Medallas olímpicas de países organizadores en sus Juegos y en los posteriores

Organizar unos Juegos Olímpicos es el sueño de cualquier país del mundo. Todo el planeta está pendiente de ti durante dieciséis días de competición. Los cuatro años anteriores, son una cuenta atrás interminable hasta que se enciende el pebetero. Es importante la imagen que des al mundo a través de la televisión, pero también tienes que preparar a tus deportistas para que luchen por las máximas medallas posibles, para hacer un papel digno deportivamente hablando. Y no solo eso, también es vital invertir dinero, para que el esfuerzo de la organización de los Juegos no se quede únicamente en los cuatro años de la olimpiada. 

Múnich 1972

Desde 1972 se han celebrado doce Juegos Olímpicos. Han sido sede once países diferentes: cinco europeos, dos americanos, dos asiáticos, un oceánico y un sudamericano. Solo ha repetido Estados Unidos, en 1984 y en 1996.

Múnich (Alemania) fue la sede de los Juegos Olímpicos de 1972. En aquel momento Alemania estaba dividida en la RDA y la RFA. La suma de ambos (66 + 40) hizo que sobrepasaran la barrera de las cien medallas. Acabaron en el tercer y en el cuarto lugar del medallero, respectivamente. En Montreal 76 y en Moscú 80 (solo participó la RDA) aumentaron el número de medallas y se mantuvieron en los primeros lugares del medallero. Hasta Barcelona 92 no llegó el momento de la Alemania unificada. Las 82 medallas les situaron en la tercera posición.

Posteriormente han bajado en número de metales, con el mínimo de 41 en Pekín 2008, pero siempre situados en las seis primeras posiciones de la tabla. Se puede decir que la progresión de Alemania desde que fue sede en 1972 ha sido uniforme. Aunque si nos fijamos en las medallas conquistadas desde la unificación se ha pasado de 82 a 44. En cualquier caso, mantenerse en los primeros puestos del medallero, es muy complicado.

 

Montreal 1976

Montreal (Canadá) fue la ciudad que organizó los Juegos Olímpicos de 1976. Canadá venía de ganar cinco medallas en los Juegos del 72. Siendo sede logró subir a 11. Eso sí, en ambos casos sin ningún oro. En Moscú 1980 formó parte del grupo de países del boicot. Parece que aquel «descanso» les vino genial. En Los Ángeles 1984 ascendió hasta el sexto lugar del medallero con 44 medallas, diez de oro, en el que ha sido el mayor éxito cosechado por este país en unos Juegos de verano. Y a partir de ahí todo volvió a la normalidad.

22 metales en Atlanta 96 han sido su segundo mejor resultado. Desde Barcelona 92 los canadienses se han mantenido cerca de las veinte medallas y lejos de los primeros puestos de la clasificación.

 

Moscú 1980

Moscú fue la sede de los Juegos Olímpicos de 1980. Hasta 1988 hay que hablar de la URSS como país. En 1992 participó como CEI (Equipo Unificado) y desde Atlanta 1996 como lo que es actualmente, Rusia. Los rusos siempre han ocupado los primeros puestos del medallero. En sus Juegos, se quedaron cerca de los dos centenares de medallas, gracias a la ausencia del otro gigante, de EEUU, que no participó.  Fue en Seúl 1988 cuando sobrepasaron a los americanos en 38 medallas y volvieron a ser primeros en la tabla.

En Barcelona 92 hubo casi un empate en número de metales (112-108) pero la CEI se hizo con 45 oros por 37 de EEUU. A partir de ese momento bajadas y subidas en el número de medallas, pero siempre ocupando los tres primeros puestos. En Londres 2012 bajaron al cuarto lugar, a pesar de aumentar en 9 el número de medallas ganadas en Pekín 2008.

 

Los Ángeles 1984 y Atlanta 1996

EEUU es el único país que ha repetido como sede olímpica desde 1972. Organizó los Juegos de Los Ángeles en 1984 y los de Atlanta de 1996. Siempre cerca o sobrepasando el centenar de medallas. Perenne en los primeros puestos del medallero. Casi siempre en el primer lugar. De los últimos seis Juegos ha sido primero en cinco, China es su gran rival actualmente. Le quitó el primer puesto en Pekín 2008. Su mejor actuación llegó en Los Ángeles con 173 medallas. Allí no estuvo la URSS.

