Lugares mágicos del deporte a los que probablemente nunca iremos

Soñar es gratis y mientras la vida nos lo permita deberíamos seguir soñando. Lo que no es gratis y es bastante más complicado de cumplir, es poder ir a lugares mágicos del deporte. Esos a los que probablemente nunca iremos. Son recintos que forman parte de la historia. Algunos inalcanzables. Otros que formaron parte del mundo olímpico. Lugares que nos dejan con la boca abierta cuando los vemos por televisión y sentimos envidia sana de aquellos privilegiados que han podido disfrutarlos. 

Augusta National Golf Club

Probablemente sea el campo de golf más bonito del planeta. La sede del Masters de Augusta tiene algo mágico, especial. Su belleza impresiona. El Augusta National Golf Club, situado en la ciudad de Augusta, estado de Georgia, fue inaugurado en enero de 1933. Sus preciosos colores verdes, como la chaqueta que se entrega al vencedor, y su luminosidad nos dejan con la boca abierta. El golfista que más veces ha ganado allí ha sido el estadounidense Jack Nicklaus. Seis veces se ha enfundado la chaqueta verde y en cuatro ocasiones se ha quedado a las puertas de ganar. 

All England Lawn Tennis & Croquet Club

El torneo de tenis de Wimbledon es el más antiguo. Lleva celebrándose desde 1877. No sabemos si será por eso, pero asistir a un partido en la Centre Court parece algo único. Desde 2009 cuenta con techo retráctil. Allí han visto ganar a la checa Martina Navratilova en nueve ocasiones y al suizo Roger Federer en ocho. Y probablemente en esa magnífica pista central tuvo lugar en 2008 el mejor partido de tenis de todos los tiempos. Rafa Nadal ganó a Roger Federer en cinco sets memorables.

Hampden Park

En este estadio de fútbol situado en la ciudad escocesa de Glasgow tuvo lugar el denominado mejor partido de la historia. El 18 de mayo de 1960 el Real Madrid ganaba su quinta Copa de Europa tras vencer a los alemanes del Eintracht de Frankfurt por 7 goles a 3. Más de 130.000 espectadores vieron como Puskas anotó cuatro goles y Di Stéfano otros tres. Hampden Park fue inaugurado en 1903 y remodelado en 1999. Allí marcó Zinedine Zidane el que probablemente sea el mejor gol de las finales de la Copa de Europa, era 15 de mayo de 2002 y el Madrid se adjudicó su novena orejona. 

Madison Square Garden

Inaugurado el 11 de febrero de 1968, el Madison Square Garden tiene ese punto mágico necesario para que muchos deportistas y aficionados quieran cruzar sus puertas. Grandes partidos de baloncesto de la NBA, de hockey sobre hielo y combates de boxeo, hacen que sea visita obligada si vas a Nueva York. Está situado en el cruce entre las avenidas séptima y octava de las calles 31 a 33 en Manhattan. 

Philippe-Chatrier

La pista central del torneo de tenis de Roland Garros fue construida en 1928. En la Philippe Chatrier, ahora con techo para resguardarse de la lluvia parisina, han visto ganar a Rafa Nadal en trece ocasiones. ¿Habrá alguien que haya estado en esas trece finales? Es historia del tenis y del deporte mundial. Es la catedral de la tierra batida. La segunda casa de Nadal. Otro lugar mágico al que probablemente nunca iremos. 

Centro Acuático Nacional o Cubo de Agua de Pekín

El Cubo de Agua fue la sede de la natación de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Allí vieron algo que seguramente no se volverá a repetir jamás. El nadador estadounidense Michael Phelps, ganó ocho medallas de oro en aquella mágica piscina. Comenzó a construirse a finales de 2003 y se terminó meses antes de los Juegos de 2008. Será la sede del curling en los Juegos de invierno de 2022. 

Estadio Nacional o Nido de Pájaro de Pekín

El Nido de Pájaro fue la sede del atletismo en Pekín 2008. Allí vieron volar sobre el tartán a un atleta jamaicano llamado Usain Bolt. Ganó dos medallas de oro y batió los récords mundiales de 100 y 200 metros lisos. Comenzó a construirse en diciembre de 2003 y se terminó en septiembre de 2007. También será el estadio de los Juegos de invierno de Pekín 2022. 

Fotos: Getty, Reuters, ten-golf.com,

Michael Phelps y los 200 metros mariposa

Cuando Michael Phelps debutó en los Juegos de Sídney 2000 tenía solo quince años. En ese momento nadie imaginaba lo que se avecinaba. Phelps dominó la natación mundial durante cuatro ciclos olímpicos, de 2004 a 2016. El entrenador del mejor nadador de la historia, Bob Bowman, le dijo a la madre de Phelps que sería campeón olímpico en 2008. Se equivocó. Lo logró cuatro años antes y a lo largo de su insuperable carrera se colgó nada más y nada menos que veintitrés medallas de oro en la máxima competición deportiva. 

Sídney 2000

Phelps debutó como olímpico en los 200 metros mariposa. Prueba que volvió a nadar en los siguientes cuatro Juegos. La única que nadó en todas sus participaciones olímpicas. Era un adolescente cuando fue capaz de alcanzar la final en Sídney. Acabó quinto y no muy lejos de las medallas. A solo treinta y tres centésimas del bronce. 

Aquel 19 de septiembre de 2000 ganó el estadounidense Tom Malchow con un tiempo de 1:55.35. La plata fue para el ucraniano Denys Sylantiev con una marca de 1:55.76. El tercer puesto fue para el australiano Justin Norris con 1:56.17. Justo por delante de Michael Phelps acabó el ruso Anatoly Polyakov con 1:56.34. Phelps tocó pared con un tiempo de 1:56.50. 

Si analizamos la carrera por tramos, Phelps cubrió los primeros 50 metros con el tiempo más lento de los finalistas. Los cubrió en 26 segundos y 76 centésimas. Al paso por la mitad de la prueba ya era séptimo con un tiempo de 56.44. Los 150 metros los pasó en la misma posición con una marca de 1:26.63. En el último largo remontó dos posiciones hasta alcanzar la quinta plaza final. 

Fue solo el comienzo de una carrera extraordinaria. Un quinto lugar para decir al mundo aquí estoy yo con quince años. Un diploma olímpico para presentar candidatura a ser el mejor de todos los tiempos.  

Atenas 2004

El 17 de agosto de 2004, en Atenas, llegó el primer oro olímpico de Phelps en los 200 metros mariposa. Lo consiguió con un récord olímpico incluido. Dominó toda la prueba. Ocupó el primer puesto de principio a fin. Cubrió los primeros 50 metros en 25.55. Más de un segundo más rápido que en Sídney 2000. Llegó a la mitad de la prueba en 54 segundos y 45 centésimas, dos segundos mejor que cuatro años antes.

