Los 30 años de Mireia Belmonte en 10 portadas, 10 fotos y 10 frases

Mireia Belmonte vino al mundo el 10 de noviembre de 1990. 30 años que han dado para mucho. Medallas olímpicas, mundiales, europeas, en campeonatos nacionales. Toda una vida en la piscina que de momento no tiene fecha de caducidad. Ella quiere seguir hasta los Juegos Olímpicos de París que se celebrarán en 2024. Tres décadas que han dado para muchas fotos, portadas y para que, la mejor nadadora española de todos los tiempos, conceda multitud de entrevistas y nos haya dejado frases para aprender de ella y con ella. 30 años de Mireia Belmonte en 10 portadas, 10 fotos y 10 frases.

 

10 fotos

 

Sin duda la foto más importante de su carrera deportiva. Oro olímpico en Río 2016.

El abrazo con su entrenador Fred Vergnoux tras ganar el oro mundial en Budapest.

Mireia muestra su alegría tras ganar una medalla en el Mundial de piscina corta celebrado en Doha 2014.

En el Campeonato de Europa de Berlín 2014 arrasó con seis medallas. Doblete español en 200 metros mariposa. En la foto se abraza con Judit Ignacio, medalla de plata.

 

La alegría tras ganar una de las dos medallas olímpicas conseguidas en Londres 2012.

 

Mireia aprieta el puño tras ganar una medalla en el Mundial de Barcelona 2013.

 

10 portadas

 

 

 

 

 

 

 

 

10 frases

1- Competir me gusta más que nadar. Quiero ser la mejor en todo lo que hago.

2- Me gustaría que me recordaran como una mujer que amaba lo que hacía, que disfrutaba y no tenía miedo a nada.

3- La magia está en creer en ti mismo. Si crees en ti, puedes lograr cualquier cosa.

4- Aprende de tus errores para poder disfrutar de cada uno de tus triunfos

5- No pienso en eso de ser la mejor deportista española de la historia, simplemente me despierto y me tiro cada mañana a la piscina.

6- Tienes que ver las cosas difíciles para ponerte más presión. Ahí está la gracia. De no ser así sería muy aburrido. 

7-Es bueno probar cosas nuevas, no estar estancada. Tengo mucho que aprender.

8-Si no compites el entrenamiento no tiene mucho sentido. En el día a día es mejor tener un objetivo.

9- No me rindo en una prueba por muy perdida que la vea. Siempre hay que luchar hasta el último metro.

10- Si tus sueños no te dan miedo, no son lo suficientemente grandes.

 

Fotos: EFE, AFP, AP, Getty, Reuters

Dubai 2010, la primera gran obra de Mireia Belmonte


Todos vivimos momentos en la vida en los que sabemos que ya nada volverá a ser como antes. En septiembre de 2010 Fred Vergnoux comenzó a entrenar a Mireia Belmonte. A partir de ahí cambió para siempre y para bien la trayectoria deportiva de la mejor nadadora española de la historia. Cuatro meses después de empezar a entrenar juntos llegó la primera gran obra de Belmonte y Vergnoux. El Mundial de piscina corta celebrado en Dubai en diciembre de 2010 lo cambió todo.
En tan solo tres días de competición y con veinte años recién cumplidos, Mireia Belmonte subió al podio en cuatro ocasiones. En tres de ellas se colgó la medalla de oro y en otra se hizo con una plata. Ponía fin a las críticas tras no haber conseguido medallas en el Europeo de piscina larga celebrado en Budapest.
El 15 de diciembre de 2010, Belmonte ganó dos medallas de oro en tan solo 44 minutos. Lo hizo en dos pruebas tan exigentes como los 200 mariposa o los 400 metros estilos. Precisamente las dos pruebas que más alegrías le han dado a lo largo de su carrera deportiva.

Oro en 200 metros mariposa

Llegó a la final de los 200 mariposa con el segundo mejor tiempo: 2 minutos 4 segundos y 84 centésimas. Una marca que superó para ganar la medalla de oro. Son las 20:05 hora de Dubai y Mireia sale por la calle 5. Es la tercera más rápida en reaccionar. Cubre los primeros 50 metros en séptima posición (28.53). Al paso por los 100 metros sigue en penúltimo lugar (1:00.29). Sube dos posiciones en el siguiente viraje. Es quinta con un tiempo de 1:32.01. Los últimos 50 metros de Belmonte son sensacionales. Pasa del quinto lugar a ser medalla de oro con una marca de 2:03.59, récord de los campeonatos y campeona mundial de 200 mariposa en piscina de 25 metros.


Sus acompañantes en el podio fueron, la británica Jemma Lowe y la sueca Petra Granlund. La húngara Hosszu y la china Liu se quedaron en la cuarta y en la quinta posición respectivamente.

Oro en 400 metros estilos

Mireia Belmonte logró el quinto mejor tiempo en las series de los 400 metros estilos: 4:32.37. Marca que barrió en la final para ser campeona del mundo. Son las 20:49. Solo han pasado cuarenta y cuatro minutos desde que se lanzó a la piscina para ganar el oro en 200 mariposa. Sale por la calle 2 y cubre los primeros 100 metros (mariposa) en primera posición (1:01.76). En los siguientes 100 (espalda) baja hasta la quinta posición (2:11.00). Es en la braza donde comienzan a opositar hacia el oro. Ya es primera con un tiempo de 3:24.51. Acaba con un tiempazo. Récord de Europa y otro nuevo récord de los campeonatos: 4:24.21.


La única que le planta cara es la china Shiwen Ye que se cuelga la medalla de plata a treinta cuatro centésimas de la española. El bronce es para otra china, Xuanxu Li.

Plata en 800 metros libre

Al día siguiente de haber arrasado con dos oros, llegó la final de los 800 metros libre. Fue un duelo español entre Erika Villaécija y Mireia Belmonte. El reloj marca las 20:54. Villaécija sale por la calle 3 y Belmonte por la 7. Durante toda la prueba, la primera ocupa posiciones de podio. Mireia mantiene su estrategia de nadar de menos a más. Al paso por los 600 metros Villaécija ocupa la segunda posición, peleando por el oro. Belmonte es quinta y pelea por la cuarta plaza. Al paso por los 650 metros, son primera y cuarta. A falta de solo 100 metros el crono marca un tiempo de 7:12.00. Lidera Villaécija. Belmonte sigue cuarta pero cada vez más cerca de las tres primeras.
En el antepenúltimo viraje se confirma la exhibición española y el oro y la plata. Erika Villaécija, campeona del mundo, gana con un tiempo de 8:11.61. Mireia Belmonte, subcampeona mundial, acaba con 8:12.48. Les acompaña en el podio la estadounidense Kate Ziegler con una marca de 8:12.84.


Ese mismo día, Belmonte también nadó las series de los 100 metros estilos, una prueba que no le beneficia en absoluto. Acabó con el vigésimo octavo mejor tiempo de las participantes.

