Mis fotos deportivas preferidas: el oro de Fermín Cacho en Barcelona 92

8 de agosto de 1992. Estadio Olímpico de Montjuic. Los Juegos de Barcelona están a un día de clausurarse y se produce una de las imágenes que valdrán para recordarlos toda la vida. Así ha sido y así será al menos para el olimpismo español hasta que no quede nadie en este mundo. El gran protagonista de la fotografía de Mike Hewitt es el atleta soriano Fermín Cacho (Ágreda, Soria, 16 de febrero de 1969). La imagen no puede ser mejor. Es perfecta. Cacho está a punto de cruzar la meta como campeón olímpico de los 1.500 metros, abre los brazos y celebra la medalla de oro que le cambia la vida. Parece que vuela sobre el tartán, porque en el momento del disparo ninguno de sus dos pies está tocando el suelo de la calle uno. 

Dicen que los números capicúa dan buena suerte. Solo hay que fijarse en el dorsal de Cacho, el 404, para comprobarlo. Buena suerte y mucho trabajo es lo que hace falta para alcanzar la gloria olímpica. Para convertirte en inmortal como les ocurre a todos los campeones. Decía Luis Aragonés que del segundo clasificado no se acuerda nadie. Es verdad que una plata está muy bien. Pero que alguien nos diga, sin mirarlo en ningún sitio, quién fue el subcampeón en aquella final histórica para el atletismo español. Cuenta Cacho que había soñado muchas veces con aquella carrera y que en todas ganaba él. Estaba convencido de que ganaría y así fue.  

Para la posteridad

Además de al campeón, en la foto vemos a otros diez de los participantes en aquella final de 1.500 metros. A todos menos al marroquí Rachid El-Basir, medalla de plata. Sí vemos al dorsal 1443, el catarí Mohamed Suleiman, tercer clasificado. Al cuarto clasificado, el keniata Joseph Chesire, lo tapa Cacho. Al quinto, el también keniata Jonah Birir, lo tapa Suleiman. El hombre que lleva el dorsal 812, es el segundo europeo clasificado en la final, el alemán Jens-Peter Herold. El resto aparecen con las caras difuminadas pero sabemos quiénes son. El argelino Morceli, el estadounidense Spivey, Hood el canadiense, Kibet, el tercer keniata de la final, el español Manuel Pancorbo y Rakipov del equipo unificado. 

Una imagen que, pasen los años que pasen, permanece intacta en los recuerdos de los amantes de los Juegos Olímpicos y del atletismo. 

MIKE HEWITT/GETTY IMAGES

La historia olímpica de los 1.500 metros masculinos desde Moscú 1980

Es la prueba reina del medio fondo. Ha dado nombres ilustres a la historia del atletismo. Grandes campeones que se hicieron con las tres medallas en juego en cada cita olímpica. Los 1.500 metros lisos masculinos llevan celebrándose desde los Juegos de Atenas 1896. Desde ese momento y hasta Melbourne 1976 hubo dieciocho campeones olímpicos en la prueba. La mayoría fueron europeos, once en total: cuatro británicos, tres finlandeses, un italiano, un luxemburgués, un sueco y un irlandés. Dos estadounidenses, dos neozelandeses, un australiano y un keniata completaron el palmarés en esos ochenta años interrumpidos por las guerras mundiales. 

Desde los de Moscú celebrados en 1980 se han celebrado diez Juegos Olímpicos. El panorama ha cambiado considerablemente. Si hasta 1976 había habido un dominio de los europeos, seis de los diez Juegos celebrados entre 1980 y 2016, tuvieron como ganador de los 1.500 metros a un atleta africano. Tres oros llevaron nombre europeo y uno estadounidense. 

Veinticinco hombres en diez Juegos Olímpicos

La que sigue es la historia de la prueba de Moscú 1980 a Río 2016. Veinticinco hombres diferentes han logrado subir al podio olímpico. Once africanos, diez europeos, dos estadounidenses, un neozelandés y un catarí se han colgado los oros, las platas y los bronces. 