A falta de un largo el cronómetro de Phelps marcaba 1:24.54. Se convirtió en campeón olímpico con un tiempazo. El mejor de la historia olímpica hasta ese momento y la segunda mejor marca de 200 mariposa hasta ese día: 1:54.04. Batiendo la plusmarca de Malchow en el año 2000. La plata fue para el japonés Takashi Yamamoto: 1:54.56. El bronce se lo llevó el británico Stephen Parry con 1:55.52. Phelps dijo al final de la prueba: “Realmente lo pasé mal en el tercer largo”. 

Pekín 2008

Llegaba Michael Phelps a Pekín 2008 con el récord mundial y el olímpico en su poder. Batió ambos en los 200 mariposa celebrados en el Cubo de Agua. 1 minuto 52 segundos y 3 centésimas para la historia. 13 de agosto de 2008. Era su décima medalla de oro olímpica. Pareció fácil pero no lo fue. Phelps ganó prácticamente sin ver nada. Poco después de lanzarse a la piscina sus gafas se llenaron de agua. Cubrió el primer largo en segunda posición con un tiempo de 25 segundos y 36 centésimas. Al paso por los cien metros se situó en primer lugar con 53.53. Es ahí cuando realmente empiezan a complicarse las cosas para el de Baltimore.

“No vi nada en los últimos 100 metros. No vi los dos últimos muros, el de los 150 metros y el de la llegada”. Tuvo que nadar a ciegas. “Tuve que adivinar dónde estaba la pared contando mis brazadas”. Aún así lideró la prueba hasta el final con solvencia. Pasó el último viraje con un tiempo de 1:22.75. Después batió el récord mundial. Ocho centésimas más rápido que el anterior. Ese día también ganó en el relevo 4×200 libre y se convirtió en el deportista con más oros olímpicos de la historia. Una auténtica máquina de ganar.

Londres 2012

El 31 de julio de 2012 ocurrió algo inesperado. Michael Phelps se presentó en la final de 200 mariposa de los Juegos de Londres como gran favorito. Llevaba ni más ni menos que una década imbatido en la prueba. Salió por la calle 6 cuando el reloj de la piscina londinense marcaba las 19:52. 

Cubrió en primera posición los primeros 50 metros de la prueba: 25.18. Llegó al siguiente largo con un tiempo de 53.70. Siguió dominando al paso por los 150 metros con 1:23.18. Pero no llevaba una ventaja tan amplia como en otras ocasiones. El japonés Matsuda pasó con treinta y ocho centésimas de desventaja y el sudafricano Chad Le Clos con cincuenta y ocho. A falta de cincuenta metros la final estaba abierta.

Phelps siguió en primer lugar hasta los últimos metros. Parecía oro, pero Le Clos apretó y le birló la victoria in extremis. El final de estos 200 mariposa recordó a los 100 mariposa de Pekín 2008 donde Phelps le arrebató a Cavic el oro en el último instante. Le Clos le venció por solo cinco centésimas: 1:52.96 fue el tiempo del sudafricano. 1:53.01 para el rey Phelps. El nadador estadounidense acabó decepcionado pero reconoció la gran victoria de Le Clos: “Se lo ha merecido. Es un gran trabajador”. Con esa plata Phelps empató en medallas olímpicas con Larisa Latynina. Esa misma noche superó a la gimnasta rusa y firmó su medalla número 19 en unos Juegos. 

Río 2016

Es raro que a los grandes campeones del deporte se les derrote en dos ocasiones consecutivas. Si eres el mejor nadador y deportista de todos los tiempos es todavía más complicado. Michael Phelps recuperó su corona en 200 metros mariposa el 9 de agosto de 2016 en los Juegos de Río. Solo un día después y en la misma prueba, la española Mireia Belmonte se proclamaba campeona olímpica. 

Phelps sale por la calle 5. En la 6 está Le Clos. El americano pasa el primer largo en 24.85, segundo, por detrás del húngaro Cseh. Al paso por la mitad de la prueba ya era líder con 53.35 seguido por Cseh y Le Clos. Phelps dominó hasta el final. Pasó los 150 metros con una marca de 1:22.68 y recuperó el trono de los 200 metros mariposa con 1:53.36. “Guardaba en el fondo de mi alma la derrota de Londres 2012. Vine para una misión y ya la he cumplido. Fue mi primera prueba olímpica y he sido capaz de ganarla en mis quintos Juegos. Eso es algo muy especial”. 

Además de ganar tres oros y una plata y conseguir un quinto puesto en su debut olímpico, Phelps ganó cinco medallas mundiales en los 200 metros mariposa. De Fukuoka 2001 a Shanghai 2011 pasando por Barcelona 2003, Melbourne 2007 y Roma 2009. Ganó todo lo que nadó en esta prueba en Mundiales. En Montreal 2005 cambió su programa y no la nadó. 

Michael Phelps es el nadador que más veces ha bajado de 1 minuto 55 segundos en los 200 metros mariposa. Lo logró en 33 ocasiones. 

Fotos: GETTY IMAGES

 

Momentos olímpicos para la posteridad

Desde que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, en Atenas 1896, se han producido miles y miles de momentos para la posteridad. Desde aquellos Juegos, el atletismo, la natación y la gimnasia se han caracterizado por ser los deportes de referencia en cada cita olímpica. Por eso he querido hacer un pequeño repaso de doce grandes momentos que se recuerdan y se seguirán recordando con el paso de los años y las décadas. 

Son doce protagonistas. Grandes representantes de los tres deportes citados anteriormente. Siete hombres y cinco mujeres. Tres deportistas españoles y nueve extranjeros que forman parte de la historia olímpica y del deporte internacional. Seguramente habrá algún lector que piense que deberían ser otros los protagonistas. Pensarán en Mark Spitz, Ruth Beitia o Paavo Nurmi, por citar tres los grandes deportistas olímpicos. Como dice el refrán: «Ni son todos los que están, ni están todos los que son».

Las cuatro medallas de oro de Jesse Owens en Berlín 1936. Atletismo.

Jesse Owens fue el gran protagonista de los Juegos de 1936. En Berlín ganó 4 medallas de oro en 100, 200 y 4×100 metros y en salto de longitud. Esta última prueba fue la más emotiva de las cuatro. Su principal rival fue el rubio alemán Luz Long, que reconoció con un abrazo, la superioridad del americano. En ese instante Adolf Hitler abandonaba enfadado el palco de autoridades. Jesse Owens ganó en la pista y puso así en evidencia la superioridad de la raza aria divulgada por el régimen alemán.

Los cuatro oros de Fanny Blankers Koen en Londres 1948. Atletismo.