Oro en 200 metros estilos

18 de diciembre de 2010. Mireia Belmonte alcanza la final de los 200 metros estilos con la octava mejor marca. Se clasifica por los pelos. Por ser dos centésimas más rápida (2:10.09) que la británica Hannah Miley (2:10.11). Mireia salta a la piscina a las 20:27 hora local por la calle 8. Cubre los primeros 50 metros en tercera posición (28.07). Como es normal, baja hasta la séptima en el tramo de espalda (1:01.02). Toca remontar para alcanzar el podio por cuarta vez en los Mundiales de Dubai. A falta de 50 metros ya es segunda con un tiempo de 1:36.76. Gana la medalla de oro con récord de los campeonatos y una marca de 2:05.73. La plata es para la china Ye, y el bronce para la estadounidense Kukors. “Por la mañana me sentía muy cansada y nerviosa, pero poco a poco me fui relajando. No me creo que vuelva a casa con cuatro medallas, tres de ellas de oro” dijo Mireia Belmonte.


Un día después de haber ganado su cuarta medalla en Dubai, nadó las series de los 200 metros braza y cerró su participación con el décimo noveno mejor tiempo.
Fue la reina de aquel Mundial de piscina corta. Al regresar a España seguía sin creérselo: “Todavía no he asimilado lo que he logrado. No esperaba esto, pero las dos medallas del primer día en 45 minutos me dieron mucha moral”. Fred Vergnoux lo tenía claro: “No le veo límite. Tiene mucho talento, una enorme capacidad de trabajo y gran fuerza mental”.

Fotos: EFE y AP

Carolina Marín está decidida a ser la mejor jugadora de bádminton de la historia

El objetivo está claro. Carolina Marín quiere ser la mejor jugadora de la historia. Para lograrlo tendrá que revalidar su oro olímpico en Tokio y añade que también quiere ser campeona del mundo por cuarta vez. El Mundial de 2021 tendrá lugar en Huelva, su ciudad natal. Esas dos son sus motivaciones tras haber superado la lesión más importante de su carrera deportiva, los meses de la pandemia que aún continúa y sobre todo tras haber sufrido la pérdida de su padre. Si gana su segundo oro olímpico será la mejor de todos los tiempos. Ninguna mujer ha sido capaz de ganar más de dos Mundiales de bádminton, solo ella.

En el magnífico documental «Carolina Marín, puedo porque pienso que puedo» que se puede ver en Amazon Prime Video, podemos corroborar que, tanto Marín como su entrenador Fernando Rivas, son especiales, únicos e irrepetibles en lo profesional. Carolina es ejemplo de perseverancia, esfuerzo y dedicación. En lo personal comprobamos que son gente de la calle, con sus problemas y sus preocupaciones. 

Regreso en Dinamarca

El Open de Dinamarca ha supuesto la vuelta a la competición para la campeona olímpica onubense tras tantos meses de parón. Se enfrentaba en la final a la japonesa Nozomi Okuhara, bronce olímpico en Río 2016, campeona del mundo en 2017 y subcampeona mundial en 2019.  Con su subcampeonato en Odense (19-21 y 17-21 para Okuhara) 

Carolina confirma que sigue entre las mejores y que poco a poco continúa el camino hacia el gran objetivo. Se trata de seguir sumando puntos y podios para llegar a Tokio siendo cabeza de serie. Tendrá que esperar a 2021 para intentar ganar por primera vez en el Open de Dinamarca, un torneo que se celebra desde 1935. Marín ha hecho autocrítica reconociendo la derrota tras haber cometido muchísimos errores. 

Se le resiste la victoria en 2020. Marín ha sido finalista en Indonesia y en Barcelona y semifinalista en Malasia, Tailandia y en el mítico All England (14 de marzo). 

La próxima cita para la tetracampeona de Europa será en Alemania, en el Saarlorlux Open entre el 27 de octubre y el 1 de noviembre. La última oportunidad para ganar y sumar otro año con al menos un torneo en sus vitrinas. Desde 2014 siempre ha ganado dos o más. 

Ya en 2021 llegará la gira asiática que estaba prevista a finales de 2020. Se disputará en el mes de enero. 

Las tres oportunidades de los nadadores españoles para llegar a los Juegos de Tokio

Cambió la fecha de los Juegos Olímpicos de Tokio. Si nada falla se celebrarán entre el 23 de julio y el 8 de agosto de 2021. Y ahora también cambian los criterios de clasificación de la natación española para alcanzar la cita olímpica. Así lo ha decidido la Federación Española de Natación. Con los nuevos criterios se permite clasificar a un máximo de dos nadadores por prueba y habrá tres competiciones donde poder clasificarse. El primer nadador que logre la mínima se clasificará directamente para Tokio 2020 y no tendrá que ratificar su marca en las siguientes competiciones. Pedirán, eso sí, las mínimas FINA A en las finales de cada cita clasificatoria. 

Trofeo Internacional de Castellón

En un principio estaba previsto que la primera posibilidad de clasificación llegara en el Open de los Países Bajos que se celebrará en Rotterdam entre el 3 y 6 de diciembre. Pero la Federación Española de Natación ha decidido no viajar fuera de España y la primera oportunidad de mínimas olímpicas llegará el 5 y 6 de diciembre en el Trofeo Internacional Castalia Castellón. Si un nadador logra la mínima en esa competición tendrá la posibilidad de preparar los Juegos en los siete meses restantes, sin necesidad de volver a hacer mínima en el Open de Primavera. Aunque dos nadadores hagan la mínima en una misma distancia, solo uno podrá clasificarse de manera directa.

Open de Primavera

La segunda posibilidad de clasificación llegará del 24 al 28 de marzo. Sabadell acogerá el Open de Primavera. Allí se pondrán en juego las plazas que no se hayan cubierto en Rotterdam. Si en una distancia ya hay un clasificado, solo habrá una plaza en juego más. Podría darse la circunstancia de que se llegue a Sabadell con todas las plazas cubiertas. 

Campeonato de Europa de Budapest

La tercera y última posibilidad de clasificación olímpica llegará en el Europeo de Budapest del 17 al 23 de mayo. La ciudad donde Mireia Belmonte logró la triple corona en 200 metros mariposa y se convirtió en campeona del mundo. Como en las otras dos ocasiones servirá con hacer mínima FINA A y se ocuparan las plazas que previamente no hayan sido ocupadas. 

¿Qué pasa con los nadadores que ya estaban clasificados para Tokio?

En diciembre de 2019 hubo varios nadadores españoles que se clasificaron para Tokio 2020. Ahora esas marcas dejan de ser válidas y todos los nadadores parten de cero para lograr la mínima olímpica. Mireia Belmonte, Jimena Pérez, María de Valdés, Jessica Vall, Lidón Muñoz, Hugo González y Joan Lluis Pons deberán luchar de nuevo por clasificarse. 

La medalla de Atlanta 1996 que se vende por 90.000 euros

 

Cada cierto tiempo suelo entrar a echar un vistazo a la web todocoleccion.net. Suelo buscar artículos sobre deporte y sobre todo de los Juegos Olímpicos. Algunas veces suelo encontrar revistas, libros o recopilatorios interesantes. En otras ocasiones, la mayoría, navego un rato y no encuentro nada. Pero la cantidad de cosas que se venden es enorme. Hace unos días me sorprendió ver un artículo que se vende por una cantidad poco habitual y que no habría imaginado jamás: se vende por 90.000 euros una medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. 

¿Por qué vender una medalla olímpica?

Las pistas para saber quién es el/la atleta que la ganó son pocas. En la descripción del artículo en venta, además del precio, pone lo siguiente: medalla ganada por jugadora de talla mundial, para los que me preguntan por privado yo no tengo diplomas olímpicos, solamente vendo medalla de Atlanta 96. A raíz de este mensaje surgen varias preguntas: ¿Quién es el/la dueño/a de la medalla? ¿Por qué ha llegado a manos de esta persona? ¿Por qué vender una medalla olímpica con todo el esfuerzo que conlleva ganarla? 

