Mis fotos deportivas preferidas: Gervasio Deferr en Atenas 2004

 

¿Qué pensaba Gervasio Deferr Ángel (Premiá de Mar, Barcelona, 7 de noviembre de 1980) cuando dio el segundo salto hacia el bicampeonato olímpico? ¿Qué se le pasa por la cabeza a un deportista de élite en los instantes previos a ganar una medalla? Solo él/ellos lo saben. Son momentos que nunca olvidaremos. Que se quedan guardados para siempre en nuestro cerebro. Medallas que se consiguen después de mucho sacrificio y de muchas horas de entrenamiento. Una y otra vez repitiendo saltos. Hasta que sale. Y te das cuenta de que estás preparado para ser campeón, el mejor en lo tuyo. 

El destino quiso que en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Gervasio Deferr conquistase el segundo de sus tres metales olímpicos. Dos oros en la misma prueba, en el salto de potro, a pesar de que no era su aparato preferido. Siempre fue un hombre de “suelo”, pero tuvo que esperar a 2008 para obtener la recompensa en forma de medalla de plata. 

Salto de oro

Antes de centrarnos en la foto conviene recordar la narración de Paloma del Río para Televisión Española aquel 23 de agosto de 2004. La voz de la gimnasia y de tantos deportes en la cadena pública, lo narró así: “9.687 (nota del primer salto que realizó Gervasio) atención, porque si este salto le sale bien a Gervasio Deferr, podríamos estar hablando de una medalla. Hace un salto del grupo 4, el drix (Tsukahara, entrada de cara y apoyo lateral de las manos). Los mismos saltos que ha hecho Kyle Shewfelt, pero de entrada un poquito mejor realizados que el canadiense. Sapronenko ha puesto las cosas muy difíciles (el letón hizo 9.706 puntos) pero si le sale bien este salto, podría estar Gervasio otra vez en el pódium”. 

El campeón olímpico en Sídney 2000 levanta los brazos, los baja, da un pequeño salto e inicia la carrera hacia la gloria olímpica. Corre a una velocidad de 22 kilómetros por hora y se aproxima al potro (hay 25 metros desde la salida), Tarda solo cuatro segundos en ayudarse con el trampolín para saltar. Y en ese momento se produce el disparo de Adrian Dennis para hacer una fotografía magnífica que quedará presente de ahí a la eternidad. 

Caído del cielo

Gervi gira el cuerpo hacia la izquierda para elevarse con las dos manos. No pierde de vista el potro. En la imagen tiene cerrada la boca y los ojos bien abiertos. También vemos sus musculosas piernas y el nombre en inglés de aquellos Juegos. Es el instante anterior al mortal hacia atrás con dos giros completos. Gervi clava la recepción de espaldas al aparato con un salto sensacional. “Clávalo” dice Paloma del Río cuando alcanza la colchoneta después de volar durante poco más de un segundo. 

“Bien, ahí está, ahí está, ahí está, ahí está, clávalo y lo ha clavado… perfecto el segundo salto… clavado, fíjense, no ha movido los pies”. Puntúan el segundo salto de Deferr con 9.787. Puntuación final para el gimnasta español: 9.737. Le vale para ganar la medalla de oro, porque el rumano Marian Dragulescu hace un primer salto maravilloso, pero se sale de la colchoneta en la recepción del segundo. 

Gervi se convierte en ese momento en el tercer español con dos oros olímpicos, igualando a los regatistas Luis Doreste y Theresa Zabell. Ellos lo lograron desde el agua. Deferr ganó el oro de Atenas cayendo desde el cielo. 

ADRIAN DENNIS/AFP-GETTY IMAGES

España en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000

Llegaba España a los Juegos de Sídney 2000 tras haber sacado matrícula de honor en Barcelona 1992 y tras una actuación muy buena en Atlanta 1996. Los precedentes eran 22 y 17 medallas respectivamente. Por eso las once medallas ganadas en tierras australianas fueron un jarro de agua fría. Los tres oros, las tres platas y los cinco bronces supusieron un bajonazo para el equipo olímpico español. Es verdad que los diplomas fueron muchos, más de cuarenta, concretamente cuarenta y tres. También es cierto que los cuartos puestos fueron once. Que los quintos fueron seis. Pero al final de unos Juegos lo que todo el mundo mira son las medallas, la posición de cada país en el medallero. España acabó en la vigesimoquinta posición. 

La delegación española en Sídney fue la más numerosa de la historia tras la de Barcelona 92. Trescientos veintiún atletas, doscientos dieciséis hombres y ciento cinco mujeres, viajaron a Australia en busca de la gloria olímpica. Los once metales españoles llegaron en once deportes diferentes. Otro indicador claro de lo que ocurrió. Es raro que España no repita podio en uno o más deportes en una misma edición de los Juegos. Judo, natación, ciclismo en pista, mountain bike, gimnasia artística, taekwondo, tenis, atletismo, fútbol, boxeo y balonmano fueron las disciplinas donde se colgaron las medallas. 

Tres días para inaugurar el medallero

Tres días tardó España en inaugurar su medallero. Y lo hizo por partida doble gracias a dos mujeres el 18 de septiembre de 2000. La judoca Isabel Fernández ganó la medalla de oro en judo y la nadadora Nina Zhivanevskaya se colgó el bronce olímpico en natación. 

Isabel Fernández llegaba a Sídney como una de las grandes favoritas a las medallas. Cuatro años antes, en Atlanta 96, había sido bronce. Varias medallas europeas. Campeona del mundo y de Europa en la categoría de menos de 57 kilos, buscaba la triple corona. Y lo consiguió. Sumaba así una nueva medalla para el judo español tras los dos oros de Barcelona y la plata y los dos bronces ganados en Atlanta. 

Con el oro olímpico, la judoca alicantina, igualaba a Miriam Blasco y conquistaba la triple corona. El camino hacia el oro comenzó contra la mongola Erdenet a la que ganó en tan solo dos minutos. Después ganó por Yuko a la estadounidense Wilson. En el siguiente combate se impuso a la japonesa Kusakabe por Koka. El pase a la final lo logró por Yusei-Gachi (lo decidieron los jueces). 

En la final se impuso a la cubana Driulys González. La rival que le quitó el título en el último Mundial. Esta vez no fue así. Isabel Fernández ganaba el oro gracias a un Waza-Ari. “Tantos años soñando con esto y ahora no me lo creo, todavía no sé lo que he conseguido. Dentro de unos días, miraré la medalla, la tocaré y entonces me lo creeré” dijo la campeona olímpica española. 

La primera nadadora

Nina Zhivanevskaya se convirtió en la primera nadadora española en ganar una medalla olímpica. Nacida en Rusia pero nacionalizada española, ganó el bronce en los 100 metros espalda. Para ello tuvo que batir su propio récord de España con un tiempo de 1:00.89. Nina tuvo que remontar. En los primeros cincuenta metros iba en quinto lugar. 

Zhivanevskaya ya había sido bronce olímpico ocho antes. En Barcelona 92 ganó con el Equipo Unificado, cuando aún era rusa, el 4×100 estilos. “Estoy muy contenta. Es mi primera medalla olímpica individual. Me siento feliz, pero siempre quiero más. Quiero el oro” dijo tras subir al podio. Treinta y cuatro centésimas le separaron de la plata y sesenta y ocho de ser campeona. 

Unos días después tuvo una segunda oportunidad para lograrlo en los 200 metros espalda. La prueba que mejor se le había dado ese año. Esa y no la lograda en los 100, era la medalla “segura” en Sídney. Nina acabó sexta. Un diploma que supo a poco. 

El rey de la pista

En Atlanta 1996 acabó sexto en la prueba de puntuación. Fue una decepción total cuando estaba luchando por las medallas. Joan Llaneras, el mejor pistard español de todos los tiempos, se convirtió en campeón olímpico el 20 de septiembre de 2000. El velódromo Dunc Gray vio cómo se tomaba la revancha y ganaba la primera de sus cuatro medallas olímpicas. El oro olímpico se había convertido en una obsesión y logró el sueño de todo deportista. 