Fanny Blankers Koen participó en los Juegos de 1936, pero fue en los de Londres celebrados en 1948 cuando se convirtió en reina del atletismo. Ganó el oro de todas las carreras que se disputaban en aquellos años. Ganó cuatro oros, como Owens en Berlín, 100 y 200 lisos, 80 metros vallas y el relevo 4×100. Fue la primera mujer capaz de ganar cuatro pruebas en unos Juegos Olímpicos. 

 

Los cuatro oros de Larisa Latynina en Melbourne 1956. Gimnasia.

Hasta los Juegos de Londres celebrados en 2012, fue la primera en el medallero olímpico. Fue superada por el nadador estadounidense Michael Phelps. Larisa Latynina ganó dieciocho metales en tres participaciones. Seis en cada una de ellas. Fue en los de Melbourne 1956 donde se dio a conocer en todo el mundo y ganó el mayor número de oros de su carrera olímpica: cuatro. Campeona olímpica individual, por equipos, en salto y en suelo. 

El 10 de Nadia Comaneci en Montreal 1976. Gimnasia.

El 18 de julio de 1976 el Forum de la ciudad canadiense de Montreal asistió a un hecho sin precedentes. Un momento histórico para la gimnasia artística y el deporte mundial. La gimnasta rumana Nadia Comaneci logró la perfección. Su ejercicio en barras asimétricas fue puntuado con un 10. Nadie lo había conseguido anteriormente. Fue la gran protagonista de aquellos Juegos celebrados en Canadá. Además de su oro en asimétricas, logró otros dos más, en el concurso individual y en la barra de equilibrio. 

 

Los cuatro oros de Carl Lewis en Los Ángeles 1984. Atletismo.

Fue la gran estrella de los Juegos de 1984. Carl Lewis buscaba igualar al también estadounidense Jesse Owens cuarenta y ocho años después de su hazaña en Berlín. Lo consiguió. Ganó las mismas pruebas que Owens. Los 100, 200 y 4×100 metros lisos y también se impuso en el salto de longitud. La prueba que dominó durante cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. Con sus cuatro oros “El Hijo del Viento” presentaba su candidatura a ser uno de los más grandes deportistas de todos los tiempos. 

 

El oro de Fermín Cacho en Barcelona 1992. Atletismo.

Si hay una imagen que recordaremos siempre de los Juegos Olímpicos de Barcelona es la victoria de Fermín Cacho. Ese momento en el que el atleta soriano abría sus brazos para celebrar su victoria en los 1.500 metros ha pasado a la historia como uno de los grandes momentos de la historia del atletismo español. Ese momento, el oro olímpico de Cacho, resume lo bien que le fue a España en 1992. Sin menospreciar las otras veintiuna medallas restantes logradas por la delegación española. 

Los seis oros de Vitaly Scherbo en Barcelona 1992. Gimnasia.

Vitaly Scherbo fue el principal protagonista de los Juegos de 1992. Se convirtió en el primer gimnasta capaz de ganar seis medallas en unos Juegos Olímpicos. Solo comparable a las siete del nadador Mark Spitz en Múnich 1972 y a las ocho logradas por el también nadador Michael Phelps en Pekín 2008. Scherbo ganó cuatro de las seis medallas en un solo día. En eso sigue siendo único y probablemente lo seguirá siendo en el futuro. Sus seis oros llegaron en equipos, individual, paralelas, salto, anillas y caballo con arcos. 


El oro de Gervasio Deferr en Atenas 2004. Gimnasia.

Gervasio Deferr había sido campeón olímpico de salto en Sidney 2000. Quería repetir título en Atenas 2004. Y lo logró. No fue fácil. Sus saltos en la final fueron espectaculares. Pero el rumano Marian Dragulescu lo bordó en el primero. Una caída en el segundo le dio la victoria al mejor gimnasta español de la historia. El oro de Atenas confirmó a Deferr como uno de los mejores deportistas olímpicos españoles de siempre. Un oro inolvidable, para la posteridad. 

Los récords de Bolt en Pekín 2008. Atletismo.

Lo conseguido por el atleta jamaicano Usain Bolt en Pekín 2008 lo recordaremos toda la vida. Ganó los 100 y los 200 metros lisos con una superioridad aplastante. Sobre todo los 100 metros donde aventajó en varios metros a sus rivales. Batió dos récords mundiales que se encargaría de superar él mismo un año más tarde. En los 100 metros dejó la plusmarca en 9 segundos y 69 centésimas. En los 200 la rebajó hasta los 19 segundos y 30 centésimas. De otro planeta. 

 

Los ocho oros de Phelps en Pekín 2008. Natación.

Los Juegos de Pekín 2008 tuvieron dos claros protagonistas. Además de Usain Bolt y sus récords, Michael Phelps. El nadador estadounidense llegaba a Pekín con un objetivo muy claro, superar los siete oros ganados por Mark Spitz en Múnich 1972. Lo logró. Con sufrimiento en algunas de las pruebas y con la ayuda de sus compañeros del equipo americano. Pero ganar ocho oros en unos Juegos Olímpicos es un récord que solo le pertenece a él. Posiblemente nunca más se repetirá una gesta semejante. 

El oro de Mireia Belmonte en Río 2016. Natación. 

Llegó tras el esfuerzo de muchos años. Después de pasar miles de horas nadando. Tras mucho esfuerzo y dedicación. El día soñado por Mireia Belmonte fue el 10 de agosto de 2016. Muchos españoles trasnochamos para verla ganar el oro olímpico en los 200 metros mariposa. Sufrimos hasta la última brazada. El oro llegó por solo tres centésimas. Pero llegó, que es lo importante. Será difícil que volvamos a vivir algo parecido. 

Los cuatro oros de Simone Biles en Río 2016. Gimnasia. 

Fue la estrella de la gimnasia artística en Río 2016. Ganó cuatro medallas de oro, como Latynina en 1956. La atleta estadounidense Simone Biles demostró que es una de las más grandes de siempre. Se impuso en salto, suelo, en el concurso individual y por equipos. Todos los focos, todo el protagonismo fue para ella. Podría haber firmado un oro más, pero se tuvo que conformar con el bronce en la barra de equilibrio.

Grandes dominadores del deporte mundial: Michael Phelps y los 200 metros estilos

Ganar cuatro medallas de oro en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos es una barbaridad. Hacerlo en la misma prueba individualmente sube todavía más el nivel de dificultad. En la historia del deporte solo cuatro hombres pueden presumir de haber sido campeones olímpicos en cuatro Juegos diferentes: el nadador Michael Phelps, los atletas Carl Lewis y Al Oerter y el regatista Paul Elvstrøm.