 

Seúl 1988

Seúl (Corea del Sur) fue la ciudad que organizó los Juegos Olímpicos de 1988. A partir de ese momento Corea del Sur se ha mantenido en los primeros puestos del medallero. Una progresión espectacular tras haber organizado los Juegos. Corea ganó una medalla en 1972, seis en 1976 y no participó en Moscú 80. En Los Ángeles 84 sumó diecinueve, seis de oro. En Seúl acabó cuarto del medallero con 33 metales, doce de oro. Desde ese momento, siempre ha estado rondando las tres decenas de medallas. En Londres 2012 acabó quinto con veintiocho metales, trece de oro.

Barcelona 1992

El Plan ADO significó el gran empujón para el deporte español a partir de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Moscú 80, con varios países ausentes por el boicot, era el mayor éxito olímpico de España hasta ese momento. Se ganaron seis medallas, una de oro y se acabó en el puesto veinte. Las 22 medallas, 13 de oro , y el sexto lugar en el medallero en Barcelona, demostraron que la inversión había merecido la pena. Podemos decir que España tocó techo en aquel momento. 

Las veinte medallas de Atenas 2004 se acercaron a dos de las conquistadas en Barcelona. El impulso del deporte femenino hizo que en Londres 2012 se llegase a los diecisiete metales. En los Juegos de Río 2016 la delegación española volvió a alcanzar los 17 podios. Eso sí, se consiguieron siete oros, la segunda mejor cifra de campeones olímpicos españoles de la historia, cifra solo superada en Barcelona 92. En cualquier caso España necesita más inversión privada y recuperar la esencia del Plan ADO que casi tres décadas después, está estancada.

Sídney 2000

Sídney (Australia) fue la ciudad sede de los Juegos Olímpicos de 2000. El país organizador logró su mejor resultado de la historia con 58 medallas, 16 de oro y una excelente cuarta posición en la clasificación final. A partir de ese momento, Australia se ha mantenido en el top 10 del medallero. Aunque es cierto que cada vez con menos medallas. En Londres 2012 ganaron 23 menos que en 2000. 

 

Atenas 2004

Atenas (Grecia) fue la sede de los Juegos Olímpicos de 2004. Las 16 medallas conquistadas (6 de oro) por los griegos, supusieron su mayor éxito olímpico. A partir de ahí la ruina. Ruina económica para el país y ruina deportiva. En Pekín 2008 solo fueron capaces de ganar cuatro medallas y en Londres 2012 volvieron a la media habitual, antes del 2004, dos metales. Ni en 2008 ni en 2012 lograron medallas de oro. Progresión a la baja, que demuestra que no se hicieron bien las cosas en ningún ámbito. 

 

Pekín 2008

Pekín (China) organizó los Juegos de 2008. China es un gigante deportivo. Desde Barcelona 92 no ha hecho más que progresar hasta alcanzar el número uno del medallero en 2008. Con la cifra mágica de las 100 medallas, superó a EEUU y se situó por primera vez en la historia como el rival a batir. 51 medallas de oro, quince más que los americanos, les catapultaron. En Londres 2012 bajaron a 87 metales, 38 de oro. Pero en las próximas citas olímpicas, seguirá la lucha por ser la mayor potencia deportiva del mundo entre chinos y estadounidenses.

 

Londres 2012

Londres (Gran Bretaña) fue la sede de los Juegos Olímpicos de 2012. Se trata del mejor ejemplo de como deben hacerse las cosas. Los británicos invirtieron 320 millones de euros en deporte en cuatro años y los resultados llegaron. Las 65 medallas conseguidas en Londres 2012 no fueron casualidad, los 29 oros y el tercer lugar en el medallero (primeros después de los gigantes chino y estadounidense) llegaron gracias al esfuerzo de sus deportistas y de una inversión espectacular. 