“Soy el tío más feliz del mundo. Siempre pensé que en Atlanta merecía más de lo que conseguí. Luego gané cuatro mundiales, pero lo que más quería era esta victoria. Me he tirado cuatro años entrenando solo para esto” dijo Llaneras. Sin duda uno de los más grandes deportistas españoles de la historia. Siempre estará en los primeros lugares del medallero olímpico de nuestro país.  Un día más tarde de alcanzar la gloria y de colgarse la medalla de oro, acabó decimotercero en la prueba de Madison junto a Isaac Gálvez. Ya era campeón olímpico y eso era lo importante. 

El bronce agridulce de Marga Fullana

El 23 de septiembre de 2000 llegó la cuarta medalla para España en los Juegos de Sídney. La tercera de una mujer. Marga Fullana llegaba como bicampeona del mundo de mountain bike y sin duda como una de las grandes favoritas a las medallas y sobre todo a la de oro. Tres meses antes de los Juegos, había arrasado en el Mundial celebrado en Sierra Nevada donde logró la medalla de oro con una ventaja de tres minutos y medio sobre la subcampeona, la canadiense Alison Sydor

La ciclista española lideró buena parte de la prueba hasta que se cayó. La carrera tenía 35 kilómetros de recorrido. Fue a nueve del final cuando todo comenzó a torcerse. La italiana Paola Pezzo (bronce mundial y oro olímpico en Atlanta 96) se cruzó en la trayectoria de Fullana que acabó en el suelo. Y no solo eso, la suiza Barbara Blatter también superó a la balear. Una medalla de bronce que llegó con polémica. La reclamación no prosperó y Fullana se tuvo que conformar con el tercer puesto.

“Sin mi caída no sé quién hubiera ganado, si Pezzo o yo, pero por lo menos me ha privado de la posibilidad de disputarle la victoria. Quizás dentro de unos días valoraré esta medalla, pero ahora me sabe a poco, había venido a por el oro”. Así ha recordado dos décadas después cómo logró aquel bronce en el diario Última Hora : https://www.ultimahora.es/deportes/otros-deportes/2020/08/31/1193087/anos-del-hito-olimpico-marga-fullana.html

No fue la última participación olímpica de Fullana. También formó parte de la delegación española en Atenas 2004 y Pekín 2008. 

La primera de Deferr

Diecinueve años tenía Gervasio Deferr cuando se colgó la medalla de oro en los Juegos de Sídney el 25 de septiembre de 2000. En ese momento nadie lo sabía, pero ocho años más tarde terminaría su trayectoria olímpica con otras dos medallas más, un oro y una plata. Pocos deportistas españoles pueden presumir de haber ganado una medalla en tres Juegos Olímpicos consecutivos

El Superdome le vio proclamarse campeón olímpico en la prueba de salto. Su especialidad era el suelo, pero no logró clasificarse para la final. Salió a por todas y se colgó el oro con dos saltos sensacionales. La medalla en este aparato no estaba en las quinielas. Pero lo bordó. Clavó los dos intentos. Da gusto verlos repetidos una y otra vez. El primero fue puntuado con 9.800 y el segundo con 9.625. Resultado final: 9.712. Campeón olímpico sin haber llegado a la veintena. Gigante. Irrepetible Gervasio Deferr. Superó al ruso Bondarenko (9.587) y al polaco Blanik (9.475). 

“Esta medalla es muy importante porque premia el esfuerzo no solo mío, sino de toda la gimnasia española, que ha subido mucho de nivel. Es como para flipar, estoy aquí, en los Juegos Olímpicos, con todos los mejores y de repente voy y gano un aparato. Y encima que no es el mío. Es increíble”. 

España sumaba cinco medallas, tres oros y dos bronces. Tres mujeres y dos hombres ya formaban parte de la historia olímpica española. Quedaba menos de una semana para intentar mejorar el resultado. 

Esparza abre la lata del taekwondo

El taekwondo debutó como deporte olímpico oficial en los Juegos de Sídney. El 27 de septiembre llegó la medalla de Gabriel Esparza en la categoría de menos de 58 kilos practicante de taekwondo desde que tenía siete años. Llegaba siendo tricampeón europeo y subcampeón mundial.

Participaron catorce taekwondistas. El español pasó exento a los cuartos de final donde se impuso al marroquí Sekkat por 3 a 1. En semifinales se enfrentó al húngaro Salim al que venció claramente por 5 a 0. 

En la gran final le tocó enfrentarse contra el griego Mouroutsos. Estuvieron igualados en los dos primeros asaltos. Pero en el tercero ganó el griego con claridad. Oro para él y plata para el español. 4 a 2 fue el resultado. 

“He perdido por burro. Me duele no haber logrado el oro, pero en frío seguro que me sentiré bien. El griego ha sido más listo que yo en el último minuto” dijo Esparza. 

El tenis nunca falla

El mismo día que Gabriel Esparza se convirtió en subcampeón olímpico, los tenistas Albert Costa y Álex Corretja ganaron la medalla de bronce en el torneo de dobles. En primera ronda vencieron a los argentinos Chela y Zabaleta en dos sets (6-3 y 6-4). En el siguiente partido tuvieron que remontar ante los checos Novak y Rikl. Perdieron el primer set 6-7 y se impusieron en los siguientes por 7-5 y 6-4. 

En cuartos de final los tenistas españoles tuvieron que volver a remontar. Esta vez a los bielorrusos Mirnyi y Volchkov. El resultado fue 6-7, 6-3 y 7-5. En semifinales llegaron palabras mayores. Se cruzaron contra los australianos Woodbridge y Woodforde. Cayeron por 6-3 y 7-6. 

En el partido por la medalla de bronce, de nuevo otra remontada para ganar. Perdieron el primer set contra los sudafricanos Adams y De Jager por 2-6. Después ganaron el segundo y el tercero por 6-4 y 6-3 respectivamente. El New South Wales Tennis Centre vio como Costa y Corretja se pegaban un pico como habían prometido si ganaban una medalla.

“Participar en unos Juegos es muy bonito, pero ganar una medalla es la leche y además con Albert, que es uno de mis mejores amigos en el circuito” dijo Corretja. “Un triunfo así solo se puede comparar con la Copa Davis, pues aunque lo consigues tú luego sientes que lo compartes con todo el equipo” celebró el bronce Costa.  

La histórica medalla de María Vasco

Una medalla y tres diplomas olímpicos adornan el museo particular de la atleta María Vasco. La marchadora española hizo historia en Sídney 2000 al convertirse en la primera atleta de nuestro país que ganaba una medalla olímpica. Fue de bronce y la ganó en los 20 kilómetros marcha el 28 de septiembre de 2000.

Fue una carrera en la que no sufrió ninguna sanción y que estuvo llena de descalificaciones de grandes favoritas para las medallas. María Vasco supo competir a la perfección para alcanzar el gran objetivo de su vida. Solo tenía 24 años y alcanzó el podio olímpico. 

La china Wang Liping ganó el oro con un tiempo de 1 hora 29 minutos 05 segundos. La noruega Kjersti Tysse-Plätzer se colgó la plata con un tiempo de 1 hora 29 minutos 33 segundos. María Vasco (1 hora 30 minutos 23 segundos) no esperaba la medalla de bronce: “me conformaba con estar entre las ocho primeras, y no tenía ni idea de la gente que estaban descalificando por delante. Siempre le dije a mi familia que no me retiraría sin ganar al menos una medalla. Lo que no podía imaginar es que sería en los Juegos”. 

Tras el bronce de Sídney 2000, María Vasco siguió compitiendo maravillosamente. Sus tres diplomas olímpicos logrados lo corroboran. En Atenas 2004 fue séptima, en Pekín 2008 fue quinta y en Londres 2012 acabó en octavo lugar. En 2008 se quedó a solo trece segundos de ganar otro bronce y a dieciocho segundos de ser subcampeona olímpica. 

