Países que dominan los deportes olímpicos: China y el tenis de mesa

Todos los deportes olímpicos tienen un país que domina el medallero. En el caso del tenis de mesa la superioridad de China es realmente aplastante. A pesar de que nació como deporte a finales del siglo XIX, no fue deporte olímpico hasta los Juegos de Seúl celebrados en 1988. Entro de lleno, sin pasar por el filtro de los deportes de exhibición. 62 años antes, en 1926, se había formado la Federación Internacional con nueve países fundadores: Austria, Checoslovaquia, Dinamarca, Inglaterra, Alemania, Hungría, India, Suecia y Gales. 

Según un estudio hecho por la NASA, el tenis de mesa (también llamado ping pong) es el deporte más complicado que el hombre puede practicar a nivel profesional porque une la preparación física y la inteligencia para poder jugarlo. Y eso que para hacerlo solo se necesita una mesa con red en el medio, una pelota y una pala. Pero que lo diga la NASA no es moco de pavo. 

De Seúl 1988 a Río 2016 ha habido 32 campeones olímpicos. Si sumamos el individual masculino y femenino, el dobles y la competición por equipos, China ha ganado 28 oros. Mayoría absoluta para los chinos, que solo han dejado ganar tres oros a Corea del Sur y uno a Suecia. El dominio es impresionante. En el individual femenino, los dobles masculinos y en las competiciones por equipos, todos los campeones olímpicos nacieron en China. Solo en el individual masculino y en el dobles femenino ha habido campeones de otros países. 

Dominio aplastante de China

Pero la estadística se vuelve todavía más espectacular si sumamos el total de medallas que se han repartido. De los 100 podios olímpicos que ha habido en tenis de mesa, China ha ocupado más de la mitad. 53 medallas en total para 28 oros, 17 platas y 8 bronces. En varias ocasiones el equipo chino ha copado los tres puestos de honor. Otro ejemplo más del poder de China en este deporte. 

 

 

Como no podía ser de otra manera, hay tres jugadoras chinas que son las reinas del medallero olímpico en tenis de mesa. Las tres son las únicas que han sido capaces de ganar cuatro medallas de oro. Una de ellas se destaca en el primer puesto porque también ha sido capaz de ganar una medalla de plata. 

Wang Nan

Ganadora de cuatro medallas de oro y una de plata. En Sídney 2000 hizo un doblete. Venció en la competición individual y en el dobles femenino. Cuatro años más tarde, en Atenas 2004, firmó un oro en el dobles. En Pekín 2008 subió dos veces al podio, fue plata en el torneo individual y oro por equipos. 

Deng Yaping

 

Ganadora de cuatro medallas de oro. Si revisamos el palmarés olímpico de esta mujer solo hay que mirar a dos Juegos Olímpicos. Tanto en Barcelona 1992 como en Atlanta 1996 subió al podio en un par de ocasiones. Se proclamó campeona olímpica en el torneo individual y en el dobles. 

Zhang Yining

 

Ganadora de cuatro oros olímpicos en dos Juegos. Fue campeona olímpica en individual y en dobles en Atenas 2004. Repitió el doblete en Pekín 2008. Esta vez en el torneo individual y por equipos. 

Wang Hao

Merece estar en un lugar destacado por haber sumado cinco medallas olímpicas. El único que ha sido capaz junto a Wang Nan. Ganó la plata en el individual masculino de Atenas 2004. En Pekín 2008 repitió resultado y además se colgó la medalla de oro por equipos. Exactamente lo mismo que en Londres 2012. Dos oros y tres platas para el hombre que más metales olímpicos ha sumado en tenis de mesa. 

 

Fotos: Getty Images

Los 30 años de Mireia Belmonte en 10 portadas, 10 fotos y 10 frases

Mireia Belmonte vino al mundo el 10 de noviembre de 1990. 30 años que han dado para mucho. Medallas olímpicas, mundiales, europeas, en campeonatos nacionales. Toda una vida en la piscina que de momento no tiene fecha de caducidad. Ella quiere seguir hasta los Juegos Olímpicos de París que se celebrarán en 2024. Tres décadas que han dado para muchas fotos, portadas y para que, la mejor nadadora española de todos los tiempos, conceda multitud de entrevistas y nos haya dejado frases para aprender de ella y con ella. 30 años de Mireia Belmonte en 10 portadas, 10 fotos y 10 frases.

 

10 fotos

 

Sin duda la foto más importante de su carrera deportiva. Oro olímpico en Río 2016.

El abrazo con su entrenador Fred Vergnoux tras ganar el oro mundial en Budapest.

Mireia muestra su alegría tras ganar una medalla en el Mundial de piscina corta celebrado en Doha 2014.

En el Campeonato de Europa de Berlín 2014 arrasó con seis medallas. Doblete español en 200 metros mariposa. En la foto se abraza con Judit Ignacio, medalla de plata.

 

La alegría tras ganar una de las dos medallas olímpicas conseguidas en Londres 2012.

 

Mireia aprieta el puño tras ganar una medalla en el Mundial de Barcelona 2013.

 

10 portadas

 

 

 

 

 

 

 

 

10 frases

1- Competir me gusta más que nadar. Quiero ser la mejor en todo lo que hago.

2- Me gustaría que me recordaran como una mujer que amaba lo que hacía, que disfrutaba y no tenía miedo a nada.

3- La magia está en creer en ti mismo. Si crees en ti, puedes lograr cualquier cosa.

4- Aprende de tus errores para poder disfrutar de cada uno de tus triunfos

5- No pienso en eso de ser la mejor deportista española de la historia, simplemente me despierto y me tiro cada mañana a la piscina.

6- Tienes que ver las cosas difíciles para ponerte más presión. Ahí está la gracia. De no ser así sería muy aburrido. 

7-Es bueno probar cosas nuevas, no estar estancada. Tengo mucho que aprender.

8-Si no compites el entrenamiento no tiene mucho sentido. En el día a día es mejor tener un objetivo.

9- No me rindo en una prueba por muy perdida que la vea. Siempre hay que luchar hasta el último metro.

10- Si tus sueños no te dan miedo, no son lo suficientemente grandes.

 

Fotos: EFE, AFP, AP, Getty, Reuters

La medalla de Atlanta 1996 que se vende por 90.000 euros

 

Cada cierto tiempo suelo entrar a echar un vistazo a la web todocoleccion.net. Suelo buscar artículos sobre deporte y sobre todo de los Juegos Olímpicos. Algunas veces suelo encontrar revistas, libros o recopilatorios interesantes. En otras ocasiones, la mayoría, navego un rato y no encuentro nada. Pero la cantidad de cosas que se venden es enorme. Hace unos días me sorprendió ver un artículo que se vende por una cantidad poco habitual y que no habría imaginado jamás: se vende por 90.000 euros una medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. 

¿Por qué vender una medalla olímpica?