Todo comenzó en Atlanta 1996 donde solo pudieron ganar un oro.  A partir de ese momento se dieron cuenta de que necesitaban algo más. En Sidney 2000 invirtieron 95 millones de euros. Los resultados no se hicieron esperar. Se pasó de 15 a 28 medallas en cuatro años. Y de un oro ganado a once. En Atenas 2004 alcanzaron las 30 medallas (9 oros), en Pekín 2008 ganaron 47 medallas (19 oros).

Sin duda, la mejor progresión de todos los países en las últimas décadas. Uniendo deporte e inversión, pero antes de organizar los Juegos.  Fue una actuación fantástica la de los británicos en los Juegos de Londres 2012. La corroboraron cuatro años más tarde. En los Juegos de 2016, sumaron 67 metales, 27 oros. 

 

Río 2016

Río de Janeiro (Brasil) fue la ciudad organizadora de los Juegos de 2016. En Pekín 2008 y Londres 2012, los brasileños sumaron 17 medallas. La cifra no aumentó mucho como organizadores, alcanzaron 19 metales. Subieron un poco más, las cifras correspondientes a las medallas de oro. Pasaron de tres en las ediciones de 2008 y 2012 a siete, las mismas que logró España, en los de 2016. En el último cuarto de siglo, Brasil ha ganado siempre más de 10 medallas olímpicas en todos los Juegos en los que ha participado. 

 

Eric Moussambani, el nadador de Sídney 2000 que no sabía nadar

La vida de Eric Moussambani (31 de mayo de 1978, Malabo, Guinea Ecuatorial) cambió radicalmente el 19 de septiembre de 2000. Ese día el mundo entero supo quién era. Hasta ese momento nunca había nadado cien metros. Faltaban cinco meses para el comienzo de los Juegos de Sídney. Moussambani escuchó por la radio que el Comité Olímpico Guineano buscaba nadadores para acudir a los Juegos. El motivo es que el COI (Comité Olímpico Internacional) daba invitaciones especiales a los países menos desarrollados. 

Ni corto ni perezoso se presentó en un hotel de Malabo. Fue solo él. Estuvo esperando dos horas hasta que le dijeron que siguiera entrenando y que tuviera preparado el pasaporte para viajar a Sídney. Contestó que vale, pero que no tenía entrenador ni un lugar donde poder prepararse. 

Entrenando en un hotel

En Malabo solo había una piscina de menos de quince metros de largo. Estaba en un hotel. Le dijeron que la podía usar, pero solo tres veces por semana , de cinco a seis de la mañana, antes de que los clientes se despertasen. La situación era surrealista, pero Moussambani viajó a Australia: «Iba a viajar al exterior y a representar a mi país. No tenía ni idea de qué eran los Juegos Olímpicos. El viaje duró como tres días” contó al diario argentino La Nación. 

Cuando vio aquella piscina inmensa de cincuenta metros y con gradas con capacidad para 18.000 personas se sorprendió aún más: «Todo era inmenso, en especial, la pileta olímpica. ¡En mi vida había visto algo así!»

Le tocó compartir turnos de entrenamiento con los nadadores estadounidenses. Con los nervios a flor de piel, apareció un entrenador sudafricano. Le explicó por qué estaba allí y le enseñó a Moussambani a hacer los virajes. Todo en tiempo récord. 

Moussambani fue el abanderado de Guinea Ecuatorial, país representado por cuatro atletas en los Juegos de Sídney 2000. Cuatro días después llegó el día que le cambió la vida.

El día D

A las 10:02 de la mañana del 19 de septiembre de 2000 estaba prevista la primera serie eliminatoria de los 100 metros libre masculinos. En esa primera serie estaba inscrito junto a Karin Bare de Nigeria y a Farkhod Oripov de Tayikistán. Tanto Bare como Oripov salieron antes de tiempo y fueron descalificados. A Moussambani le tocaba competir en solitario desde la calle 5 y con un bañador azul que le había dejado el entrenador sudafricano con el que se encontró días antes. 

«Los primeros 50 metros creo que estuve bien, hice una buena actuación.En los segundos 50 metros estaba agotado. No sentía mis piernas. Sentía que no iba a ir más lejos. Pero sabía que el mundo entero me estaba observando: mi país, mi madre, mi hermana y mis amigos. No me preocupaba el tiempo. Todo lo que quería era terminar». 