Buscaban el oro y se tuvieron que conformar con la plata

La selección masculina de fútbol llegó a Sídney con la vitola de favorita. Con todas las cartas encima de la mesa para repetir el oro ganado en Barcelona 92. Quedó encuadrada en el grupo B. Ganó 3-0 a Corea del Sur en el debut. Perdió contra Chile por 3-1 y venció a Marruecos por 2-0. 

En cuartos de final, un gol de Gabri a cuatro minutos del final, valió para ganar a Italia por uno a cero. En semifinales el rival fue Estados Unidos. España se impuso por tres goles a uno. Por el equipo español marcaron Tamudo (minuto 16), Angulo (minuto 25) y José Mari (minuto 87). 

La selección española alcanzaba el objetivo de la final. Quedaba igualar a la Quinta del Cobi y su oro del 92. Camerún, que había ganado a Chile en la semifinal, era el rival. 30 de septiembre de 2000. España se va al descanso con un resultado fantástico. Xavi (minuto 2) y Gabri (minuto 47) ponen el dos a cero en el marcador. Una ventaja que podría haber sido mayor. Angulo falló un penalti en el minuto 5. 

Oportunidad perdida

Tras la reanudación la ventaja se fue al traste. Un gol en propia meta de Amaya en el minuto 53 y otro de Samuel Eto´o en el 58 igualaron la final cuando parecía que estaba todo controlado y a favor de España. Se llegó a los penaltis. Amaya fue el único jugador que falló y supuso la victoria y el oro para Camerún. España mereció más pero se quedó con la plata. Amaya recordará siempre el partido. Marcar un gol en tu propia portería y fallar un penalti decisivo en el mismo partido, es el colmo de la mala suerte.

Xavi Hernández, que marcó de falta nada más empezar la final, dijo: “ahora nos sabe a poco pero yo me siento orgulloso de esta plata. Pocos futbolistas tienen una medalla olímpica”. Ganaron la plata los siguientes jugadores: Aranzubía, Lacruz, Marchena, Amaya, Puyol, Albelda, Xavi, Angulo, Velamazán, Tamudo, José Mari, Gabri, Capdevila, Toni, Ferrón, Luque, Felip, Romero, Ismael y Vergara

La segunda de Lozano

Rafa Lozano se había colgado la medalla de bronce en los Juegos de Atlanta 1996. En los de Sídney 2000 repitió podio en la categoría de menos de 48 kilos, pero subió hasta el segundo escalón. El boxeador español pasó exento a la segunda ronda donde se impuso al filipino Lerio. En cuartos de final ganó al keniata Bilali. En la semifinal venció al norcoreano Kim Un-Chol.

El francés Brahim Asloum de orígen argelino fue el rival en la final. Lozano tuvo que conformarse con la medalla de plata: “falló la forma de puntuar y eso me obligó a hacer otra pelea. Me duele no ser oro, pero valoro esta plata”. “Balita” le dedicó el subcampeonato olímpico a su hija Sofía de tan solo cuatro meses. 

La última medalla llegó gracias al balonmano

Ocurrió en los Juegos de Atlanta y la historia se repitió cuatro años más tarde. La selección masculina de balonmano dio a España la última medalla de los Juegos de Sídney. Es 30 de septiembre. El último partido de Iñaki Urdangarín con España y gana el bronce olímpico, como en 1996. Después ya sabemos lo que ocurrió fuera del deporte.

España quedó encuadrada en el grupo B. Ganó tres partidos (Túnez, Australia y Eslovenia) y perdió dos (Francia y Suecia). En cuartos de final, otro rival difícil para la selección española: Alemania. España se impone por 27 a 26 y vuelve a luchar por las medallas. 

Suecia gana en semifinales por 32 a 25 y toca buscar el bronce para igualar el mejor resultado olímpico del balonmano español. España gana a Serbia y Montenegro por 26 a 22 y acaba en tercera posición. Es la undécima medalla para España en los Juegos de Sídney. Ganaron el bronce en balonmano: Barrufet, Dujshebaev, Garralda, Guijosa, Lozano, Masip, Núñez, Olalla, Pérez, O´Callaghan, Ortega, Ugalde, Urdangarín, Urdiales y Xepkin

España ganó un montón de diplomas en los Juegos de Sídney. Once cuartos puestos y seis quintos, que bien podrían haber significado un subidón en las medallas. Se lograron siete sextos puestos, nueve séptimos y otros diez octavos lugares. 

 

FOTOS: AFP, EFE, Reuters, Getty

Momentos olímpicos para la posteridad

Desde que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, en Atenas 1896, se han producido miles y miles de momentos para la posteridad. Desde aquellos Juegos, el atletismo, la natación y la gimnasia se han caracterizado por ser los deportes de referencia en cada cita olímpica. Por eso he querido hacer un pequeño repaso de doce grandes momentos que se recuerdan y se seguirán recordando con el paso de los años y las décadas. 

Son doce protagonistas. Grandes representantes de los tres deportes citados anteriormente. Siete hombres y cinco mujeres. Tres deportistas españoles y nueve extranjeros que forman parte de la historia olímpica y del deporte internacional. Seguramente habrá algún lector que piense que deberían ser otros los protagonistas. Pensarán en Mark Spitz, Ruth Beitia o Paavo Nurmi, por citar tres los grandes deportistas olímpicos. Como dice el refrán: «Ni son todos los que están, ni están todos los que son».

Las cuatro medallas de oro de Jesse Owens en Berlín 1936. Atletismo.

Jesse Owens fue el gran protagonista de los Juegos de 1936. En Berlín ganó 4 medallas de oro en 100, 200 y 4×100 metros y en salto de longitud. Esta última prueba fue la más emotiva de las cuatro. Su principal rival fue el rubio alemán Luz Long, que reconoció con un abrazo, la superioridad del americano. En ese instante Adolf Hitler abandonaba enfadado el palco de autoridades. Jesse Owens ganó en la pista y puso así en evidencia la superioridad de la raza aria divulgada por el régimen alemán.

Los cuatro oros de Fanny Blankers Koen en Londres 1948. Atletismo.

Fanny Blankers Koen participó en los Juegos de 1936, pero fue en los de Londres celebrados en 1948 cuando se convirtió en reina del atletismo. Ganó el oro de todas las carreras que se disputaban en aquellos años. Ganó cuatro oros, como Owens en Berlín, 100 y 200 lisos, 80 metros vallas y el relevo 4×100. Fue la primera mujer capaz de ganar cuatro pruebas en unos Juegos Olímpicos. 

 

Los cuatro oros de Larisa Latynina en Melbourne 1956. Gimnasia.

Hasta los Juegos de Londres celebrados en 2012, fue la primera en el medallero olímpico. Fue superada por el nadador estadounidense Michael Phelps. Larisa Latynina ganó dieciocho metales en tres participaciones. Seis en cada una de ellas. Fue en los de Melbourne 1956 donde se dio a conocer en todo el mundo y ganó el mayor número de oros de su carrera olímpica: cuatro. Campeona olímpica individual, por equipos, en salto y en suelo. 

El 10 de Nadia Comaneci en Montreal 1976. Gimnasia.

El 18 de julio de 1976 el Forum de la ciudad canadiense de Montreal asistió a un hecho sin precedentes. Un momento histórico para la gimnasia artística y el deporte mundial. La gimnasta rumana Nadia Comaneci logró la perfección. Su ejercicio en barras asimétricas fue puntuado con un 10. Nadie lo había conseguido anteriormente. Fue la gran protagonista de aquellos Juegos celebrados en Canadá. Además de su oro en asimétricas, logró otros dos más, en el concurso individual y en la barra de equilibrio. 

 

Los cuatro oros de Carl Lewis en Los Ángeles 1984. Atletismo.

