que los quintos fueron seis. Pero al final de unos Juegos lo que todo el mundo mira son las medallas, la posición de cada país en el medallero. España acabó en la vigesimoquinta posición. 

La delegación española en Sídney fue la más numerosa de la historia tras la de Barcelona 92. Trescientos veintiún atletas, doscientos dieciséis hombres y ciento cinco mujeres, viajaron a Australia en busca de la gloria olímpica. Los once metales españoles llegaron en once deportes diferentes. Otro indicador claro de lo que ocurrió. Es raro que España no repita podio en uno o más deportes en una misma edición de los Juegos. Judo, natación, ciclismo en pista, mountain bike, gimnasia artística, taekwondo, tenis, atletismo, fútbol, boxeo y balonmano fueron las disciplinas donde se colgaron las medallas. 

Tres días para inaugurar el medallero

Tres días tardó España en inaugurar su medallero. Y lo hizo por partida doble gracias a dos mujeres el 18 de septiembre de 2000. La judoca Isabel Fernández ganó la medalla de oro en judo y la nadadora Nina Zhivanevskaya se colgó el bronce olímpico en natación. 

Isabel Fernández llegaba a Sídney como una de las grandes favoritas a las medallas. Cuatro años antes, en Atlanta 96, había sido bronce. Varias medallas europeas. Campeona del mundo y de Europa en la categoría de menos de 57 kilos, buscaba la triple corona. Y lo consiguió. Sumaba así una nueva medalla para el judo español tras los dos oros de Barcelona y la plata y los dos bronces ganados en Atlanta. 

Con el oro olímpico, la judoca alicantina, igualaba a Miriam Blasco y conquistaba la triple corona. El camino hacia el oro comenzó contra la mongola Erdenet a la que ganó en tan solo dos minutos. Después ganó por Yuko a la estadounidense Wilson. En el siguiente combate se impuso a la japonesa Kusakabe por Koka. El pase a la final lo logró por Yusei-Gachi (lo decidieron los jueces). 

En la final se impuso a la cubana Driulys González. La rival que le quitó el título en el último Mundial. Esta vez no fue así. Isabel Fernández ganaba el oro gracias a un Waza-Ari. “Tantos años soñando con esto y ahora no me lo creo, todavía no sé lo que he conseguido. Dentro de unos días, miraré la medalla, la tocaré y entonces me lo creeré” dijo la campeona olímpica española. 

La primera nadadora

Nina Zhivanevskaya se convirtió en la primera nadadora española en ganar una medalla olímpica. Nacida en Rusia pero nacionalizada española, ganó el bronce en los 100 metros espalda. Para ello tuvo que batir su propio récord de España con un tiempo de 1:00.89. Nina tuvo que remontar. En los primeros cincuenta metros iba en quinto lugar. 

Zhivanevskaya ya había sido bronce olímpico ocho antes. En Barcelona 92 ganó con el Equipo Unificado, cuando aún era rusa, el 4×100 estilos. “Estoy muy contenta. Es mi primera medalla olímpica individual. Me siento feliz, pero siempre quiero más. Quiero el oro” dijo tras subir al podio. Treinta y cuatro centésimas le separaron de la plata y sesenta y ocho de ser campeona. 

Unos días después tuvo una segunda oportunidad para lograrlo en los 200 metros espalda. La prueba que mejor se le había dado ese año. Esa y no la lograda en los 100, era la medalla “segura” en Sídney. Nina acabó sexta. Un diploma que supo a poco. 

El rey de la pista

En Atlanta 1996 acabó sexto en la prueba de puntuación. Fue una decepción total cuando estaba luchando por las medallas. Joan Llaneras, el mejor pistard español de todos los tiempos, se convirtió en campeón olímpico el 20 de septiembre de 2000. El velódromo Dunc Gray vio cómo se tomaba la revancha y ganaba la primera de sus cuatro medallas olímpicas. El oro olímpico se había convertido en una obsesión y logró el sueño de todo deportista. 

