Mis fotos deportivas preferidas: Gervasio Deferr en Atenas 2004

 

¿Qué pensaba Gervasio Deferr Ángel (Premiá de Mar, Barcelona, 7 de noviembre de 1980) cuando dio el segundo salto hacia el bicampeonato olímpico? ¿Qué se le pasa por la cabeza a un deportista de élite en los instantes previos a ganar una medalla? Solo él/ellos lo saben. Son momentos que nunca olvidaremos. Que se quedan guardados para siempre en nuestro cerebro. Medallas que se consiguen después de mucho sacrificio y de muchas horas de entrenamiento. Una y otra vez repitiendo saltos. Hasta que sale. Y te das cuenta de que estás preparado para ser campeón, el mejor en lo tuyo. 

El destino quiso que en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Gervasio Deferr conquistase el segundo de sus tres metales olímpicos. Dos oros en la misma prueba, en el salto de potro, a pesar de que no era su aparato preferido. Siempre fue un hombre de “suelo”, pero tuvo que esperar a 2008 para obtener la recompensa en forma de medalla de plata. 

Salto de oro

Antes de centrarnos en la foto conviene recordar la narración de Paloma del Río para Televisión Española aquel 23 de agosto de 2004. La voz de la gimnasia y de tantos deportes en la cadena pública, lo narró así: “9.687 (nota del primer salto que realizó Gervasio) atención, porque si este salto le sale bien a Gervasio Deferr, podríamos estar hablando de una medalla. Hace un salto del grupo 4, el drix (Tsukahara, entrada de cara y apoyo lateral de las manos). Los mismos saltos que ha hecho Kyle Shewfelt, pero de entrada un poquito mejor realizados que el canadiense. Sapronenko ha puesto las cosas muy difíciles (el letón hizo 9.706 puntos) pero si le sale bien este salto, podría estar Gervasio otra vez en el pódium”. 

El campeón olímpico en Sídney 2000 levanta los brazos, los baja, da un pequeño salto e inicia la carrera hacia la gloria olímpica. Corre a una velocidad de 22 kilómetros por hora y se aproxima al potro (hay 25 metros desde la salida), Tarda solo cuatro segundos en ayudarse con el trampolín para saltar. Y en ese momento se produce el disparo de Adrian Dennis para hacer una fotografía magnífica que quedará presente de ahí a la eternidad. 

Caído del cielo

Gervi gira el cuerpo hacia la izquierda para elevarse con las dos manos. No pierde de vista el potro. En la imagen tiene cerrada la boca y los ojos bien abiertos. También vemos sus musculosas piernas y el nombre en inglés de aquellos Juegos. Es el instante anterior al mortal hacia atrás con dos giros completos. Gervi clava la recepción de espaldas al aparato con un salto sensacional. “Clávalo” dice Paloma del Río cuando alcanza la colchoneta después de volar durante poco más de un segundo. 

“Bien, ahí está, ahí está, ahí está, ahí está, clávalo y lo ha clavado… perfecto el segundo salto… clavado, fíjense, no ha movido los pies”. Puntúan el segundo salto de Deferr con 9.787. Puntuación final para el gimnasta español: 9.737. Le vale para ganar la medalla de oro, porque el rumano Marian Dragulescu hace un primer salto maravilloso, pero se sale de la colchoneta en la recepción del segundo. 

Gervi se convierte en ese momento en el tercer español con dos oros olímpicos, igualando a los regatistas Luis Doreste y Theresa Zabell. Ellos lo lograron desde el agua. Deferr ganó el oro de Atenas cayendo desde el cielo. 

ADRIAN DENNIS/AFP-GETTY IMAGES

Momentos olímpicos para la posteridad

Desde que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, en Atenas 1896, se han producido miles y miles de momentos para la posteridad. Desde aquellos Juegos, el atletismo, la natación y la gimnasia se han caracterizado por ser los deportes de referencia en cada cita olímpica. Por eso he querido hacer un pequeño repaso de doce grandes momentos que se recuerdan y se seguirán recordando con el paso de los años y las décadas. 

Son doce protagonistas. Grandes representantes de los tres deportes citados anteriormente. Siete hombres y cinco mujeres. Tres deportistas españoles y nueve extranjeros que forman parte de la historia olímpica y del deporte internacional. Seguramente habrá algún lector que piense que deberían ser otros los protagonistas. Pensarán en Mark Spitz, Ruth Beitia o Paavo Nurmi, por citar tres los grandes deportistas olímpicos. Como dice el refrán: «Ni son todos los que están, ni están todos los que son».