Las pistas para saber quién es el/la atleta que la ganó son pocas. En la descripción del artículo en venta, además del precio, pone lo siguiente: medalla ganada por jugadora de talla mundial, para los que me preguntan por privado yo no tengo diplomas olímpicos, solamente vendo medalla de Atlanta 96. A raíz de este mensaje surgen varias preguntas: ¿Quién es el/la dueño/a de la medalla? ¿Por qué ha llegado a manos de esta persona? ¿Por qué vender una medalla olímpica con todo el esfuerzo que conlleva ganarla? 

Si miramos las fotos aportadas la medalla parece real. Además de las imágenes de la presea, aparecen otras fotos de un chándal de la selección cubana de voleibol. Y se aclara en otro mensaje que es de una jugadora. Esas son todas las pistas. 

 

Toca revisar qué selección femenina ganó la medalla de oro en voleibol en Atlanta 1996. Efectivamente fue Cuba. Que no solo fue campeona olímpica en 1996, también lo fue en Barcelona 1992 y en Sídney 2000. En Atenas 2004 la selección cubana se colgó la medalla de bronce. Podríamos estar hablando de una triple campeona olímpica.

Las doce protagonistas

Estas doce mujeres fueron campeonas olímpicas en Atlanta: Regla Torres, Mireya Luis, Regla Bell, Yumilka Ruiz, Idalmis Gato, Ana Ivis Fernández, Marleny Costa, Tamaris Agüero, Raisa O’ Farrill, Mirka Francis, Magaly Carvajal y Lilia Izquierdo. ¿Cuál de ellas será la “dueña” de la medalla que se vende por 90.000 euros? 

La selección cubana quedó encuadrada en el grupo B junto a Brasil, Rusia, Alemania, Canadá y Perú. No le fue del todo bien pero pasó de fase. Ganó tres partidos y perdió dos: contra las brasileñas y las rusas. 

Al haber quedado terceras pasaron directamente a cuartos de final. Vencieron por 3 sets a 0 a Estados Unidos. Las brasileñas, que habían ganado con claridad en la primera fase, fueron las rivales en la semifinal. 

Bicampeonas

El partido se celebró el 1 de agosto de 1996. Brasil ganó con claridad el primer set (5-15) después empataron las cubanas (15-8). Volvieron a ponerse por delante las brasileñas (10-15). Pero Cuba quería llegar a la final a toda costa y revalidar el título ganado en Barcelona 92. Ganaron los dos siguientes sets por 15-13 y 15-12 y se aseguraron, como mínimo, la medalla de plata. 

China (oro en Los Ángeles 1984 y bronce en Seúl 88) fue el rival en la final. El más duro de todos. Las chinas habían ganado los cinco partidos de la fase de clasificación. Ganaron a Alemania por 3 sets a 0 en los cuartos de final y a Rusia por 3 a 1 en semifinales. 

Las chinas comenzaron ganando en la final por 14 a 16. Las cubanas vencieron en los sets siguientes por 15-12, 17-16 y 15-6. Bicampeonas olímpicas en ese momento. Tricampeonas cuatro años después. ¿Sabremos algún día cuál de ellas ganó la medalla que se vende?

 

La década de Mireia Belmonte y Fred Vergnoux en 10 momentos inolvidables

Mireia Belmonte y Fred Vergnoux son de esas personas en las que hay que fijarse. Intentar aprender de lo que hacen. De su espíritu de superación. De cómo luchar por ser los mejores. La vida de ambos cambió para siempre en septiembre de 2010. El momento en el que Vergnoux comenzó a entrenar a Belmonte. A partir de ahí han llegado éxitos imborrables para la natación española. Posiblemente no volvamos a ver nada igual en el futuro. Estamos hablando de un tándem irrepetible. Este es un pequeño repaso a una década sensacional en diez momentos inolvidables. La unión de todos ellos han convertido a Mireia Belmonte en la mejor nadadora española de la historia. 

Dubai 2010

El Mundial de piscina corta celebrado en Dubai en diciembre de 2010 es el comienzo de los éxitos compartidos por Mireia y Fred. La nadadora catalana arrasa con cuatro medallas. Se cuelga tres oros y una plata en tres estilos diferentes. Gana en 200 mariposa, en 200 y 400 metros estilos. Es subcampeona mundial en 800 metros libre. Belmonte se resarcía así de no haber podido ganar ninguna medalla en el Europeo de piscina larga de cuatro meses antes. 

Szczecin 2011

Como en el año anterior, Mireia afronta varias competiciones. En verano de 2011 solo puede ser cuarta en los 400 metros estilos del Mundial de Shanghai. Llega con hambre de medallas al Europeo de piscina corta de Szczecin, la ciudad polaca de nombre impronunciable. Los resultados son inmejorables. La badalonesa gana cuatro medallas de oro venciendo en 200 mariposa, 200 estilos, 400 libre y 400 estilos. Solo faltan ocho meses para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.  

Londres 2012

Mireia Belmonte ya había participado en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. A los de Londres llegaba con mucha más experiencia y acompañada de Fred Vergnoux. Meses antes de la cita olímpica se proclamó campeona de Europa de 1.500 metros y subcampeona de 400 libre en Debrecen. 

Quedó cuarta de Europa en los 200 mariposa. En Londres inauguró el medallero español con una fantástica plata que bien pudo ser de oro. Dos días más tarde se colgaba otra plata en 800 libre, solo por detrás del diamante en bruto estadounidense, Katie Ledecky. Belmonte se convertía en la única nadadora española con dos medallas olímpicas. Dos subcampeonatos que la elevaron a las alturas. 

Barcelona 2013

Mireia Belmonte llegó al Mundial de Barcelona 2013 como doble subcampeona olímpica y aspirando a grandes momentos cargados de medallas. Era su cuarto Mundial. Hasta ese momento había participado en Melbourne 2007, Roma 2009 y Shanghai 2011. Quería cambiar la tendencia en los Campeonatos del Mundo de piscina larga y subir al podio por primera vez. 

Lo logró en tres ocasiones. Comenzó con un bronce en los 200 metros estilos. Justo un año después de su plata olímpica en 200 mariposa, repitió resultado y se convirtió en subcampeona mundial. Tres días después ganó otra plata en los 400 metros estilos. 

Herning 2013

Cuatro oros. Una medalla cada día. Ese fue el excelente resultado de Mireia Belmonte en el Europeo de piscina corta celebrado en diciembre de 2013. Cuatro meses después de los grandes resultados cosechados en el Mundial de Barcelona, Mireia arrasaba en Herning. De nuevo ganando medallas en todos los estilos: 200 mariposa, 800 y 400 libre y en 400 metros estilos. 

Berlín 2014

El Campeonato de Europa de Berlín celebrado en agosto de 2014 es una de la grandes obras maestras de Mireia Belmonte. Ganó seis medallas. Cinco en la piscina y una en aguas abiertas. Dos oros, dos platas y dos bronces que la convirtieron en toda una estrella del deporte español y de la natación internacional. Los oros llegaron en 200 mariposa y 1.500 metros libre. Las platas en 400 estilos y 800 libre. Los bronces en 400 libre y en los 5 kilómetros aguas abiertas. Memorable. Inmensa. Gigante. 