Solo un atleta ha sido capaz de ganar dos oros olímpicos en los 1.500 metros. Lo hizo consecutivamente en los Juegos de Moscú 1980 y en los de Los Ángeles 1984. El británico Sebastian Coe es el único bicampeón olímpico en la prueba. De ahí su importancia y la dificultad que conlleva llegar a lo más alto en esta prueba tan exigente.

El oro de Moscú

En los de Moscú 1980 Coe se impuso al alemán Jürgen Straub y a su gran rival, el también inglés Steve Ovett. Sin duda es una de las finales más recordadas del atletismo olímpico y de los 1500 metros lisos. Faltaron los atletas estadounidenses por el boicot de su país a los Juegos rusos. 

Cuatro años después Sebastian Coe tuvo dos acompañantes diferentes en el podio. El británico Steve Cram tuvo que conformarse con la medalla de plata. El bronce llevó nombre y apellidos españoles. José Manuel Abascal hacía historia para el atletismo de nuestro país en los Juegos de Los Ángeles. 

La primera victoria africana en dos décadas

En Seúl 1988 llegó la primera victoria africana después de veinte años. El keniata Peter Rono se colgaba el oro olímpico dos décadas más tarde que Kipchoge Keino. El también Keniata fue campeón en México 1968 y plata en Múnich 1972. Rono superó al británico Peter Elliott, plata, y al alemán Jens-Peter Herold. Podría llamar a esta final, la de los “Peters”. 

Mayoría británica en los podios de 1980 a 1988. Cuatro atletas, cinco medallas. Dos oros, dos platas y un bronce gracias a Coe, Ovett, Elliott y Cram. Nombres míticos del atletismo de Reino Unido. 

Con los Juegos de Barcelona 1992 cambiaron muchas cosas. También la tendencia en los 1.500 metros. Comienza el dominio africano en las pruebas de fondo y medio fondo. En Barcelona llegó un oro histórico para España. Fermín Cacho levantaba los brazos y nos emocionaba a todos por delante del marroquí Rachid El-Basir y del catarí Mohamed Suleiman. Tres minutos, cuarenta segundos y doce centésimas que recordaremos toda la vida. 

Dominio africano

Nadie sabe qué hubiera ocurrido si Hicham El Guerrouj no se llega a tropezar y a entorpecer a Fermín Cacho en la final de Atlanta 1996. El atleta español tuvo que conformarse con ser subcampeón cuatro años después. Se llevó el oro el argelino Noureddine Morceli. El bronce fue para el keniata Stephen Kipkorir

En los Juegos de Sidney volvió a ganar un africano. Esta vez fue el keniata Noah Ngeny. El marroquí Hicham El Guerrouj se quedó a unas centésimas del oro, pero tuvo que conformarse con la medalla de plata. El bronce fue para el keniata Bernard Lagat. Triplete de medallas para África. Dominio aplastante.

Fue en Atenas 2004 cuando Hicham El Guerrouj pudo resarcirse de la caída en Atlanta ocho años atrás y de la plata de Sidney 2000. El oro olímpico le confirmó como uno de los grandes mediofondistas de la historia. Superó por poco a Bernard Lagat, plata, y al portugués Rui Silva.

La sombra del dopaje

La final de los 1.500 metros de los Juegos de Pekín 2008 la ganó el bahrainí Rashid Ramzi. Un año después se descubrió su trampa. Fue desposeído por dopaje. El keniata Asbel Kiprop, que había sido plata, se convirtió en oro. Años después le pillaron dopado. Pero no le quitaron la medalla de Pekín. El neozelandés Nick Willis fue subcampeón y el francés Mehdi Baala fue bronce. El español Juan Carlos Higuero acabó quinto, pero por el dopaje de Ramzi ocupa el cuarto lugar. 

Dieciséis años después de la victoria de Morceli en Atlanta, volvió a ganar un argelino. Taoufik Makhloufi se convirtió en campeón olímpico en Londres 2012. Lo hizo por delante del estadounidense Leonel Manzano y del marroquí Abdalaati Iguider

Dos estadounidenses se proclamaron campeones olímpicos de 1.500 metros allá por 1904 y 1908. El tercero en lograrlo fue Matthew Centrowitz en los Juegos de Río 2016. El campeón en Londres 2012, Makhloufi bajó un puesto y tuvo que conformarse con la plata. Ocho años después de ser subcampeón en Pekín, el neozelandés Willis acabó tercero.