Las cuatro medallas de oro de Jesse Owens en Berlín 1936. Atletismo.

Jesse Owens fue el gran protagonista de los Juegos de 1936. En Berlín ganó 4 medallas de oro en 100, 200 y 4×100 metros y en salto de longitud. Esta última prueba fue la más emotiva de las cuatro. Su principal rival fue el rubio alemán Luz Long, que reconoció con un abrazo, la superioridad del americano. En ese instante Adolf Hitler abandonaba enfadado el palco de autoridades. Jesse Owens ganó en la pista y puso así en evidencia la superioridad de la raza aria divulgada por el régimen alemán.

Los cuatro oros de Fanny Blankers Koen en Londres 1948. Atletismo.

Fanny Blankers Koen participó en los Juegos de 1936, pero fue en los de Londres celebrados en 1948 cuando se convirtió en reina del atletismo. Ganó el oro de todas las carreras que se disputaban en aquellos años. Ganó cuatro oros, como Owens en Berlín, 100 y 200 lisos, 80 metros vallas y el relevo 4×100. Fue la primera mujer capaz de ganar cuatro pruebas en unos Juegos Olímpicos. 

 

Los cuatro oros de Larisa Latynina en Melbourne 1956. Gimnasia.

Hasta los Juegos de Londres celebrados en 2012, fue la primera en el medallero olímpico. Fue superada por el nadador estadounidense Michael Phelps. Larisa Latynina ganó dieciocho metales en tres participaciones. Seis en cada una de ellas. Fue en los de Melbourne 1956 donde se dio a conocer en todo el mundo y ganó el mayor número de oros de su carrera olímpica: cuatro. Campeona olímpica individual, por equipos, en salto y en suelo. 

El 10 de Nadia Comaneci en Montreal 1976. Gimnasia.

El 18 de julio de 1976 el Forum de la ciudad canadiense de Montreal asistió a un hecho sin precedentes. Un momento histórico para la gimnasia artística y el deporte mundial. La gimnasta rumana Nadia Comaneci logró la perfección. Su ejercicio en barras asimétricas fue puntuado con un 10. Nadie lo había conseguido anteriormente. Fue la gran protagonista de aquellos Juegos celebrados en Canadá. Además de su oro en asimétricas, logró otros dos más, en el concurso individual y en la barra de equilibrio. 

 

Los cuatro oros de Carl Lewis en Los Ángeles 1984. Atletismo.

Fue la gran estrella de los Juegos de 1984. Carl Lewis buscaba igualar al también estadounidense Jesse Owens cuarenta y ocho años después de su hazaña en Berlín. Lo consiguió. Ganó las mismas pruebas que Owens. Los 100, 200 y 4×100 metros lisos y también se impuso en el salto de longitud. La prueba que dominó durante cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. Con sus cuatro oros “El Hijo del Viento” presentaba su candidatura a ser uno de los más grandes deportistas de todos los tiempos. 

 

El oro de Fermín Cacho en Barcelona 1992. Atletismo.

Si hay una imagen que recordaremos siempre de los Juegos Olímpicos de Barcelona es la victoria de Fermín Cacho. Ese momento en el que el atleta soriano abría sus brazos para celebrar su victoria en los 1.500 metros ha pasado a la historia como uno de los grandes momentos de la historia del atletismo español. Ese momento, el oro olímpico de Cacho, resume lo bien que le fue a España en 1992. Sin menospreciar las otras veintiuna medallas restantes logradas por la delegación española. 

Los seis oros de Vitaly Scherbo en Barcelona 1992. Gimnasia.

Vitaly Scherbo fue el principal protagonista de los Juegos de 1992. Se convirtió en el primer gimnasta capaz de ganar seis medallas en unos Juegos Olímpicos. Solo comparable a las siete del nadador Mark Spitz en Múnich 1972 y a las ocho logradas por el también nadador Michael Phelps en Pekín 2008. Scherbo ganó cuatro de las seis medallas en un solo día. En eso sigue siendo único y probablemente lo seguirá siendo en el futuro. Sus seis oros llegaron en equipos, individual, paralelas, salto, anillas y caballo con arcos. 


El oro de Gervasio Deferr en Atenas 2004. Gimnasia.