Los cuatro forman parte del Olimpo de los más grandes. Los tres primeros lo consiguieron en la misma prueba. Elvstrøm se colgó tres metales en una prueba y una en otra. El mejor nadador de todos los tiempos dominó los 200 metros estilos de Atenas 2004 a Río 2016. Se trata de una prueba muy exigente y explosiva. 50 metros de cada estilo. Sin tiempo de reacción para recuperar entre uno y otro.

El primero llegó en Atenas

Michael Phelps ganó su primer oro olímpico en 200 metros estilos el 19 de agosto de 2004. A los dieciocho años. Con toda una carrera por delante y habiendo ganado ya tres oros y dos bronces en Atenas. Cubrió la mariposa en 25.15. Terminó la espalda en 54.35. El cronómetro marcó 1:29.27 al término de la braza y finalizó con el estilo libre y un tiempazo de 1:57.14 que se convirtió en un nuevo récord olímpico. Le acompañaron en el podio, el también americano Ryan Lochte y George Bovell de Trinidad y Tobago. Phelps se marchó de Atenas con seis oros y dos bronces colgados del cuello.

Oro y récord mundial en Pekín

El segundo oro olímpico de Phelps en los 200 metros estilos llegó acompañado de un récord mundial. El 15 de agosto de 2008, en Pekín, estableció una marca sideral, 1:54.23. “El Tiburón de Baltimore” nadó por la calle 5 y devoró a todos sus rivales. Los 50 metros de mariposa los cubrió en 24.59, dieciséis centésimas más rápido que en Atenas 2004. Ya estaba por debajo del récord mundial al finalizar la espalda con un tiempo de 53.40. Cubrió el tramo de braza en 33.50 segundos. 1:26.90 a falta del estilo libre.

Y ahí, de nuevo sin rival, volvió a imponerse con un tiempo extraordinario. El húngaro Laszlo Cseh fue plata y Ryan Lochte, bronce. Ambos llegaron a más de dos segundos del campeón. Phelps ganó ocho medallas de oro en Pekín, superando el récord de Mark Spitz.

El primero en ganar tres oros individuales en la misma prueba

 

2 de agosto de 2012. Phelps se convierte en el primer nadador que gana tres finales individuales de unos Juegos en la misma prueba. De nuevo los mismos protagonistas en el podio que cuatro años atrás. Esta vez Lochte se quedó muy cerca de Phelps y se colgó la plata. Cseh tuvo que conformarse con el bronce. 24.63 fue el tiempo de paso de Phelps tras la mariposa. Tiempo muy parecido a las dos ediciones olímpicas anteriores. 53.26 al acabar la espalda, el mejor tiempo en los tres Juegos de dominio del americano. 1:26.59 tras la braza.

De nuevo superando los registros precedentes. El mejor nadador de la historia se quedó a veintisiete centésimas de batir el récord del mundo (Lochte, 1:54.00, 28 de julio de 2011) y a solo cuatro de su récord olímpico. El tiempo fue 1:54.27. Cuatro oros y dos platas ganó Phelps en Londres 2012. Se despidió de la natación en la capital londinense para luego volver.

Doce años reinando en los 200 metros estilos

Cinco oros y una plata ganó el más grande en Río 2016. Fue la confirmación de su reinado en los 200 metros estilos. Cuatro oros consecutivos de Atenas a Río pasando por Pekín y Londres. Tenía que ser él. El único nadador que ha ganado la misma prueba en cuatro ocasiones. Aquel 11 de agosto de 2016 se cerró una rivalidad histórica. La que mantuvo con Ryan Lochte en esta prueba durante más de una década. Lochte batió el récord mundial, pero Phelps sumó siete títulos ( cuatro olímpicos y tres mundiales). El “extraterrestre del agua” ganó tres oros consecutivos en los Campeonatos del Mundo de 2003, 2005 y 2007. En Río tuvo dos nuevos acompañantes en el podio. El japonés Kosuke Hagino fue plata y el chino Wang Shun subió al tercer cajón del podio. Lochte terminó en quinto lugar.

El reloj marcaba las 23:09:12 cuando se dio la salida. Al contrario que en las tres finales olímpicas anteriores, Phelps no dominó desde el principio. El brasileño Pereira marcó el mejor tiempo en el tramo de mariposa. Phelps pasó diecisiete centésimas más lento, 24.91 segundos. Tras el tramo de espalda, máxima igualdad. Dominio de Lochte con un tiempo de 53.44. Pereira y Phelps pasan a una sola centésima.

Cuatro de cuatro en sus últimos Juegos Olímpicos

El máximo medallista olímpico de la historia remonta tras los 50 metros de braza y se coloca en primer lugar con un tiempo de paso de 1:26.96. El oro no se les escapa. Queda lo mejor para Phelps, el estilo libre. Gana con un tiempo de 1:54.66. Al saberse ganador, Phelps se quita sus dos gorros negros y las gafas y levanta cuatro dedos de su mano derecha. Se da la mano con Lochte y pone fin a un reinado de doce años. De la juventud a la madurez. De promesa a realidad. Un auténtico mito de la natación y del deporte.

 

Fotos: The New York Times

 

La duración de las medallas olímpicas: Michael Phelps

Su reinado es eterno. Ganar veintiocho medallas olímpicas le convierte en el mejor deportista de todos los tiempos. Los veintitrés oros le hacen inalcanzable en la natación y en el deporte internacional. Michael Phelps (Maryland, 30 de junio de 1985) es único e irrepetible. Un conquistador de récords que tuvimos la fortuna de disfrutar en cinco Juegos Olímpicos. Se despidió en los de 2012 y después regresó en los de 2016 para hacer más grande su legado. 

La natación sin él ya no es lo mismo. Pocos pudieron con el nadador americano desde Atenas 2004 a Río 2016. Su carrera deportiva estuvo llena de triunfos, individuales y también colectivos. Porque también gracias a sus compañeros pudo lograr resultados tan excelentes. Una máquina de vencer que cubrió de oro y también, aunque menos, de plata y bronce, las piscinas de todo el mundo. 

¿Cuánto tiempo invirtió para ganar sus 16 medallas individuales?

¿Cuánto tiempo necesitó en competición Michael Phelps para ganar sus veintiocho medallas olímpicas en cuatro Juegos? La respuesta es treinta minutos y medio en sus dieciséis metales conseguidos individualmente. Para sus medallas compartidas, doce en total, necesitó bastante más. Pero vamos a centrarnos en las dieciséis que consiguió sin ayuda de ningún compañero. Fueron trece oros, dos platas y un bronce. 

Michael Phelps ganó ocho medallas en los Juegos de Atenas 2004. Fueron cuatro oros y un bronce individuales. El 14 de agosto ganó su primer metal olímpico en los 400 metros estilos, una de las pruebas más complicadas de cualquier competición de natación. Su estreno fue inmejorable. Batió el récord mundial con un tiempo de 4:08.26. Dos días más tarde se colgaba el primer bronce olímpico de los dos de su carrera en los 200 metros libre. El tiempo fue de 1:45.32. 