“Soy el tío más feliz del mundo. Siempre pensé que en Atlanta merecía más de lo que conseguí. Luego gané cuatro mundiales, pero lo que más quería era esta victoria. Me he tirado cuatro años entrenando solo para esto” dijo Llaneras. Sin duda uno de los más grandes deportistas españoles de la historia. Siempre estará en los primeros lugares del medallero olímpico de nuestro país.  Un día más tarde de alcanzar la gloria y de colgarse la medalla de oro, acabó decimotercero en la prueba de Madison junto a Isaac Gálvez. Ya era campeón olímpico y eso era lo importante. 

El bronce agridulce de Marga Fullana

El 23 de septiembre de 2000 llegó la cuarta medalla para España en los Juegos de Sídney. La tercera de una mujer. Marga Fullana llegaba como bicampeona del mundo de mountain bike y sin duda como una de las grandes favoritas a las medallas y sobre todo a la de oro. Tres meses antes de los Juegos, había arrasado en el Mundial celebrado en Sierra Nevada donde logró la medalla de oro con una ventaja de tres minutos y medio sobre la subcampeona, la canadiense Alison Sydor

La ciclista española lideró buena parte de la prueba hasta que se cayó. La carrera tenía 35 kilómetros de recorrido. Fue a nueve del final cuando todo comenzó a torcerse. La italiana Paola Pezzo (bronce mundial y oro olímpico en Atlanta 96) se cruzó en la trayectoria de Fullana que acabó en el suelo. Y no solo eso, la suiza Barbara Blatter también superó a la balear. Una medalla de bronce que llegó con polémica. La reclamación no prosperó y Fullana se tuvo que conformar con el tercer puesto.

“Sin mi caída no sé quién hubiera ganado, si Pezzo o yo, pero por lo menos me ha privado de la posibilidad de disputarle la victoria. Quizás dentro de unos días valoraré esta medalla, pero ahora me sabe a poco, había venido a por el oro”. Así ha recordado dos décadas después cómo logró aquel bronce en el diario Última Hora : https://www.ultimahora.es/deportes/otros-deportes/2020/08/31/1193087/anos-del-hito-olimpico-marga-fullana.html

No fue la última participación olímpica de Fullana. También formó parte de la delegación española en Atenas 2004 y Pekín 2008. 

La primera de Deferr

Diecinueve años tenía Gervasio Deferr cuando se colgó la medalla de oro en los Juegos de Sídney el 25 de septiembre de 2000. En ese momento nadie lo sabía, pero ocho años más tarde terminaría su trayectoria olímpica con otras dos medallas más, un oro y una plata. Pocos deportistas españoles pueden presumir de haber ganado una medalla en tres Juegos Olímpicos consecutivos

El Superdome le vio proclamarse campeón olímpico en la prueba de salto. Su especialidad era el suelo, pero no logró clasificarse para la final. Salió a por todas y se colgó el oro con dos saltos sensacionales. La medalla en este aparato no estaba en las quinielas. Pero lo bordó. Clavó los dos intentos. Da gusto verlos repetidos una y otra vez. El primero fue puntuado con 9.800 y el segundo con 9.625. Resultado final: 9.712. Campeón olímpico sin haber llegado a la veintena. Gigante. Irrepetible Gervasio Deferr. Superó al ruso Bondarenko (9.587) y al polaco Blanik (9.475). 

“Esta medalla es muy importante porque premia el esfuerzo no solo mío, sino de toda la gimnasia española, que ha subido mucho de nivel. Es como para flipar, estoy aquí, en los Juegos Olímpicos, con todos los mejores y de repente voy y gano un aparato. Y encima que no es el mío. Es increíble”. 

España sumaba cinco medallas, tres oros y dos bronces. Tres mujeres y dos hombres ya formaban parte de la historia olímpica española. Quedaba menos de una semana para intentar mejorar el resultado. 

Esparza abre la lata del taekwondo

El taekwondo debutó como deporte olímpico oficial en los Juegos de Sídney. El 27 de septiembre llegó la medalla de Gabriel Esparza en la categoría de menos de 58 kilos practicante de taekwondo desde que tenía siete años. Llegaba siendo tricampeón europeo y subcampeón mundial.

Participaron catorce taekwondistas. El español pasó exento a los cuartos de final donde se impuso al marroquí Sekkat por 3 a 1. En semifinales se enfrentó al húngaro Salim al que venció claramente por 5 a 0. 