Gervasio Deferr había sido campeón olímpico de salto en Sidney 2000. Quería repetir título en Atenas 2004. Y lo logró. No fue fácil. Sus saltos en la final fueron espectaculares. Pero el rumano Marian Dragulescu lo bordó en el primero. Una caída en el segundo le dio la victoria al mejor gimnasta español de la historia. El oro de Atenas confirmó a Deferr como uno de los mejores deportistas olímpicos españoles de siempre. Un oro inolvidable, para la posteridad. 

Los récords de Bolt en Pekín 2008. Atletismo.

Lo conseguido por el atleta jamaicano Usain Bolt en Pekín 2008 lo recordaremos toda la vida. Ganó los 100 y los 200 metros lisos con una superioridad aplastante. Sobre todo los 100 metros donde aventajó en varios metros a sus rivales. Batió dos récords mundiales que se encargaría de superar él mismo un año más tarde. En los 100 metros dejó la plusmarca en 9 segundos y 69 centésimas. En los 200 la rebajó hasta los 19 segundos y 30 centésimas. De otro planeta. 

 

Los ocho oros de Phelps en Pekín 2008. Natación.

Los Juegos de Pekín 2008 tuvieron dos claros protagonistas. Además de Usain Bolt y sus récords, Michael Phelps. El nadador estadounidense llegaba a Pekín con un objetivo muy claro, superar los siete oros ganados por Mark Spitz en Múnich 1972. Lo logró. Con sufrimiento en algunas de las pruebas y con la ayuda de sus compañeros del equipo americano. Pero ganar ocho oros en unos Juegos Olímpicos es un récord que solo le pertenece a él. Posiblemente nunca más se repetirá una gesta semejante. 

El oro de Mireia Belmonte en Río 2016. Natación. 

Llegó tras el esfuerzo de muchos años. Después de pasar miles de horas nadando. Tras mucho esfuerzo y dedicación. El día soñado por Mireia Belmonte fue el 10 de agosto de 2016. Muchos españoles trasnochamos para verla ganar el oro olímpico en los 200 metros mariposa. Sufrimos hasta la última brazada. El oro llegó por solo tres centésimas. Pero llegó, que es lo importante. Será difícil que volvamos a vivir algo parecido. 

Los cuatro oros de Simone Biles en Río 2016. Gimnasia. 

Fue la estrella de la gimnasia artística en Río 2016. Ganó cuatro medallas de oro, como Latynina en 1956. La atleta estadounidense Simone Biles demostró que es una de las más grandes de siempre. Se impuso en salto, suelo, en el concurso individual y por equipos. Todos los focos, todo el protagonismo fue para ella. Podría haber firmado un oro más, pero se tuvo que conformar con el bronce en la barra de equilibrio.

El día más grande de la gimnasia española

Los lunes. Ay, los lunes. El día de la semana que menos gusta a la mayoría de la gente. Pero aquel 23 de agosto de 2004 lo tenemos que recordar con una sonrisa y también con lágrimas de alegría. La gimnasia artística española vivió la jornada más importante de su historia. Día grande en el que se sumaron dos medallas olímpicas en los Juegos de Atenas. Gervasio Deferr en salto y Patricia Moreno en suelo ganaron un oro y un bronce para recordar. Dos medallas españolas en gimnasia. Lo nunca visto. Un éxito sin precedentes para nuestra país en uno de los deportes olímpicos más destacados junto al atletismo y la natación. 


Oro y diploma en Atenas 2004

Gervasio Deferr (7 de noviembre 1980, Premiá de Mar, Barcelona) llegaba a Atenas falto de preparación debido a varias lesiones que le acompañaron en el camino olímpico. A medio año de los Juegos, pasó de no poder entrenar a hacerlo siete horas diarias. Deferr ya había sido campeón olímpico en salto en Sidney 2000. 

Un día antes de la final de salto, se quedo a las puertas del podio en suelo. «No me han ganado la medalla, la he perdido yo, y eso es lo que más me duele» dijo al quedar cuarto. «He tenido dos errores que me han dejado sin podio, pero así es este deporte, en 60 segundos te lo juegas todo».  La diferencia entre los medallistas y el gimnasta español fue muy pequeña. Ganó el canadiense Shewfelt con 9,787. Fue plata el rumano Dragulescu con la misma puntuación. El bronce se lo colgó el búlgaro Jovtchev con 9,775 y Deferr hizo 9,712.

El primer oro para España

España llegaba al lunes 23 de agosto con siete medallas, ninguna de oro. Gervi llega a la final de salto enrabietado por el cuarto puesto del día anterior. Cambió el medallero tras hacer dos saltos enormes. El segundo casi perfecto.