El 17 de agosto se colgó su segundo oro olímpico. Con un tiempo de 1:54.04 batió el récord olímpico de 200 metros mariposa. Dos días después ganó en los 200 metros estilos, la prueba que dominó durante cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. La marca de 1:57.14 valió otra plusmarca olímpica. El cuarto oro individual en Atenas llegó el 20 de agosto en los 100 metros mariposa. De nuevo récord olímpico con un tiempo de 51:25. 

Para ganar cuatro oros y un bronce en Atenas 2004, Phelps necesitó poco más de diez minutos y medio. 

Ocho oros en Pekín 2008

En los siguientes Juegos Olímpicos se convirtió en el primer deportista de la historia que ganaba ocho medallas de oro en una misma edición. Ocho oros que superaban los siete conquistados por Mark Spitz en Múnich 1972. Cinco de los ocho metales llegaron de manera individual. Siete de los ocho oros significaron un récord mundial y el restante fue récord olímpico. Una barbaridad absoluta solo al alcance del rey Phelps. 

En Pekín 2008 venció en 100 y 200 metros mariposa, 200 y 400 metros estilos y en los 200 metros libre. Solo en la prueba corta de la mariposa firmó un récord olímpico. En el resto, cuatro plusmarcas mundiales. Para ganar en 100 mariposa invirtió 50.58. En 200 mariposa 1:52.03. En 200 estilos hizo 1:54.23 y en la prueba larga 4:03.84. Y en los 200 metros libre ganó con un tiempo de 1:42.96. 

Para ganar los cinco oros individuales invirtió de nuevo, como en Atenas 2004, unos diez minutos y medio. 

Seis medallas en 2012

En Londres 2012 ganó seis medallas. Cuatro oros y dos platas. Dos oros y una plata individualmente. Venció en su prueba fetiche, los 200 metros estilos con un tiempo de 1:54.27. También se colgó el oro en 100 metros mariposa, el tercero consecutivo en esa prueba. El tiempo fue veintitrés centésimas más lento que en Pekín 2008, 51.21. En los 200 metros mariposa fue subcampeón con un tiempo de 1:53.01. 

Para ganar los dos oros y una plata necesitó poco más de cuatro minutos y medio. 

El final del camino

Río 2016 significó el final definitivo de la carrera deportiva de Michael Phelps. El “tiburón de Baltimore” ganó cinco oros y una plata, dos oros y una plata individualmente. Cerró el círculo en los 200 metros estilos con algo histórico, cuatro oros olímpicos consecutivos. La marca fue de 1:54.66. Volvió a ganar en los 200 metros mariposa tras haber sido subcampeón en Londres. Ganó con un tiempo de 1:53.36. En los 100 metros mariposa se colgó la medalla de plata con un tiempo de 51.14. 

Para ganar los dos oros y una plata necesitó poco más de cuatro minutos y medio. 

En los cuatro Juegos Olímpicos que ganó medallas, Michael Phelps, estuvo a punto de hacer póker de oros en tres pruebas diferentes. Lo consiguió en los 200 metros estilos. Se quedó a las puertas, con tres oros y una plata en 100 y 200 metros mariposa. En Londres 2012 fue subcampeón en la segunda y en Río 2016 en la primera. 

Si Michael Phelps fuese un país, ocuparía el decimotercer lugar del medallero de los últimos cuatro Juegos Olímpicos. El puesto número doce es para Países Bajos que ha ganado veinticinco oros de 2004 a 2016. Phelps veintitrés.

 

Fotos: Getty, AFP, AP, SI

Duelos olímpicos para la historia: el 4×100 libre de Estados Unidos y Francia

Los Juegos Olímpicos nos deparan siempre imágenes memorables, finales históricas y duelos que no olvidaremos jamás. De Pekín 2008 a Río 2016, el 4×100 metros libre masculino de natación, solo tuvo a dos países como campeones y subcampeones olímpicos. Estados Unidos y Francia se repartieron los oros y las platas. Dos oros y una plata para los americanos y un oro y dos platas para los franceses.

En las tres finales celebradas en Pekín, Londres y Río, solo repitieron dos hombres: Michael Phelps y Fabien Gilot de Francia. Phelps nunca ganó una medalla importante en los 100 metros libre. Ni en Juegos Olímpicos, ni en Mundiales. El mejor nadador de todos los tiempos colaboró para que los estadounidenses ganaran tres medallas olímpicas en el relevo. Y si lo miramos desde el otro lado, gracias a sus compatriotas, Phelps pudo alcanzar también el estratosférico récord de veintiocho medallas en los Juegos.

Se llegó a los Juegos de Pekín 2008 con el récord mundial y olímpico, conseguido por el cuarteto sudafricano en Atenas 2004. La marca era de 3 minutos 13 segundos y 17 centésimas. En la semifinal de Pekín 2008, un día antes de la final, Estados Unidos dejó el récord en 3:12.23. 

Una final épica

El 11 de agosto de 2008 se celebró una final para la historia. Estaba en juego el récord de medallas de Mark Spitz. Si Estados Unidos no ganaba el oro, Phelps no podría superar ya las siete medallas de oro de Spitz en Múnich 1972. La prueba tuvo de todo y todo fue bueno. De principio a fin podemos estar hablando de una de las más grandes finales de natación de todos los tiempos. 

Por Estados Unidos comparecen Michael Phelps, Garrett Weber-Gale, Cullen Jones y Jason Lezak. Por Francia, Alain Bernard, Frederik Bousquet, Fabien Gilot y Amaury Leveaux. Phelps y Leveaux son los primeros en lanzarse a la piscina. Todos los ojos están puestos en el americano. Si el cuarteto estadounidense gana, sumará su segundo oro en Pekín, y podrá seguir optando al récord de medallas en unos Juegos Olímpicos. 

Récords por doquier

La primera posta da a entender que estamos ante una final histórica, inolvidable. El australiano Eamon Sullivan cubre sus cien metros en 47.24, récord del mundo de 100 metros libre. En las imágenes se puede ver como siete de los ocho nadadores acaban el primer relevo, por debajo del récord que poseía el francés Alain Bernard. Phelps hizo un gran relevo 47.51, nuevo récord estadounidense y tercera mejor marca de todos los tiempos. 

Igualdad en la segundo relevo y varios hombres que siguen muy por debajo del récord mundial. Los franceses van por la calle 5. Bousquet se coloca en primer lugar y realiza el segundo relevo más rápido del 4×100 libre, 46.63. A falta de 150 metros para el final, Francia es primera, Estados Unidos segunda a 0.29 y Australia ocupa el tercer lugar a 0.63. 