Reino Unido es el gran dominador del medallero olímpico de los 1.500 metros masculinos. Cinco oros, cinco platas y tres bronces en esta prueba le sitúan por delante de Kenia con cuatro oros, dos platas y dos bronces. En tercer lugar aparecen los estadounidenses con tres oros, siete platas y cuatro bronces. España tiene una medalla de cada color, gracias al oro y la plata de Fermín Cacho en 1992 y 1996 respectivamente y al bronce de José Manuel Abascal en Los Ángeles 1984. 

 

Fotos: Getty, AFP, AP, Reuters, Alamy

Momentos olímpicos para la posteridad

Desde que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, en Atenas 1896, se han producido miles y miles de momentos para la posteridad. Desde aquellos Juegos, el atletismo, la natación y la gimnasia se han caracterizado por ser los deportes de referencia en cada cita olímpica. Por eso he querido hacer un pequeño repaso de doce grandes momentos que se recuerdan y se seguirán recordando con el paso de los años y las décadas. 

Son doce protagonistas. Grandes representantes de los tres deportes citados anteriormente. Siete hombres y cinco mujeres. Tres deportistas españoles y nueve extranjeros que forman parte de la historia olímpica y del deporte internacional. Seguramente habrá algún lector que piense que deberían ser otros los protagonistas. Pensarán en Mark Spitz, Ruth Beitia o Paavo Nurmi, por citar tres los grandes deportistas olímpicos. Como dice el refrán: «Ni son todos los que están, ni están todos los que son».

Las cuatro medallas de oro de Jesse Owens en Berlín 1936. Atletismo.

Jesse Owens fue el gran protagonista de los Juegos de 1936. En Berlín ganó 4 medallas de oro en 100, 200 y 4×100 metros y en salto de longitud. Esta última prueba fue la más emotiva de las cuatro. Su principal rival fue el rubio alemán Luz Long, que reconoció con un abrazo, la superioridad del americano. En ese instante Adolf Hitler abandonaba enfadado el palco de autoridades. Jesse Owens ganó en la pista y puso así en evidencia la superioridad de la raza aria divulgada por el régimen alemán.

Los cuatro oros de Fanny Blankers Koen en Londres 1948. Atletismo.

Fanny Blankers Koen participó en los Juegos de 1936, pero fue en los de Londres celebrados en 1948 cuando se convirtió en reina del atletismo. Ganó el oro de todas las carreras que se disputaban en aquellos años. Ganó cuatro oros, como Owens en Berlín, 100 y 200 lisos, 80 metros vallas y el relevo 4×100. Fue la primera mujer capaz de ganar cuatro pruebas en unos Juegos Olímpicos. 

 

Los cuatro oros de Larisa Latynina en Melbourne 1956. Gimnasia.

Hasta los Juegos de Londres celebrados en 2012, fue la primera en el medallero olímpico. Fue superada por el nadador estadounidense Michael Phelps. Larisa Latynina ganó dieciocho metales en tres participaciones. Seis en cada una de ellas. Fue en los de Melbourne 1956 donde se dio a conocer en todo el mundo y ganó el mayor número de oros de su carrera olímpica: cuatro. Campeona olímpica individual, por equipos, en salto y en suelo. 

El 10 de Nadia Comaneci en Montreal 1976. Gimnasia.

El 18 de julio de 1976 el Forum de la ciudad canadiense de Montreal asistió a un hecho sin precedentes. Un momento histórico para la gimnasia artística y el deporte mundial. La gimnasta rumana Nadia Comaneci logró la perfección. Su ejercicio en barras asimétricas fue puntuado con un 10. Nadie lo había conseguido anteriormente. Fue la gran protagonista de aquellos Juegos celebrados en Canadá. Además de su oro en asimétricas, logró otros dos más, en el concurso individual y en la barra de equilibrio. 