 

Ovacionado a pesar de la marca

Todo el público que abarrotaba el Aquatic Center de Sídney lo llevó en volandas hasta que terminó la prueba. Todos le aplaudieron a pesar de que hizo el peor tiempo de los 100 metros libre de la historia olímpica. Tardó un minuto, cincuenta y dos segundos y setenta y dos centésimas en cubrir los dos largos de la piscina australiana. Para hacerse una idea de la marca, solo hay que mirar los tiempos de la final, los ocho nadadores bajaron de los cincuenta segundos. Una de las estrellas de la natación en ese momento, el australiano Ian Thorpe, le felicitó: «felicidades, esto es el espíritu olímpico”. 

Moussambani durmió poco. Cuenta que, cuando fue a desayunar, todos los atletas de la Villa Olímpica querían hacerse fotos con él. La empresa Speedo le regaló bañadores. “Todos valoraron mi esfuerzo, aquel lema de los Juegos que hablaba de la importancia de competir”. 

Desde 2012 es el seleccionador de natación de Guinea Ecuatorial. “Mi aparición en los Juegos Olímpicos sirvió para que se conociera más a mi país y me convertí en una figura del deporte, tanto allí como en los países de alrededor. Soy una especie de embajador de la natación en esta región». 

Según le contó al diario Marca, trabaja como ingeniero informático en una empresa que se dedica a exportar gas licuado, además de ser seleccionador. «Es una pena que no haya podido competir en otros Juegos Olímpicos». Llegó a bajar su marca en los 100 metros hasta los 56 segundos y las 88 centésimas. 

 

Fotos: AFP, Mundo Deportivo, Twitter Moussambani

España en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000

Llegaba España a los Juegos de Sídney 2000 tras haber sacado matrícula de honor en Barcelona 1992 y tras una actuación muy buena en Atlanta 1996. Los precedentes eran 22 y 17 medallas respectivamente. Por eso las once medallas ganadas en tierras australianas fueron un jarro de agua fría. Los tres oros, las tres platas y los cinco bronces supusieron un bajonazo para el equipo olímpico español. Es verdad que los diplomas fueron muchos, más de cuarenta, concretamente cuarenta y tres. También es cierto que los cuartos puestos fueron once. Que los quintos fueron seis. Pero al final de unos Juegos lo que todo el mundo mira son las medallas, la posición de cada país en el medallero. España acabó en la vigesimoquinta posición. 

La delegación española en Sídney fue la más numerosa de la historia tras la de Barcelona 92. Trescientos veintiún atletas, doscientos dieciséis hombres y ciento cinco mujeres, viajaron a Australia en busca de la gloria olímpica. Los once metales españoles llegaron en once deportes diferentes. Otro indicador claro de lo que ocurrió. Es raro que España no repita podio en uno o más deportes en una misma edición de los Juegos. Judo, natación, ciclismo en pista, mountain bike, gimnasia artística, taekwondo, tenis, atletismo, fútbol, boxeo y balonmano fueron las disciplinas donde se colgaron las medallas. 

Tres días para inaugurar el medallero

Tres días tardó España en inaugurar su medallero. Y lo hizo por partida doble gracias a dos mujeres el 18 de septiembre de 2000. La judoca Isabel Fernández ganó la medalla de oro en judo y la nadadora Nina Zhivanevskaya se colgó el bronce olímpico en natación. 

Isabel Fernández llegaba a Sídney como una de las grandes favoritas a las medallas. Cuatro años antes, en Atlanta 96, había sido bronce. Varias medallas europeas. Campeona del mundo y de Europa en la categoría de menos de 57 kilos, buscaba la triple corona. Y lo consiguió. Sumaba así una nueva medalla para el judo español tras los dos oros de Barcelona y la plata y los dos bronces ganados en Atlanta. 

Con el oro olímpico, la judoca alicantina, igualaba a Miriam Blasco y conquistaba la triple corona. El camino hacia el oro comenzó contra la mongola Erdenet a la que ganó en tan solo dos minutos. Después ganó por Yuko a la estadounidense Wilson. En el siguiente combate se impuso a la japonesa Kusakabe por Koka. El pase a la final lo logró por Yusei-Gachi (lo decidieron los jueces). 

