Lugares mágicos del deporte a los que probablemente nunca iremos

Soñar es gratis y mientras la vida nos lo permita deberíamos seguir soñando. Lo que no es gratis y es bastante más complicado de cumplir, es poder ir a lugares mágicos del deporte. Esos a los que probablemente nunca iremos. Son recintos que forman parte de la historia. Algunos inalcanzables. Otros que formaron parte del mundo olímpico. Lugares que nos dejan con la boca abierta cuando los vemos por televisión y sentimos envidia sana de aquellos privilegiados que han podido disfrutarlos. 

Augusta National Golf Club

Probablemente sea el campo de golf más bonito del planeta. La sede del Masters de Augusta tiene algo mágico, especial. Su belleza impresiona. El Augusta National Golf Club, situado en la ciudad de Augusta, estado de Georgia, fue inaugurado en enero de 1933. Sus preciosos colores verdes, como la chaqueta que se entrega al vencedor, y su luminosidad nos dejan con la boca abierta. El golfista que más veces ha ganado allí ha sido el estadounidense Jack Nicklaus. Seis veces se ha enfundado la chaqueta verde y en cuatro ocasiones se ha quedado a las puertas de ganar. 

All England Lawn Tennis & Croquet Club

El torneo de tenis de Wimbledon es el más antiguo. Lleva celebrándose desde 1877. No sabemos si será por eso, pero asistir a un partido en la Centre Court parece algo único. Desde 2009 cuenta con techo retráctil. Allí han visto ganar a la checa Martina Navratilova en nueve ocasiones y al suizo Roger Federer en ocho. Y probablemente en esa magnífica pista central tuvo lugar en 2008 el mejor partido de tenis de todos los tiempos. Rafa Nadal ganó a Roger Federer en cinco sets memorables.

Hampden Park

En este estadio de fútbol situado en la ciudad escocesa de Glasgow tuvo lugar el denominado mejor partido de la historia. El 18 de mayo de 1960 el Real Madrid ganaba su quinta Copa de Europa tras vencer a los alemanes del Eintracht de Frankfurt por 7 goles a 3. Más de 130.000 espectadores vieron como Puskas anotó cuatro goles y Di Stéfano otros tres. Hampden Park fue inaugurado en 1903 y remodelado en 1999. Allí marcó Zinedine Zidane el que probablemente sea el mejor gol de las finales de la Copa de Europa, era 15 de mayo de 2002 y el Madrid se adjudicó su novena orejona. 

Madison Square Garden

Inaugurado el 11 de febrero de 1968, el Madison Square Garden tiene ese punto mágico necesario para que muchos deportistas y aficionados quieran cruzar sus puertas. Grandes partidos de baloncesto de la NBA, de hockey sobre hielo y combates de boxeo, hacen que sea visita obligada si vas a Nueva York. Está situado en el cruce entre las avenidas séptima y octava de las calles 31 a 33 en Manhattan. 

Philippe-Chatrier

La pista central del torneo de tenis de Roland Garros fue construida en 1928. En la Philippe Chatrier, ahora con techo para resguardarse de la lluvia parisina, han visto ganar a Rafa Nadal en trece ocasiones. ¿Habrá alguien que haya estado en esas trece finales? Es historia del tenis y del deporte mundial. Es la catedral de la tierra batida. La segunda casa de Nadal. Otro lugar mágico al que probablemente nunca iremos. 

Centro Acuático Nacional o Cubo de Agua de Pekín

El Cubo de Agua fue la sede de la natación de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Allí vieron algo que seguramente no se volverá a repetir jamás. El nadador estadounidense Michael Phelps, ganó ocho medallas de oro en aquella mágica piscina. Comenzó a construirse a finales de 2003 y se terminó meses antes de los Juegos de 2008. Será la sede del curling en los Juegos de invierno de 2022. 

Estadio Nacional o Nido de Pájaro de Pekín

El Nido de Pájaro fue la sede del atletismo en Pekín 2008. Allí vieron volar sobre el tartán a un atleta jamaicano llamado Usain Bolt. Ganó dos medallas de oro y batió los récords mundiales de 100 y 200 metros lisos. Comenzó a construirse en diciembre de 2003 y se terminó en septiembre de 2007. También será el estadio de los Juegos de invierno de Pekín 2022. 