En la gran final le tocó enfrentarse contra el griego Mouroutsos. Estuvieron igualados en los dos primeros asaltos. Pero en el tercero ganó el griego con claridad. Oro para él y plata para el español. 4 a 2 fue el resultado. 

“He perdido por burro. Me duele no haber logrado el oro, pero en frío seguro que me sentiré bien. El griego ha sido más listo que yo en el último minuto” dijo Esparza. 

El tenis nunca falla

El mismo día que Gabriel Esparza se convirtió en subcampeón olímpico, los tenistas Albert Costa y Álex Corretja ganaron la medalla de bronce en el torneo de dobles. En primera ronda vencieron a los argentinos Chela y Zabaleta en dos sets (6-3 y 6-4). En el siguiente partido tuvieron que remontar ante los checos Novak y Rikl. Perdieron el primer set 6-7 y se impusieron en los siguientes por 7-5 y 6-4. 

En cuartos de final los tenistas españoles tuvieron que volver a remontar. Esta vez a los bielorrusos Mirnyi y Volchkov. El resultado fue 6-7, 6-3 y 7-5. En semifinales llegaron palabras mayores. Se cruzaron contra los australianos Woodbridge y Woodforde. Cayeron por 6-3 y 7-6. 

En el partido por la medalla de bronce, de nuevo otra remontada para ganar. Perdieron el primer set contra los sudafricanos Adams y De Jager por 2-6. Después ganaron el segundo y el tercero por 6-4 y 6-3 respectivamente. El New South Wales Tennis Centre vio como Costa y Corretja se pegaban un pico como habían prometido si ganaban una medalla.

“Participar en unos Juegos es muy bonito, pero ganar una medalla es la leche y además con Albert, que es uno de mis mejores amigos en el circuito” dijo Corretja. “Un triunfo así solo se puede comparar con la Copa Davis, pues aunque lo consigues tú luego sientes que lo compartes con todo el equipo” celebró el bronce Costa.  

La histórica medalla de María Vasco

Una medalla y tres diplomas olímpicos adornan el museo particular de la atleta María Vasco. La marchadora española hizo historia en Sídney 2000 al convertirse en la primera atleta de nuestro país que ganaba una medalla olímpica. Fue de bronce y la ganó en los 20 kilómetros marcha el 28 de septiembre de 2000.

Fue una carrera en la que no sufrió ninguna sanción y que estuvo llena de descalificaciones de grandes favoritas para las medallas. María Vasco supo competir a la perfección para alcanzar el gran objetivo de su vida. Solo tenía 24 años y alcanzó el podio olímpico. 

La china Wang Liping ganó el oro con un tiempo de 1 hora 29 minutos 05 segundos. La noruega Kjersti Tysse-Plätzer se colgó la plata con un tiempo de 1 hora 29 minutos 33 segundos. María Vasco (1 hora 30 minutos 23 segundos) no esperaba la medalla de bronce: “me conformaba con estar entre las ocho primeras, y no tenía ni idea de la gente que estaban descalificando por delante. Siempre le dije a mi familia que no me retiraría sin ganar al menos una medalla. Lo que no podía imaginar es que sería en los Juegos”. 

Tras el bronce de Sídney 2000, María Vasco siguió compitiendo maravillosamente. Sus tres diplomas olímpicos logrados lo corroboran. En Atenas 2004 fue séptima, en Pekín 2008 fue quinta y en Londres 2012 acabó en octavo lugar. En 2008 se quedó a solo trece segundos de ganar otro bronce y a dieciocho segundos de ser subcampeona olímpica. 

Buscaban el oro y se tuvieron que conformar con la plata

La selección masculina de fútbol llegó a Sídney con la vitola de favorita. Con todas las cartas encima de la mesa para repetir el oro ganado en Barcelona 92. Quedó encuadrada en el grupo B. Ganó 3-0 a Corea del Sur en el debut. Perdió contra Chile por 3-1 y venció a Marruecos por 2-0. 