En la final se impuso a la cubana Driulys González. La rival que le quitó el título en el último Mundial. Esta vez no fue así. Isabel Fernández ganaba el oro gracias a un Waza-Ari. “Tantos años soñando con esto y ahora no me lo creo, todavía no sé lo que he conseguido. Dentro de unos días, miraré la medalla, la tocaré y entonces me lo creeré” dijo la campeona olímpica española. 

La primera nadadora

Nina Zhivanevskaya se convirtió en la primera nadadora española en ganar una medalla olímpica. Nacida en Rusia pero nacionalizada española, ganó el bronce en los 100 metros espalda. Para ello tuvo que batir su propio récord de España con un tiempo de 1:00.89. Nina tuvo que remontar. En los primeros cincuenta metros iba en quinto lugar. 

Zhivanevskaya ya había sido bronce olímpico ocho antes. En Barcelona 92 ganó con el Equipo Unificado, cuando aún era rusa, el 4×100 estilos. “Estoy muy contenta. Es mi primera medalla olímpica individual. Me siento feliz, pero siempre quiero más. Quiero el oro” dijo tras subir al podio. Treinta y cuatro centésimas le separaron de la plata y sesenta y ocho de ser campeona. 

Unos días después tuvo una segunda oportunidad para lograrlo en los 200 metros espalda. La prueba que mejor se le había dado ese año. Esa y no la lograda en los 100, era la medalla “segura” en Sídney. Nina acabó sexta. Un diploma que supo a poco. 

El rey de la pista

En Atlanta 1996 acabó sexto en la prueba de puntuación. Fue una decepción total cuando estaba luchando por las medallas. Joan Llaneras, el mejor pistard español de todos los tiempos, se convirtió en campeón olímpico el 20 de septiembre de 2000. El velódromo Dunc Gray vio cómo se tomaba la revancha y ganaba la primera de sus cuatro medallas olímpicas. El oro olímpico se había convertido en una obsesión y logró el sueño de todo deportista. 

“Soy el tío más feliz del mundo. Siempre pensé que en Atlanta merecía más de lo que conseguí. Luego gané cuatro mundiales, pero lo que más quería era esta victoria. Me he tirado cuatro años entrenando solo para esto” dijo Llaneras. Sin duda uno de los más grandes deportistas españoles de la historia. Siempre estará en los primeros lugares del medallero olímpico de nuestro país.  Un día más tarde de alcanzar la gloria y de colgarse la medalla de oro, acabó decimotercero en la prueba de Madison junto a Isaac Gálvez. Ya era campeón olímpico y eso era lo importante. 

El bronce agridulce de Marga Fullana

El 23 de septiembre de 2000 llegó la cuarta medalla para España en los Juegos de Sídney. La tercera de una mujer. Marga Fullana llegaba como bicampeona del mundo de mountain bike y sin duda como una de las grandes favoritas a las medallas y sobre todo a la de oro. Tres meses antes de los Juegos, había arrasado en el Mundial celebrado en Sierra Nevada donde logró la medalla de oro con una ventaja de tres minutos y medio sobre la subcampeona, la canadiense Alison Sydor

La ciclista española lideró buena parte de la prueba hasta que se cayó. La carrera tenía 35 kilómetros de recorrido. Fue a nueve del final cuando todo comenzó a torcerse. La italiana Paola Pezzo (bronce mundial y oro olímpico en Atlanta 96) se cruzó en la trayectoria de Fullana que acabó en el suelo. Y no solo eso, la suiza Barbara Blatter también superó a la balear. Una medalla de bronce que llegó con polémica. La reclamación no prosperó y Fullana se tuvo que conformar con el tercer puesto.

“Sin mi caída no sé quién hubiera ganado, si Pezzo o yo, pero por lo menos me ha privado de la posibilidad de disputarle la victoria. Quizás dentro de unos días valoraré esta medalla, pero ahora me sabe a poco, había venido a por el oro”. Así ha recordado dos décadas después cómo logró aquel bronce en el diario Última Hora : https://www.ultimahora.es/deportes/otros-deportes/2020/08/31/1193087/anos-del-hito-olimpico-marga-fullana.html

No fue la última participación olímpica de Fullana. También formó parte de la delegación española en Atenas 2004 y Pekín 2008. 