Doha 2014

Si la actuación de Mireia en el Europeo de Berlín fue extraordinaria. Lo que logró en el Mundial de piscina corta de Doha, no se queda atrás. Cuatro oros en tres días. Dos de ellos con solo unos pocos minutos de diferencia y batiendo récords. Una maravilla al alcance de las mejores deportistas del mundo. Impresionate. 

Río 2016

La historia volvió a repetirse. En Londres 2012 Mireia Belmonte inauguró el medallero de España. Cuatro años después, en Río 2016, hizo lo mismo. Esta vez logró un valiosísimo bronce en los 400 metros estilos, una de las pruebas más exigentes de la natación. Pero Mireia llegó a Brasil con el objetivo que llevaba persiguiendo desde que se tiró a la piscina por primera vez: ser campeona olímpica. Cumplió su sueño en los 200 metros mariposa el 10 de agosto de 2016. Dicen que si no te cuelgas un oro en unos Juegos, poca gente se acuerda de ti. A partir de ese momento, todo el planeta sabe quién es Mireia Belmonte. Cuatro medallas olímpicas ganadas en dos Juegos Olímpicos.  


Budapest 2017

Llegaba al Mundial de Budapest dispuesta a ganar el único oro que le faltaba. Campeona olímpica, de Europa. Oro mundial y europeo en piscina corta. Solo le quedaba ser campeona mundial en piscina larga. Solo un oro para ser inmortal en los 200 metros mariposa, para entrar a formar parte del club de los ganadores de todo, de la triple corona. 

Se colgó tres medallas. Comenzó siendo subcampeona mundial en 1.500 libre. Dos días más tarde, 27 de julio de 2017, cerraba el círculo convirtiéndose en campeona del mundo de 200 mariposa. Necesitó cuarenta y un centésimas más que en el oro olímpico. No contenta con el magnífico resultado, tres días más tarde ganó otra plata en 400 metros estilos. 

Tarragona 2018

Mireia no llegó en su mejor estado a los Juegos del Mediterráneo celebrados en Tarragona en 2018. Fue la abanderada del equipo español. A pesar de no estar físicamente al cien por cien, se colgó tres medallas, dos oros y una plata. Mireia, que había sido dos veces plata en Pescara 2009, se proclamó por vez primera, campeona mediterránea. 

Michael Phelps y los 200 metros mariposa

Cuando Michael Phelps debutó en los Juegos de Sídney 2000 tenía solo quince años. En ese momento nadie imaginaba lo que se avecinaba. Phelps dominó la natación mundial durante cuatro ciclos olímpicos, de 2004 a 2016. El entrenador del mejor nadador de la historia, Bob Bowman, le dijo a la madre de Phelps que sería campeón olímpico en 2008. Se equivocó. Lo logró cuatro años antes y a lo largo de su insuperable carrera se colgó nada más y nada menos que veintitrés medallas de oro en la máxima competición deportiva. 

Sídney 2000

Phelps debutó como olímpico en los 200 metros mariposa. Prueba que volvió a nadar en los siguientes cuatro Juegos. La única que nadó en todas sus participaciones olímpicas. Era un adolescente cuando fue capaz de alcanzar la final en Sídney. Acabó quinto y no muy lejos de las medallas. A solo treinta y tres centésimas del bronce. 

Aquel 19 de septiembre de 2000 ganó el estadounidense Tom Malchow con un tiempo de 1:55.35. La plata fue para el ucraniano Denys Sylantiev con una marca de 1:55.76. El tercer puesto fue para el australiano Justin Norris con 1:56.17. Justo por delante de Michael Phelps acabó el ruso Anatoly Polyakov con 1:56.34. Phelps tocó pared con un tiempo de 1:56.50. 

Si analizamos la carrera por tramos, Phelps cubrió los primeros 50 metros con el tiempo más lento de los finalistas. Los cubrió en 26 segundos y 76 centésimas. Al paso por la mitad de la prueba ya era séptimo con un tiempo de 56.44. Los 150 metros los pasó en la misma posición con una marca de 1:26.63. En el último largo remontó dos posiciones hasta alcanzar la quinta plaza final. 

Fue solo el comienzo de una carrera extraordinaria. Un quinto lugar para decir al mundo aquí estoy yo con quince años. Un diploma olímpico para presentar candidatura a ser el mejor de todos los tiempos.  

Atenas 2004

El 17 de agosto de 2004, en Atenas, llegó el primer oro olímpico de Phelps en los 200 metros mariposa. Lo consiguió con un récord olímpico incluido. Dominó toda la prueba. Ocupó el primer puesto de principio a fin. Cubrió los primeros 50 metros en 25.55. Más de un segundo más rápido que en Sídney 2000. Llegó a la mitad de la prueba en 54 segundos y 45 centésimas, dos segundos mejor que cuatro años antes.

A falta de un largo el cronómetro de Phelps marcaba 1:24.54. Se convirtió en campeón olímpico con un tiempazo. El mejor de la historia olímpica hasta ese momento y la segunda mejor marca de 200 mariposa hasta ese día: 1:54.04. Batiendo la plusmarca de Malchow en el año 2000. La plata fue para el japonés Takashi Yamamoto: 1:54.56. El bronce se lo llevó el británico Stephen Parry con 1:55.52. Phelps dijo al final de la prueba: “Realmente lo pasé mal en el tercer largo”. 

Pekín 2008

Llegaba Michael Phelps a Pekín 2008 con el récord mundial y el olímpico en su poder. Batió ambos en los 200 mariposa celebrados en el Cubo de Agua. 1 minuto 52 segundos y 3 centésimas para la historia. 13 de agosto de 2008. Era su décima medalla de oro olímpica. Pareció fácil pero no lo fue. Phelps ganó prácticamente sin ver nada. Poco después de lanzarse a la piscina sus gafas se llenaron de agua. Cubrió el primer largo en segunda posición con un tiempo de 25 segundos y 36 centésimas. Al paso por los cien metros se situó en primer lugar con 53.53. Es ahí cuando realmente empiezan a complicarse las cosas para el de Baltimore.

“No vi nada en los últimos 100 metros. No vi los dos últimos muros, el de los 150 metros y el de la llegada”. Tuvo que nadar a ciegas. “Tuve que adivinar dónde estaba la pared contando mis brazadas”. Aún así lideró la prueba hasta el final con solvencia. Pasó el último viraje con un tiempo de 1:22.75. Después batió el récord mundial. Ocho centésimas más rápido que el anterior. Ese día también ganó en el relevo 4×200 libre y se convirtió en el deportista con más oros olímpicos de la historia. Una auténtica máquina de ganar.

Londres 2012

El 31 de julio de 2012 ocurrió algo inesperado. Michael Phelps se presentó en la final de 200 mariposa de los Juegos de Londres como gran favorito. Llevaba ni más ni menos que una década imbatido en la prueba. Salió por la calle 6 cuando el reloj de la piscina londinense marcaba las 19:52. 