Fotos: Getty, Reuters, ten-golf.com,

Momentos olímpicos para la posteridad

Desde que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, en Atenas 1896, se han producido miles y miles de momentos para la posteridad. Desde aquellos Juegos, el atletismo, la natación y la gimnasia se han caracterizado por ser los deportes de referencia en cada cita olímpica. Por eso he querido hacer un pequeño repaso de doce grandes momentos que se recuerdan y se seguirán recordando con el paso de los años y las décadas. 

Son doce protagonistas. Grandes representantes de los tres deportes citados anteriormente. Siete hombres y cinco mujeres. Tres deportistas españoles y nueve extranjeros que forman parte de la historia olímpica y del deporte internacional. Seguramente habrá algún lector que piense que deberían ser otros los protagonistas. Pensarán en Mark Spitz, Ruth Beitia o Paavo Nurmi, por citar tres los grandes deportistas olímpicos. Como dice el refrán: «Ni son todos los que están, ni están todos los que son».

Las cuatro medallas de oro de Jesse Owens en Berlín 1936. Atletismo.

Jesse Owens fue el gran protagonista de los Juegos de 1936. En Berlín ganó 4 medallas de oro en 100, 200 y 4×100 metros y en salto de longitud. Esta última prueba fue la más emotiva de las cuatro. Su principal rival fue el rubio alemán Luz Long, que reconoció con un abrazo, la superioridad del americano. En ese instante Adolf Hitler abandonaba enfadado el palco de autoridades. Jesse Owens ganó en la pista y puso así en evidencia la superioridad de la raza aria divulgada por el régimen alemán.

Los cuatro oros de Fanny Blankers Koen en Londres 1948. Atletismo.

Fanny Blankers Koen participó en los Juegos de 1936, pero fue en los de Londres celebrados en 1948 cuando se convirtió en reina del atletismo. Ganó el oro de todas las carreras que se disputaban en aquellos años. Ganó cuatro oros, como Owens en Berlín, 100 y 200 lisos, 80 metros vallas y el relevo 4×100. Fue la primera mujer capaz de ganar cuatro pruebas en unos Juegos Olímpicos. 

 

Los cuatro oros de Larisa Latynina en Melbourne 1956. Gimnasia.

Hasta los Juegos de Londres celebrados en 2012, fue la primera en el medallero olímpico. Fue superada por el nadador estadounidense Michael Phelps. Larisa Latynina ganó dieciocho metales en tres participaciones. Seis en cada una de ellas. Fue en los de Melbourne 1956 donde se dio a conocer en todo el mundo y ganó el mayor número de oros de su carrera olímpica: cuatro. Campeona olímpica individual, por equipos, en salto y en suelo. 

El 10 de Nadia Comaneci en Montreal 1976. Gimnasia.

El 18 de julio de 1976 el Forum de la ciudad canadiense de Montreal asistió a un hecho sin precedentes. Un momento histórico para la gimnasia artística y el deporte mundial. La gimnasta rumana Nadia Comaneci logró la perfección. Su ejercicio en barras asimétricas fue puntuado con un 10. Nadie lo había conseguido anteriormente. Fue la gran protagonista de aquellos Juegos celebrados en Canadá. Además de su oro en asimétricas, logró otros dos más, en el concurso individual y en la barra de equilibrio. 

 

Los cuatro oros de Carl Lewis en Los Ángeles 1984. Atletismo.

Fue la gran estrella de los Juegos de 1984. Carl Lewis buscaba igualar al también estadounidense Jesse Owens cuarenta y ocho años después de su hazaña en Berlín. Lo consiguió. Ganó las mismas pruebas que Owens. Los 100, 200 y 4×100 metros lisos y también se impuso en el salto de longitud. La prueba que dominó durante cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. Con sus cuatro oros “El Hijo del Viento” presentaba su candidatura a ser uno de los más grandes deportistas de todos los tiempos. 

 

El oro de Fermín Cacho en Barcelona 1992. Atletismo.

Si hay una imagen que recordaremos siempre de los Juegos Olímpicos de Barcelona es la victoria de Fermín Cacho. Ese momento en el que el atleta soriano abría sus brazos para celebrar su victoria en los 1.500 metros ha pasado a la historia como uno de los grandes momentos de la historia del atletismo español. Ese momento, el oro olímpico de Cacho, resume lo bien que le fue a España en 1992. Sin menospreciar las otras veintiuna medallas restantes logradas por la delegación española. 