El primer salto fue muy bueno: 9,687. El segundo mejor aún. Lo clava y le puntúan con 9,787. Un salto histórico. Con una puntuación total de 9,737 tras dos saltos de dificultad 9.90 se coloca en primera posición. La plata está asegurada para el español. Faltan dos saltos, los del Marian Dragulescu.

El gimnasta rumano hace un primer salto perfecto, pero en el segundo se sale de la colchoneta y le da el segundo oro olímpico consecutivo en salto a Gervasio Deferr. Otro día para recordar. «Se lo dedico a toda España, menos a los grandes jefazos». «Estoy feliz, pero me podía haber ido de aquí con más, con dos oros». «Esta medalla no tiene rencor ni mala baba, solo trabajo». Gervi se convertía así en el tercer español que conseguía dos oros olímpicos, entraba en el club de los bicampeones junto a los regatistas Luis Doreste y Theresa Zabell. Dragulescu fue bronce y el letón Sapronenko se colgó la medalla de plata. 

Deferr también le dedicó su segundo oro olímpico a su hermano, fallecido el 25 de abril de aquel año. En medio de la preparación olímpica. «Lo de hoy ha costado las lágrimas de ayer. Una de cal y otra de arena, pero espero que a partir de ahora todo vaya bien» le dijo a su padre por teléfono tras colgarse la medalla. 

Una medalla ganada desde la humildad

Patricia Moreno (7 de enero de 1988, Madrid) llegaba a Atenas 2004 con el pensamiento de hacer un buen papel. Nadie la tenía en las quinielas por las medallas. Llegaba a los Juegos como la única gimnasta que había realizado una triple pirueta y media en la competición internacional de suelo. 

Moreno era la más joven de las participantes. 16 años, 1,45m y 34 kilos de peso. Todos los ojos miraban a Elena Gómez (oro mundial en 2002 y bronce en 2003), que no pudo llegar a la final de suelo por culpa de los jueces. Moreno sí llegó y se convirtió en la primera (y hasta hoy última) gimnasta española en ganar una medalla olímpica. Un bronce inolvidable que llegó gracias al desparpajo de la madrileña. Un bronce por sorpresa. Del suelo al cielo del podio en un abrir y cerrar de ojos. 

Patricia no falló

Las favoritas fallaron y Moreno no. La máxima candidata al oro, la brasileña Daiane Dos Santos, perdió la medalla al comienzo de su ejercicio saliéndose del tapiz. Moreno enlazó tres grandes diagonales y sumó 9,487 que le valieron el tercer lugar. La rumana Ponor se hizo con el oro gracias a sus 9,750. La plata también se fue para Rumanía. Sofronie alcanzó los 9,562. 

«Siento mucha felicidad, me he sentido muy a gusto». «Nunca había estado en una gran final y de repente verme en una olímpica ya era un premio para mí». «Yo estaba muy tranquila porque no tenía nada que perder y sí mucho que ganar». Dijo la gimnasta española tras ganar el bronce. 

«Me queda mucho por mejorar». «Desde pequeña el suelo es el aparato que más me gusta, pero creo que puedo ser bastante completa». Patricia Moreno fue la primera mujer española en ganar una medalla olímpica en gimnasia artística. Un bronce para la eternidad. 


Fotos: AFP, AP, EFE

Los mejores olímpicos españoles de la historia

El deporte olímpico moderno nació el 23 de junio de 1894. Gracias al barón Pierre de Coubertin se ponía en marcha el Comité Olímpico Internacional y se decidía que Atenas sería la organizadora de los Juegos de 1896. Grecia era la cuna del olimpismo antiguo y tenía todo el sentido que su capital fuera la elegida. El griego Dimitrios Vikelas fue nombrado como primer presidente del COI. España no asistió a la primera cita olímpica moderna. Hubo que esperar cuatro años más. Fue en París 1900 cuando se pudo ver por primera vez a olímpicos españoles. En la capital francesa llegó la primera medalla. A partir de ese momento se ha ido forjando la historia olímpica española. Miles de deportistas han representado a nuestro país y han ganado medallas por todo el mundo. Solo unos pocos (46) pueden presumir de haber ganado un oro olímpico.