En cuartos de final, un gol de Gabri a cuatro minutos del final, valió para ganar a Italia por uno a cero. En semifinales el rival fue Estados Unidos. España se impuso por tres goles a uno. Por el equipo español marcaron Tamudo (minuto 16), Angulo (minuto 25) y José Mari (minuto 87). 

La selección española alcanzaba el objetivo de la final. Quedaba igualar a la Quinta del Cobi y su oro del 92. Camerún, que había ganado a Chile en la semifinal, era el rival. 30 de septiembre de 2000. España se va al descanso con un resultado fantástico. Xavi (minuto 2) y Gabri (minuto 47) ponen el dos a cero en el marcador. Una ventaja que podría haber sido mayor. Angulo falló un penalti en el minuto 5. 

Oportunidad perdida

Tras la reanudación la ventaja se fue al traste. Un gol en propia meta de Amaya en el minuto 53 y otro de Samuel Eto´o en el 58 igualaron la final cuando parecía que estaba todo controlado y a favor de España. Se llegó a los penaltis. Amaya fue el único jugador que falló y supuso la victoria y el oro para Camerún. España mereció más pero se quedó con la plata. Amaya recordará siempre el partido. Marcar un gol en tu propia portería y fallar un penalti decisivo en el mismo partido, es el colmo de la mala suerte.

Xavi Hernández, que marcó de falta nada más empezar la final, dijo: “ahora nos sabe a poco pero yo me siento orgulloso de esta plata. Pocos futbolistas tienen una medalla olímpica”. Ganaron la plata los siguientes jugadores: Aranzubía, Lacruz, Marchena, Amaya, Puyol, Albelda, Xavi, Angulo, Velamazán, Tamudo, José Mari, Gabri, Capdevila, Toni, Ferrón, Luque, Felip, Romero, Ismael y Vergara

La segunda de Lozano

Rafa Lozano se había colgado la medalla de bronce en los Juegos de Atlanta 1996. En los de Sídney 2000 repitió podio en la categoría de menos de 48 kilos, pero subió hasta el segundo escalón. El boxeador español pasó exento a la segunda ronda donde se impuso al filipino Lerio. En cuartos de final ganó al keniata Bilali. En la semifinal venció al norcoreano Kim Un-Chol.

El francés Brahim Asloum de orígen argelino fue el rival en la final. Lozano tuvo que conformarse con la medalla de plata: “falló la forma de puntuar y eso me obligó a hacer otra pelea. Me duele no ser oro, pero valoro esta plata”. “Balita” le dedicó el subcampeonato olímpico a su hija Sofía de tan solo cuatro meses. 

La última medalla llegó gracias al balonmano

Ocurrió en los Juegos de Atlanta y la historia se repitió cuatro años más tarde. La selección masculina de balonmano dio a España la última medalla de los Juegos de Sídney. Es 30 de septiembre. El último partido de Iñaki Urdangarín con España y gana el bronce olímpico, como en 1996. Después ya sabemos lo que ocurrió fuera del deporte.

España quedó encuadrada en el grupo B. Ganó tres partidos (Túnez, Australia y Eslovenia) y perdió dos (Francia y Suecia). En cuartos de final, otro rival difícil para la selección española: Alemania. España se impone por 27 a 26 y vuelve a luchar por las medallas. 

Suecia gana en semifinales por 32 a 25 y toca buscar el bronce para igualar el mejor resultado olímpico del balonmano español. España gana a Serbia y Montenegro por 26 a 22 y acaba en tercera posición. Es la undécima medalla para España en los Juegos de Sídney. Ganaron el bronce en balonmano: Barrufet, Dujshebaev, Garralda, Guijosa, Lozano, Masip, Núñez, Olalla, Pérez, O´Callaghan, Ortega, Ugalde, Urdangarín, Urdiales y Xepkin

España ganó un montón de diplomas en los Juegos de Sídney. Once cuartos puestos y seis quintos, que bien podrían haber significado un subidón en las medallas. Se lograron siete sextos puestos, nueve séptimos y otros diez octavos lugares. 