Fue la gran estrella de los Juegos de 1984. Carl Lewis buscaba igualar al también estadounidense Jesse Owens cuarenta y ocho años después de su hazaña en Berlín. Lo consiguió. Ganó las mismas pruebas que Owens. Los 100, 200 y 4×100 metros lisos y también se impuso en el salto de longitud. La prueba que dominó durante cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. Con sus cuatro oros “El Hijo del Viento” presentaba su candidatura a ser uno de los más grandes deportistas de todos los tiempos. 

 

El oro de Fermín Cacho en Barcelona 1992. Atletismo.

Si hay una imagen que recordaremos siempre de los Juegos Olímpicos de Barcelona es la victoria de Fermín Cacho. Ese momento en el que el atleta soriano abría sus brazos para celebrar su victoria en los 1.500 metros ha pasado a la historia como uno de los grandes momentos de la historia del atletismo español. Ese momento, el oro olímpico de Cacho, resume lo bien que le fue a España en 1992. Sin menospreciar las otras veintiuna medallas restantes logradas por la delegación española. 

Los seis oros de Vitaly Scherbo en Barcelona 1992. Gimnasia.

Vitaly Scherbo fue el principal protagonista de los Juegos de 1992. Se convirtió en el primer gimnasta capaz de ganar seis medallas en unos Juegos Olímpicos. Solo comparable a las siete del nadador Mark Spitz en Múnich 1972 y a las ocho logradas por el también nadador Michael Phelps en Pekín 2008. Scherbo ganó cuatro de las seis medallas en un solo día. En eso sigue siendo único y probablemente lo seguirá siendo en el futuro. Sus seis oros llegaron en equipos, individual, paralelas, salto, anillas y caballo con arcos. 


El oro de Gervasio Deferr en Atenas 2004. Gimnasia.

Gervasio Deferr había sido campeón olímpico de salto en Sidney 2000. Quería repetir título en Atenas 2004. Y lo logró. No fue fácil. Sus saltos en la final fueron espectaculares. Pero el rumano Marian Dragulescu lo bordó en el primero. Una caída en el segundo le dio la victoria al mejor gimnasta español de la historia. El oro de Atenas confirmó a Deferr como uno de los mejores deportistas olímpicos españoles de siempre. Un oro inolvidable, para la posteridad. 

Los récords de Bolt en Pekín 2008. Atletismo.

Lo conseguido por el atleta jamaicano Usain Bolt en Pekín 2008 lo recordaremos toda la vida. Ganó los 100 y los 200 metros lisos con una superioridad aplastante. Sobre todo los 100 metros donde aventajó en varios metros a sus rivales. Batió dos récords mundiales que se encargaría de superar él mismo un año más tarde. En los 100 metros dejó la plusmarca en 9 segundos y 69 centésimas. En los 200 la rebajó hasta los 19 segundos y 30 centésimas. De otro planeta. 

 

Los ocho oros de Phelps en Pekín 2008. Natación.

Los Juegos de Pekín 2008 tuvieron dos claros protagonistas. Además de Usain Bolt y sus récords, Michael Phelps. El nadador estadounidense llegaba a Pekín con un objetivo muy claro, superar los siete oros ganados por Mark Spitz en Múnich 1972. Lo logró. Con sufrimiento en algunas de las pruebas y con la ayuda de sus compañeros del equipo americano. Pero ganar ocho oros en unos Juegos Olímpicos es un récord que solo le pertenece a él. Posiblemente nunca más se repetirá una gesta semejante. 

El oro de Mireia Belmonte en Río 2016. Natación. 

Llegó tras el esfuerzo de muchos años. Después de pasar miles de horas nadando. Tras mucho esfuerzo y dedicación. El día soñado por Mireia Belmonte fue el 10 de agosto de 2016. Muchos españoles trasnochamos para verla ganar el oro olímpico en los 200 metros mariposa. Sufrimos hasta la última brazada. El oro llegó por solo tres centésimas. Pero llegó, que es lo importante. Será difícil que volvamos a vivir algo parecido. 

Los cuatro oros de Simone Biles en Río 2016. Gimnasia. 

Fue la estrella de la gimnasia artística en Río 2016. Ganó cuatro medallas de oro, como Latynina en 1956. La atleta estadounidense Simone Biles demostró que es una de las más grandes de siempre. Se impuso en salto, suelo, en el concurso individual y por equipos. Todos los focos, todo el protagonismo fue para ella. Podría haber firmado un oro más, pero se tuvo que conformar con el bronce en la barra de equilibrio.

Quince Reyes Magos del deporte español

Nos han hecho disfrutar en cada competición en la que han participado o participan. Han conseguido ilusionarnos y emocionarnos. Todos ellos forman parte de la historia del deporte. Con ellos hemos vivido momentos mágicos, inolvidables, en algunos casos irrepetibles. Hemos tenido el privilegio y la suerte de coincidir en el tiempo con una generación sensacional de deportistas. Son quince Reyes Magos del deporte español, pero podrían ser muchos más.

David Cal, el rey de la piragua

Cuando el palista gallego se retiró, muchos nos quedamos con la sensación de que podría haber ganado una medalla olímpica más. La sexta hubiera llegado en los Juegos de Río 2016, pero decidió bajarse de la piragua un año y medio antes. Cinco metales olímpicos en tres Juegos disputados. Se colgó una medalla cada vez que participó en una final. Un oro y cuatro platas que le siguen convirtiendo en el número uno del deporte olímpico español. David Cal fue campeón del mundo, pero se quedó a las puertas de lograr la triple corona, no pudo ser campeón de Europa.

 

Mireia Belmonte, la mejor nadadora española

Si sumásemos las horas que Mireia Belmonte ha pasado nadando a lo largo de su vida, la cifra sería escandalosa. Si miramos su palmarés, la cifra de medallas y récords, también lo es. La reina de la piscina española sigue luchando por alcanzar o superar las cinco medallas olímpicas de David Cal. Cuatro medallas en tres participaciones olímpicas la convierten en una de las nadadoras más completas de siempre. Pocas pueden decir que han ganado en tres estilos diferentes. Plata en Londres 2012 y oro en Río 2016 en 200 mariposa. Subcampeona olímpica de 800 metros libre en Londres. Bronce en 400 metros estilos en Río. Triple corona en 200 metros mariposa. La mejor nadadora española de todos los tiempos supera las cuarenta medallas en grandes competiciones. 

 

Joan Llaneras, el mejor pistard de la historia

España ha tenido muy buenos ciclistas. En ciclismo en ruta, contrarreloj, varios han ganado el Tour de Francia, o el Giro de Italia o la Vuelta a España. Pero si nos fijamos en la pista, el rey de los velódromos ha sido, y parece difícil superarlo, Joan Llaneras. Dos oros y dos platas olímpicas ganó el pistard mallorquín entre Sidney 2000 y Pekín 2008. Tres de manera individual y otra acompañado. Dominó la prueba de puntuación como nadie. Logró doce medallas mundiales y fue siete veces campeón planetario. Una auténtica leyenda del deporte español. 

 

Andrea Fuentes, magia en el agua

Hemos tenido la suerte de contar con magníficas nadadoras de sincronizada, ahora natación artística. Gemma Mengual abrió las puertas de par en par, Ona Carbonell está dando los últimos coletazos a su carrera deportiva. Ambas nadaron junto a Andrea Fuentes. Ella ha sido la que más medallas olímpicas ha podido conseguir. Siguiendo los pasos de Mengual, enseñando a Carbonell. Cuatro medallas olímpicas en dos Juegos Olímpicos: tres platas y un bronce. Dos platas llegaron en Pekín 2008, en el dúo con Gemma y con el equipo. La otra plata la ganó junto a Ona, en Londres 2012, donde el equipo fue bronce. En su museo particular hay treinta y seis medallas si sumamos las cuatro olímpicas con las ganadas en Mundiales y Europeos. 