 

Los cuatro oros de Carl Lewis en Los Ángeles 1984. Atletismo.

Fue la gran estrella de los Juegos de 1984. Carl Lewis buscaba igualar al también estadounidense Jesse Owens cuarenta y ocho años después de su hazaña en Berlín. Lo consiguió. Ganó las mismas pruebas que Owens. Los 100, 200 y 4×100 metros lisos y también se impuso en el salto de longitud. La prueba que dominó durante cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. Con sus cuatro oros “El Hijo del Viento” presentaba su candidatura a ser uno de los más grandes deportistas de todos los tiempos. 

 

El oro de Fermín Cacho en Barcelona 1992. Atletismo.

Si hay una imagen que recordaremos siempre de los Juegos Olímpicos de Barcelona es la victoria de Fermín Cacho. Ese momento en el que el atleta soriano abría sus brazos para celebrar su victoria en los 1.500 metros ha pasado a la historia como uno de los grandes momentos de la historia del atletismo español. Ese momento, el oro olímpico de Cacho, resume lo bien que le fue a España en 1992. Sin menospreciar las otras veintiuna medallas restantes logradas por la delegación española. 

Los seis oros de Vitaly Scherbo en Barcelona 1992. Gimnasia.

Vitaly Scherbo fue el principal protagonista de los Juegos de 1992. Se convirtió en el primer gimnasta capaz de ganar seis medallas en unos Juegos Olímpicos. Solo comparable a las siete del nadador Mark Spitz en Múnich 1972 y a las ocho logradas por el también nadador Michael Phelps en Pekín 2008. Scherbo ganó cuatro de las seis medallas en un solo día. En eso sigue siendo único y probablemente lo seguirá siendo en el futuro. Sus seis oros llegaron en equipos, individual, paralelas, salto, anillas y caballo con arcos. 


El oro de Gervasio Deferr en Atenas 2004. Gimnasia.

Gervasio Deferr había sido campeón olímpico de salto en Sidney 2000. Quería repetir título en Atenas 2004. Y lo logró. No fue fácil. Sus saltos en la final fueron espectaculares. Pero el rumano Marian Dragulescu lo bordó en el primero. Una caída en el segundo le dio la victoria al mejor gimnasta español de la historia. El oro de Atenas confirmó a Deferr como uno de los mejores deportistas olímpicos españoles de siempre. Un oro inolvidable, para la posteridad. 

Los récords de Bolt en Pekín 2008. Atletismo.

Lo conseguido por el atleta jamaicano Usain Bolt en Pekín 2008 lo recordaremos toda la vida. Ganó los 100 y los 200 metros lisos con una superioridad aplastante. Sobre todo los 100 metros donde aventajó en varios metros a sus rivales. Batió dos récords mundiales que se encargaría de superar él mismo un año más tarde. En los 100 metros dejó la plusmarca en 9 segundos y 69 centésimas. En los 200 la rebajó hasta los 19 segundos y 30 centésimas. De otro planeta. 

 

Los ocho oros de Phelps en Pekín 2008. Natación.

Los Juegos de Pekín 2008 tuvieron dos claros protagonistas. Además de Usain Bolt y sus récords, Michael Phelps. El nadador estadounidense llegaba a Pekín con un objetivo muy claro, superar los siete oros ganados por Mark Spitz en Múnich 1972. Lo logró. Con sufrimiento en algunas de las pruebas y con la ayuda de sus compañeros del equipo americano. Pero ganar ocho oros en unos Juegos Olímpicos es un récord que solo le pertenece a él. Posiblemente nunca más se repetirá una gesta semejante. 

El oro de Mireia Belmonte en Río 2016. Natación. 

Llegó tras el esfuerzo de muchos años. Después de pasar miles de horas nadando. Tras mucho esfuerzo y dedicación. El día soñado por Mireia Belmonte fue el 10 de agosto de 2016. Muchos españoles trasnochamos para verla ganar el oro olímpico en los 200 metros mariposa. Sufrimos hasta la última brazada. El oro llegó por solo tres centésimas. Pero llegó, que es lo importante. Será difícil que volvamos a vivir algo parecido. 