Si miramos las fotos aportadas la medalla parece real. Además de las imágenes de la presea, aparecen otras fotos de un chándal de la selección cubana de voleibol. Y se aclara en otro mensaje que es de una jugadora. Esas son todas las pistas. 

 

Toca revisar qué selección femenina ganó la medalla de oro en voleibol en Atlanta 1996. Efectivamente fue Cuba. Que no solo fue campeona olímpica en 1996, también lo fue en Barcelona 1992 y en Sídney 2000. En Atenas 2004 la selección cubana se colgó la medalla de bronce. Podríamos estar hablando de una triple campeona olímpica.

Las doce protagonistas

Estas doce mujeres fueron campeonas olímpicas en Atlanta: Regla Torres, Mireya Luis, Regla Bell, Yumilka Ruiz, Idalmis Gato, Ana Ivis Fernández, Marleny Costa, Tamaris Agüero, Raisa O’ Farrill, Mirka Francis, Magaly Carvajal y Lilia Izquierdo. ¿Cuál de ellas será la “dueña” de la medalla que se vende por 90.000 euros? 

La selección cubana quedó encuadrada en el grupo B junto a Brasil, Rusia, Alemania, Canadá y Perú. No le fue del todo bien pero pasó de fase. Ganó tres partidos y perdió dos: contra las brasileñas y las rusas. 

Al haber quedado terceras pasaron directamente a cuartos de final. Vencieron por 3 sets a 0 a Estados Unidos. Las brasileñas, que habían ganado con claridad en la primera fase, fueron las rivales en la semifinal. 

Bicampeonas

El partido se celebró el 1 de agosto de 1996. Brasil ganó con claridad el primer set (5-15) después empataron las cubanas (15-8). Volvieron a ponerse por delante las brasileñas (10-15). Pero Cuba quería llegar a la final a toda costa y revalidar el título ganado en Barcelona 92. Ganaron los dos siguientes sets por 15-13 y 15-12 y se aseguraron, como mínimo, la medalla de plata. 

China (oro en Los Ángeles 1984 y bronce en Seúl 88) fue el rival en la final. El más duro de todos. Las chinas habían ganado los cinco partidos de la fase de clasificación. Ganaron a Alemania por 3 sets a 0 en los cuartos de final y a Rusia por 3 a 1 en semifinales. 

Las chinas comenzaron ganando en la final por 14 a 16. Las cubanas vencieron en los sets siguientes por 15-12, 17-16 y 15-6. Bicampeonas olímpicas en ese momento. Tricampeonas cuatro años después. ¿Sabremos algún día cuál de ellas ganó la medalla que se vende?

 

La década de Mireia Belmonte y Fred Vergnoux en 10 momentos inolvidables

Mireia Belmonte y Fred Vergnoux son de esas personas en las que hay que fijarse. Intentar aprender de lo que hacen. De su espíritu de superación. De cómo luchar por ser los mejores. La vida de ambos cambió para siempre en septiembre de 2010. El momento en el que Vergnoux comenzó a entrenar a Belmonte. A partir de ahí han llegado éxitos imborrables para la natación española. Posiblemente no volvamos a ver nada igual en el futuro. Estamos hablando de un tándem irrepetible. Este es un pequeño repaso a una década sensacional en diez momentos inolvidables. La unión de todos ellos han convertido a Mireia Belmonte en la mejor nadadora española de la historia. 

Dubai 2010

El Mundial de piscina corta celebrado en Dubai en diciembre de 2010 es el comienzo de los éxitos compartidos por Mireia y Fred. La nadadora catalana arrasa con cuatro medallas. Se cuelga tres oros y una plata en tres estilos diferentes. Gana en 200 mariposa, en 200 y 400 metros estilos. Es subcampeona mundial en 800 metros libre. Belmonte se resarcía así de no haber podido ganar ninguna medalla en el Europeo de piscina larga de cuatro meses antes. 

Szczecin 2011

Como en el año anterior, Mireia afronta varias competiciones. En verano de 2011 solo puede ser cuarta en los 400 metros estilos del Mundial de Shanghai. Llega con hambre de medallas al Europeo de piscina corta de Szczecin, la ciudad polaca de nombre impronunciable. Los resultados son inmejorables. La badalonesa gana cuatro medallas de oro venciendo en 200 mariposa, 200 estilos, 400 libre y 400 estilos. Solo faltan ocho meses para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.  

Londres 2012

Mireia Belmonte ya había participado en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. A los de Londres llegaba con mucha más experiencia y acompañada de Fred Vergnoux. Meses antes de la cita olímpica se proclamó campeona de Europa de 1.500 metros y subcampeona de 400 libre en Debrecen. 

Quedó cuarta de Europa en los 200 mariposa. En Londres inauguró el medallero español con una fantástica plata que bien pudo ser de oro. Dos días más tarde se colgaba otra plata en 800 libre, solo por detrás del diamante en bruto estadounidense, Katie Ledecky. Belmonte se convertía en la única nadadora española con dos medallas olímpicas. Dos subcampeonatos que la elevaron a las alturas. 

Barcelona 2013

Mireia Belmonte llegó al Mundial de Barcelona 2013 como doble subcampeona olímpica y aspirando a grandes momentos cargados de medallas. Era su cuarto Mundial. Hasta ese momento había participado en Melbourne 2007, Roma 2009 y Shanghai 2011. Quería cambiar la tendencia en los Campeonatos del Mundo de piscina larga y subir al podio por primera vez. 

Lo logró en tres ocasiones. Comenzó con un bronce en los 200 metros estilos. Justo un año después de su plata olímpica en 200 mariposa, repitió resultado y se convirtió en subcampeona mundial. Tres días después ganó otra plata en los 400 metros estilos. 

Herning 2013

Cuatro oros. Una medalla cada día. Ese fue el excelente resultado de Mireia Belmonte en el Europeo de piscina corta celebrado en diciembre de 2013. Cuatro meses después de los grandes resultados cosechados en el Mundial de Barcelona, Mireia arrasaba en Herning. De nuevo ganando medallas en todos los estilos: 200 mariposa, 800 y 400 libre y en 400 metros estilos. 

Berlín 2014

El Campeonato de Europa de Berlín celebrado en agosto de 2014 es una de la grandes obras maestras de Mireia Belmonte. Ganó seis medallas. Cinco en la piscina y una en aguas abiertas. Dos oros, dos platas y dos bronces que la convirtieron en toda una estrella del deporte español y de la natación internacional. Los oros llegaron en 200 mariposa y 1.500 metros libre. Las platas en 400 estilos y 800 libre. Los bronces en 400 libre y en los 5 kilómetros aguas abiertas. Memorable. Inmensa. Gigante. 


Doha 2014

Si la actuación de Mireia en el Europeo de Berlín fue extraordinaria. Lo que logró en el Mundial de piscina corta de Doha, no se queda atrás. Cuatro oros en tres días. Dos de ellos con solo unos pocos minutos de diferencia y batiendo récords. Una maravilla al alcance de las mejores deportistas del mundo. Impresionate. 