 

Saúl Craviotto, el campeón polifacético

Vale para todo. Lo demostró ganando un concurso de cocina. Es policía. Pero sobre todo, piragüista. Posiblemente le veamos portando la bandera española en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Tokio 2020. Es el máximo favorito para ser abanderado. Cuatro medallas olímpicas le contemplan. Ganó la primera, de oro,  en Pekín 2008 junto a Carlos Pérez Rial. En Londres 2012 fue plata individual. En Río 2016 volvió a ser oro acompañado de Cristian Toro y bronce individual. Un oro más y se convertirá en el olímpico más laureado. Una medalla más e igualará a David Cal, pero también le superaría por número de oros conquistados. Poseedor de la triple corona. Es una máquina de ganar. La demostración más evidente de que con esfuerzo y disciplina todo se puede conseguir. 

 

Gisela Pulido, la campeona inigualable

Escribir sobre Gisela Pulido es una gozada. Su palmarés parece inigualable. Diez veces campeona del mundo de kitesurf. Se dice pronto. Pero la deportista catalana lo logró cuando era tremendamente joven. Entre 2004 y 2015 solo dejó de ganar en 2012 y 2014. Sencillamente impresionante. A los diez años (nació en 1994) fue campeona mundial por primera vez. Todos estamos esperando que compita en los Juegos de París 2024. Seguro que será firme candidata a las medallas. Porque cada vez que surge un reto nuevo va a por todas. Sabe lo que es ganar desde niña. Y siempre con una sonrisa. Así todo es mucho más fácil. 

 

Javier Fernández, héroe sobre hielo

La medalla olímpica de Javier Fernández tardó en llegar. La consiguió en 2018, en los Juegos de Pyeongchang. El mejor patinador español de siempre y uno de los más grandes de todos los tiempos, forma parte del club de los mejores deportistas españoles de la historia. Siete veces consecutivas campeón de Europa, dos veces campeón del mundo, bronce olímpico. Cifras de otro planeta en un deporte como el patinaje artístico, poco conocido en España. Hasta que llegó él. Un conquistador. Un héroe sobre hielo. Una leyenda viva del deporte. 

 

Lydia Valentín, la fuerza de España

Ganar tres medallas olímpicas en tres Juegos Olímpicos consecutivos está al alcance de muy pocos deportistas. Lydia Valentín lo consiguió entre Pekín 2008 y Río 2016. Las rivales dopadas impidieron que recogiera sus medallas de oro en Londres 2012 y de plata en Pekín 2008. El bronce de Río sí pudo disfrutarlo in situ. Ni que decir tiene que es la mejor halterófila española de la historia. Poseedora de la triple corona. Campeona olímpica, bicampeona mundial y tetracampeona europea. Una mujer capaz de levantar cientos de kilos. Una heroína que luchará en Tokio 2020 por ganar su cuarta medalla olímpica. 

 

Gervasio Deferr, el mago de la gimnasia

Solo seis deportistas españoles han ganado dos medallas de oro olímpicas. Uno de ellos es Gervasio Deferr. Sin ninguna duda el mejor gimnasta español de la historia. Con solo dieciocho años logró su primer campeonato olímpico en los Juegos de Sidney celebrados en el año 2000. Cuatro años más tarde, en Atenas 2004, repitió oro en la prueba de salto convirtiéndose en bicampeón olímpico. Para cerrar el círculo luchó por otro oro, esta vez en la prueba de suelo, y fue subcampeón olímpico. Junto a Saúl Craviotto, Joan Llaneras, Theresa Zabell, Luis Doreste y Rafa Nadal forma parte del club de los bicampeones olímpicos españoles

 

Ruth Beitia, gloria en las alturas

La mejor atleta española de todos los tiempos, Ruth Beitia, comenzó a ganar medallas cuando estaba a punto de cumplir 26 años y terminó cuando estaba rondando los 38, edad a la que se retiró de la élite del atletismo. Más de una década ganando medallas en un deporte tan exigente y en una prueba como el salto de altura es tan complicado, que seguramente se valorará en su justa medida con el paso de los años. Campeona olímpica en Río 2016. Tricampeona de Europa, bronce mundial al aire libre. Sigue esperando la medalla de bronce que la pertenece y que logró limpiamente en los Juegos de Londres 2012. 

 

Javier Gómez Noya, el triatleta total

El palmarés de Javier Gómez Noya es envidiable. Ha sido cinco veces campeón del mundo, cuatro veces campeón de Europa, ha ganado triatlones de larga distancia, Ironmans. Un fuera de serie, el mejor triatleta de la historia. Le falta una medalla con la que se retiraría con la sensación de tener todos los objetivos cumplidos. Como si el enorme historial no le concediera ya ese deseo. La medalla de oro olímpica se le escapó en Londres 2012 por unos pocos segundos. Fue subcampeón entre los Brownlee. Una lesión le impidió participar en Río 2016. Ahora llega Tokio 2020. El último cartucho olímpico de su fantástica carrera deportiva. Seguro que estará con los mejores luchando por el primer lugar. Como ha hecho siempre.

 

Theresa Zabell, oros a toda vela

Theresa Zabell es la mejor regatista española de todos los tiempos. Una reina maga que llenó de oro los mares y océanos donde compitió. Ganadora de la triple corona en la clase 470 de vela. Desde 1991 a 1996 no tuvo rival. Junto a Patricia Guerra y Begoña Vía Dufresne conquistó oros europeos, mundiales y olímpicos. Fue campeona olímpica en Barcelona 92 junto a Guerra y repitió resultado cuatro años después en Atlanta 96, con la colaboración de Vía Dufresne. Tricampeona mundial consecutiva entre 1994 y 1996, Zabell fue, es y será una de las más grandes deportistas españolas de la historia. 

 

Pau Gasol, el rey de la canasta

Lo que ha logrado Pau Gasol para el baloncesto español es impresionante. Dos veces campeón de la NBA con los Lakers. Tricampeón de Europa  y campeón del mundo con España, además de lograr un montón de platas y bronces con la mejor generación de la historia de nuestro basket. Sin duda es el mejor jugador español que hemos visto sobre una cancha. En Juegos Olímpicos ha ganado tres medallas. Las platas de Pekín 2008 y Londres 2012 y el bronce de Río 2016. Va a luchar por llegar a los que serían los últimos Juegos de su carrera. A Tokio 2020 llegará, ojalá, con cuarenta años.

 

Carolina Marín, la reina del volante

Un oro olímpico, tres oros mundiales, cuatro oros europeos. Esa es la carta de presentación de Carolina Marín, la reina del volante. La mujer que enseñó a España lo que era el bádminton. La mejor. Lo que ha conquistado la jugadora onubense está muy bien, pero ella quiere más. Si hablamos de Juegos Olímpicos, Mundiales y Europeos, siempre que ha llegado a una final la ha ganado. Ocho de ocho, pleno. Le falta un oro olímpico más para ser la mejor de siempre en su deporte. Ese es su próximo objetivo. En enero de 2018 toda España se sobrecogió con su tremenda lesión. Pero ella que puede porque piensa que puede, ya va camino de una nueva gloria olímpica. Ojalá la veamos de nuevo en lo más alto del podio en Tokio 2020. 

 

Rafa Nadal, el mejor de todos

Si preguntamos a cualquiera quién es el mejor deportista español de la historia, la mayoría contestarán que Rafael Nadal Parera. Él es el ejemplo perfecto para definir lo que un deportista tiene que ser dentro y fuera de su terreno de juego. Las cifras del tenista manacorí hablan por sí solas. Y puede ser que cuando leas esto hayan cambiado. Porque Nadal es único e irrepetible. Diecinueve Grand Slams. Treinta y cinco Masters 1000. Ochenta y cuatro títulos en total. Cinco Copas Davis. Dos oros olímpicos. Rozando las 1000 victorias y superando las 200 semanas como número 1. Cinco veces primero del ránking mundial al terminar el año. Rey de la tierra batida. Rey Mago por excelencia del deporte español. 