Los seis oros de Vitaly Scherbo en Barcelona 1992. Gimnasia.

Vitaly Scherbo fue el principal protagonista de los Juegos de 1992. Se convirtió en el primer gimnasta capaz de ganar seis medallas en unos Juegos Olímpicos. Solo comparable a las siete del nadador Mark Spitz en Múnich 1972 y a las ocho logradas por el también nadador Michael Phelps en Pekín 2008. Scherbo ganó cuatro de las seis medallas en un solo día. En eso sigue siendo único y probablemente lo seguirá siendo en el futuro. Sus seis oros llegaron en equipos, individual, paralelas, salto, anillas y caballo con arcos. 


El oro de Gervasio Deferr en Atenas 2004. Gimnasia.

Gervasio Deferr había sido campeón olímpico de salto en Sidney 2000. Quería repetir título en Atenas 2004. Y lo logró. No fue fácil. Sus saltos en la final fueron espectaculares. Pero el rumano Marian Dragulescu lo bordó en el primero. Una caída en el segundo le dio la victoria al mejor gimnasta español de la historia. El oro de Atenas confirmó a Deferr como uno de los mejores deportistas olímpicos españoles de siempre. Un oro inolvidable, para la posteridad. 

Los récords de Bolt en Pekín 2008. Atletismo.

Lo conseguido por el atleta jamaicano Usain Bolt en Pekín 2008 lo recordaremos toda la vida. Ganó los 100 y los 200 metros lisos con una superioridad aplastante. Sobre todo los 100 metros donde aventajó en varios metros a sus rivales. Batió dos récords mundiales que se encargaría de superar él mismo un año más tarde. En los 100 metros dejó la plusmarca en 9 segundos y 69 centésimas. En los 200 la rebajó hasta los 19 segundos y 30 centésimas. De otro planeta. 

 

Los ocho oros de Phelps en Pekín 2008. Natación.

Los Juegos de Pekín 2008 tuvieron dos claros protagonistas. Además de Usain Bolt y sus récords, Michael Phelps. El nadador estadounidense llegaba a Pekín con un objetivo muy claro, superar los siete oros ganados por Mark Spitz en Múnich 1972. Lo logró. Con sufrimiento en algunas de las pruebas y con la ayuda de sus compañeros del equipo americano. Pero ganar ocho oros en unos Juegos Olímpicos es un récord que solo le pertenece a él. Posiblemente nunca más se repetirá una gesta semejante. 

El oro de Mireia Belmonte en Río 2016. Natación. 

Llegó tras el esfuerzo de muchos años. Después de pasar miles de horas nadando. Tras mucho esfuerzo y dedicación. El día soñado por Mireia Belmonte fue el 10 de agosto de 2016. Muchos españoles trasnochamos para verla ganar el oro olímpico en los 200 metros mariposa. Sufrimos hasta la última brazada. El oro llegó por solo tres centésimas. Pero llegó, que es lo importante. Será difícil que volvamos a vivir algo parecido. 

Los cuatro oros de Simone Biles en Río 2016. Gimnasia. 

Fue la estrella de la gimnasia artística en Río 2016. Ganó cuatro medallas de oro, como Latynina en 1956. La atleta estadounidense Simone Biles demostró que es una de las más grandes de siempre. Se impuso en salto, suelo, en el concurso individual y por equipos. Todos los focos, todo el protagonismo fue para ella. Podría haber firmado un oro más, pero se tuvo que conformar con el bronce en la barra de equilibrio.

La duración de las medallas olímpicas: Usain Bolt

Será difícil que alguien no esté de acuerdo en esta afirmación: Usain Bolt es el mejor velocista de todos los tiempos. El legado que dejó el jamaicano es inmenso. Sus récords del mundo de 100 y 200 metros lisos serán difícilmente superados. Su show antes y después de las carreras es irrepetible. Seguramente decidió retirarse antes de lo que todos pensábamos. El atletismo le echa de menos y sigue buscando un referente que vuelva a ser protagonista de unos Juegos Olímpicos como él lo fue de Pekín 2008 a Río 2016.