Cubrió en primera posición los primeros 50 metros de la prueba: 25.18. Llegó al siguiente largo con un tiempo de 53.70. Siguió dominando al paso por los 150 metros con 1:23.18. Pero no llevaba una ventaja tan amplia como en otras ocasiones. El japonés Matsuda pasó con treinta y ocho centésimas de desventaja y el sudafricano Chad Le Clos con cincuenta y ocho. A falta de cincuenta metros la final estaba abierta.

Phelps siguió en primer lugar hasta los últimos metros. Parecía oro, pero Le Clos apretó y le birló la victoria in extremis. El final de estos 200 mariposa recordó a los 100 mariposa de Pekín 2008 donde Phelps le arrebató a Cavic el oro en el último instante. Le Clos le venció por solo cinco centésimas: 1:52.96 fue el tiempo del sudafricano. 1:53.01 para el rey Phelps. El nadador estadounidense acabó decepcionado pero reconoció la gran victoria de Le Clos: “Se lo ha merecido. Es un gran trabajador”. Con esa plata Phelps empató en medallas olímpicas con Larisa Latynina. Esa misma noche superó a la gimnasta rusa y firmó su medalla número 19 en unos Juegos. 

Río 2016

Es raro que a los grandes campeones del deporte se les derrote en dos ocasiones consecutivas. Si eres el mejor nadador y deportista de todos los tiempos es todavía más complicado. Michael Phelps recuperó su corona en 200 metros mariposa el 9 de agosto de 2016 en los Juegos de Río. Solo un día después y en la misma prueba, la española Mireia Belmonte se proclamaba campeona olímpica. 

Phelps sale por la calle 5. En la 6 está Le Clos. El americano pasa el primer largo en 24.85, segundo, por detrás del húngaro Cseh. Al paso por la mitad de la prueba ya era líder con 53.35 seguido por Cseh y Le Clos. Phelps dominó hasta el final. Pasó los 150 metros con una marca de 1:22.68 y recuperó el trono de los 200 metros mariposa con 1:53.36. “Guardaba en el fondo de mi alma la derrota de Londres 2012. Vine para una misión y ya la he cumplido. Fue mi primera prueba olímpica y he sido capaz de ganarla en mis quintos Juegos. Eso es algo muy especial”. 

Además de ganar tres oros y una plata y conseguir un quinto puesto en su debut olímpico, Phelps ganó cinco medallas mundiales en los 200 metros mariposa. De Fukuoka 2001 a Shanghai 2011 pasando por Barcelona 2003, Melbourne 2007 y Roma 2009. Ganó todo lo que nadó en esta prueba en Mundiales. En Montreal 2005 cambió su programa y no la nadó. 

Michael Phelps es el nadador que más veces ha bajado de 1 minuto 55 segundos en los 200 metros mariposa. Lo logró en 33 ocasiones. 

Fotos: GETTY IMAGES

 

Las medallas olvidadas de Barcelona 92

Hubo un tiempo en el que los Juegos Olímpicos tuvieron deportes de exhibición o de demostración. Disciplinas que repartían medallas pero que no contaban como oficiales. El baloncesto fue deporte de exhibición en San Luis 1904. El béisbol en Estocolmo 1912. El bádminton en Múnich 1972. El tenis en Los Ángeles 1984. Son algunos ejemplos de deportes que al final se convirtieron en oficiales y que ahora podemos disfrutar en cada edición olímpica. En Barcelona 92 fueron tres los deportes de demostración: el hockey sobre patines en categoría masculina, el taekwondo y la pelota vasca. 

Todo el mundo sabe que España ganó 22 medallas en los Juegos Olímpicos de Barcelona: trece de oro, siete de plata y dos de bronce. Pero si contamos los metales conquistados en los deportes de exhibición, la cuenta subiría hasta las treinta y nueve. Fueron diecisiete las medallas que España sumó en hockey (una), taekwondo (seis) y pelota vasca (diez). 

Este es un pequeño homenaje a los protagonistas de aquellas medallas olvidadas de Barcelona 92. A todos aquellos que gozaron de la gloria olímpica, pero cuyos resultados no aparecen en el medallero olímpico oficial. 

Hockey sobre patines

España llegaba a los Juegos de Barcelona como una de las grandes favoritas para obtener la medalla de oro. Potencia mundial y europea desde la década de los 50, en 1992 había ganado diez campeonatos del mundo y nueve de Europa, además de nueve Copas de las Naciones, en categoría masculina. 

El torneo se jugó en cuatro instalaciones diferentes: Pabellón Ateneo de Sant Sadurní, Pabellón del Club Pati de Vic, Pabellón de deportes de Reus y en el Palau Blaugrana de Barcelona. 

Se jugó una primera fase con dos grupos de seis países. España quedó encuadrada en el B con Brasil, Países Bajos, Alemania, Angola y Australia. Ganó sus cinco partidos. La única selección de las doce participantes. Anotó cuarenta y cinco goles y encajó solo cuatro. 

Seis países pasaron a la siguiente fase. España ganó 3 a 2 a Argentina. Goleó 5 a 1 a Países Bajos. Ganó 3 a 1 a Portugal. Empató a 3 con Brasil. Goleó 5 a 1 a Italia. 

España y Argentina fueron los dos primeros clasificados y se convirtieron en los finalistas. El oro y la plata se decidieron en la prórroga tras empatar a cinco en el tiempo reglamentario. Los argentinos fueron superiores y acabaron ganando por ocho goles a seis. España quedaba subcampeona en casa tras haber ganado nueve de los once encuentros jugados. Solo perdió en el partido decisivo. La medalla de bronce fue para Italia que se impuso en el tercer y cuarto puesto a Portugal por tres goles a dos. 

https://www.olympicchannel.com/es/video/detail/argentina-espana-final-del-hockey-sobre-patines-barcelona-1992/

Pelota vasca

En los Juegos Olímpicos de París celebrados en 1900, Francisco Villota Baquiola y José de Amézola se convirtieron en los primeros campeones olímpicos españoles. Fue en pelota vasca. La única vez que este deporte fue considerado olímpico de manera oficial. Luego fue de exhibición en París 1924, México 1968 y en Barcelona 92. 

Al ser un deporte que tiene sus orígenes en Euskadi, Navarra y La Rioja, España siempre ha sido una potencia. Junto a Francia, los países dominadores en el medallero de los campeonatos mundiales. 

Los pelotaris españoles arrasaron en Barcelona 92. Diez pruebas, diez medallas. Cinco de oro, cuatro de plata y una de bronce. En el Mundial de Cuba celebrado en 1990, España había arrasado también con once metales. 

En paleta frontón corto masculino ganó la medalla de oro tras imponerse por 35 a 16 a la pareja mexicana. Óscar Insausti (32 años) y Juan Pablo García (27) fueron los campeones. 