Río 2016

La historia volvió a repetirse. En Londres 2012 Mireia Belmonte inauguró el medallero de España. Cuatro años después, en Río 2016, hizo lo mismo. Esta vez logró un valiosísimo bronce en los 400 metros estilos, una de las pruebas más exigentes de la natación. Pero Mireia llegó a Brasil con el objetivo que llevaba persiguiendo desde que se tiró a la piscina por primera vez: ser campeona olímpica. Cumplió su sueño en los 200 metros mariposa el 10 de agosto de 2016. Dicen que si no te cuelgas un oro en unos Juegos, poca gente se acuerda de ti. A partir de ese momento, todo el planeta sabe quién es Mireia Belmonte. Cuatro medallas olímpicas ganadas en dos Juegos Olímpicos.  


Budapest 2017

Llegaba al Mundial de Budapest dispuesta a ganar el único oro que le faltaba. Campeona olímpica, de Europa. Oro mundial y europeo en piscina corta. Solo le quedaba ser campeona mundial en piscina larga. Solo un oro para ser inmortal en los 200 metros mariposa, para entrar a formar parte del club de los ganadores de todo, de la triple corona. 

Se colgó tres medallas. Comenzó siendo subcampeona mundial en 1.500 libre. Dos días más tarde, 27 de julio de 2017, cerraba el círculo convirtiéndose en campeona del mundo de 200 mariposa. Necesitó cuarenta y un centésimas más que en el oro olímpico. No contenta con el magnífico resultado, tres días más tarde ganó otra plata en 400 metros estilos. 

Tarragona 2018

Mireia no llegó en su mejor estado a los Juegos del Mediterráneo celebrados en Tarragona en 2018. Fue la abanderada del equipo español. A pesar de no estar físicamente al cien por cien, se colgó tres medallas, dos oros y una plata. Mireia, que había sido dos veces plata en Pescara 2009, se proclamó por vez primera, campeona mediterránea. 

España en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000

Llegaba España a los Juegos de Sídney 2000 tras haber sacado matrícula de honor en Barcelona 1992 y tras una actuación muy buena en Atlanta 1996. Los precedentes eran 22 y 17 medallas respectivamente. Por eso las once medallas ganadas en tierras australianas fueron un jarro de agua fría. Los tres oros, las tres platas y los cinco bronces supusieron un bajonazo para el equipo olímpico español. Es verdad que los diplomas fueron muchos, más de cuarenta, concretamente cuarenta y tres. También es cierto que los cuartos puestos fueron once. Que los quintos fueron seis. Pero al final de unos Juegos lo que todo el mundo mira son las medallas, la posición de cada país en el medallero. España acabó en la vigesimoquinta posición. 

La delegación española en Sídney fue la más numerosa de la historia tras la de Barcelona 92. Trescientos veintiún atletas, doscientos dieciséis hombres y ciento cinco mujeres, viajaron a Australia en busca de la gloria olímpica. Los once metales españoles llegaron en once deportes diferentes. Otro indicador claro de lo que ocurrió. Es raro que España no repita podio en uno o más deportes en una misma edición de los Juegos. Judo, natación, ciclismo en pista, mountain bike, gimnasia artística, taekwondo, tenis, atletismo, fútbol, boxeo y balonmano fueron las disciplinas donde se colgaron las medallas. 

Tres días para inaugurar el medallero

Tres días tardó España en inaugurar su medallero. Y lo hizo por partida doble gracias a dos mujeres el 18 de septiembre de 2000. La judoca Isabel Fernández ganó la medalla de oro en judo y la nadadora Nina Zhivanevskaya se colgó el bronce olímpico en natación. 

Isabel Fernández llegaba a Sídney como una de las grandes favoritas a las medallas. Cuatro años antes, en Atlanta 96, había sido bronce. Varias medallas europeas. Campeona del mundo y de Europa en la categoría de menos de 57 kilos, buscaba la triple corona. Y lo consiguió. Sumaba así una nueva medalla para el judo español tras los dos oros de Barcelona y la plata y los dos bronces ganados en Atlanta. 

Con el oro olímpico, la judoca alicantina, igualaba a Miriam Blasco y conquistaba la triple corona. El camino hacia el oro comenzó contra la mongola Erdenet a la que ganó en tan solo dos minutos. Después ganó por Yuko a la estadounidense Wilson. En el siguiente combate se impuso a la japonesa Kusakabe por Koka. El pase a la final lo logró por Yusei-Gachi (lo decidieron los jueces). 

En la final se impuso a la cubana Driulys González. La rival que le quitó el título en el último Mundial. Esta vez no fue así. Isabel Fernández ganaba el oro gracias a un Waza-Ari. “Tantos años soñando con esto y ahora no me lo creo, todavía no sé lo que he conseguido. Dentro de unos días, miraré la medalla, la tocaré y entonces me lo creeré” dijo la campeona olímpica española. 

La primera nadadora

Nina Zhivanevskaya se convirtió en la primera nadadora española en ganar una medalla olímpica. Nacida en Rusia pero nacionalizada española, ganó el bronce en los 100 metros espalda. Para ello tuvo que batir su propio récord de España con un tiempo de 1:00.89. Nina tuvo que remontar. En los primeros cincuenta metros iba en quinto lugar. 

Zhivanevskaya ya había sido bronce olímpico ocho antes. En Barcelona 92 ganó con el Equipo Unificado, cuando aún era rusa, el 4×100 estilos. “Estoy muy contenta. Es mi primera medalla olímpica individual. Me siento feliz, pero siempre quiero más. Quiero el oro” dijo tras subir al podio. Treinta y cuatro centésimas le separaron de la plata y sesenta y ocho de ser campeona. 

Unos días después tuvo una segunda oportunidad para lograrlo en los 200 metros espalda. La prueba que mejor se le había dado ese año. Esa y no la lograda en los 100, era la medalla “segura” en Sídney. Nina acabó sexta. Un diploma que supo a poco. 

El rey de la pista

En Atlanta 1996 acabó sexto en la prueba de puntuación. Fue una decepción total cuando estaba luchando por las medallas. Joan Llaneras, el mejor pistard español de todos los tiempos, se convirtió en campeón olímpico el 20 de septiembre de 2000. El velódromo Dunc Gray vio cómo se tomaba la revancha y ganaba la primera de sus cuatro medallas olímpicas. El oro olímpico se había convertido en una obsesión y logró el sueño de todo deportista. 

“Soy el tío más feliz del mundo. Siempre pensé que en Atlanta merecía más de lo que conseguí. Luego gané cuatro mundiales, pero lo que más quería era esta victoria. Me he tirado cuatro años entrenando solo para esto” dijo Llaneras. Sin duda uno de los más grandes deportistas españoles de la historia. Siempre estará en los primeros lugares del medallero olímpico de nuestro país.  Un día más tarde de alcanzar la gloria y de colgarse la medalla de oro, acabó decimotercero en la prueba de Madison junto a Isaac Gálvez. Ya era campeón olímpico y eso era lo importante. 