La ventaja se amplía antes del último relevo. Francia va directa hacia el oro con 0.59 de ventaja sobre Estados Unidos. Australia queda ya a 1.07. Peligra el récord para Phelps. Se lanzan a la piscina, Alain Bernard y Jason Lezak. El francés aventaja al americano, tras el último viraje, en 0.82. El oro y la plata parece que tienen dueño. Los australianos ya solo pueden ser bronce. Pasan a casi dos segundos de los franceses. 

Los últimos cincuenta metros son una auténtica barbaridad. Bernard tiene que defender el oro. Lezak se aproxima cada vez más. A cinco metros para el final, el estadounidense iguala al francés y con una última brazada colosal, logra la medalla de oro para Estados Unidos. Fue una proeza increíble, sensacional. Un final épico que le dio el oro a los estadounidenses y que permitió a Michael Phelps seguir su camino hacia los ocho oros en unos mismos Juegos. 

La remontada increíble de Lezak

La euforia y los gritos del cuarteto americano también forman parte de la historia de la natación. Lo vieron perdido. Pero Lezak reaccionó espectacularmente para conseguir ser primeros. Su relevo fue el más rápido de la historia, 46 segundos y seis centésimas. El Cubo de Agua de Pekín acogió una carrera para guardar en el libro de oro del olimpismo. 

Cinco países batieron el récord mundial y olímpico. Estados Unidos ganó el oro con 3:08.24. Francia se colgó la plata con 3:08.32 y Australia el bronce con 3:09.91. Italia acabó en cuarto lugar con 3:11.48 y Suecia fue quinta con 3:11.92. Los ocho finalistas del 4×100 metros libres batieron la marca conseguida por Sudáfrica en Atenas 2004, 3:13.17. Los sudafricanos acabaron séptimos en Pekín con 3:12.66. 

Revancha en Londres

El 29 de julio de 2012 se celebró la final del 4×100 libre de los Juegos de Londres. Estados Unidos buscaba revalidar el título conquistado en Pekín cuatro años antes. Francia la revancha. Ocurrió lo segundo. El deporte te da la oportunidad de volverlo a intentar. De luchar por tu objetivo una y otra vez. En el caso de los Juegos Olímpicos, cada cuatro años. 

Michael Phelps, Cullen Jones y Ryan Lochte repitieron en el cuarteto americano. Se unió Nathan Adrian. Solo faltaba Jason Lezak, el héroe que remontó para ganar en Pekín. El cuarteto francés estuvo formado por Amaury Leveaux y Fabien Gilot, ambos plata en Pekín, Clement Lefert y Yannick Agnel

Estados Unidos nada en la calle 5 y Francia por la calle 6. Los primeros en tirarse a la piscina fueron Adrian y Leveaux. El francés también había sido el primer relevista en 2008. Al paso por los primeros cien metros, Estados Unidos le saca a Australia 0.14. Los franceses son terceros a 0.24. Todo está por decidir. 

Michael Phelps se lanza en segundo lugar. Nada al lado de Fabien Gilot. El relevo del multimedallista es fantástico. Phelps aumenta la ventaja y entrega la posta a Jones con 0.76 sobre los franceses. Australia sigue teniendo opciones, son terceros a 0.82. Lefert es el tercer relevista francés. 

Agnel supera a Lochte

Los últimos cien metros comienzan con ventaja estadounidense. 0.55 sobre Francia y 0.90 sobre Australia. Los últimos relevistas son Ryan Lochte y Yannick Agnel. Tras el último viraje la ventaja de Lochte es de tan solo treinta centésimas. El francés está cada vez más cerca. Los últimos metros de la final de Londres recuerdan a la de Pekín, pero esta vez son los americanos los que defienden el primer puesto. 

Agnel alcanza a Lochte a diez metros del final y le pasa como si fuera un avión. Esta vez no hubo que esperar a la última brazada para saber el vencedor. Agnel confirma la revancha con un parcial magnífico de 46.74. Lochte no lo hizo mal, pero un segundo más lento que el francés 47.74. Esta vez es Francia la reina de la velocidad. Las marcas no superan a las de Pekín, pero se cuelgan un oro histórico. Los que gritan de alegría esta vez son los franceses que ganan con un tiempo de 3:09.93. Estados Unidos es plata con 3:10.38. Rusia se cuelga la medalla de bronce con 3:11.41.

 

ESPECTACULAR REPORTAJE DEL DIARIO L´EQUIPE  (clic)

Estados Unidos vuelve a dominar

Los Juegos de Río 2016 significaron el adiós definitivo de Michael Phelps. Dieciséis años después de su debut en Sidney 2000, ponía punto y final a una carrera inmejorable. El 7 de agosto de 2016 se disputó la final del 4×100 libre. El equipo americano llegaba deseoso de revancha tras el resultado de Londres 2012. Allí los franceses vengaron la derrota de Pekín 2008. El tercer duelo franco estadounidense, de nuevo con Phelps como protagonista.

Phelps y Adrian repitieron en el cuarteto americano. Se unieron Caeleb Dressel y Ryan Held. Por parte de los franceses, Mehdy Metella, Florent Manaudou, Jéremy Stravius y repite Fabien Gilot. El reloj marca las 23:53:09 (hora de Río de Janeiro) cuando da comienzo la final. Phelps nada de nuevo en segundo lugar. Dressel y Metella son los primeros relevistas del equipo estadounidense y francés respectivamente. 

La final comienza igualadísima. Los primeros cien metros son para los franceses con dos centésimas de ventaja sobre Estados Unidos. En tercer lugar se colocan los anfitriones brasileños a cuatro centésimas. El relevo de Michael Phelps (47.12) fue decisivo. Al paso por la mitad de la prueba, Estados Unidos aventaja a Australia en 1.04 y a Canadá en 1.05. 

El llanto de Phelps

Nathan Adrian confirmó la victoria estadounidense en el último relevo. Esta final no fue tan emocionante como la de los dos Juegos Olímpicos anteriores, pero sí provocó las lágrimas del mejor nadador de siempre en el podio. Phelps ganaba así su vigésimo tercera medallas olímpica de las veintiocho que ganó finalmente. Era la decimonovena de oro, le quedaban otras cuatro. “En Pekín 2008 ganamos una gran carrera. Esta la hemos planeado en nuestras habitaciones en los últimos días. Era mi último 4×100 libre y es realmente genial haberlo ganado” dijo emocionado. 

Estados Unidos se colgó el oro con un tiempo de 3:09.92. Francia acabó en segundo lugar con 3:10.53. Australia regresó al podio con 3:11.37. Rusia, que había sido tercera en Londres, se quedó a un puesto de las medallas. 