Ocho años de gloria. Tres Juegos Olímpicos en los que todos los focos del estadio estuvieron puestos en él. En la piscina estuvo Michael Phelps. En el pabellón de gimnasia de Río, Simone Biles. De Pekín a Río pasando por Londres, Usain Bolt ganó nueve oros olímpicos. Pleno en cada edición. Pero años más tarde se quedaron en ocho por el dopaje de Nesta Carter, integrante del 4×100 jamaicano. «No cambiará nada mi legado. Por supuesto, me decepciona perder esa medalla, pero así es la vida. ¿Qué puedo hacer? No tengo ningún control sobre eso» dijo Bolt. 

Menos de tres minutos para ochos oros olímpicos

¿Cuánto tiempo invirtió en competición Usain Bolt para ganar sus ocho oros olímpicos? La respuesta es ¡menos de 3 minutos!. En total 161 segundos y 84 centésimas si sumamos los tiempos de los relevos jamaicanos. 

En las dos finales que ganó en Pekín 2008 tardó 28 segundos y 99 centésimas en batir los récords mundiales de 100 metros y 200 metros lisos. 9.69 fue su marca en 100 y 19.30 en 200. En la segunda apretó para batir la plusmarca de Michael Johnson. Pero todo el mundo está de acuerdo en que si llega a hacer lo mismo en el hectómetro, estaríamos hablando de un tiempo inferior a los 9.60. Un año después, en los Mundiales de Berlín, dejó el récord en 9.58. 

Dominador absoluto en tres ediciones olímpicas

En Londres 2012 ganó tres oros. Para ganar los 100 metros lisos necesitó seis segundos menos que en Pekín. 9.63. Otra marca estratosférica que valió un extraordinario récord olímpico. En 200 metros hizo otra marca fabulosa, 19.32. Dos centésimas más lento que en Pekín cuatro años atrás. Trece centésimas más lento que su récord mundial de 19.19 logrado en el Campeonato del Mundo de Berlín celebrado en 2009. En el oro de 4×100 lisos estuvo acompañado por Nesta Carter, Michael Frater y Yohan Blake. El cuarteto jamaicano batió el récord mundial con un magnífico tiempo de 36 segundos y 84 centésimas. 

Los de Río 2016 fueron los últimos Juegos Olímpicos de Usain Bolt. Obviamente las marcas fueron peores que en Pekín y Londres, pero volvió a demostrar quién era el rey de la velocidad. Para ganar el oro en 100 metros lisos invirtió 9 segundos y 81 centésimas. Para imponerse en los 200 metros 19 segundos y 87 centésimas. En el relevo 4×100 contó con la ayuda de Asafa Powell, Yohan Blake y Nickel Ashmeade. No pudieron bajar de los treinta y siete segundos. Ganaron el oro con una marca de 37.27.

Cinco grandes retos (superados y pendientes) del deporte

El mundo del deporte está lleno de retos. De límites que se han superado con el tiempo y de otros que van quedando pendientes a medida que van pasando los años. Es posible que nuestros ojos no vean nunca la superación de algunos de los retos. Llegarán nuevos deportistas, nacerán nuevas estrellas, se superarán récords mundiales, europeos y olímpicos. La tecnología seguirá ayudando a que los límites sean cada vez más fáciles de alcanzar. Este es un pequeño repaso a cinco retos que se han superado o que todavía están esperando a que lleguen los elegidos que los superen. 

El cuádruple Salchow

El patinaje artístico sobre hielo es uno de los deportes de invierno más complicados. Los saltos que dan los patinadores son espectaculares. Requieren una técnica y de una exigencia brutales. El salto más difícil del patinaje es el cuádruple Salchow. Durante el mismo, el patinador se eleva casi medio metro sobre el hielo girando cuatro veces en aproximadamente medio segundo. El español Javier Fernández es uno de los grandes expertos. Este salto le ha ayudado a ganar dos Mundiales, siete Europeos consecutivos y un bronce olímpico. 

El cuádruple Salchow recibe el nombre del patinador sueco (Ulrich Salchow) que lo hizo por primera vez en 1909. Salchow ganó diez oros mundiales y nueve europeos en los primeros años del siglo XX. Nadie ha logrado superar su inmenso palmarés. 