El bronce agridulce de Marga Fullana

El 23 de septiembre de 2000 llegó la cuarta medalla para España en los Juegos de Sídney. La tercera de una mujer. Marga Fullana llegaba como bicampeona del mundo de mountain bike y sin duda como una de las grandes favoritas a las medallas y sobre todo a la de oro. Tres meses antes de los Juegos, había arrasado en el Mundial celebrado en Sierra Nevada donde logró la medalla de oro con una ventaja de tres minutos y medio sobre la subcampeona, la canadiense Alison Sydor

La ciclista española lideró buena parte de la prueba hasta que se cayó. La carrera tenía 35 kilómetros de recorrido. Fue a nueve del final cuando todo comenzó a torcerse. La italiana Paola Pezzo (bronce mundial y oro olímpico en Atlanta 96) se cruzó en la trayectoria de Fullana que acabó en el suelo. Y no solo eso, la suiza Barbara Blatter también superó a la balear. Una medalla de bronce que llegó con polémica. La reclamación no prosperó y Fullana se tuvo que conformar con el tercer puesto.

“Sin mi caída no sé quién hubiera ganado, si Pezzo o yo, pero por lo menos me ha privado de la posibilidad de disputarle la victoria. Quizás dentro de unos días valoraré esta medalla, pero ahora me sabe a poco, había venido a por el oro”. Así ha recordado dos décadas después cómo logró aquel bronce en el diario Última Hora : https://www.ultimahora.es/deportes/otros-deportes/2020/08/31/1193087/anos-del-hito-olimpico-marga-fullana.html

No fue la última participación olímpica de Fullana. También formó parte de la delegación española en Atenas 2004 y Pekín 2008. 

La primera de Deferr

Diecinueve años tenía Gervasio Deferr cuando se colgó la medalla de oro en los Juegos de Sídney el 25 de septiembre de 2000. En ese momento nadie lo sabía, pero ocho años más tarde terminaría su trayectoria olímpica con otras dos medallas más, un oro y una plata. Pocos deportistas españoles pueden presumir de haber ganado una medalla en tres Juegos Olímpicos consecutivos

El Superdome le vio proclamarse campeón olímpico en la prueba de salto. Su especialidad era el suelo, pero no logró clasificarse para la final. Salió a por todas y se colgó el oro con dos saltos sensacionales. La medalla en este aparato no estaba en las quinielas. Pero lo bordó. Clavó los dos intentos. Da gusto verlos repetidos una y otra vez. El primero fue puntuado con 9.800 y el segundo con 9.625. Resultado final: 9.712. Campeón olímpico sin haber llegado a la veintena. Gigante. Irrepetible Gervasio Deferr. Superó al ruso Bondarenko (9.587) y al polaco Blanik (9.475). 

“Esta medalla es muy importante porque premia el esfuerzo no solo mío, sino de toda la gimnasia española, que ha subido mucho de nivel. Es como para flipar, estoy aquí, en los Juegos Olímpicos, con todos los mejores y de repente voy y gano un aparato. Y encima que no es el mío. Es increíble”. 

España sumaba cinco medallas, tres oros y dos bronces. Tres mujeres y dos hombres ya formaban parte de la historia olímpica española. Quedaba menos de una semana para intentar mejorar el resultado. 

Esparza abre la lata del taekwondo

El taekwondo debutó como deporte olímpico oficial en los Juegos de Sídney. El 27 de septiembre llegó la medalla de Gabriel Esparza en la categoría de menos de 58 kilos practicante de taekwondo desde que tenía siete años. Llegaba siendo tricampeón europeo y subcampeón mundial.

Participaron catorce taekwondistas. El español pasó exento a los cuartos de final donde se impuso al marroquí Sekkat por 3 a 1. En semifinales se enfrentó al húngaro Salim al que venció claramente por 5 a 0. 

En la gran final le tocó enfrentarse contra el griego Mouroutsos. Estuvieron igualados en los dos primeros asaltos. Pero en el tercero ganó el griego con claridad. Oro para él y plata para el español. 4 a 2 fue el resultado. 

“He perdido por burro. Me duele no haber logrado el oro, pero en frío seguro que me sentiré bien. El griego ha sido más listo que yo en el último minuto” dijo Esparza. 

El tenis nunca falla

El mismo día que Gabriel Esparza se convirtió en subcampeón olímpico, los tenistas Albert Costa y Álex Corretja ganaron la medalla de bronce en el torneo de dobles. En primera ronda vencieron a los argentinos Chela y Zabaleta en dos sets (6-3 y 6-4). En el siguiente partido tuvieron que remontar ante los checos Novak y Rikl. Perdieron el primer set 6-7 y se impusieron en los siguientes por 7-5 y 6-4. 

En cuartos de final los tenistas españoles tuvieron que volver a remontar. Esta vez a los bielorrusos Mirnyi y Volchkov. El resultado fue 6-7, 6-3 y 7-5. En semifinales llegaron palabras mayores. Se cruzaron contra los australianos Woodbridge y Woodforde. Cayeron por 6-3 y 7-6. 

En el partido por la medalla de bronce, de nuevo otra remontada para ganar. Perdieron el primer set contra los sudafricanos Adams y De Jager por 2-6. Después ganaron el segundo y el tercero por 6-4 y 6-3 respectivamente. El New South Wales Tennis Centre vio como Costa y Corretja se pegaban un pico como habían prometido si ganaban una medalla.

“Participar en unos Juegos es muy bonito, pero ganar una medalla es la leche y además con Albert, que es uno de mis mejores amigos en el circuito” dijo Corretja. “Un triunfo así solo se puede comparar con la Copa Davis, pues aunque lo consigues tú luego sientes que lo compartes con todo el equipo” celebró el bronce Costa.  

La histórica medalla de María Vasco

Una medalla y tres diplomas olímpicos adornan el museo particular de la atleta María Vasco. La marchadora española hizo historia en Sídney 2000 al convertirse en la primera atleta de nuestro país que ganaba una medalla olímpica. Fue de bronce y la ganó en los 20 kilómetros marcha el 28 de septiembre de 2000.

Fue una carrera en la que no sufrió ninguna sanción y que estuvo llena de descalificaciones de grandes favoritas para las medallas. María Vasco supo competir a la perfección para alcanzar el gran objetivo de su vida. Solo tenía 24 años y alcanzó el podio olímpico. 

La china Wang Liping ganó el oro con un tiempo de 1 hora 29 minutos 05 segundos. La noruega Kjersti Tysse-Plätzer se colgó la plata con un tiempo de 1 hora 29 minutos 33 segundos. María Vasco (1 hora 30 minutos 23 segundos) no esperaba la medalla de bronce: “me conformaba con estar entre las ocho primeras, y no tenía ni idea de la gente que estaban descalificando por delante. Siempre le dije a mi familia que no me retiraría sin ganar al menos una medalla. Lo que no podía imaginar es que sería en los Juegos”. 

Tras el bronce de Sídney 2000, María Vasco siguió compitiendo maravillosamente. Sus tres diplomas olímpicos logrados lo corroboran. En Atenas 2004 fue séptima, en Pekín 2008 fue quinta y en Londres 2012 acabó en octavo lugar. En 2008 se quedó a solo trece segundos de ganar otro bronce y a dieciocho segundos de ser subcampeona olímpica. 

Buscaban el oro y se tuvieron que conformar con la plata

La selección masculina de fútbol llegó a Sídney con la vitola de favorita. Con todas las cartas encima de la mesa para repetir el oro ganado en Barcelona 92. Quedó encuadrada en el grupo B. Ganó 3-0 a Corea del Sur en el debut. Perdió contra Chile por 3-1 y venció a Marruecos por 2-0. 