En Juegos de verano España ha ganado 152 medallas en total. De esos nombres sale el Olimpo del deporte español. Se trata de los deportistas españoles que han ganado más medallas olímpicas. Nombres muy importantes que quedarán para siempre en la memoria de todos. Algunos ya están retirados, otros van camino de ello y posiblemente echarán el cierre a su carrera olímpica en Tokio 2020. Dos de ellos, Saúl Craviotto y Mireia Belmonte tienen la posibilidad de alzarse a la primera posición. Veremos si consiguen arrebatársela a David Cal. El piragüista gallego encabeza la clasificación con cinco medallas. Desde Atenas 2004 a Londres 2012 subió al podio siempre que participó en una final.

David Cal, cinco medallas en tres Juegos Olímpicos

David Cal participó en cinco finales olímpicas. Todas a las que optó. En Atenas 2004 y Pekín 2008, fue capaz de lograr el doblete en C1-500 y C1-1000. Oro y plata y doble plata. En Londres 2012, tras una remontada espectacular, también se subió al segundo cajón del podio olímpico en la distancia larga de la canoa. Una hazaña que podría haber sido mayor, de haber participado en Río 2016.

 

Si la clasificación se estableciera como el medallero olímpico, Joan Llaneras ocuparía el primer lugar por número de oros ganados. Dos oros y dos platas consiguió el pistard mallorquín en tres Juegos diferentes. El mejor ciclista de pista español de todos los tiempos ganó tres medallas en la prueba de puntuación individual. Compartió podio, bañado en plata, junto a Toni Tauler en la prueba de Madison en Pekín 2008. Un palmarés magnífico al alcance de muy pocos. Forma parte del selecto club de los elegidos, que han sido dobles campeones olímpicos.

Craviotto y Belmonte aspirantes al trono de Cal

Saúl Craviotto, también sabe lo que es ganar medallas en tres Juegos Olímpicos distintos.    Inauguró su medallero particular en Pekín 2008. Fue oro junto a Carlos Pérez Rial. En Londres 2012 conquistó la medalla de plata de manera individual. Y en Río 2016 ganó dos medallas, un oro compartido con Cristian Toro y un bronce. También está en el club de los dobles campeones. En Tokio 2020 podría igualar o incluso superar a David Cal, al que siempre pone como ejemplo cuando habla de su amado piragüismo. No hay nada imposible para Craviotto.

 

La mejor nadadora española de la historia quiere más. A Mireia Belmonte no le ha bastado con conseguir el sueño de ser campeona olímpica y sumar cuatro medallas en dos Juegos diferentes. La veremos en Tokio 2020 intentando ser la española olímpica más grande. La dos platas de Londres 2012 y el oro y el bronce de Río 2016 adornan un historial plagado de podios europeos y mundiales. Y todo ello en uno de los deportes con más caché, la natación.

 

No han sido campeonas olímpicas pero son historia del deporte español

Andrea Fuentes forma parte del ránking de los mejores olímpicos españoles y también de las mejores nadadoras de sincronizada de siempre. Cuatro medallas olímpicas. Tres de plata y una de bronce. Todas compartidas. Dos en dúo con Gemma Mengual y Ona Carbonell, ambas de plata. Y dos con el equipo, una plata y un bronce. Se la echa mucho de menos.

Dos platas y dos bronces olímpicos consiguió Arantxa Sánchez Vicario a lo largo de su magnífica carrera deportiva. Dos de las medallas fueron individuales y las otras dos compartidas con Conchita Martínez, la otra gran dama del tenis español. Las cuatro medallas las conquistó en dos Juegos Olímpicos, en Barcelona 92 y en Atlanta 96.

Tres veces medallistas 

Hablar de Gervasio Deferr es hacerlo del mejor gimnasta que ha tenido nuestro país. Ni más ni menos que tres veces se subió a un podio olímpico. Dos veces en salto, en ambas ocasiones fue medalla de oro en Sidney 2000 y Atenas 2004. En Pekín 2008 fue subcampeón en suelo. Es de los pocos deportistas españoles que han sido capaces de ser campeones olímpicos en dos Juegos. Gervi lo hizo consecutivamente. Uno de los elegidos del deporte español y mundial.

La mejor halterófila española de todos los tiempos, Lydia Valentín, ha ganado tres medallas olímpicas en tres Juegos consecutivos. Solo ha podido saborear la emoción del podio en los Juegos de Río 2016. En la plata y en el oro de Pekín 2008 y Londres 2012, varias dopadas se lo impidieron.