Hace unos años, el diario norteamericano USA Today, hizo un estudio para ver cuáles eran las acciones deportivas más difíciles. Situó al cuádruple Salchow en sexto lugar. Según ese estudio son más difíciles las siguientes cinco cosas: batear en béisbol, conducir un coche de carreras, el salto con pértiga, golpear para llegar a un green de golf o devolver un saque de tenis. 

Los 100 metros lisos

El 16 de agosto de 2009 Usain Bolt batió el récord del mundo de 100 metros lisos en el Campeonato del Mundo de Berlín. Lo dejó en 9 segundos y 58 centésimas. Una marca de otro planeta. El mejor velocista de todos los tiempos se batía sí mismo tras haber pulverizado los 9.69 de los Juegos de Pekín 2008. Sólo él ha sido capaz de bajar de los 9.60. El jamaicano se retiró del atletismo dejándonos con la duda de qué habría ocurrido si en Pekín hubiera apretado un poco más. 

Nunca obtendremos una respuesta. Ahora el gran reto de cualquier velocista es doble. Lo primero es superar las estratosféricas marcas de Bolt, algo que parece muy complicado. Lo segundo es bajar de los 9.50. Expertos de la Universidad holandesa de Tilburg dijeron que el límite del ser humano en los 100 metros lisos se sitúa en los 9.51. En el caso de las mujeres establecen el tope en los 10.33, dieciséis centésimas menos que el récord alcanzado por Florence Griffith en 1988. Ninguna atleta se ha acercado a esa marca. Griffith se retiró en 1989 cuando empezaban los controles antidopaje por sorpresa. 

 

El 10 en gimnasia

Escribir sobre Nadia Comaneci es hacerlo sobre una de las mejores gimnastas de todos los tiempos. La rumana ganó nueve medallas olímpicas, cinco de ellas de oro, pero sobre todo pasó a la historia por ser la primera en superar un reto magnífico. Fue la reina de los Juegos de Montreal celebrados en 1976. El 18 de julio de aquel año pasó a formar parte de los libros de oro del deporte y de la gimnasia, gracias a una niña de catorce años. 

Por primera vez se logró algo que nadie había logrado anteriormente. Comaneci realizó un ejercicio de paralelas perfecto. Un 10 para el que el marcador electrónico no estaba preparado. »Cuando hice el ejercicio pensé que había hecho un muy buen ejercicio, pero no perfecto». »El 10 no era mi objetivo, no fui consciente de lo que suponía». En Montreal logró seis dieces más. Para esos sí estuvo preparado el marcador.

La ascensión al Everest

Mucho se ha hablado, y se sigue hablando, de las expediciones al techo del mundo. El Everest es la montaña más grande, la que todo el mundo desea subir. Solo unos pocos lo han logrado. Pero como todo en la vida siempre hubo una primera ocasión. El 29 de mayo de 1953 pasó a la historia como el día en el que dos alpinistas alcanzaron los 8.848 metros de altitud y regresaron para contar su gesta. El neozelandés Edmund Hillary y su sherpa Tenzing Norgay fueron los primeros en conseguirlo. Formaban parte de la novena expedición británica a la cima del mundo. 

25 años después de la hazaña de Hillary y Norgay, en 1978, el italiano Reinhold Messner y el austríaco Peter Habeler fueron los primeros en ascender el gigante del Himalaya sin botellas de oxígeno. El 20 de agosto de 1980 Messner fue el primer hombre que alcanzó la cima en solitario y sin oxígeno, doble mérito para la posteridad. »Cuando conseguí subir el Everest sin oxígeno, quedó claro que se podían escalar todos los picos del mundo a mi estilo, con poco equipo, con escasos medios, con una exposición absoluta y mayor riesgo, dando por supuestas mucha experiencia y rapidez».

La maratón

Bajar de las dos horas en maratón se ha convertido en una obsesión. Parece que solo hay un hombre capaz de lograrlo. El keniano Eliud Kipchoge lo logró el 12 de octubre de 2019. La marca no es oficial porque no se consiguió en circunstancias legales. 