Los cuatro oros de Simone Biles en Río 2016. Gimnasia. 

Fue la estrella de la gimnasia artística en Río 2016. Ganó cuatro medallas de oro, como Latynina en 1956. La atleta estadounidense Simone Biles demostró que es una de las más grandes de siempre. Se impuso en salto, suelo, en el concurso individual y por equipos. Todos los focos, todo el protagonismo fue para ella. Podría haber firmado un oro más, pero se tuvo que conformar con el bronce en la barra de equilibrio.

Barcelona 92: el oro de Fermín

 

Todos los Juegos Olímpicos tienen una imagen que te hace recordar qué pasó en cada edición. Los Juegos de Barcelona 92 dejaron miles de fotos históricas pero hay una, que ha quedado como la más importante por todo lo que significaron para el deporte español. El protagonista de la foto se llama Fermín Cacho Ruiz , nació en Ágreda (Soria) el 16 de febrero de 1969 y es el mejor atleta que ha tenido España.

El 17 de octubre de 1986 supimos que Barcelona 92 sería la ciudad organizadora de los Juegos del 92. Ese día comenzó el camino hacia la medalla olímpica del atleta soriano. Al salir del instituto sobre las dos de la tarde, le dieron la noticia y empezó a soñar con estar en los primeros Juegos (y hasta hoy los únicos) que se iban a celebrar en nuestro país. Tres años más tarde pensó que no solo podía llegar a Barcelona 92, sino que también podía alcanzar una medalla. Fue cuando ganó el Campeonato de España absoluto en de 1500 metros en el futuro Estadio Olímpico.

Antes de los Juegos de Barcelona

En el Campeonato de Europa de atletismo celebrado en Split (Yugoslavia) en 1990 no se vino abajo a pesar de acabar en 11ª posición. Cuenta Cacho que le sirvió para buscar errores e intentar mejorar. En 1991 volvió a ser campeón de España y se clasificó para el Mundial de Tokio. Allí acabó en quinto lugar y alguien le dijo que cuando Abascal fue bronce en Los Ángeles 84, había acabado quinto el año anterior en el Mundial de Helsinki. Eso le hizo pensar aún más fuerte en que tenía que luchar por medalla en Barcelona.

El día anterior a la final olímpica de 1500, Cacho y su entrenador Enrique Pascual estuvieron preparando la carrera. Esperaban que fuera rápida. Como si fuera un meeting, como si no fuera la carrera más importante de la vida del soriano. La idea era ir detrás del argelino Morceli y atacar al final para pasarlo. Luego resultó ser completamente diferente a como lo habían pensado. Los días anteriores a la final, Fermín Cacho la había soñado de muchas maneras, lo curioso es que siempre se colgaba él la medalla de oro.

El día D estaba marcado en rojo en el calendario de Cacho, desde que Samaranch pronunció aquellas inolvidables palabras: «A la ville du Barcelona, España». Aquel 8 de agosto de 1992 fue mágico. Se trata del mejor día olímpico para España de toda la historia. Se ganaron cinco medallas, dos oros y tres platas. Los Juegos de Barcelona ya eran un éxito a tan solo una jornada de la clausura. Pero faltaba la imagen icónica de los Juegos del 92, la foto para el recuerdo.

 

Pasan unos minutos de las ocho de la tarde. La final de 1500 metros está a punto de comenzar. Doce atletas van a luchar por tres medallas. Dos son españoles, Cacho y Manuel Pancorbo. Cinco africanos, el marroquí El-Basir, los kenianos Chesire, Birir y Kibet y el argelino Morceli. Un qatarí, Sulaiman. El alemán, Harold. El estadounidense Spivey. El canadiense Hood y el atleta del Equipo Unificado, Rakipov. En los primeros cincuenta metros, Cacho toma la delantera, pero pronto Chesire toma el mando. Los primeros 400 metros se corren en 1´02″ 25, muy lentos. Chesire se mantiene en el primer lugar y Cacho es cuarto.