El primer héroe olímpico

Hasta la llegada de la era gloriosa del deporte español, el piragüista Herminio Menéndez era una de las figuras más reconocidas. Logró tres medallas, compartidas todas ellas, cuando muy pocos españoles ganaban internacionalmente. Ocupó el primer puesto de este ránking hasta que llegaron los Juegos de Barcelona 92 y posteriores.

Ni más ni menos que doce años pasaron entre la primera y la tercera medalla olímpica de Conchita Martínez. Consiguió tres medallas en tres Juegos diferentes. Siempre en el dobles. En las dos primeras ocasiones acompañada de Arantxa Sánchez Vicario y la tercera y última de Vivi Ruano. Dos platas y un bronce que la convierten en una de las deportistas olímpicas más laureadas de nuestro país.

Una generación de oro con dos platas y un bronce

Poco se puede añadir a los años de triunfos y podios de la selección española de baloncesto. Cinco integrantes de esta generación irrepetible guardarán para siempre las tres medallas olímpicas ganadas en tres Juegos consecutivos. Las dos primeras jugando de tú a tú en la final frente a EEUU. La tercera venciendo de manera agónica a Australia en el partido por el bronce. Pau Gasol, Felipe Reyes, José Manuel Calderón, Juan Carlos Navarro y Rudy Fernández forman parte del Olimpo del deporte español gracias a sus tres medallas olímpicas.

Hablar de Demetrio Lozano es hacerlo de uno de los mejores jugadores de balonmano que ha tenido España. Capaz de ganar tres bronces con la selección en Atlanta 96, Sidney 2000 y Pekín 2008.

 

 

 

 

Las tres medallas olímpicas de Gervasio Deferr

El 7 de noviembre de 1980 en Premiá de Mar (Barcelona) llegó al mundo Gervasio Deferr, uno de los mejores deportistas españoles de la historia. Fue campeón olímpico, mundial y europeo. Gervasio siempre estaba cuando se le esperaba. Llenó de gloría la gimnasia artística española en 3 Juegos Olímpicos consecutivos para formar parte de los elegidos, de las leyendas del deporte. A pesar de que su mejor prueba era el suelo, donde consiguió mejores resultados fue en salto.

Comenzó a practicar la gimnasia a los cinco años. Quedaban siete para los Juegos de Barcelona. La elección de la ciudad catalana como sede olímpica hizo que comenzara a ver más allá y a prepararse para un futuro que fue genial. En 1999 fue plata en el Mundial de Tianjin. Un año después repitió metal en Bremen, en el Campeonato de Europa.

 

25 de septiembre de 2000. Llega la primera gran oportunidad. Solo tiene diecinueve años. Nada que perder. Mucho que ganar. Nueve días antes, llegó como uno de los favoritos a la prueba de suelo y se quedó con la miel en los labios, no pudiendo entrar en la final. Antes de la final de salto, había seguido el mismo ritual de siempre: ducha fría antes de competir. Cuenta Deferr que antes de la final tenía muchísima confianza. Saltó y cuando notó los pies en el suelo se agarró con ellos tanto como pudo. No sabía si ganaría, pero sabía que iba a salir bien. Y salió muy bien. Nadie saltó mejor que él. Salto de oro. Olímpico. La cima a los diecinueve.

Dos saltos sensacionales: el primero 9,800, el segundo 9,625. 9,712 en total. Simplemente genial. La plata fue para el ruso Bondarenko y el bronce para el polaco Balnik. Gervasio Deferr inauguraba su medallero olímpico cubierto de oro.

La siguiente cita olímpica fue en Atenas 2004. La preparación fue muy corta debido a varias lesiones. A falta de seis meses para el comienzo de la competición, Deferr comienza a entrenar. Pasó de no poder hacerlo a siete horas diarias. En esta ocasión las finales de suelo y salto van en días consecutivos, no como cuatro años atrás en Sidney. El 22 de agosto es la de suelo. De nuevo, decepción para Gervi. «No me han ganado, la medalla la he perdido yo, y eso es lo que más me duele». «He tenido dos errores que me han dejado sin podio, pero así es este deporte, en sesenta segundos te lo juegas todo». Deferr queda cuarto (diploma olímpico) a solo 63 centésimas del bronce, cuando tenía el oro en la mano.

 

Al día siguiente le despertaron por si quería ir a entrenar antes de la final de salto. Prefirió descansar y presentarse tal y como estaba. Llegó enrabietado por el cuarto puesto del día anterior. El primer salto es muy bueno, la puntuación es 9,687. El segundo salto es mucho mejor, lo clava, 9,787. Un salto para la historia. Con una puntuación total de 9,737 tras dos saltos de dificultad 9.90 se coloca en primera posición. Solo falta por salir el rumano Marian Dragulescu. La medalla de plata está asegurada para el español.