La primera de Deferr

Diecinueve años tenía Gervasio Deferr cuando se colgó la medalla de oro en los Juegos de Sídney el 25 de septiembre de 2000. En ese momento nadie lo sabía, pero ocho años más tarde terminaría su trayectoria olímpica con otras dos medallas más, un oro y una plata. Pocos deportistas españoles pueden presumir de haber ganado una medalla en tres Juegos Olímpicos consecutivos

El Superdome le vio proclamarse campeón olímpico en la prueba de salto. Su especialidad era el suelo, pero no logró clasificarse para la final. Salió a por todas y se colgó el oro con dos saltos sensacionales. La medalla en este aparato no estaba en las quinielas. Pero lo bordó. Clavó los dos intentos. Da gusto verlos repetidos una y otra vez. El primero fue puntuado con 9.800 y el segundo con 9.625. Resultado final: 9.712. Campeón olímpico sin haber llegado a la veintena. Gigante. Irrepetible Gervasio Deferr. Superó al ruso Bondarenko (9.587) y al polaco Blanik (9.475). 

“Esta medalla es muy importante porque premia el esfuerzo no solo mío, sino de toda la gimnasia española, que ha subido mucho de nivel. Es como para flipar, estoy aquí, en los Juegos Olímpicos, con todos los mejores y de repente voy y gano un aparato. Y encima que no es el mío. Es increíble”. 

España sumaba cinco medallas, tres oros y dos bronces. Tres mujeres y dos hombres ya formaban parte de la historia olímpica española. Quedaba menos de una semana para intentar mejorar el resultado. 

Esparza abre la lata del taekwondo

El taekwondo debutó como deporte olímpico oficial en los Juegos de Sídney. El 27 de septiembre llegó la medalla de Gabriel Esparza en la categoría de menos de 58 kilos practicante de taekwondo desde que tenía siete años. Llegaba siendo tricampeón europeo y subcampeón mundial.

Participaron catorce taekwondistas. El español pasó exento a los cuartos de final donde se impuso al marroquí Sekkat por 3 a 1. En semifinales se enfrentó al húngaro Salim al que venció claramente por 5 a 0. 

En la gran final le tocó enfrentarse contra el griego Mouroutsos. Estuvieron igualados en los dos primeros asaltos. Pero en el tercero ganó el griego con claridad. Oro para él y plata para el español. 4 a 2 fue el resultado. 

“He perdido por burro. Me duele no haber logrado el oro, pero en frío seguro que me sentiré bien. El griego ha sido más listo que yo en el último minuto” dijo Esparza. 

El tenis nunca falla

El mismo día que Gabriel Esparza se convirtió en subcampeón olímpico, los tenistas Albert Costa y Álex Corretja ganaron la medalla de bronce en el torneo de dobles. En primera ronda vencieron a los argentinos Chela y Zabaleta en dos sets (6-3 y 6-4). En el siguiente partido tuvieron que remontar ante los checos Novak y Rikl. Perdieron el primer set 6-7 y se impusieron en los siguientes por 7-5 y 6-4. 

En cuartos de final los tenistas españoles tuvieron que volver a remontar. Esta vez a los bielorrusos Mirnyi y Volchkov. El resultado fue 6-7, 6-3 y 7-5. En semifinales llegaron palabras mayores. Se cruzaron contra los australianos Woodbridge y Woodforde. Cayeron por 6-3 y 7-6. 

En el partido por la medalla de bronce, de nuevo otra remontada para ganar. Perdieron el primer set contra los sudafricanos Adams y De Jager por 2-6. Después ganaron el segundo y el tercero por 6-4 y 6-3 respectivamente. El New South Wales Tennis Centre vio como Costa y Corretja se pegaban un pico como habían prometido si ganaban una medalla.

“Participar en unos Juegos es muy bonito, pero ganar una medalla es la leche y además con Albert, que es uno de mis mejores amigos en el circuito” dijo Corretja. “Un triunfo así solo se puede comparar con la Copa Davis, pues aunque lo consigues tú luego sientes que lo compartes con todo el equipo” celebró el bronce Costa.  