Carrera lenta

Al 800 se llega en 2´06″ 83, parece que la carrera comienza a ser más rápida, Fermín Cacho es tercero en ese instante. El 1000 lo pasan en 2´36″16, nada cambia salvo el ritmo que comienza a ser mucho más rápido. Al 1200 se llega en 3´02″55 y con todo por decidir. A falta de 200 metros para el final, Cacho ataca por el interior, por un hueco mínimo que ha dejado Chesire a su izquierda y le pasa como si fuera un avión. El atleta soriano entra en la recta final con una ventaja más que suficiente para convertirse en campeón olímpico. Chesire intenta alcanzarle, pero le es imposible.

Unos últimos metros sensacionales

El público que llena las gradas del Estadio Olímpico de Montjuic, se pone en pie y anima sin parar al español. Cacho comienza a mirar atrás, como si no se creyera del todo lo que está sucediendo. Está a punto de ganar el oro que le cambiará la vida. La medalla que soñó aquel día saliendo del instituto. A falta de diez metros levanta los brazos y celebra el sueño cumplido. Ya es campeón olímpico y solo tiene 23 años.

La marca es mala, pero en una final olímpica da lo mismo. Son los 3´40″12 más importantes de la vida de Fermín Cacho. Tiene toda una carrera deportiva por delante para seguir ganando medallas. Barcelona 92 ya tiene la foto que recordaremos toda nuestra vida. Cacho busca a sus padres y se funde en un abrazo con ambos. Su madre le entrega una bandera de España y da la vuelta de honor con una bandera en cada mano.

 

«Cuando crucé la línea de meta ya me di cuenta de lo importante que era esta medalla para mí y para el atletismo español. Merecía la pena pasar todo lo que he pasado en estos años para lograrlo. Después he buscado a mis padres, puesto que gracias a ellos estoy aquí». «Esta medalla de oro significa la culminación de un trabajo muy duro, de mucho tiempo y en el que no hay que pararse ahora porque para seguir arriba, habrá que trabajar más duro todavía». «Es el día más grande de mi vida».

«Entrando en la curva es cuando vi que Chesire se abría bastante y me dejaron el carril de dentro prácticamente para mí. Por aquí voy, es por aquí, Fermín. Al taco y hasta donde llegues». «Cuando oyes tu nombre por megafonía, subes al podio y te cuelgan la medalla, es inenarrable. En ese momento, cuando noté la cinta en el cuello y el peso de la propia medalla me pregunté: ¿está pasando? ¿es verdad todo esto?. Fue muy, pero que muy emocionante».

En aquel verano mágico de 1992, días después de que se acabaran los Juegos de Barcelona, viajé a las fiestas del pueblo de mi padre, Berlanga de Duero (Soria). A unos cien kilómetros de Ágreda, el pueblo donde nació Cacho. Nunca olvidaré cuando él y Abel Antón me dieron la mano en una calle cercana a la plaza mayor del pueblo. Yo tenía diez años y que el campeón y el diploma olímpico (octavo en 5000 metros) me firmaran un autógrafo me hizo una ilusión enorme. Años después me haría la misma ilusión poner una foto por aquí, pero no sé qué hice con unas firmas que forman parte de la historia del atletismo español.

MEDALLAS DEL 1500 MASCULINO EN  BARCELONA 92
ATLETA
PAÍS
TIEMPO
MEDALLA
FERMÍN CACHO
ESPAÑA
3´40”12
ORO
RACHID EL BASIR
MARRUECOS
3´40”62
PLATA
MOHAMMED SULAIMAN
QATAR
3´40”69
BRONCE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MEDALLAS DE FERMÍN CACHO 1500 METROS
CAMPEONATO
MEDALLA
EUROPEO INDOOR GLASGOW 1990
PLATA
MUNDIAL INDOOR SEVILLA 1991
PLATA
JUEGOS OLÍMPICOS BARCELONA 1992
ORO
MUNDIAL STUTTGART 1993
PLATA
EUROPEO HELSINKI 1994
ORO
JUEGOS OLÍMPICOS ATLANTA 1996
PLATA
MUNDIAL ATENAS 1997
PLATA
EUROPEO BUDAPEST 1998
BRONCE