En pala corta frontón corto España ganó a México por 40 a 14 y se colgó el oro gracias a Daniel García y Ricardo Garrido, ambos de 30 años. 

Rubén Beloki (20 años) ganó el oro en mano individual frontón corto tras vencer al francés Philippe Hirigoyen por 22 a 12.  

La pareja formada por Ignacio Lujambio (30)  y Alfredo Valerdi (22) se impuso por 22 a 7 a la pareja francesa en mano parejas frontón corto. 

Dominio español absoluto

Juan Antonio Compañón (20)  y Juan Mugartegui (23) ganaron el oro en Cesta Punta tras imponerse a los franceses por 40 a 26.

María Teresa Palacios (19) y Estefanía Navarrete (21) fueron subcampeonas en frontenis tras caer con la pareja mexicana por 30 a 20. 

En la misma prueba, pero en categoría masculina, Ricardo Font de Mora (25) y José Luis Roig (27) cayeron con los mexicanos por 30 a 12. 

En Paleta goma-Trinquete Miguel Sagarzazu (32) y Miguel Eguinoa (23) se colgaron el bronce al vencer a los uruguayos por 30 a 29. 

Fernando Mendiluce (26)  y Luis Altadill (23) ganaron la medalla de plata en Paleta Cuero Trinquete. Cayeron contra los argentinos por 40 a 30. 

Óscar Goñi (25) y Joaquín Larrañaga (31) también fueron subcampeones al caer contra los mexicanos por 40 a 27 en Mano parejas-Trinquete. 

Taekwondo

El taekwondo ya había sido deporte de exhibición en los Juegos de Seúl 1988. España ganó seis medallas en Barcelona 92, cuatro de oro, una de plata y una de bronce. Es el único de los tres deportes de demostración que actualmentes es olímpico de manera oficial. Comenzó a serlo en los Juegos de Sidney celebrados en el año 2000. Desde entonces España ha ganado seis medallas, un oro, cuatro platas y un bronce. Joel González fue oro en Londres 2012 y bronce en Río 2016. Gabriel Esparza fue plata en Sidney 2000. Brigitte Yagüe fue subcampeona en Londres 2012, al igual que Nico García. Eva Calvo también se colgó la medalla de plata en Río 2016. 

Elena Benítez campeona también como entrenadora

En los Juegos de Barcelona 92, Elena Benítez (25 años) se colgó la medalla de oro en el peso superligero. Se impuso en la final a la francesa Brigitte Gefroy. Dos décadas más tarde, Benítez ganó dos metales como entrenadora de Joel González y Brigitte Yagüe en Londres 2012. 

Coral Bistuer (28 años) había sido bronce cuatro años antes en Seúl. Pero en Barcelona subió dos escalones y se convirtió en campeona en el peso pesado. Ganó en la final a la neozelandesa Susan Graham. Bistuer es bicampeona del mundo y cinco veces campeona de Europa. 

José Santolaria Marcos (21) también se colgó la medalla de oro en peso ligero. Lo mismo que Elisabet Delgado Cazorla (17) en el peso mosca. 

La medalla de plata llegó gracias a Juan Solís Godoy (26 años) en peso medio. Cayó en el combate final contra el estadounidense Herbert Pérez

El bronce español llegó en el peso minimosca masculino. Lo logró Javier Argudo Sesmilo (21 años).  

Diecisiete medallas ganó España en los tres deportes de exhibición de Barcelona 92. Nueve oros, seis platas y dos bronces. Si hiciésemos una suma con las medallas oficiales, España sumaría 39 medallas en los Juegos de Barcelona. Serían 22 oros, 13 platas y 4 bronces. Si todo fuera oficial, España superaría a Cuba y a China en el medallero y solo habría quedado detrás del Equipo Unificado, Estados Unidos y Alemania. 

 

 

Fotos: Olympic Channel y Twitter de Coral Bistuer

Los siete oros de Río 2016

Todo el que me conoce un poco sabe que el deporte y los Juegos Olímpicos son algo muy importante en mi vida. El verano de 2016 me tocó vivir la cita olímpica en tres lugares diferentes: Benalmádena, Cuenca y Madrid. Desde Barcelona 92 había seguido todos los Juegos en casa salvo los de Atenas 2004, que también los vi durante unos días en el pueblo de mi padre, Berlanga de Duero (Soria).

Los de Río 2016 fueron unos Juegos Olímpicos especiales. Lo entenderemos si miramos al medallero final. España ganó diecisiete medallas. Los números finales estuvieron en la horquilla habitual de ediciones anteriores. Pero hubo algo que cambió, el número de campeones olímpicos. Una cifra que llegó a alcanzar los trece en el mágico verano del 92. En Atlanta 1996 y en Pekín 2008 se llegó a los cinco oros. En Brasil se llegó más lejos, no al nivel de Barcelona, pero España sumó siete. Un resultado magnífico. Cuatro de los siete campeones fueron mujeres. El mejor resultado dorado del deporte femenino en casi un cuarto de siglo.

Los siete oros llegaron en siete días diferentes. Cuatro lo hicieron en deportes de agua: una en natación y tres en piragüismo. El tenis, el bádminton y el atletismo fueron el resto de disciplinas donde sonó el himno español.

10 de agosto

Noche del 10 de agosto en Brasil. Madrugada del 11 de agosto en España. Llega el primer oro para España. Estoy pasando unos días en el apartamento de unos amigos en Benalmádena (Málaga). Todos duermen menos yo. Volumen de la televisión en el cero para no molestar. Tarda en llegar el momento. Por fin sale a la piscina Mireia Belmonte. Dispuesta a hacer historia en la final de 200 metros mariposa. Con suspense y gracias a una carrera sensacional y a una última brazada inolvidable, la mejor nadadora española de siempre, se convierte en campeona olímpica con tres centésimas de ventaja sobre la subcampeona, la australiana Groves. No puedo gritar. Contengo la emoción, pero lloro como un niño. Mireia abre la lata de los oros. Cuatro días antes había abierto la del medallero español con el bronce en los 400 metros estilos.

11 de agosto

Tras haber dormido tres horas, amaneció un nuevo día de sol y playa. Por la tarde teníamos previsto ir a Mijas, otro lugar maravilloso de la costa malagueña. De camino vi el siguiente oro español. En el móvil. Nos los dicen hace años y no nos los hubiéramos creído. En la parte trasera del coche de mis amigos, vi ganar a Maialen Chourraut en piragüismo aguas bravas. El destino o la casualidad quisieron que el oro llegase antes de entrar en el parking. Chourraut se superaba a sí misma y subía dos escalones en el podio con respecto a Londres 2012 donde conquistó la medalla de bronce. Una gesta increíble de la piragüista vasca.

12 de agosto

El tercer oro para España en Río 2016 también lo vi en tierras malagueñas. De nuevo tocó trasnochar. 12 de agosto en Brasil. Rafa Nadal y Marc López luchan por el oro contra la pareja rumana. Nadal ya sabe lo que es ganar un oro olímpico (Pekín 2008). Repite esta vez acompañado de su amigo.Fue una final emocionante que se resolvió en tres sets. Ganaron los españoles el primero, igualaron los rumanos en el segundo y certificaron el oro, Nadal y López, en el tercero y definitivo. De nuevo, me tocó vivirla en silencio.