Habrá que esperar más tiempo para superar este reto. Kipchoge posee el récord mundial, este sí legal, dos horas, un minuto y 39 segundos conseguido en Berlín en 2018. Es el mejor maratoniano de todos los tiempos

Fotos: AFP, EFE, GETTY IMAGES , SCOOPNEST.COM,

Momentazos legendarios de los Mundiales de atletismo

Todo empezó en Helsinki. El 7 de agosto de 1983 se inauguró el primer Mundial de atletismo. A día de hoy es uno de los acontecimientos deportivos más importantes del planeta. Cada dos años compiten los mejores atletas para intentar colgarse el oro más prestigioso tras el olímpico. Cada edición ha tenido su protagonista. El dueño y señor de los tres primeros Mundiales fue el atleta estadounidense Carl Lewis, ganador de nada más y nada menos que diez medallas en la competición de 1983 a 1993. “El hijo del viento” además de ser uno de los más grandes de todos los tiempos, pulverizó el récord del mundo de los 100 metros lisos en Tokio 1991. Esa plusmarca  forma parte de los momentazos legendarios de los Mundiales. Imágenes que recordaremos toda nuestra vida. Récords mundiales para la historia. Hazañas únicas, memorables. Atletas irrepetibles. Los reyes del tartán. 

Carl Lewis y su récord mundial en Tokio

Carl Lewis es uno de los más grandes atletas de la historia. Diez medallas olímpicas, diez medallas mundiales (ocho oros, una plata y un bronce). Las cifras hablan. Poco que añadir. El 25 de agosto de 1991 se celebró en el Estadio Olímpico de Tokio, la final de los 100 metros lisos. Lewis bate el récord del mundo con una marca de 9 segundos y 86 centésimas. Su mejor marca de siempre. El americano salió lento pero remontó desde la calle 5 para establecer un tiempo que mejoraba en cuatro centésimas el anterior récord. Fue oro en los 100 metros lisos en Helsinki 1993, Roma 1987 y Tokio 1991. Triplete consecutivo que después igualó Maurice Green de 1997 a 2001. 

El récord de Jonathan Edwards en Goteborg

7 de agosto de 1995. El mundo asiste a un momentazo increíble. El británico Jonathan Edwards batió en dos ocasiones su propio récord mundial de triple salto. Ocurrió en Goteborg y dejó 18 metros y 29 centímetros como marca a batir. Parece un registro insuperable, pero algunos saltadores ya han sido capaces de superar los dieciocho metros. Veremos que ocurre en el futuro. 

Los récords de Usain Bolt en Berlín

Hablar de Usain Bolt es hacerlo del mejor velocista de todos los tiempos. En el Campeonato del Mundo celebrado en Berlín en 2009, nos regaló dos momentos históricos. Fueron dos récords mundiales magníficos que parece se mantendrán ahí durante muchos años. El jamaicano dejó el récord de los 100 metros lisos en unos estratosféricos 9 segundos y 58 centésimas. El de 200 metros, superándose también a sí mismo, lo dejó en 19 segundos y 19 centésimas. Catorce medallas suma Usain Bolt en Mundiales: once oros, dos platas y un bronce. 

El inesperado récord de Mike Powell en Tokio

El favorito para ganar el oro en el salto de longitud del Mundial de Tokio 1991 era sin duda Carl Lewis. El atleta de Alabama había vencido en los dos Campeonatos del Mundo precedentes y en los Juegos de Los Ángeles 1984 y Seúl 1988. Lewis luchó hasta el final por conseguir otro triplete de oros consecutivos como el de los 100 metros lisos, pero no fue posible. Mike Powell saltó más que nadie en la historia superando un récord que duraba veintitrés años. Bob Beamon lo había dejado en 8 metros y 90 centímetros en los Juegos Olímpicos de México 1968. Powell saltó 8,95 metros. El relevo se acerca.

Parece que tarde o temprano alguien saltará más, pero ahí se mantiene. Nadie esperaba que Powell ganase el oro y tampoco que batiese el récord de Beamon. Dos años más tarde, Powell volvió a ganar el oro mundial en Stuttgart, pero no fue capaz de superar a Lewis en los Juegos de Barcelona y en los de Atlanta. 