Dragulescu hace un primer salto perfecto, pero en el segundo se sale de la colchoneta y le da el segundo oro olímpico consecutivo en salto a Gervasio Deferr. Otro día para recordar. «Se lo dedico a toda España, menos a los grandes jefazos». «Estoy feliz, pero me podía haber ido de aquí con más, con dos oros». «Esta medalla no tiene rencor ni mala baba, solo trabajo». Gervi se convirtió aquel 23 de agosto de 2004 en el tercer español que conseguía dos oros olímpicos, entraba en el club de los bicampeones junto a los regatistas Luis Doreste y Theresa Zabell. Dragulescu fue finalmente bronce y la plata fue para el letón Sapronenko.

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En 2007, fue plata en el Mundial de Stuttgart, esta vez en suelo. Un año más tarde llegó una nueva oportunidad olímpica. A la tercera fue la vencida. Por fin logró su medalla olímpica en suelo. El tercer metal en tres Juegos Olímpicos, algo al alcance de muy pocos deportistas. Aquel 17 de agosto de 2008 en Pekín, Gervi Deferr curaba las heridas de Sidney y Atenas donde llegaba como uno de los favoritos en suelo. Solo el chino Zou Kai lo hizo mejor que él, o mejor dicho arriesgó más que el español. Una puntuación de 15,775 que valió una medalla de plata. El chino alcanzó 16,050. «Me ha parecido que han puntuado un poco alto al chino, pero yo no he hecho mejor ejercicio que él».

Las medallas de oro se las tatuó para siempre en sus piernas. El de 2000 en la derecha, el de 2004 en la izquierda. Lástima que en 2008 se quedará a muy poco de ser tricampeón olímpico. En el libro “Ser Olímpico” de Ferrán Martínez Alonso, Deferr dice : “Si pudiera estar toda mi vida siendo un deportista de 25 años para poder estar en 15 Juegos Olímpicos, lo firmaba ya. Porque es una maravilla y si encima ganas ni te cuento. Ser olímpico es lo mejor que me ha pasado en la vida.” Gervi, tus tres medallas olímpicas son de lo mejor que nos ha pasado a los que amamos el deporte. Será muy difícil que salga otro gimnasta como él.

 

El club de los bicampeones olímpicos

Miles de deportistas españoles han participado en unos Juegos Olímpicos. Más de ciento cincuenta han conseguido una medalla en la cita más importante de su vida. Algunos se han quedado muy cerca de subir al podio y otros se han tenido que conformar con haber participado, que ya es un triunfo. Solo seis deportistas de nuestro país, forman parte de un club muy selecto. Solo cuatro de ellos han logrado dos medallas de oro en dos Juegos diferentes. Son el club de los bicampeones olímpicos.

Llegar a lo más alto en unos Juegos Olímpicos ya es difícil de por sí. Pero hacerlo dos veces es muy complicado. Conseguir dos medallas de oro olímpicas exige una preparación, un esfuerzo y una dedicación que roza lo imposible. Muy pocos en la historia del olimpismo han logrado subir en dos ocasiones a lo más alto. Por eso, estos seis españoles merecen ser recordados durante toda la vida por los que amamos el deporte.

El primer deportista español en lograr dos medallas de oro en unos Juegos, fue Luis Doreste Blanco. Regatista nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 7 de marzo de 1961. En Los Ángeles 1984 conquistó su primer oro olímpico. Lo hizo en la clase 470 de Vela junto a Roberto Molina. Solo tenía 23 años. Luis Doreste forma parte de una de las familias más representativas del deporte español, familia de regatistas que han hecho sumar triunfos para la vela de nuestro país. El premio que lograron Doreste y Molina por ganar ese primer oro fue una ayuda para pagarse la estancia en la Residencia Blume. El Plan ADO aún no había llegado.

En los Juegos Olímpicos de Barcelona llegó la segunda de oro. Esta vez con un nuevo compañero de viaje y de aventuras marinas. Con su paisano Domingo Manrique en la clase Flying Dutchman. Además en los Juegos del 92 pronunció el juramento de los deportistas olímpicos. En Atlanta 1996 fue el abanderado del equipo español y consiguió diploma, al quedar en octavo lugar en la clase Soling. Para Doreste «haber ido a unos Juegos es algo que no se olvida». Al resto tampoco se nos olvida su legado.