En cuartos de final, un gol de Gabri a cuatro minutos del final, valió para ganar a Italia por uno a cero. En semifinales el rival fue Estados Unidos. España se impuso por tres goles a uno. Por el equipo español marcaron Tamudo (minuto 16), Angulo (minuto 25) y José Mari (minuto 87). 

La selección española alcanzaba el objetivo de la final. Quedaba igualar a la Quinta del Cobi y su oro del 92. Camerún, que había ganado a Chile en la semifinal, era el rival. 30 de septiembre de 2000. España se va al descanso con un resultado fantástico. Xavi (minuto 2) y Gabri (minuto 47) ponen el dos a cero en el marcador. Una ventaja que podría haber sido mayor. Angulo falló un penalti en el minuto 5. 

Oportunidad perdida

Tras la reanudación la ventaja se fue al traste. Un gol en propia meta de Amaya en el minuto 53 y otro de Samuel Eto´o en el 58 igualaron la final cuando parecía que estaba todo controlado y a favor de España. Se llegó a los penaltis. Amaya fue el único jugador que falló y supuso la victoria y el oro para Camerún. España mereció más pero se quedó con la plata. Amaya recordará siempre el partido. Marcar un gol en tu propia portería y fallar un penalti decisivo en el mismo partido, es el colmo de la mala suerte.

Xavi Hernández, que marcó de falta nada más empezar la final, dijo: “ahora nos sabe a poco pero yo me siento orgulloso de esta plata. Pocos futbolistas tienen una medalla olímpica”. Ganaron la plata los siguientes jugadores: Aranzubía, Lacruz, Marchena, Amaya, Puyol, Albelda, Xavi, Angulo, Velamazán, Tamudo, José Mari, Gabri, Capdevila, Toni, Ferrón, Luque, Felip, Romero, Ismael y Vergara

La segunda de Lozano

Rafa Lozano se había colgado la medalla de bronce en los Juegos de Atlanta 1996. En los de Sídney 2000 repitió podio en la categoría de menos de 48 kilos, pero subió hasta el segundo escalón. El boxeador español pasó exento a la segunda ronda donde se impuso al filipino Lerio. En cuartos de final ganó al keniata Bilali. En la semifinal venció al norcoreano Kim Un-Chol.

El francés Brahim Asloum de orígen argelino fue el rival en la final. Lozano tuvo que conformarse con la medalla de plata: “falló la forma de puntuar y eso me obligó a hacer otra pelea. Me duele no ser oro, pero valoro esta plata”. “Balita” le dedicó el subcampeonato olímpico a su hija Sofía de tan solo cuatro meses. 

La última medalla llegó gracias al balonmano

Ocurrió en los Juegos de Atlanta y la historia se repitió cuatro años más tarde. La selección masculina de balonmano dio a España la última medalla de los Juegos de Sídney. Es 30 de septiembre. El último partido de Iñaki Urdangarín con España y gana el bronce olímpico, como en 1996. Después ya sabemos lo que ocurrió fuera del deporte.

España quedó encuadrada en el grupo B. Ganó tres partidos (Túnez, Australia y Eslovenia) y perdió dos (Francia y Suecia). En cuartos de final, otro rival difícil para la selección española: Alemania. España se impone por 27 a 26 y vuelve a luchar por las medallas. 

Suecia gana en semifinales por 32 a 25 y toca buscar el bronce para igualar el mejor resultado olímpico del balonmano español. España gana a Serbia y Montenegro por 26 a 22 y acaba en tercera posición. Es la undécima medalla para España en los Juegos de Sídney. Ganaron el bronce en balonmano: Barrufet, Dujshebaev, Garralda, Guijosa, Lozano, Masip, Núñez, Olalla, Pérez, O´Callaghan, Ortega, Ugalde, Urdangarín, Urdiales y Xepkin

España ganó un montón de diplomas en los Juegos de Sídney. Once cuartos puestos y seis quintos, que bien podrían haber significado un subidón en las medallas. Se lograron siete sextos puestos, nueve séptimos y otros diez octavos lugares. 

 

FOTOS: AFP, EFE, Reuters, Getty

Esther Moya y sus tres medallas de chocolate en Sídney 2000


Llegar a unos Juegos Olímpicos es el sueño de todo deportista. Luchar por las medallas y ganar un oro, una plata o un bronce lo es todavía más. Quedarte a las puertas del podio olímpico es una faena. Que eso te pase tres veces en una misma edición parece surrealista. A la gimnasta Esther Moya (31 de julio de 1984, Vilanova i la Geltrú, Barcelona) le ocurrió en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. No una ni dos. Tres medallas de chocolate. Tres cuartos puestos. O visto de otro modo, tres diplomas.
Moya fue cuarta en la final de suelo. Pero debería haber sido como mínimo tercera y haberse colgado la medalla de bronce que merecía. El público que llenaba el Superdome, unos 20.000 espectadores, se dio cuenta de la injusticia. De cómo se puntuaba más a las rusas y a la rumana Simona Amânar (ganadora de siete medallas olímpicas entre Atlanta 1996 y Sídney 2000). Del público de otros deportes se puede esperar cualquier cosa. Pero quien acude a ver gimnasia artística sabe lo que hay. Es entendido en la materia. Por eso cuando salió la nota de Esther Moya (9.700) comenzó a pitar a los jueces. Fue un robo absoluto.


No era la primera ni la última vez que la gimnasia española salía perjudicada. Solo doce centésimas separaron a Moya del bronce conseguido por Amânar (9.712). La rumana no hizo un mal ejercicio. Pero se salió del tapiz y no fue sancionada por ello. Bronce para Amânar, plata para la rusa Khorkina (9.812) y oro para la también rusa Zamolodchikova (9.850).

Tres cuartos puestos en los mismos Juegos

En la final de la prueba de salto Esther Moya estuvo acompañada por otra española, Laura Martínez. Ambas se quedaron cerca del podio. Martínez fue quinta (9.612) y Moya en el ya sabido cuarto lugar (9.618). En esta ocasión se quedó a un poco más de distancia de la medalla de bronce lograda por la rusa Lobaznyuk (9.674).


Hubo otra circunstancia que podría haber significado el tercer puesto para la española. La subcampeona olímpica, Andrea Raducan (9.693), dio positivo por efedrina. El reglamento de la Federación Internacional de Gimnasia indica que, si una atleta da positivo, serán desposeídas de sus medallas sus compatriotas. De haber sido así, Moya sería bronce olímpico. Raducan fue excluida por el COI del concurso individual completo. El presidente del Comité Olímpico Rumano, Ion Tiriac, confirmó en qué sustancia había dado positivo Raducan. La efedrina no estaba en la lista de productos prohibidos de la Federación Internacional, pero sí en la del Comité Olímpico. Al parecer lo estaba tomando para curarse de un resfriado.
Al saber que no había tomado efedrina para mejorar su rendimiento, mantuvieron su medalla de bronce. El presidente del Comité Olímpico Español por aquel entonces, Alfredo Goyeneche, y la propia Esther Moya reconocieron que hubiera sido injusto que se la quitasen. En salto ganó también Zamolodchikova (9.731).