Una prueba. Tres Juegos Olímpicos. Dos victorias para Estados Unidos y una para Francia. Un protagonista único e irrepetible: Michael Phelps. Natación de muchos kilates. Emoción, esfuerzo, perseverancia. Ingredientes que solo da el deporte. Momentos olímpicos para la eternidad.

Fotos: diario L´EQUIPE , GETTY , AFP Y AP

Jordan, Phelps, Carbonell y el número 23

Según la ciencia de la numerología el número 23 está relacionado con los cambios, los viajes, movimientos, la acción y la libertad. Si nos centramos solo en el deporte, encontramos coincidencias entre tres deportistas gigantes: Michael Jordan, Ona Carbonell y Michael Phelps. Se trata de tres de los mejores deportistas de todos los tiempos a los que les une el número 23. 

Michael Jordan llevó cuatro números en su camiseta a lo largo de su carrera deportiva. En los Juegos Olímpicos, tanto en Los Ángeles 1984 como en Barcelona 1992, lució el 9. En ambas ocasiones se colgó la medalla de oro. El número 12 lo usó en una ocasión, contra los Orlando Magic, porque le habían robado su camiseta. No le importó mucho, porque aquel día anotó 49 puntos. Era 14 de febrero de 1990. También usó el 45, en su regreso a la NBA. Jugó diecisiete partidos con ese dorsal.

Jordan siempre será recordado con el 23 a la espalda

Pero el número 23 fue el que más lució a lo largo de su carrera deportiva. A Jordan le gustaba el número 45. Era el dorsal que llevaba su hermano mayor Larry, al que admiraba profundamente y decidió jugar con el 23 porque era la mitad. Una cifra redondeada hacia arriba, claro. «Él tenía más derecho a escoger que yo. Así que me decidí por el que más se acercara a la mitad de ese número, que era 22 y medio. Por eso me quedé con el 23», contó Jordan en un documental.

Tanto en Carolina del Norte, como en los Chicago Bulls llevó el 23. Los Bulls retiraron su número en su primera retirada del baloncesto y después de manera definitiva. Lebron James, actual jugador de los Lakers, llegó a proponer, cuando jugaba en los Cleveland Cavaliers, que él y el resto de jugadores cambiasen de número y nunca nadie lo llevara en el futuro de la NBA en homenaje al mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos. Jordan agradeció el gesto pero dijo: «El detalle fue algo muy bonito y lo entiendo como tal. Pero siempre he dicho que no hay sólo un gran jugador en la NBA. La grandeza de nuestro baloncesto no se queda en una sola persona en particular, aunque entiendo su punto de vista». Michael Jordan siempre será recordado por los siglos de los siglos con el número 23 a la espalda.

Los Heat sin 23

Un número que también fue retirado por parte de los Miami Heat. El 11 de abril de 2003, cuando Michael Jordan jugaba en los Washington Wizards, los Heat decidieron retirar el número 23 de su equipo, aunque Jordan nunca jugó con ellos.»Nadie más vestirá el número 23 en los Miami Heat. Tú eres el mejor», le dijo el presidente de los Heat Pat Riley a Jordan.

El más grande y sus 23 oros olímpicos

El 13 de agosto de 2016 Michael Phelps puso punto y final a su carrera deportiva. Esa noche ganó la última medalla olímpica de las veintiocho que adornan el mejor palmarés de cualquier deportista. Fue su último oro. Lo ganó junto a sus compañeros estadounidenses del 4×100 metros estilos. 

Nunca veremos nada igual. Phelps se retiró con una cosecha de récords inmensa, con medallas mundiales, siendo el mejor nadador y deportista de la historia. El americano subió a lo más alto del podio olímpico en 23 ocasiones. Veintitrés oros repartidos en mariposa, estilos y crol. Solo y acompañado. Una auténtica máquina de ganar y de coleccionar medallas. Fue en sus últimos Juegos, en los de Río de Janeiro, donde alcanzó la vigésimo tercera medalla olímpica. Al sumar cinco más, llegó hasta las veintiocho. 

23 medallas mundiales

Ona Carbonell ha decidido marcharse un tiempo y no sabemos si volverá algún día a competir. Lo que sí sabemos es que es una de la más grandes nadadoras de sincronizada de la historia. También está claro que es una grandísima deportista y que con su ejemplo y su forma de competir, ha hecho que muchas niñas y niños quieran dedicarse a la natación artística. 

Carbonell tiene en común con Phelps y Jordan, el número 23. En los Mundiales de Gwangju celebrados en verano de 2019, la nadadora española logró su medalla número 23 en un Campeonato del Mundo. Ninguna mujer ha logrado alcanzar esa cifra en la natación. Solo dos hombres han ganado más que ella: Phelps ganó 33 y Lochte 27. 

Jordan, Phelps y Carbonell. Tres apellidos para siempre. Dos americanos y una española que serán siempre recordados por los amantes del deporte. Que estarán unidos por el número 23. 

Fotos: AP, AFP, GETTY

El secreto de Michael Phelps para ser el mejor

A Michael Phelps le daba miedo el agua cuando era pequeño. Después ganó veintiocho medallas olímpicas y treinta y dos medallas mundiales. Parece imposible que alguien lo alcance en las próximas décadas. Es solo un ejemplo de la dimensión de este nadador, el mejor de todos los tiempos. La leyenda viva estadounidense ha asistido a un evento en Nueva Delhi (India). Allí ha confirmado que no hay vuelta atrás, que no volverá a competir. Hay que recordar que se retiró en dos ocasiones. Tras los Juegos de Londres 2012 decidió marcharse del deporte de alto nivel. Después de regresar ganó cinco medallas en los Juegos de Río 2016, donde llegó el final de su maravillosa carrera.

¿Cuál es el secreto para ganar veintitrés oros olímpicos y veintiséis mundiales?

Phelps ha contado que en seis años, no faltó ni un solo día a entrenar. Cinco horas de natación y dos de gimnasio eran su preparación diaria. “Esto me hizo más fuerte que los nadadores que se tomaban el domingo libre” . El “tiburón de Baltimore” ha recordado la mejor actuación olímpica de la historia. En los Juegos de Pekín 2008 ganó ocho oros de ocho posibles. Parece irrepetible. Aunque también lo pareció durante treinta y seis años el récord de siete oros de Mark Spitz y llegó Phelps para derribarlo.

“El 2008 fue memorable porque gané 8 de 8. Es difícil no decir que fueron los mejores Juegos. Pero competir en Río para volver a estar arriba, fue muy divertido. Me sentí como un niño de 15 ó 16 años, que estaba empezando a divertirse otra vez”. “Las dos competiciones fueron muy diferentes, pero amo a las dos por igual”. “En 2016 volví a encontrar la motivación y entrenar y volver a rendir a la perfección fue aún más complicado” ha dicho el mejor deportista de siempre.

