Eric Moussambani, el nadador de Sídney 2000 que no sabía nadar

La vida de Eric Moussambani (31 de mayo de 1978, Malabo, Guinea Ecuatorial) cambió radicalmente el 19 de septiembre de 2000. Ese día el mundo entero supo quién era. Hasta ese momento nunca había nadado cien metros. Faltaban cinco meses para el comienzo de los Juegos de Sídney. Moussambani escuchó por la radio que el Comité Olímpico Guineano buscaba nadadores para acudir a los Juegos. El motivo es que el COI (Comité Olímpico Internacional) daba invitaciones especiales a los países menos desarrollados. 

Ni corto ni perezoso se presentó en un hotel de Malabo. Fue solo él. Estuvo esperando dos horas hasta que le dijeron que siguiera entrenando y que tuviera preparado el pasaporte para viajar a Sídney. Contestó que vale, pero que no tenía entrenador ni un lugar donde poder prepararse. 

Entrenando en un hotel

En Malabo solo había una piscina de menos de quince metros de largo. Estaba en un hotel. Le dijeron que la podía usar, pero solo tres veces por semana , de cinco a seis de la mañana, antes de que los clientes se despertasen. La situación era surrealista, pero Moussambani viajó a Australia: «Iba a viajar al exterior y a representar a mi país. No tenía ni idea de qué eran los Juegos Olímpicos. El viaje duró como tres días” contó al diario argentino La Nación. 

Cuando vio aquella piscina inmensa de cincuenta metros y con gradas con capacidad para 18.000 personas se sorprendió aún más: «Todo era inmenso, en especial, la pileta olímpica. ¡En mi vida había visto algo así!»

Le tocó compartir turnos de entrenamiento con los nadadores estadounidenses. Con los nervios a flor de piel, apareció un entrenador sudafricano. Le explicó por qué estaba allí y le enseñó a Moussambani a hacer los virajes. Todo en tiempo récord. 

Moussambani fue el abanderado de Guinea Ecuatorial, país representado por cuatro atletas en los Juegos de Sídney 2000. Cuatro días después llegó el día que le cambió la vida.

El día D

A las 10:02 de la mañana del 19 de septiembre de 2000 estaba prevista la primera serie eliminatoria de los 100 metros libre masculinos. En esa primera serie estaba inscrito junto a Karin Bare de Nigeria y a Farkhod Oripov de Tayikistán. Tanto Bare como Oripov salieron antes de tiempo y fueron descalificados. A Moussambani le tocaba competir en solitario desde la calle 5 y con un bañador azul que le había dejado el entrenador sudafricano con el que se encontró días antes. 

«Los primeros 50 metros creo que estuve bien, hice una buena actuación.En los segundos 50 metros estaba agotado. No sentía mis piernas. Sentía que no iba a ir más lejos. Pero sabía que el mundo entero me estaba observando: mi país, mi madre, mi hermana y mis amigos. No me preocupaba el tiempo. Todo lo que quería era terminar». 

 

Ovacionado a pesar de la marca

Todo el público que abarrotaba el Aquatic Center de Sídney lo llevó en volandas hasta que terminó la prueba. Todos le aplaudieron a pesar de que hizo el peor tiempo de los 100 metros libre de la historia olímpica. Tardó un minuto, cincuenta y dos segundos y setenta y dos centésimas en cubrir los dos largos de la piscina australiana. Para hacerse una idea de la marca, solo hay que mirar los tiempos de la final, los ocho nadadores bajaron de los cincuenta segundos. Una de las estrellas de la natación en ese momento, el australiano Ian Thorpe, le felicitó: «felicidades, esto es el espíritu olímpico”. 

Moussambani durmió poco. Cuenta que, cuando fue a desayunar, todos los atletas de la Villa Olímpica querían hacerse fotos con él. La empresa Speedo le regaló bañadores. “Todos valoraron mi esfuerzo, aquel lema de los Juegos que hablaba de la importancia de competir”. 

Desde 2012 es el seleccionador de natación de Guinea Ecuatorial. “Mi aparición en los Juegos Olímpicos sirvió para que se conociera más a mi país y me convertí en una figura del deporte, tanto allí como en los países de alrededor. Soy una especie de embajador de la natación en esta región». 

Según le contó al diario Marca, trabaja como ingeniero informático en una empresa que se dedica a exportar gas licuado, además de ser seleccionador. «Es una pena que no haya podido competir en otros Juegos Olímpicos». Llegó a bajar su marca en los 100 metros hasta los 56 segundos y las 88 centésimas. 

 

Fotos: AFP, Mundo Deportivo, Twitter Moussambani