Unos Juegos enormes

La gimnasia española hizo unos Juegos de Sídney fantásticos. En la prueba por equipos, las chicas quedaron en quinto lugar, igualando así el excelente resultado conseguido en Barcelona 92. Sara Moro, Laura Martínez, Susana García, Marta Cusidó, Paloma Moro y Esther Moya (todas ellas con edades comprendidas entre los 16 y los 18 años) se quedaron a tan solo ocho décimas de las estadounidenses. El seleccionador nacional, Jesús Carballo, no estaba del todo contento con el resultado: “A nosotros nos ha pesado la pequeña historia que tenemos, y a Estados Unidos les han regalado la enorme que tienen”.
Una década más tarde de los Juegos de Sídney, China perdió su medalla de bronce, pasando a manos de Estados Unidos. Tras una larga investigación se descubrió que una de las gimnastas chinas tenía menos de dieciséis años. Algo que no estaba permitido. Dong Fangxiao tenía sólo 14 años. España pasó de la quinta a la cuarta posición. El mejor resultado de la gimnasia española por equipos en los Juegos Olímpicos. La tercera medalla de chocolate de Esther Moya en Sídney 2000. Rumania se hizo con el oro, dieciséis años después de Los Ángeles 1984 y Rusia se colgó la medalla de plata.

FOTO: Shaun Botterill /Allsport

Las medallas olvidadas de Barcelona 92

Hubo un tiempo en el que los Juegos Olímpicos tuvieron deportes de exhibición o de demostración. Disciplinas que repartían medallas pero que no contaban como oficiales. El baloncesto fue deporte de exhibición en San Luis 1904. El béisbol en Estocolmo 1912. El bádminton en Múnich 1972. El tenis en Los Ángeles 1984. Son algunos ejemplos de deportes que al final se convirtieron en oficiales y que ahora podemos disfrutar en cada edición olímpica. En Barcelona 92 fueron tres los deportes de demostración: el hockey sobre patines en categoría masculina, el taekwondo y la pelota vasca. 

Todo el mundo sabe que España ganó 22 medallas en los Juegos Olímpicos de Barcelona: trece de oro, siete de plata y dos de bronce. Pero si contamos los metales conquistados en los deportes de exhibición, la cuenta subiría hasta las treinta y nueve. Fueron diecisiete las medallas que España sumó en hockey (una), taekwondo (seis) y pelota vasca (diez). 

Este es un pequeño homenaje a los protagonistas de aquellas medallas olvidadas de Barcelona 92. A todos aquellos que gozaron de la gloria olímpica, pero cuyos resultados no aparecen en el medallero olímpico oficial. 

Hockey sobre patines

España llegaba a los Juegos de Barcelona como una de las grandes favoritas para obtener la medalla de oro. Potencia mundial y europea desde la década de los 50, en 1992 había ganado diez campeonatos del mundo y nueve de Europa, además de nueve Copas de las Naciones, en categoría masculina. 

El torneo se jugó en cuatro instalaciones diferentes: Pabellón Ateneo de Sant Sadurní, Pabellón del Club Pati de Vic, Pabellón de deportes de Reus y en el Palau Blaugrana de Barcelona. 

Se jugó una primera fase con dos grupos de seis países. España quedó encuadrada en el B con Brasil, Países Bajos, Alemania, Angola y Australia. Ganó sus cinco partidos. La única selección de las doce participantes. Anotó cuarenta y cinco goles y encajó solo cuatro. 

Seis países pasaron a la siguiente fase. España ganó 3 a 2 a Argentina. Goleó 5 a 1 a Países Bajos. Ganó 3 a 1 a Portugal. Empató a 3 con Brasil. Goleó 5 a 1 a Italia. 

España y Argentina fueron los dos primeros clasificados y se convirtieron en los finalistas. El oro y la plata se decidieron en la prórroga tras empatar a cinco en el tiempo reglamentario. Los argentinos fueron superiores y acabaron ganando por ocho goles a seis. España quedaba subcampeona en casa tras haber ganado nueve de los once encuentros jugados. Solo perdió en el partido decisivo. La medalla de bronce fue para Italia que se impuso en el tercer y cuarto puesto a Portugal por tres goles a dos. 

https://www.olympicchannel.com/es/video/detail/argentina-espana-final-del-hockey-sobre-patines-barcelona-1992/

Pelota vasca

En los Juegos Olímpicos de París celebrados en 1900, Francisco Villota Baquiola y José de Amézola se convirtieron en los primeros campeones olímpicos españoles. Fue en pelota vasca. La única vez que este deporte fue considerado olímpico de manera oficial. Luego fue de exhibición en París 1924, México 1968 y en Barcelona 92. 

Al ser un deporte que tiene sus orígenes en Euskadi, Navarra y La Rioja, España siempre ha sido una potencia. Junto a Francia, los países dominadores en el medallero de los campeonatos mundiales. 

Los pelotaris españoles arrasaron en Barcelona 92. Diez pruebas, diez medallas. Cinco de oro, cuatro de plata y una de bronce. En el Mundial de Cuba celebrado en 1990, España había arrasado también con once metales. 

En paleta frontón corto masculino ganó la medalla de oro tras imponerse por 35 a 16 a la pareja mexicana. Óscar Insausti (32 años) y Juan Pablo García (27) fueron los campeones. 

En pala corta frontón corto España ganó a México por 40 a 14 y se colgó el oro gracias a Daniel García y Ricardo Garrido, ambos de 30 años. 

Rubén Beloki (20 años) ganó el oro en mano individual frontón corto tras vencer al francés Philippe Hirigoyen por 22 a 12.  

La pareja formada por Ignacio Lujambio (30)  y Alfredo Valerdi (22) se impuso por 22 a 7 a la pareja francesa en mano parejas frontón corto. 

Dominio español absoluto

Juan Antonio Compañón (20)  y Juan Mugartegui (23) ganaron el oro en Cesta Punta tras imponerse a los franceses por 40 a 26.

María Teresa Palacios (19) y Estefanía Navarrete (21) fueron subcampeonas en frontenis tras caer con la pareja mexicana por 30 a 20. 

En la misma prueba, pero en categoría masculina, Ricardo Font de Mora (25) y José Luis Roig (27) cayeron con los mexicanos por 30 a 12. 

En Paleta goma-Trinquete Miguel Sagarzazu (32) y Miguel Eguinoa (23) se colgaron el bronce al vencer a los uruguayos por 30 a 29. 

Fernando Mendiluce (26)  y Luis Altadill (23) ganaron la medalla de plata en Paleta Cuero Trinquete. Cayeron contra los argentinos por 40 a 30. 

Óscar Goñi (25) y Joaquín Larrañaga (31) también fueron subcampeones al caer contra los mexicanos por 40 a 27 en Mano parejas-Trinquete. 

Taekwondo

El taekwondo ya había sido deporte de exhibición en los Juegos de Seúl 1988. España ganó seis medallas en Barcelona 92, cuatro de oro, una de plata y una de bronce. Es el único de los tres deportes de demostración que actualmentes es olímpico de manera oficial. Comenzó a serlo en los Juegos de Sidney celebrados en el año 2000. Desde entonces España ha ganado seis medallas, un oro, cuatro platas y un bronce. Joel González fue oro en Londres 2012 y bronce en Río 2016. Gabriel Esparza fue plata en Sidney 2000. Brigitte Yagüe fue subcampeona en Londres 2012, al igual que Nico García. Eva Calvo también se colgó la medalla de plata en Río 2016. 