Las pautas a seguir para ser un campeón

Phelps ha contado que nunca tuvo miedo de perder, pero que lo odiaba. Es cierto que la mayoría de la veces saboreó el triunfo. Él simplemente se metía en el agua y nadaba. El veintitrés veces campeón olímpico ha aconsejado a las generaciones de nadadores del futuro: «Nunca abandone algo que realmente deseaba. Si tu sueño es verdadero, puedes hacer todo lo posible para hacerlo realidad. Mi viaje no siempre fue fácil. Era algo que realmente quería y no había nadie que pudiera impedirme alcanzar mis metas «. «Si hay un niño que sueña con 50 medallas olímpicas puede lograrlo” ha dicho el mito de la natación.

Del más grande hay que aprender sobre cómo compitió y también sobre sus frases que dejan huella. Estas son algunos ejemplos: “Si quieres ser el mejor, tienes que hacer cosas que otras personas no están dispuestas a hacer”. “Me gusta pensar en mí mismo como una persona normal que simplemente tiene una pasión, tiene una meta y un sueño”. “Cuanto más sueñas, más lejos llegas”. “Lo más grande es creer en uno mismo”. “No me gusta ser el segundo en nada”. “Nada es imposible, con tanta gente diciendo que no se puede lograr lo que se necesita es imaginación”.

 

La octava maravilla de Michael Phelps

Michael Phelps llegaba a Pekín 2008 como aspirante a suceder a Mark Spitz en el trono de los máximos medallistas de oro en unos Juegos Olímpicos. Spitz había ganado siete oros en Múnich 1972. Phelps iba a luchar por algo inaudito, increíble. En los Juegos de Atenas 2004 ya había logrado ocho medallas, seis de oro y dos de bronce. Quería aumentar el botín y además pasar a la historia como el más grande nadador y posteriormente mejor deportista de todos los tiempos. El rey del agua, fue el protagonista de los Juegos de Pekín 2008 con ocho medallas de oro. Sumaba catorce oros y dos bronces olímpicos. Nadie imaginaba que años más tarde sumaría doce metales más para convertirse en inigualable, único, eterno. Esta que sigue, es la historia de cómo Michael Phelps conquistó Pekín en aquel inolvidable mes de agosto de 2008.

Nadie ha logrado más medallas olímpicas que Michael Phelps ni lo logrará

El nadador estadounidense consiguió un récord absoluto. Nadie hasta ese momento había sido campeón olímpico ocho veces en unos mismos Juegos. Posiblemente nadie volverá a lograr esa hazaña. Fueron cinco oros individuales y otros tres en relevos. En siete de las finales, Phelps y sus compañeros batieron el récord del mundo. En la restante, el récord fue olímpico. Unos resultados alucinantes, dignos de un ser irrepetible, de una leyenda de la natación y del deporte. Los ocho oros llegaron entre el 10 y el 17 de agosto de 2008.

La primera medalla llegó el 10 de agosto en 400 metros estilos. Una prueba que requiere un esfuerzo descomunal con 50 metros nadando los cuatro estilos: mariposa, espalda, braza y crol. Phelps nadó el primer parcial, el de mariposa, más rápido que nunca en 54 segundos y 92 centésimas. Al final, el nadador de Baltimore batió el récord mundial en 4 minutos 3 segundos y 84 centésimas. Era su octava plusmarca mundial consecutiva en 400 estilos. Aquel día anunció que era la última vez que nadaba esa prueba. La dominó durante seis años, desde 2002. En ese tiempo rebajó el récord en ocho segundos, una auténtica barbaridad. El húngaro Cseh y el estadounidense Lochte lo acompañaron en el podio de Pekín.

 

El segundo oro fue compartido

El segundo oro de Phelps en Pekín fue compartido con sus compañeros de EEUU. Los cuatro batieron el récord mundial de 4×100 metros libre. El último relevo realizado por Jason Lezak, hizo que el sueño de Phelps de batir a Spitz continuase vivo. Lezak recuperó seis décimas en 50 metros a Francia para ganar el oro y batir el récord mundial con 3 minutos 8 segundos y 24 centésimas. Era 11 de agosto.

El 12 de agosto llegó el tercer oro de Michael Phelps en Pekín. Fue en 200 metros libre. Otra exhibición. Un nuevo récord mundial. Phelps sumaba ya nueve oros olímpicos igualando la proeza de Paavo Nurmi, Mark Spitz, Larisa Latynina y Carl Lewis, otras cuatro leyendas olímpicas. Phelps sacó al segundo clasificado, el coreano Park, 1 segundo y 89 centésimas. Bestial.

El cuarto y el quinto oro llegaron el mismo día. El 13 de agosto, Phelps ganó en 200 mariposa y en 4×200 metros libre junto a tres compañeros. El nadador americano se convertía en el olímpico con más medallas de oro. Nadie le superará en la vida. Michael Phelps sorprendió con sus declaraciones tras el oro en 200 mariposa. Dijo que sus gafas se llenaron de agua y que no vio nada desde la mitad de carrera. Lo nunca visto, Phelps ganaba un oro hasta a ciegas.  Una hora más tarde se colgó el segundo oro de aquel día. El quinto en Pekín. El undécimo oro olímpico de su carrera. Se escribe pronto.

El sexto llegó con récord mundial

Michael Phelps ganó su sexto oro en Pekín, el 15 de agosto de 2008. Lo hizo en 200 metros estilos con un nuevo récord del mundo. Curiosamente fue en la braza donde marcó diferencias. En el estilo en que se creía que flojeaba más. Nada más lejos de la realidad. Phelps sumaba un nuevo oro y se colocaba a tan solo uno de igualar a Mark Spitz y a dos de superarlo.

El 16 de agosto, todo estaba preparado para que Michael Phelps subiera a lo más alto del podio de Pekín por séptima vez. Llega, pero con suspense y con mucha polémica. La llegada de los 100 metros mariposa se decide por una sola centésima. 50.58 para Phelps, 50.59 para Cavic. La foto finish demostró que Phelps ganó sin ninguna duda, con una remontada sensacional. En los primeros cien metros no era ni bronce. A la llegada sumaba un nuevo oro y récord olímpico.

 

La octava maravilla de Michael Phelps llegó un histórico 17 de agosto. Tenía 23 años y se convirtió en el único humano capaz de ganar 8 medallas de oro en los mismos Juegos Olímpicos. La proeza fue completada con un récord mundial del relevo 4×100 estilos. Los que vimos aquella barbaridad de Michael Phelps debemos sentirnos afortunados, porque con total seguridad nunca más volveremos a verlo en nuestra vida.