 

16 de agosto

El 16 de agosto nos fuimos a pasar unos días a la Casa del Canónigo en Caracenilla (Cuenca). Ese día llegó el cuarto oro para España en los Juegos de Río. De manera inesperada el piragüista Marcus Cooper se impuso en el K1-1000 metros con una remontada espectacular. Lo vi mientras comíamos en un restaurante en un pueblo cercano a la casa rural, en Huete.

18 de agosto

Tras pasar dos noches en Caracenilla tocaba regresar a Madrid. Decidimos pasar el día en el embalse de Buendía. El quinto oro de España llegó de nuevo desde el agua. Mientras buscábamos sitio para aparcar cerca del embalse, Saúl Craviotto y Cristian Toro hacían historia en el K2-200 metros. Tercer título para el piragüismo español en Río. Craviotto conseguía así su tercera medalla olímpica. Los baños en el embalse me sentaron genial aquel 18 de agosto. Me imaginaba a Craviotto y a Toro apareciendo a lo lejos con su medalla de oro colgada del cuello siendo aplaudidos por las pocas personas que estábamos allí.

19 de agosto

De los siete oros de España, solo viví los dos últimos en mi casa de Madrid. El sexto llegó la tarde del 19 de agosto gracias a Carolina Marín. La mejor jugadora de bádminton que ha tenido y tendrá España, llegaba como una de la grandes favoritas a las medallas y se colgó un oro que recordaremos siempre. Ella emocionada en Río y yo en mi sofá. Acordándome de aquella entrevista que tuve el honor de hacerle antes de que empezasen a llegar los éxitos internacionales. Marín demostrando una vez más su lema: «puedo porque pienso que puedo».

20 de agosto

La traca final llegó el 20 de agosto. De madrugada. Tras haber pasado la tarde tomando cañas y tapas en una de las terrazas del Parque de Aluche, volvimos a casa a tiempo para ver ganar un oro histórico para el atletismo español. Ruth Beitia se convertía en la primera atleta en ganar un título olímpico para nuestro país. Un salto de altura para la eternidad. Como el abrazo que le dio a su entrenador Ramón Torralbo, su 50%, al confirmarse que era campeona olímpica.

 

Nueve nombres que quedan en la historia olímpica para siempre. Siete medallas de oro conquistadas por Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Carolina Marín, Ruth Beitia, Rafa Nadal, Marc López, Saúl Craviotto, Cristian Toro y Marcus Cooper.

 

 

Olímpica Mireia

El octavo mes del año suele venir acompañado de grandes acontecimientos deportivos. Cada cuatro años el mundo se paraliza para ver a los mejores deportistas del planeta compitiendo en los Juegos Olímpicos. Agosto es el mes de las medallas. El mes en el que la mejor nadadora española de la historia, Mireia Belmonte, ha ganado sus cuatro metales olímpicos. 

El destino ha querido que los días en los que Belmonte ha subido al podio estén ordenados cronológicamente. La primera medalla llegó el 1 de agosto, la segunda el 3, la tercera el 7 y la cuarta el 10. Será fruto de la casualidad, pero es un reflejo de la vida deportiva de la campeona olímpica, ordenada y disciplinada.  

1 de agosto de 2012

Mireia Belmonte llegó a la final de 200 metros mariposa, tras haber marcado el noveno mejor tiempo en las series (2:08.19) y tras ser la cuarta nadadora más rápida en las semifinales (2:06.62). Llegaba entre las favoritas para subir al podio, pero al lograr la clasificación tenía claro lo que había que hacer. Necesitaba bajar un segundo su marca personal y el récord de España que en ese momento era 2:06.25. 

Cuando Mireia se lanzó a la piscina aquella tarde del 1 de agosto de 2012, la delegación española en los Juegos de Londres no sumaba ninguna medalla tras varios días de competición. Comenzaban a saltar las alarmas. La nadadora nacida en Badalona cambió la tendencia. 

Había llegado a la final nadando de menos a más, vigilando a las rivales y siendo conservadora. Aquella tarde cambió de estrategia. La salida se dio a las 21:17 hora española. Mireia llegó a la calle 6 escuchando música, con su gorro de color blanco y con una toalla en el cuello. Salió fuerte. Nadó los primeros 50 metros de la prueba en 28.32, la segunda más rápida. Cubrió el ecuador de la prueba en primera posición. Invirtió menos de un minuto en nadar los primeros cien metros. La marca de 59.75 y las sensaciones, no podían ser más positivas. 

Una defensa muy complicada

Llegó al último viraje liderando la prueba con un tiempo de 1:31.91. El podio parecía asegurado, pero tocaba aguantar cincuenta metros más para colgarse el oro. Los últimos metros se le hicieron eternos. El esfuerzo realizado pasaba factura. Fue superada por la china Jiao Liuyang que acabó con un tiempo de 2:04.06 (récord olímpico). Mireia defendió la medalla de plata en los últimos metros y cumplió con el objetivo, bajar un segundo el récord nacional. Dicho y hecho. 2:05.25. Plata olímpica, la mejor marca española de la historia, la cuarta mejor de la historia de los 200 mariposa y primer metal para España en Londres 2012. 

Raúl Arellano, responsable de biomecánica de la Federación Española de Natación, contó al diario Marca que Mireia nadó gran parte de la prueba entre 53 y 54 brazadas por minuto. El cansancio y la acumulación de ácido láctico en los músculos hizo que la frecuencia bajase a 52 brazadas por minuto en los últimos 25 metros. “No respiró en las tres últimas brazadas y eso fue fundamental para tocar antes que la japonesa y la americana. Las medallas se ganan así.

“Cuando consigues un sueño no sabes qué hacer. Estoy en blanco todavía. Tengo que repartir esta medalla en mil pedacitos” dijo la subcampeona olímpica al salir de la piscina londinense. Era su primera medalla olímpica. El comienzo de un camino sensacional.

3 de agosto de 2012

Llegó a la final de 800 metros libre con la tranquilidad de haber ganado dos días antes la plata en los 200 mariposa. En las series se clasificó con el quinto mejor tiempo (8:25.26). Como en la anterior final, le tocó nadar por la calle número 6. Misma indumentaria. Todo en orden. Nadó bastante rápida toda la prueba aunque le tocó remontar en los últimos doscientos metros para alcanzar el podio. 

Mireia ocupó la quinta posición hasta la mitad de la prueba. Pasó lo 100 metros en 59.95. Los 200 en 2:01.07. Los 300 en 3:05.30 y los 400 en 4:08.51. La jovencísima británica de quince años, Katie Ledecky, dominaba la final con tiempos por debajo del récord del mundo. 