 

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Esther Moya y sus tres medallas de chocolate en Sídney 2000


Llegar a unos Juegos Olímpicos es el sueño de todo deportista. Luchar por las medallas y ganar un oro, una plata o un bronce lo es todavía más. Quedarte a las puertas del podio olímpico es una faena. Que eso te pase tres veces en una misma edición parece surrealista. A la gimnasta Esther Moya (31 de julio de 1984, Vilanova i la Geltrú, Barcelona) le ocurrió en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. No una ni dos. Tres medallas de chocolate. Tres cuartos puestos. O visto de otro modo, tres diplomas.
Moya fue cuarta en la final de suelo. Pero debería haber sido como mínimo tercera y haberse colgado la medalla de bronce que merecía. El público que llenaba el Superdome, unos 20.000 espectadores, se dio cuenta de la injusticia. De cómo se puntuaba más a las rusas y a la rumana Simona Amânar (ganadora de siete medallas olímpicas entre Atlanta 1996 y Sídney 2000). Del público de otros deportes se puede esperar cualquier cosa. Pero quien acude a ver gimnasia artística sabe lo que hay. Es entendido en la materia. Por eso cuando salió la nota de Esther Moya (9.700) comenzó a pitar a los jueces. Fue un robo absoluto.


No era la primera ni la última vez que la gimnasia española salía perjudicada. Solo doce centésimas separaron a Moya del bronce conseguido por Amânar (9.712). La rumana no hizo un mal ejercicio. Pero se salió del tapiz y no fue sancionada por ello. Bronce para Amânar, plata para la rusa Khorkina (9.812) y oro para la también rusa Zamolodchikova (9.850).

Tres cuartos puestos en los mismos Juegos

En la final de la prueba de salto Esther Moya estuvo acompañada por otra española, Laura Martínez. Ambas se quedaron cerca del podio. Martínez fue quinta (9.612) y Moya en el ya sabido cuarto lugar (9.618). En esta ocasión se quedó a un poco más de distancia de la medalla de bronce lograda por la rusa Lobaznyuk (9.674).


Hubo otra circunstancia que podría haber significado el tercer puesto para la española. La subcampeona olímpica, Andrea Raducan (9.693), dio positivo por efedrina. El reglamento de la Federación Internacional de Gimnasia indica que, si una atleta da positivo, serán desposeídas de sus medallas sus compatriotas. De haber sido así, Moya sería bronce olímpico. Raducan fue excluida por el COI del concurso individual completo. El presidente del Comité Olímpico Rumano, Ion Tiriac, confirmó en qué sustancia había dado positivo Raducan. La efedrina no estaba en la lista de productos prohibidos de la Federación Internacional, pero sí en la del Comité Olímpico. Al parecer lo estaba tomando para curarse de un resfriado.
Al saber que no había tomado efedrina para mejorar su rendimiento, mantuvieron su medalla de bronce. El presidente del Comité Olímpico Español por aquel entonces, Alfredo Goyeneche, y la propia Esther Moya reconocieron que hubiera sido injusto que se la quitasen. En salto ganó también Zamolodchikova (9.731).

Unos Juegos enormes

La gimnasia española hizo unos Juegos de Sídney fantásticos. En la prueba por equipos, las chicas quedaron en quinto lugar, igualando así el excelente resultado conseguido en Barcelona 92. Sara Moro, Laura Martínez, Susana García, Marta Cusidó, Paloma Moro y Esther Moya (todas ellas con edades comprendidas entre los 16 y los 18 años) se quedaron a tan solo ocho décimas de las estadounidenses. El seleccionador nacional, Jesús Carballo, no estaba del todo contento con el resultado: “A nosotros nos ha pesado la pequeña historia que tenemos, y a Estados Unidos les han regalado la enorme que tienen”.
Una década más tarde de los Juegos de Sídney, China perdió su medalla de bronce, pasando a manos de Estados Unidos. Tras una larga investigación se descubrió que una de las gimnastas chinas tenía menos de dieciséis años. Algo que no estaba permitido. Dong Fangxiao tenía sólo 14 años. España pasó de la quinta a la cuarta posición. El mejor resultado de la gimnasia española por equipos en los Juegos Olímpicos. La tercera medalla de chocolate de Esther Moya en Sídney 2000. Rumania se hizo con el oro, dieciséis años después de Los Ángeles 1984 y Rusia se colgó la medalla de plata.

FOTO: Shaun Botterill /Allsport