Los tres oros consecutivos de Allyson Felix en 200 metros

En los Mundiales de atletismo hay una reina. Una mujer que ha sido capaz de ganar dieciséis medallas. La estadounidense Allyson Felix es la atleta (hombre o mujer) que más metales ha ganado en la competición. Con solo diecinueve años ganó la primera medalla en un Campeonato del Mundo. Fue de oro en los 200 metros lisos de Helsinki 2005. Después llegaron otros dos oros en la misma prueba, en Osaka 2007 y Berlín 2009. En Daegu 2011 se colgó el bronce. Se trata de una de las mejores velocistas de siempre. Once oros, tres platas y dos bronces adornan su espectacular palmarés en los Mundiales de atletismo. En Juegos Olímpicos suma nueve metales, seis de oro y tres de plata. 

Michael Johnson, el gran dominador de los 400 metros lisos

Ocho medallas. Todo oros. Ese es el historial del estadounidense Michael Johnson en los Campeonatos del Mundo de atletismo. Cuatro de esos oros llegaron en los 400 metros, su prueba preferida en la que también es bicampeón olímpico. Johnson logró su cuarteto de oros consecutivo en los Mundiales de Stuttgart 1993, Goteborg 1995, Atenas 1997 y Sevilla 1999. En estos últimos batió su propio récord mundial con una marca de 43 segundos y 18 centésimas.  

Los siete oros de Shelly-Ann Fraser-Pryce

Nueve medallas en total, siete oros y dos platas, han conseguido la atleta jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce, una de las más grandes velocistas que hemos conocido. La bicampeona olímpica de 100 metros lisos, ha sido tricampeona mundial en esa prueba. Fue oro en Berlín 2009, Moscú 2013 y Pekín 2015. Se trata de la atleta con más oros mundiales tras Allyson Felix. 

Bubka o cómo ganar seis oros consecutivos en salto con pértiga

Seis oros mundiales. Se escribe pronto pero es tan difícil dominar una prueba durante catorce años, que lo conseguido por el pertiguista ruso, Serguei Bubka, parece increíble. Fue campeón olímpico en Seúl 1988, en Barcelona 1992 era el favorito y quedó fuera. Campeón de Europa en Stuttgart 1986. Bubka fue campeón mundial de pértiga en Helsinki 1983, Roma 1987, Tokio 1991, Stuttgart 1993, Goteborg 1995 y Atenas 1997. Superó marcas en cinco de los seis Mundiales. En Helsinki ganó con una marca de 5 metros y 70 centímetros y en Atenas superó los 6 metros y un centímetro. 

Los tres oros consecutivos de España en maratón

La marcha ha sido el principal granero de medallas para España en los Mundiales de atletismo. De los treinta y ocho metales conquistados de Helsinki 1983 a Londres 2017, diecisiete han llegado en los 20 y 50 kilómetros marcha. Tres campeones del mundo en esta disciplina: Jesús Ángel García Bragado y Valentín Massana en Stuttgart 1993 y Miguel Ángel López en Pekín 2015 adornan un palmarés sensacional. 

Cinco medallas españolas han llegado en la prueba más difícil, la maratón. Tres protagonistas: Martín Fiz, Abel Antón y Julio Rey. El primero fue campeón del mundo en Goteborg 1995, el segundo consiguió un doblete histórico en Atenas 1997 (con Fiz subcampeón) y en Sevilla 1999. Rey fue subcampeón mundial en París 2003. España dominó la maratón de los Mundiales durante tres ediciones consecutivas. Tres oros que llegaron gracias a los dos mejores maratonianos que ha tenido y posiblemente tendrá España a lo largo de la historia. 

 

Barcelona 92: las medallas que llegaron del Mediterráneo

 

Llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya, dice Joan Manuel Serrat en su maravillosa canción «Mediterráneo». En aquellos días mágicos de agosto de 1992, el mar que baña las costas del levante español, se cubrió de oro y plata. Más del primer metal que del segundo, mucho más. Se cubrió de olor a triunfo y de trabajo bien hecho. Brilló más que nunca por el excelente resultado de la vela española en los Juegos de Barcelona. Fueron cinco medallas, cuatro de oro y una de plata, las que llegaron gracias a la vela. Fue un resultado sobresaliente, adornado con dos diplomas, gracias a dos sextos puestos.

En Barcelona 92 hubo diez clases. Había posibilidad de diez medallas de oro. Casi la mitad llevaron nombre español. Una auténtica barbaridad en cualquier deporte olímpico.