Remontada de plata

En el paso por los 500 metros Mireia Belmonte ya era cuarta con un tiempo de 5:11.00. La danesa Friis y la británica Adlington estaban a tres brazadas de distancia. Ledecky inalcanzable. 

Llegó a los 600 metros pisando los talones a Friis con un tiempo de 6:13.43. Al paso por los 650 metros Belmonte ya era tercera a sólo veinte centésimas de la británica Adlington. La plata estaba a tiro, el oro a más de tres segundos. 

En los siguientes 50 metros, Mireia superó a Adlington marcando un tiempo de 7:15.73. Ya solo quedaba por delante Ledecky a 2.92 segundos de distancia. La joven británica siempre por debajo del récord mundial. 

Mireia logró su segunda medalla olímpica con un tiempo de 8:18.76 (récord de España).  Una nueva plata tras un esfuerzo descomunal. “En los últimos metros ya no sentía las piernas y pensaba, que esto acabe ya, tuve ganas de vomitar”. Ledecky se quedó finalmente sin récord del mundo pero ganó un oro histórico. El comienzo de una carrera deportiva memorable. 

Pocos deportistas pueden presumir de hacer doblete en unos mismos Juegos Olímpicos. Los piragüistas Herminio Menéndez (1980), David Cal (2004 y 2008) y Saúl Craviotto (2016), los pistards Joan Llaneras (2008) y Sergi Escobar (2004) y las nadadoras de sincronizada, Gemma Mengual y Andrea Fuentes (2008) son otros deportistas españoles que lo han logrado.La amazona Beatriz Ferrer Salat lo consiguió en 2004. Mireia volvió a repetir en Río 2016, con un oro y un bronce. Sencillamente espectacular. Igualó así a la tenista Arantxa Sánchez Vicario como las únicas deportistas españolas que han logrado dos dobletes de medallas en dos Juegos. Arantxa lo logró en 1992 y en 1996.

7 de agosto de 2016

Si tuviésemos que decir cuál es la prueba más completa de la natación, los 400 metros estilos se llevarían esa consideración. Reúne los cuatros estilos: mariposa, espalda, braza y crol. Mireia marcó el segundo mejor tiempo en las series con un tiempo de 4:32.75, a solo un segundo de su mejor marca en la prueba. 

La nadadora española se mantuvo siempre cerca de los puestos de honor. Durante toda la final estuvo situada entre las cinco primeras. El tramo de mariposa lo cubrió en 1:02.16. Solo se destacó la húngara Katinka Hosszu, dos segundos por delante de sus rivales. Fue en la espalda donde Mireia tuvo su momento más complicado. No es especialista y era algo que entraba dentro de la normalidad. A mitad de la prueba era quinta. Tocaba remontar en la braza y en el estilo libre. 

La braza y el crol para alcanzar el bronce

En el primer viraje de la braza (250 metros) volvió a la cuarta posición con Hosszu inalcanzable, pero muy cerca de las medallas. A falta de 100 metros para el final, la británica Miley le sacaba 1,3 segundos. Parecía difícil, pero con Belmonte todo puede pasar. Tocaba remontar y lo hizo a pesar de que a falta del último viraje seguía en cuarto lugar. Fue la más rápida en el último tramo. Cubrió el estilo libre en 1:01.32. Lo que le valió para alcanzar la medalla de bronce con un tiempo de 4:32.39. Katinka Hosszu ganó con un récord mundial sideral: 4:26.36. 

“He luchado hasta que no podía más, hasta que mi cuerpo no tenía más fuerzas, a falta de 50 metros veía bastante lejos a la británica. En los últimos metros no he respirado, que fuera lo que Dios quisiera, y metido la mano por delante”. Como ya ocurriese cuatro años antes en los Juegos de Londres, Mireia volvió a inaugurar el medallero español.

 

10 de agosto de 2016

Todos tenemos un día de nuestra vida que recordamos como el más importante de todos. En el caso de Mireia Belmonte no hay ninguna duda. El 10 de agosto de 2016 cumplió un sueño que llevaba peleando desde que comenzó a competir en las piscinas de todo el mundo. Aquella noche en Río de Janeiro, madrugada en España, se convirtió en campeona olímpica de 200 metros mariposa. La primera en lograrlo en la natación femenina española. 

Es su prueba preferida. La que le dio la plata olímpica en Londres. En la que ha sido capaz de firmar la triple corona. Campeona olímpica, mundial y europea, llegó a la final siendo la mejor en las series (2:06.64) y segundo en las semifinales (2:06.06). Si nada fallaba, la medalla estaba a tiro. Pero en una final olímpica puede ganar cualquiera y pasar cualquier cosa. 

Mireia salió a ganar por la calle 5 con gorro y bañador negro. “El plan era empezar más rápido que en semifinales, pero no tanto como en Londres, para hacer un segundo cien muy fuerte” dijo su entrenador Fred Vergnoux. Y así lo hizo. Cubrió lo primeros cincuenta metros en segundo lugar (28.48) Siempre pegada a la australiana Groves (27.49). 

Pisando los talones a la australiana

En el siguiente largo se quedó muy cerca de su principal rival en la final. Groves marcó un tiempo de 59.54. Mireia solo fue seis centésimas más lenta (1:00.00). Tiempo parecido al que logró a mitad de prueba en la final de Londres 2012 (59.75). 

Todo estaba por decidir y Mireia comenzó a nadar más rápido siguiendo el plan previsto con Vergnoux. El duelo por el oro olímpico estaba servido. Mireia superó a Groves y tocó en el último viraje con catorce centésimas de ventaja (1:32.17). No andaba muy lejos la japonesa Hoshi (bronce en 2012). 

Los últimos cincuenta metros fueron muy emocionantes. Mireia al límite de sus fuerzas intentando defender el oro que ya tocaba con las manos. Groves y Hoshi acercándose mucho. La española tocó primera. Solo tres centésimas antes que Groves. El oro llegó con una marca que jamás olvidaremos: 2:04.85. Mireia se quitó su gorro negro y descubrimos que debajo llevaba otro azul. Ella exultante y España también. 

Este oro significa lo que he soñado toda mi vida y lo tengo aquí ahora, he sufrido mucho en los últimos metros. Solo pensaba en seguir adelante, dar lo máximo con las piernas, sin mirar a los lados” contó Mireia Belmonte tras la final.  “Hace cuatro años me dijo que iba a ganar el oro, y esta tía lo ha hecho” dijo Fred Vergnoux. 

 

Cuatro medallas en dos Juegos Olímpicos. Un oro, dos plata y un bronce en tres estilos diferentes. Algo al alcance de las grandes de todos los tiempos. Dos medallas en 200 mariposa, una en 800 libre y otra en 400 metros estilos que la convierten en una de las nadadoras más completas de la historia.