Elena Benítez campeona también como entrenadora

En los Juegos de Barcelona 92, Elena Benítez (25 años) se colgó la medalla de oro en el peso superligero. Se impuso en la final a la francesa Brigitte Gefroy. Dos décadas más tarde, Benítez ganó dos metales como entrenadora de Joel González y Brigitte Yagüe en Londres 2012. 

Coral Bistuer (28 años) había sido bronce cuatro años antes en Seúl. Pero en Barcelona subió dos escalones y se convirtió en campeona en el peso pesado. Ganó en la final a la neozelandesa Susan Graham. Bistuer es bicampeona del mundo y cinco veces campeona de Europa. 

José Santolaria Marcos (21) también se colgó la medalla de oro en peso ligero. Lo mismo que Elisabet Delgado Cazorla (17) en el peso mosca. 

La medalla de plata llegó gracias a Juan Solís Godoy (26 años) en peso medio. Cayó en el combate final contra el estadounidense Herbert Pérez

El bronce español llegó en el peso minimosca masculino. Lo logró Javier Argudo Sesmilo (21 años).  

Diecisiete medallas ganó España en los tres deportes de exhibición de Barcelona 92. Nueve oros, seis platas y dos bronces. Si hiciésemos una suma con las medallas oficiales, España sumaría 39 medallas en los Juegos de Barcelona. Serían 22 oros, 13 platas y 4 bronces. Si todo fuera oficial, España superaría a Cuba y a China en el medallero y solo habría quedado detrás del Equipo Unificado, Estados Unidos y Alemania. 

 

 

Fotos: Olympic Channel y Twitter de Coral Bistuer

Los siete oros de Río 2016

Todo el que me conoce un poco sabe que el deporte y los Juegos Olímpicos son algo muy importante en mi vida. El verano de 2016 me tocó vivir la cita olímpica en tres lugares diferentes: Benalmádena, Cuenca y Madrid. Desde Barcelona 92 había seguido todos los Juegos en casa salvo los de Atenas 2004, que también los vi durante unos días en el pueblo de mi padre, Berlanga de Duero (Soria).

Los de Río 2016 fueron unos Juegos Olímpicos especiales. Lo entenderemos si miramos al medallero final. España ganó diecisiete medallas. Los números finales estuvieron en la horquilla habitual de ediciones anteriores. Pero hubo algo que cambió, el número de campeones olímpicos. Una cifra que llegó a alcanzar los trece en el mágico verano del 92. En Atlanta 1996 y en Pekín 2008 se llegó a los cinco oros. En Brasil se llegó más lejos, no al nivel de Barcelona, pero España sumó siete. Un resultado magnífico. Cuatro de los siete campeones fueron mujeres. El mejor resultado dorado del deporte femenino en casi un cuarto de siglo.

Los siete oros llegaron en siete días diferentes. Cuatro lo hicieron en deportes de agua: una en natación y tres en piragüismo. El tenis, el bádminton y el atletismo fueron el resto de disciplinas donde sonó el himno español.

10 de agosto

Noche del 10 de agosto en Brasil. Madrugada del 11 de agosto en España. Llega el primer oro para España. Estoy pasando unos días en el apartamento de unos amigos en Benalmádena (Málaga). Todos duermen menos yo. Volumen de la televisión en el cero para no molestar. Tarda en llegar el momento. Por fin sale a la piscina Mireia Belmonte. Dispuesta a hacer historia en la final de 200 metros mariposa. Con suspense y gracias a una carrera sensacional y a una última brazada inolvidable, la mejor nadadora española de siempre, se convierte en campeona olímpica con tres centésimas de ventaja sobre la subcampeona, la australiana Groves. No puedo gritar. Contengo la emoción, pero lloro como un niño. Mireia abre la lata de los oros. Cuatro días antes había abierto la del medallero español con el bronce en los 400 metros estilos.

11 de agosto

Tras haber dormido tres horas, amaneció un nuevo día de sol y playa. Por la tarde teníamos previsto ir a Mijas, otro lugar maravilloso de la costa malagueña. De camino vi el siguiente oro español. En el móvil. Nos los dicen hace años y no nos los hubiéramos creído. En la parte trasera del coche de mis amigos, vi ganar a Maialen Chourraut en piragüismo aguas bravas. El destino o la casualidad quisieron que el oro llegase antes de entrar en el parking. Chourraut se superaba a sí misma y subía dos escalones en el podio con respecto a Londres 2012 donde conquistó la medalla de bronce. Una gesta increíble de la piragüista vasca.

12 de agosto

El tercer oro para España en Río 2016 también lo vi en tierras malagueñas. De nuevo tocó trasnochar. 12 de agosto en Brasil. Rafa Nadal y Marc López luchan por el oro contra la pareja rumana. Nadal ya sabe lo que es ganar un oro olímpico (Pekín 2008). Repite esta vez acompañado de su amigo.Fue una final emocionante que se resolvió en tres sets. Ganaron los españoles el primero, igualaron los rumanos en el segundo y certificaron el oro, Nadal y López, en el tercero y definitivo. De nuevo, me tocó vivirla en silencio.

 

16 de agosto

El 16 de agosto nos fuimos a pasar unos días a la Casa del Canónigo en Caracenilla (Cuenca). Ese día llegó el cuarto oro para España en los Juegos de Río. De manera inesperada el piragüista Marcus Cooper se impuso en el K1-1000 metros con una remontada espectacular. Lo vi mientras comíamos en un restaurante en un pueblo cercano a la casa rural, en Huete.

18 de agosto

Tras pasar dos noches en Caracenilla tocaba regresar a Madrid. Decidimos pasar el día en el embalse de Buendía. El quinto oro de España llegó de nuevo desde el agua. Mientras buscábamos sitio para aparcar cerca del embalse, Saúl Craviotto y Cristian Toro hacían historia en el K2-200 metros. Tercer título para el piragüismo español en Río. Craviotto conseguía así su tercera medalla olímpica. Los baños en el embalse me sentaron genial aquel 18 de agosto. Me imaginaba a Craviotto y a Toro apareciendo a lo lejos con su medalla de oro colgada del cuello siendo aplaudidos por las pocas personas que estábamos allí.

19 de agosto

De los siete oros de España, solo viví los dos últimos en mi casa de Madrid. El sexto llegó la tarde del 19 de agosto gracias a Carolina Marín. La mejor jugadora de bádminton que ha tenido y tendrá España, llegaba como una de la grandes favoritas a las medallas y se colgó un oro que recordaremos siempre. Ella emocionada en Río y yo en mi sofá. Acordándome de aquella entrevista que tuve el honor de hacerle antes de que empezasen a llegar los éxitos internacionales. Marín demostrando una vez más su lema: «puedo porque pienso que puedo».

20 de agosto

La traca final llegó el 20 de agosto. De madrugada. Tras haber pasado la tarde tomando cañas y tapas en una de las terrazas del Parque de Aluche, volvimos a casa a tiempo para ver ganar un oro histórico para el atletismo español. Ruth Beitia se convertía en la primera atleta en ganar un título olímpico para nuestro país. Un salto de altura para la eternidad. Como el abrazo que le dio a su entrenador Ramón Torralbo, su 50%, al confirmarse que era campeona olímpica.

 

Nueve nombres que quedan en la historia olímpica para siempre. Siete medallas de oro conquistadas por Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Carolina Marín, Ruth Beitia, Rafa Nadal, Marc López, Saúl Craviotto, Cristian Toro y Marcus Cooper.