Los primeros de la clase

El 2 de agosto del 92 llegaron las dos primeras medallas de la vela. Ambas fueron de oro. Luis Doreste y Domingo Manrique compartieron protagonismo y alcanzaron la gloria olímpica en la clase Flying Dutchman, los dos son canarios de nacimiento. Doreste es de los pocos deportistas españoles, que pueden presumir de haber ganado dos medallas de oro olímpicas. La primera la logró en la clase 470, en Los Ángeles 1984. Doreste y Manrique lucharon por subir a lo más alto durante siete regatas. Fueron los más regulares de la prueba. Ganaron la primera regata, fueron segundos en tres, y obtuvieron un tercero, un noveno y un puesto decimotercero.

El segundo oro llegó gracias a José María Van der Ploeg, en la clase Finn. Barcelonés de nacimiento, conocía como anillo al dedo el Puerto Olímpico. Conocía los vientos y las corrientes de la zona. «Majestad, los españoles somos los mejores», le dijo a Juan Carlos I cuando fue a felicitarle por la medalla. Van der Ploeg necesitó siete regatas para alcanzar el oro. Fue segundo en dos ocasiones, tercero, quinto, séptimo y primero en la última regata, donde ganó con facilidad.

Doblete en 470

 

El 3 de agosto llegaron tres medallas más. Dos de oro y una de plata. El 470 masculino y el femenino y el Europa femenino. Todos necesitaron siete regatas para alcanzar la medalla. El 470 masculino estaba formado por Francisco Sánchez Luna y por Jordi Calafat. Comenzaron a navegar juntos tres años atrás y ya fueron campeones del mundo en abril del 92. «El éxito se ha basado en la dedicación, el trabajo y el dinero con el que hemos contado para llegar hasta aquí. Me gustaría que en los próximo Juegos, los regatistas tuvieran las mismas facilidades que nosotros». Ese era el secreto del oro para Jordi Calafat, nacido en Palma de Mallorca veinticuatro años antes de Barcelona 92. Calafat y Luna ganaron tres de las siete regatas en las que compitieron, fueron décimos en otras dos y obtuvieron un 12º y un 32º puesto.

 

El 470 femenino estaba formado por Theresa Zabell y Patricia Guerra. La primera forma parte del club de los elegidos, como Luis Doreste. También sabe lo que es ganar dos oros olímpicos. El de Barcelona fue el primero. Cuatro años más tarde, en Atlanta 96 conseguiría un nuevo oro. Zabell y Guerra llegaban a Barcelona con el papel de favoritas, tras haberse proclamado campeonas del mundo. Su regularidad fue magnífica. Durante las siete regatas, no bajaron del octavo puesto. Ganaron dos, y quedaron segundas, terceras, cuartas y octavas. Fueron descalificadas en la primera regata, pero supieron sobreponerse. «El oro de Barcelona venga mi ausencia de Seúl 88» dijo Zabell tras proclamarse campeona olímpica.

La más joven

Ganar una medalla olímpica con solo 19 años está al alcance de muy pocos deportistas. Natalia Vía-Dufresne lo consiguió en Barcelona, en la clase Europa. Para ser subcampeona olímpica, quedó segunda, tercera, quinta, sexta, séptima y dos veces octava. Pocos apostaban por su medalla. Los resultados no fueron buenos durante esa temporada, pero en el momento más importante, supo dar un giro a la situación y ganó la plata olímpica. Doce años más tarde volvería a subir al segundo cajón del podio.Ganó la medalla de plata junto a Sandra Azón en el 470 de Atenas 2004.

 

 

LA MEDALLAS DE LA VELA ESPAÑOLA EN BARCELONA 92
CLASE
REGATISTAS
PUESTOS EN LAS REGATAS
POSICIÓN FINAL
FLYING DUTCHMAN
LUIS DORESTE Y DOMINGO MANRIQUE
1º/2º/9º/2º/2º/3º/13º
ORO
FINN
JOSÉ MARÍA VAN DER PLOEG
2º/7º/3º/5º/2º/1º/-
ORO
470
JORDI CALAFAT Y FRANCISCO SÁNCHEZ LUNA
1º/10º/1º/1º/12º/10º/32º
ORO
470
THERESA ZABELL Y PÀTRICIA GUERRA
-/2º/3º/1º/4º/1º/8º
ORO
EUROPA
NATALIA VÍA-DUFRESNE
8º/3º/6º/2º/7º/5º/8º
PLATA