Fotos: Getty, Reuters, AFP, EFE

El día más grande de la gimnasia española

Los lunes. Ay, los lunes. El día de la semana que menos gusta a la mayoría de la gente. Pero aquel 23 de agosto de 2004 lo tenemos que recordar con una sonrisa y también con lágrimas de alegría. La gimnasia artística española vivió la jornada más importante de su historia. Día grande en el que se sumaron dos medallas olímpicas en los Juegos de Atenas. Gervasio Deferr en salto y Patricia Moreno en suelo ganaron un oro y un bronce para recordar. Dos medallas españolas en gimnasia. Lo nunca visto. Un éxito sin precedentes para nuestra país en uno de los deportes olímpicos más destacados junto al atletismo y la natación. 


Oro y diploma en Atenas 2004

Gervasio Deferr (7 de noviembre 1980, Premiá de Mar, Barcelona) llegaba a Atenas falto de preparación debido a varias lesiones que le acompañaron en el camino olímpico. A medio año de los Juegos, pasó de no poder entrenar a hacerlo siete horas diarias. Deferr ya había sido campeón olímpico en salto en Sidney 2000. 

Un día antes de la final de salto, se quedo a las puertas del podio en suelo. «No me han ganado la medalla, la he perdido yo, y eso es lo que más me duele» dijo al quedar cuarto. «He tenido dos errores que me han dejado sin podio, pero así es este deporte, en 60 segundos te lo juegas todo».  La diferencia entre los medallistas y el gimnasta español fue muy pequeña. Ganó el canadiense Shewfelt con 9,787. Fue plata el rumano Dragulescu con la misma puntuación. El bronce se lo colgó el búlgaro Jovtchev con 9,775 y Deferr hizo 9,712.

El primer oro para España

España llegaba al lunes 23 de agosto con siete medallas, ninguna de oro. Gervi llega a la final de salto enrabietado por el cuarto puesto del día anterior. Cambió el medallero tras hacer dos saltos enormes. El segundo casi perfecto.

El primer salto fue muy bueno: 9,687. El segundo mejor aún. Lo clava y le puntúan con 9,787. Un salto histórico. Con una puntuación total de 9,737 tras dos saltos de dificultad 9.90 se coloca en primera posición. La plata está asegurada para el español. Faltan dos saltos, los del Marian Dragulescu.

El gimnasta rumano hace un primer salto perfecto, pero en el segundo se sale de la colchoneta y le da el segundo oro olímpico consecutivo en salto a Gervasio Deferr. Otro día para recordar. «Se lo dedico a toda España, menos a los grandes jefazos». «Estoy feliz, pero me podía haber ido de aquí con más, con dos oros». «Esta medalla no tiene rencor ni mala baba, solo trabajo». Gervi se convertía así en el tercer español que conseguía dos oros olímpicos, entraba en el club de los bicampeones junto a los regatistas Luis Doreste y Theresa Zabell. Dragulescu fue bronce y el letón Sapronenko se colgó la medalla de plata. 

Deferr también le dedicó su segundo oro olímpico a su hermano, fallecido el 25 de abril de aquel año. En medio de la preparación olímpica. «Lo de hoy ha costado las lágrimas de ayer. Una de cal y otra de arena, pero espero que a partir de ahora todo vaya bien» le dijo a su padre por teléfono tras colgarse la medalla. 

Una medalla ganada desde la humildad

Patricia Moreno (7 de enero de 1988, Madrid) llegaba a Atenas 2004 con el pensamiento de hacer un buen papel. Nadie la tenía en las quinielas por las medallas. Llegaba a los Juegos como la única gimnasta que había realizado una triple pirueta y media en la competición internacional de suelo. 

Moreno era la más joven de las participantes. 16 años, 1,45m y 34 kilos de peso. Todos los ojos miraban a Elena Gómez (oro mundial en 2002 y bronce en 2003), que no pudo llegar a la final de suelo por culpa de los jueces. Moreno sí llegó y se convirtió en la primera (y hasta hoy última) gimnasta española en ganar una medalla olímpica. Un bronce inolvidable que llegó gracias al desparpajo de la madrileña. Un bronce por sorpresa. Del suelo al cielo del podio en un abrir y cerrar de ojos. 

Patricia no falló

Las favoritas fallaron y Moreno no. La máxima candidata al oro, la brasileña Daiane Dos Santos, perdió la medalla al comienzo de su ejercicio saliéndose del tapiz. Moreno enlazó tres grandes diagonales y sumó 9,487 que le valieron el tercer lugar. La rumana Ponor se hizo con el oro gracias a sus 9,750. La plata también se fue para Rumanía. Sofronie alcanzó los 9,562. 

«Siento mucha felicidad, me he sentido muy a gusto». «Nunca había estado en una gran final y de repente verme en una olímpica ya era un premio para mí». «Yo estaba muy tranquila porque no tenía nada que perder y sí mucho que ganar». Dijo la gimnasta española tras ganar el bronce. 

«Me queda mucho por mejorar». «Desde pequeña el suelo es el aparato que más me gusta, pero creo que puedo ser bastante completa». Patricia Moreno fue la primera mujer española en ganar una medalla olímpica en gimnasia artística. Un bronce para la eternidad. 


Fotos: AFP, AP, EFE

Los mejores olímpicos españoles de la historia

El deporte olímpico moderno nació el 23 de junio de 1894. Gracias al barón Pierre de Coubertin se ponía en marcha el Comité Olímpico Internacional y se decidía que Atenas sería la organizadora de los Juegos de 1896. Grecia era la cuna del olimpismo antiguo y tenía todo el sentido que su capital fuera la elegida. El griego Dimitrios Vikelas fue nombrado como primer presidente del COI. España no asistió a la primera cita olímpica moderna. Hubo que esperar cuatro años más. Fue en París 1900 cuando se pudo ver por primera vez a olímpicos españoles. En la capital francesa llegó la primera medalla. A partir de ese momento se ha ido forjando la historia olímpica española. Miles de deportistas han representado a nuestro país y han ganado medallas por todo el mundo. Solo unos pocos (46) pueden presumir de haber ganado un oro olímpico.

En Juegos de verano España ha ganado 152 medallas en total. De esos nombres sale el Olimpo del deporte español. Se trata de los deportistas españoles que han ganado más medallas olímpicas. Nombres muy importantes que quedarán para siempre en la memoria de todos. Algunos ya están retirados, otros van camino de ello y posiblemente echarán el cierre a su carrera olímpica en Tokio 2020. Dos de ellos, Saúl Craviotto y Mireia Belmonte tienen la posibilidad de alzarse a la primera posición. Veremos si consiguen arrebatársela a David Cal. El piragüista gallego encabeza la clasificación con cinco medallas. Desde Atenas 2004 a Londres 2012 subió al podio siempre que participó en una final.

David Cal, cinco medallas en tres Juegos Olímpicos

David Cal participó en cinco finales olímpicas. Todas a las que optó. En Atenas 2004 y Pekín 2008, fue capaz de lograr el doblete en C1-500 y C1-1000. Oro y plata y doble plata. En Londres 2012, tras una remontada espectacular, también se subió al segundo cajón del podio olímpico en la distancia larga de la canoa. Una hazaña que podría haber sido mayor, de haber participado en Río 2016.

 

Si la clasificación se estableciera como el medallero olímpico, Joan Llaneras ocuparía el primer lugar por número de oros ganados. Dos oros y dos platas consiguió el pistard mallorquín en tres Juegos diferentes. El mejor ciclista de pista español de todos los tiempos ganó tres medallas en la prueba de puntuación individual. Compartió podio, bañado en plata, junto a Toni Tauler en la prueba de Madison en Pekín 2008. Un palmarés magnífico al alcance de muy pocos. Forma parte del selecto club de los elegidos, que han sido dobles campeones olímpicos.