El segundo de los integrantes de este cuarteto de los elegidos también ha ganado medallas como regatista. Es una mujer. Ha sido vicepresidenta del COE y como Luis Doreste conquistó dos medallas de oro en el mar. Se llama Theresa Zabell y podríamos decir que es uno de los máximos exponentes del deporte femenino nacional. Además logró sus dos oros olímpicos de manera consecutiva, el más difícil todavía. Dominó la clase 470 durante varios años, tanto a nivel europeo como a nivel mundial y olímpico.

La primera medalla de oro para Zabell llegó en Barcelona 92 junto a Patricia Guerra. La segunda cuatro años después en Atlanta, junto a Begoña Via Dufresne. Para Theresa Zabell «es un milagro que España haya ganado tantas medallas olímpicas en vela, porque vivimos de espaldas al mar». No le falta razón. Además de sus dos oros olímpicos ganó cinco mundiales y tres europeos. Una auténtica número uno de la vela olímpica.

El siguiente bicampeón olímpico español es Gervasio Deferr . Un crack de la gimnasia artística, que como Theresa Zabell, ganó sus dos oros consecutivamente. Los dos los ganó en la prueba de salto. En sus primeros Juegos Olímpicos y con tan solo 19 años llegaba la primera. Sidney 2000 se rindió a sus pies. La siguiente cita olímpica se celebró en Atenas en 2004. Volvió a ganar en una final que forma parte de la historia del deporte por todo lo que allí aconteció. Por si todo esto fuera poco, Gervi, no contento con haber ganado dos oros olímpicos, ganó la medalla de plata en suelo en Pekín 2008. Dice Deferr que «ser olímpico es lo mejor que me ha pasado en la vida».

Cuatro medallas olímpicas contemplan al cuarto de los elegidos. Dos de oro y dos de plata. Mallorquín de nacimiento, Joan Llaneras es el mejor pistard español de todos los tiempos. Y uno de los mejores ciclistas de pista de la historia. Participó en cuatro Juegos Olímpicos y en tres de ellos ganó medalla. En Sidney 2000 llegó la primera de oro en la prueba de puntuación. En la misma prueba logró el segundo oro olímpico en Pekín 2008. El siete veces campeón del mundo ganó la plata, también en puntuación en Atenas 2004 y fue subcampeón olímpico de Madison en Pekín 2008 junto a Toni Tauler.

Solo seis deportistas españoles han ganado dos medallas de oro olímpicas

Fue el abanderado español en la clausura de los Juegos disputados en la capital china. Sus cuatro metales olímpicos le sitúan solo por detrás del piragüista gallego David Cal, que lleva cinco hasta el momento. Cuenta Joan Llaneras «cuando acabé la carrera en Sidney, me quedé encima de la bici dando vueltas por la parte alta de la pista. Estaba en un estado de éxtasis total y quería disfrutar del momento. Ya me dirán que baje, pensaba».

Todo el mundo conoce la excepcional trayectoria de Rafa Nadal. El tenista mallorquín lo ha ganado todo en su carrera deportiva. Es el mejor tenista español de siempre y uno de los mejores de la historia, si no el mejor. En los Juegos Olímpicos ha estado a punto de ganar una medalla individual más, que habría sumado a la lograda en Pekín 2008 contra el chileno González. En Río 2016 además de ser el abanderado del equipo español, ha ganado el oro en dobles junto a su amigo Marc López tras derrotar en la final a la pareja rumana. Nadal ya forma parte de este club selecto de bicampeones olímpicos, al que es muy difícil entrar. No podía ser de otra manera.

Saúl Craviotto suma ya cinco medallas olímpicas. Las mismas medallas que David Cal, pero con un oro más. Dos platas y un bronce acompañan a dos oros logrados, ambos ganados en compañía. La carrera olímpica del piragüista leridano sigue adelante. El primer oro lo consiguió junto a Carlos Pérez Rial en Pekín 2008 en K2 500 metros. El segundo lo ganó en Río 2016 junto a Cristian Toro en K2 200 metros. Cinco medallas en cuatro Juegos Olímpicos diferentes y consecutivos, el primer y único español en conseguirlo. Solo al alcance de los más grandes del deporte mundial. Saúl Craviotto ya es una leyenda viva del piragüismo y del deporte español. Por eso forma parte del club de los elegidos, el de los bicampeones olímpicos.