Mis fotos deportivas preferidas: el abrazo de Mireia Belmonte y Fred Vergnoux en Budapest 2017


27 de julio de 2017. Mireia Belmonte García (Badalona, 10 de noviembre de 1990) acaba de cerrar el círculo en Budapest con el único oro que le faltaba en su carrera. La obra completa de una nadadora excepcional. Llegó en la prueba en la que un año antes se proclamó campeona olímpica en Río de Janeiro. Tras ganar en los 200 metros mariposa, salió de la piscina y lo primero que hizo fue abrazar a su guía, al entrenador que cambió el rumbo de su carrera deportiva, al francés Fred Vergnoux.

Es un abrazo sincero, emocionante, de esos que nunca se olvidan. En la foto de Alberto Estévez (agencia EFE) la campeona mundial aparece con su gorro negro y con las gafas recién salida del agua. Se aprecian las gotas en su espalda. Vergnoux sonríe y cierra los ojos. Se le ve feliz y emocionado. Seguramente pensando en que el objetivo, por fin, estaba conseguido. Mireia tenía un oro olímpico, varios oros europeos en piscina corta y larga, oros mundiales en piscina corta. Pero le faltaba ser campeona mundial en piscina de 50 metros.

Un abrazo eterno

Su entrenador desde septiembre de 2010 sujeta una botella de agua y sus gafas de ver con la mano izquierda mientras toca la cabeza de su pupila con la derecha. Ellos son los creadores de un oro mundial ganado tras muchas horas de entrenamientos. Un oro histórico para la natación española. Llegó en 2 minutos 5 segundos y 26 centésimas. Mireia fue más rápida que la alemana Franciska Hentke (2:05.39) y que la húngara Katinka Hosszu (2:06.02). Ambas nacieron un año antes que la española.
Aquel oro inolvidable permitió que Mireia Belmonte entrara en el selecto club de los ganadores de la triple corona (oro olímpico, mundial y europeo en 200 mariposa). Un logro al alcance pocos que llegó gracias a ella y a Fred, su compañero de viaje por las piscinas de todo el mundo. Una pareja deportiva única que posiblemente sea irrepetible en la natación española.

ALBERTO ESTÉVEZ -EFE

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