Craviotto y Belmonte aspirantes al trono de Cal

Saúl Craviotto, también sabe lo que es ganar medallas en tres Juegos Olímpicos distintos.    Inauguró su medallero particular en Pekín 2008. Fue oro junto a Carlos Pérez Rial. En Londres 2012 conquistó la medalla de plata de manera individual. Y en Río 2016 ganó dos medallas, un oro compartido con Cristian Toro y un bronce. También está en el club de los dobles campeones. En Tokio 2020 podría igualar o incluso superar a David Cal, al que siempre pone como ejemplo cuando habla de su amado piragüismo. No hay nada imposible para Craviotto.

 

La mejor nadadora española de la historia quiere más. A Mireia Belmonte no le ha bastado con conseguir el sueño de ser campeona olímpica y sumar cuatro medallas en dos Juegos diferentes. La veremos en Tokio 2020 intentando ser la española olímpica más grande. La dos platas de Londres 2012 y el oro y el bronce de Río 2016 adornan un historial plagado de podios europeos y mundiales. Y todo ello en uno de los deportes con más caché, la natación.

 

No han sido campeonas olímpicas pero son historia del deporte español

Andrea Fuentes forma parte del ránking de los mejores olímpicos españoles y también de las mejores nadadoras de sincronizada de siempre. Cuatro medallas olímpicas. Tres de plata y una de bronce. Todas compartidas. Dos en dúo con Gemma Mengual y Ona Carbonell, ambas de plata. Y dos con el equipo, una plata y un bronce. Se la echa mucho de menos.

Dos platas y dos bronces olímpicos consiguió Arantxa Sánchez Vicario a lo largo de su magnífica carrera deportiva. Dos de las medallas fueron individuales y las otras dos compartidas con Conchita Martínez, la otra gran dama del tenis español. Las cuatro medallas las conquistó en dos Juegos Olímpicos, en Barcelona 92 y en Atlanta 96.

Tres veces medallistas 

Hablar de Gervasio Deferr es hacerlo del mejor gimnasta que ha tenido nuestro país. Ni más ni menos que tres veces se subió a un podio olímpico. Dos veces en salto, en ambas ocasiones fue medalla de oro en Sidney 2000 y Atenas 2004. En Pekín 2008 fue subcampeón en suelo. Es de los pocos deportistas españoles que han sido capaces de ser campeones olímpicos en dos Juegos. Gervi lo hizo consecutivamente. Uno de los elegidos del deporte español y mundial.

La mejor halterófila española de todos los tiempos, Lydia Valentín, ha ganado tres medallas olímpicas en tres Juegos consecutivos. Solo ha podido saborear la emoción del podio en los Juegos de Río 2016. En la plata y en el oro de Pekín 2008 y Londres 2012, varias dopadas se lo impidieron.


El primer héroe olímpico

Hasta la llegada de la era gloriosa del deporte español, el piragüista Herminio Menéndez era una de las figuras más reconocidas. Logró tres medallas, compartidas todas ellas, cuando muy pocos españoles ganaban internacionalmente. Ocupó el primer puesto de este ránking hasta que llegaron los Juegos de Barcelona 92 y posteriores.

Ni más ni menos que doce años pasaron entre la primera y la tercera medalla olímpica de Conchita Martínez. Consiguió tres medallas en tres Juegos diferentes. Siempre en el dobles. En las dos primeras ocasiones acompañada de Arantxa Sánchez Vicario y la tercera y última de Vivi Ruano. Dos platas y un bronce que la convierten en una de las deportistas olímpicas más laureadas de nuestro país.

Una generación de oro con dos platas y un bronce

Poco se puede añadir a los años de triunfos y podios de la selección española de baloncesto. Cinco integrantes de esta generación irrepetible guardarán para siempre las tres medallas olímpicas ganadas en tres Juegos consecutivos. Las dos primeras jugando de tú a tú en la final frente a EEUU. La tercera venciendo de manera agónica a Australia en el partido por el bronce. Pau Gasol, Felipe Reyes, José Manuel Calderón, Juan Carlos Navarro y Rudy Fernández forman parte del Olimpo del deporte español gracias a sus tres medallas olímpicas.

Hablar de Demetrio Lozano es hacerlo de uno de los mejores jugadores de balonmano que ha tenido España. Capaz de ganar tres bronces con la selección en Atlanta 96, Sidney 2000 y Pekín 2008.

 

 

 

 

Las tres medallas olímpicas de Gervasio Deferr

El 7 de noviembre de 1980 en Premiá de Mar (Barcelona) llegó al mundo Gervasio Deferr, uno de los mejores deportistas españoles de la historia. Fue campeón olímpico, mundial y europeo. Gervasio siempre estaba cuando se le esperaba. Llenó de gloría la gimnasia artística española en 3 Juegos Olímpicos consecutivos para formar parte de los elegidos, de las leyendas del deporte. A pesar de que su mejor prueba era el suelo, donde consiguió mejores resultados fue en salto.

Comenzó a practicar la gimnasia a los cinco años. Quedaban siete para los Juegos de Barcelona. La elección de la ciudad catalana como sede olímpica hizo que comenzara a ver más allá y a prepararse para un futuro que fue genial. En 1999 fue plata en el Mundial de Tianjin. Un año después repitió metal en Bremen, en el Campeonato de Europa.

 

25 de septiembre de 2000. Llega la primera gran oportunidad. Solo tiene diecinueve años. Nada que perder. Mucho que ganar. Nueve días antes, llegó como uno de los favoritos a la prueba de suelo y se quedó con la miel en los labios, no pudiendo entrar en la final. Antes de la final de salto, había seguido el mismo ritual de siempre: ducha fría antes de competir. Cuenta Deferr que antes de la final tenía muchísima confianza. Saltó y cuando notó los pies en el suelo se agarró con ellos tanto como pudo. No sabía si ganaría, pero sabía que iba a salir bien. Y salió muy bien. Nadie saltó mejor que él. Salto de oro. Olímpico. La cima a los diecinueve.

Dos saltos sensacionales: el primero 9,800, el segundo 9,625. 9,712 en total. Simplemente genial. La plata fue para el ruso Bondarenko y el bronce para el polaco Balnik. Gervasio Deferr inauguraba su medallero olímpico cubierto de oro.

La siguiente cita olímpica fue en Atenas 2004. La preparación fue muy corta debido a varias lesiones. A falta de seis meses para el comienzo de la competición, Deferr comienza a entrenar. Pasó de no poder hacerlo a siete horas diarias. En esta ocasión las finales de suelo y salto van en días consecutivos, no como cuatro años atrás en Sidney. El 22 de agosto es la de suelo. De nuevo, decepción para Gervi. «No me han ganado, la medalla la he perdido yo, y eso es lo que más me duele». «He tenido dos errores que me han dejado sin podio, pero así es este deporte, en sesenta segundos te lo juegas todo». Deferr queda cuarto (diploma olímpico) a solo 63 centésimas del bronce, cuando tenía el oro en la mano.

 

Al día siguiente le despertaron por si quería ir a entrenar antes de la final de salto. Prefirió descansar y presentarse tal y como estaba. Llegó enrabietado por el cuarto puesto del día anterior. El primer salto es muy bueno, la puntuación es 9,687. El segundo salto es mucho mejor, lo clava, 9,787. Un salto para la historia. Con una puntuación total de 9,737 tras dos saltos de dificultad 9.90 se coloca en primera posición. Solo falta por salir el rumano Marian Dragulescu. La medalla de plata está asegurada para el español.

Dragulescu hace un primer salto perfecto, pero en el segundo se sale de la colchoneta y le da el segundo oro olímpico consecutivo en salto a Gervasio Deferr. Otro día para recordar. «Se lo dedico a toda España, menos a los grandes jefazos». «Estoy feliz, pero me podía haber ido de aquí con más, con dos oros». «Esta medalla no tiene rencor ni mala baba, solo trabajo». Gervi se convirtió aquel 23 de agosto de 2004 en el tercer español que conseguía dos oros olímpicos, entraba en el club de los bicampeones junto a los regatistas Luis Doreste y Theresa Zabell. Dragulescu fue finalmente bronce y la plata fue para el letón Sapronenko.