 

La duración de las medallas olímpicas: Carl Lewis

Carl Lewis forma parte de ese selecto grupo de los elegidos. De los mejores deportistas de la historia. Hasta la llegada del jamaicano Usain Bolt fue el mejor atleta. Dominó el salto de longitud durante más de una década ganando cuatro oros olímpicos entre Los Ángeles 1984 y Atlanta 1996. Fue un velocista fantástico. El “Hijo del Viento” lo llamaron. Corría sobre el tartán. Volaba sobre el foso de longitud. Subió al podio olímpico en diez ocasiones. Nueve veces lo hizo en el escalón más alto. Una vez se tuvo que conformar con ser subcampeón. 

Además del oro en salto de longitud, en los Juegos de 1984 ganó también los 100, los 200 y el relevo 4×100 metros lisos. En Seúl 1988 también ganó en la longitud. Fue oro en los 100 (tras la descalificación del dopado Ben Johnson) y plata en los 200 metros lisos. Cuatro años más tarde ganó el 4×100 y de nuevo la longitud en Barcelona 1992. En Atlanta 1996 terminó su periplo olímpico ganando su cuarto título consecutivo en salto de longitud.

Seis oros en menos de dos minutos y medio

¿Cuánto tiempo invirtió en competición Carl Lewis para ganar sus seis medallas olímpicas sin contar las de salto de longitud? La respuesta es ¡menos de 2 minutos y medio! si sumamos los tiempos de los relevos estadounidenses. 

En Los Ángeles 1984 fue el auténtico dominador de la velocidad. Ganó los 100 metros con un tiempo inferior a los diez segundos. Lewis venció con una marca de 9.99. En los 200 metros logró el récord olímpico tras acabar en un tiempo de 19.80. Junto a Ron Brown, Sam Graddy y Calvin Smith ganó el oro olímpico en 4×100 metros lisos con un tiempo de 37.83. Con el oro logrado en salto de longitud igualó la gesta de Jesse Owens en Berlín 1936.

Llegó a Seúl 1988 dispuesto a igualar el excepcional resultado de cuatro años atrás. No pudo ser. En los 100 metros venció tras descubrirse que el ganador, Ben Johnson (9.79), se había dopado. Ganó Carl Lewis con un tiempo de 9.92, récord del mundo. En los 200 metros cayó derrotado por el también estadounidense Joe Deloach. Ganó la plata con un tiempo de 19 segundos y 79 centésimas. Invirtió una centésima menos que cuatro años antes en Los Ángeles. En el relevo 4×100 el equipo americano fue eliminado antes de la final. 

Fue una pena no verle correr los 100 metros en Barcelona 92. Además de su tercer oro en longitud ganó el relevo 4×100 metros lisos junto a Mike Marsh, Dennis Mitchell y Leroy Burrell con un magnífico récord mundial, treinta y siete segundos y cuarenta centésimas. En Atlanta 1996 solo participó, de nuevo con victoria, en el salto de longitud. 

 

Fotos: Getty, AFP, Reuters

La memorable historia de Wilma Rudolph

 

La historia de Wilma Rudolph (Tennessee, Estados Unidos, 23 de junio de 1940- 12 de noviembre de 1994) es de esas que ponen la piel de gallina. Nació en una familia muy humilde. Según algunas informaciones fue la vigésima de veintidós hermanos. Otras sitúan la cifra en veintiuno, veinte o diecinueve. En cualquier caso, una familia muy numerosa. Su padre era mozo de almacén. Su madre era sirvienta. Todos negros. Wilma nació prematura, pesó solo dos kilos. Cuando llegó al mundo a su madre no le atendieron en el hospital porque estaba reservado solo para los blancos. Nació en una chabola. 

A los cuatro años sufrió un ataque de poliomelitis que afectó a sus piernas. La rehabilitación y un aparato ortopédico colocado en su pierna izquierda ayudaron a que volviese a caminar con normalidad a los nueve años. Hasta los once tuvo que llevar zapatos especiales. 

Del baloncesto al atletismo

Cuando se recuperó del todo comenzó a jugar a baloncesto en el colegio. Con el equipo del Clarksville High School se convirtió en la mejor jugadora del estado de Tennessee. Jugó hasta que un entrenador, Ed Temple, la encaminó hacia el atletismo. Temple no se equivocó. Wilma Rudolph había nacido para ser atleta. A pesar de todas las dificultades que vivió en años anteriores. Rudolph era alta, media 1,81 m y delgada, pesaba 60 kilos. 

Con tan solo dieciséis años se clasificó para los Juegos Olímpicos de Melbourne superando previamente pruebas locales y estatales. Cayó eliminada en los preliminares de los 200 metros lisos pero se colgó la medalla de bronce con el relevo estadounidense de 4×100. Conseguido su primer metal olímpico, tocó prepararse para la siguiente cita, la de Roma 1960. Tres años antes, en 1957, ganó el campeonato nacional junior de 75 y 100 yardas. En 1958 fue madre. Dos años más tarde se clasificó para los Juegos de Roma. 

Tres oros en Roma 1960

En la capital italiana alcanzó la cima. Ganó tres medallas de oro. Se convirtió en la primera mujer estadounidense en ganar tres oros en unos Juegos Olímpicos. En las semifinales de los 100 metros lisos igualó el récord mundial (11.3). En la final ganó con tres metros de ventaja sobre la segunda clasificada, la británica Dorothy Hyman, batiendo el récord del mundo con un tiempo de 11.0. Una marca que no fue válida por el viento favorable superó el límite que estaba permitido. Pero lo importante era ser campeona olímpica.

La superioridad con la que ganó los 100 metros, se repitió en el doble hectómetro. Ganó los 200 metros con un tiempo de 24.0. La alemana Jutta Heine, plata, hizo 24.4. La tercera medalla de oro en Roma llegó en el relevo 4×100. Las estadounidenses, con Wilma Rudolph como última relevista, se impusieron a alemanas y polacas con un tiempo de 44.5.

“La gacela negra”, así la llamaron, ganó tres oros olímpicos convirtiéndose en la reina de la velocidad con tan solo veinte años. Tenía toda una carrera deportiva por delante para aumentar el botín de medallas. En 1961 batió en Stuttgart (Alemania) el récord mundial de 100 metros con una marca de 11.2. 

Cuando parecía que llegaría a Tokio 1964 como la gran favorita para revalidar los tres títulos olímpicos, decidió retirarse a los veintidós años, en 1962. 

Un final prematuro

Tras poner fin a su carrera deportiva, retomó los estudios y comenzó a trabajar con los jóvenes de los guetos de las grandes ciudades. Luchó por la incorporación de la mujer al deporte y por la integración de los negros en la sociedad. Creó una fundación dedicada a ofrecer entrenamientos gratuitos y a organizar competiciones entre los jóvenes sin recursos. 

Un tumor cerebral puso fin a su vida el 12 de noviembre de 1994. Tenía 54 años. Una historia de superación, entrega, precocidad y perseverancia. De no rendirse a pesar de tantas dificultades. Wilma Rudolph, una mujer memorable. “Nunca subestimes el poder de los sueños y la influencia del espíritu humano. El potencial para la grandeza vive en nuestro interior” solía decir. 

 

 

Fotos: GETTY