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En 2007, fue plata en el Mundial de Stuttgart, esta vez en suelo. Un año más tarde llegó una nueva oportunidad olímpica. A la tercera fue la vencida. Por fin logró su medalla olímpica en suelo. El tercer metal en tres Juegos Olímpicos, algo al alcance de muy pocos deportistas. Aquel 17 de agosto de 2008 en Pekín, Gervi Deferr curaba las heridas de Sidney y Atenas donde llegaba como uno de los favoritos en suelo. Solo el chino Zou Kai lo hizo mejor que él, o mejor dicho arriesgó más que el español. Una puntuación de 15,775 que valió una medalla de plata. El chino alcanzó 16,050. «Me ha parecido que han puntuado un poco alto al chino, pero yo no he hecho mejor ejercicio que él».

Las medallas de oro se las tatuó para siempre en sus piernas. El de 2000 en la derecha, el de 2004 en la izquierda. Lástima que en 2008 se quedará a muy poco de ser tricampeón olímpico. En el libro “Ser Olímpico” de Ferrán Martínez Alonso, Deferr dice : “Si pudiera estar toda mi vida siendo un deportista de 25 años para poder estar en 15 Juegos Olímpicos, lo firmaba ya. Porque es una maravilla y si encima ganas ni te cuento. Ser olímpico es lo mejor que me ha pasado en la vida.” Gervi, tus tres medallas olímpicas son de lo mejor que nos ha pasado a los que amamos el deporte. Será muy difícil que salga otro gimnasta como él.

 

El club de los bicampeones olímpicos

Miles de deportistas españoles han participado en unos Juegos Olímpicos. Más de ciento cincuenta han conseguido una medalla en la cita más importante de su vida. Algunos se han quedado muy cerca de subir al podio y otros se han tenido que conformar con haber participado, que ya es un triunfo. Solo seis deportistas de nuestro país, forman parte de un club muy selecto. Solo cuatro de ellos han logrado dos medallas de oro en dos Juegos diferentes. Son el club de los bicampeones olímpicos.

Llegar a lo más alto en unos Juegos Olímpicos ya es difícil de por sí. Pero hacerlo dos veces es muy complicado. Conseguir dos medallas de oro olímpicas exige una preparación, un esfuerzo y una dedicación que roza lo imposible. Muy pocos en la historia del olimpismo han logrado subir en dos ocasiones a lo más alto. Por eso, estos seis españoles merecen ser recordados durante toda la vida por los que amamos el deporte.

El primer deportista español en lograr dos medallas de oro en unos Juegos, fue Luis Doreste Blanco. Regatista nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 7 de marzo de 1961. En Los Ángeles 1984 conquistó su primer oro olímpico. Lo hizo en la clase 470 de Vela junto a Roberto Molina. Solo tenía 23 años. Luis Doreste forma parte de una de las familias más representativas del deporte español, familia de regatistas que han hecho sumar triunfos para la vela de nuestro país. El premio que lograron Doreste y Molina por ganar ese primer oro fue una ayuda para pagarse la estancia en la Residencia Blume. El Plan ADO aún no había llegado.

En los Juegos Olímpicos de Barcelona llegó la segunda de oro. Esta vez con un nuevo compañero de viaje y de aventuras marinas. Con su paisano Domingo Manrique en la clase Flying Dutchman. Además en los Juegos del 92 pronunció el juramento de los deportistas olímpicos. En Atlanta 1996 fue el abanderado del equipo español y consiguió diploma, al quedar en octavo lugar en la clase Soling. Para Doreste «haber ido a unos Juegos es algo que no se olvida». Al resto tampoco se nos olvida su legado.

El segundo de los integrantes de este cuarteto de los elegidos también ha ganado medallas como regatista. Es una mujer. Ha sido vicepresidenta del COE y como Luis Doreste conquistó dos medallas de oro en el mar. Se llama Theresa Zabell y podríamos decir que es uno de los máximos exponentes del deporte femenino nacional. Además logró sus dos oros olímpicos de manera consecutiva, el más difícil todavía. Dominó la clase 470 durante varios años, tanto a nivel europeo como a nivel mundial y olímpico.

La primera medalla de oro para Zabell llegó en Barcelona 92 junto a Patricia Guerra. La segunda cuatro años después en Atlanta, junto a Begoña Via Dufresne. Para Theresa Zabell «es un milagro que España haya ganado tantas medallas olímpicas en vela, porque vivimos de espaldas al mar». No le falta razón. Además de sus dos oros olímpicos ganó cinco mundiales y tres europeos. Una auténtica número uno de la vela olímpica.

El siguiente bicampeón olímpico español es Gervasio Deferr . Un crack de la gimnasia artística, que como Theresa Zabell, ganó sus dos oros consecutivamente. Los dos los ganó en la prueba de salto. En sus primeros Juegos Olímpicos y con tan solo 19 años llegaba la primera. Sidney 2000 se rindió a sus pies. La siguiente cita olímpica se celebró en Atenas en 2004. Volvió a ganar en una final que forma parte de la historia del deporte por todo lo que allí aconteció. Por si todo esto fuera poco, Gervi, no contento con haber ganado dos oros olímpicos, ganó la medalla de plata en suelo en Pekín 2008. Dice Deferr que «ser olímpico es lo mejor que me ha pasado en la vida».

Cuatro medallas olímpicas contemplan al cuarto de los elegidos. Dos de oro y dos de plata. Mallorquín de nacimiento, Joan Llaneras es el mejor pistard español de todos los tiempos. Y uno de los mejores ciclistas de pista de la historia. Participó en cuatro Juegos Olímpicos y en tres de ellos ganó medalla. En Sidney 2000 llegó la primera de oro en la prueba de puntuación. En la misma prueba logró el segundo oro olímpico en Pekín 2008. El siete veces campeón del mundo ganó la plata, también en puntuación en Atenas 2004 y fue subcampeón olímpico de Madison en Pekín 2008 junto a Toni Tauler.

Solo seis deportistas españoles han ganado dos medallas de oro olímpicas

Fue el abanderado español en la clausura de los Juegos disputados en la capital china. Sus cuatro metales olímpicos le sitúan solo por detrás del piragüista gallego David Cal, que lleva cinco hasta el momento. Cuenta Joan Llaneras «cuando acabé la carrera en Sidney, me quedé encima de la bici dando vueltas por la parte alta de la pista. Estaba en un estado de éxtasis total y quería disfrutar del momento. Ya me dirán que baje, pensaba».

Todo el mundo conoce la excepcional trayectoria de Rafa Nadal. El tenista mallorquín lo ha ganado todo en su carrera deportiva. Es el mejor tenista español de siempre y uno de los mejores de la historia, si no el mejor. En los Juegos Olímpicos ha estado a punto de ganar una medalla individual más, que habría sumado a la lograda en Pekín 2008 contra el chileno González. En Río 2016 además de ser el abanderado del equipo español, ha ganado el oro en dobles junto a su amigo Marc López tras derrotar en la final a la pareja rumana. Nadal ya forma parte de este club selecto de bicampeones olímpicos, al que es muy difícil entrar. No podía ser de otra manera.

Saúl Craviotto suma ya cinco medallas olímpicas. Las mismas medallas que David Cal, pero con un oro más. Dos platas y un bronce acompañan a dos oros logrados, ambos ganados en compañía. La carrera olímpica del piragüista leridano sigue adelante. El primer oro lo consiguió junto a Carlos Pérez Rial en Pekín 2008 en K2 500 metros. El segundo lo ganó en Río 2016 junto a Cristian Toro en K2 200 metros. Cinco medallas en cuatro Juegos Olímpicos diferentes y consecutivos, el primer y único español en conseguirlo. Solo al alcance de los más grandes del deporte mundial. Saúl Craviotto ya es una leyenda viva del piragüismo y del deporte español. Por eso forma parte del club de los elegidos, el de los bicampeones olímpicos.