La histórica medalla de María Vasco

Una medalla y tres diplomas olímpicos adornan el museo particular de la atleta María Vasco. La marchadora española hizo historia en Sídney 2000 al convertirse en la primera atleta de nuestro país que ganaba una medalla olímpica. Fue de bronce y la ganó en los 20 kilómetros marcha el 28 de septiembre de 2000.

Fue una carrera en la que no sufrió ninguna sanción y que estuvo llena de descalificaciones de grandes favoritas para las medallas. María Vasco supo competir a la perfección para alcanzar el gran objetivo de su vida. Solo tenía 24 años y alcanzó el podio olímpico. 

La china Wang Liping ganó el oro con un tiempo de 1 hora 29 minutos 05 segundos. La noruega Kjersti Tysse-Plätzer se colgó la plata con un tiempo de 1 hora 29 minutos 33 segundos. María Vasco (1 hora 30 minutos 23 segundos) no esperaba la medalla de bronce: “me conformaba con estar entre las ocho primeras, y no tenía ni idea de la gente que estaban descalificando por delante. Siempre le dije a mi familia que no me retiraría sin ganar al menos una medalla. Lo que no podía imaginar es que sería en los Juegos”. 

Tras el bronce de Sídney 2000, María Vasco siguió compitiendo maravillosamente. Sus tres diplomas olímpicos logrados lo corroboran. En Atenas 2004 fue séptima, en Pekín 2008 fue quinta y en Londres 2012 acabó en octavo lugar. En 2008 se quedó a solo trece segundos de ganar otro bronce y a dieciocho segundos de ser subcampeona olímpica. 

Buscaban el oro y se tuvieron que conformar con la plata

La selección masculina de fútbol llegó a Sídney con la vitola de favorita. Con todas las cartas encima de la mesa para repetir el oro ganado en Barcelona 92. Quedó encuadrada en el grupo B. Ganó 3-0 a Corea del Sur en el debut. Perdió contra Chile por 3-1 y venció a Marruecos por 2-0. 

En cuartos de final, un gol de Gabri a cuatro minutos del final, valió para ganar a Italia por uno a cero. En semifinales el rival fue Estados Unidos. España se impuso por tres goles a uno. Por el equipo español marcaron Tamudo (minuto 16), Angulo (minuto 25) y José Mari (minuto 87). 

La selección española alcanzaba el objetivo de la final. Quedaba igualar a la Quinta del Cobi y su oro del 92. Camerún, que había ganado a Chile en la semifinal, era el rival. 30 de septiembre de 2000. España se va al descanso con un resultado fantástico. Xavi (minuto 2) y Gabri (minuto 47) ponen el dos a cero en el marcador. Una ventaja que podría haber sido mayor. Angulo falló un penalti en el minuto 5. 

Oportunidad perdida

Tras la reanudación la ventaja se fue al traste. Un gol en propia meta de Amaya en el minuto 53 y otro de Samuel Eto´o en el 58 igualaron la final cuando parecía que estaba todo controlado y a favor de España. Se llegó a los penaltis. Amaya fue el único jugador que falló y supuso la victoria y el oro para Camerún. España mereció más pero se quedó con la plata. Amaya recordará siempre el partido. Marcar un gol en tu propia portería y fallar un penalti decisivo en el mismo partido, es el colmo de la mala suerte.

Xavi Hernández, que marcó de falta nada más empezar la final, dijo: “ahora nos sabe a poco pero yo me siento orgulloso de esta plata. Pocos futbolistas tienen una medalla olímpica”. Ganaron la plata los siguientes jugadores: Aranzubía, Lacruz, Marchena, Amaya, Puyol, Albelda, Xavi, Angulo, Velamazán, Tamudo, José Mari, Gabri, Capdevila, Toni, Ferrón, Luque, Felip, Romero, Ismael y Vergara

La segunda de Lozano

Rafa Lozano se había colgado la medalla de bronce en los Juegos de Atlanta 1996. En los de Sídney 2000 repitió podio en la categoría de menos de 48 kilos, pero subió hasta el segundo escalón. El boxeador español pasó exento a la segunda ronda donde se impuso al filipino Lerio. En cuartos de final ganó al keniata Bilali. En la semifinal venció al norcoreano Kim Un-Chol.

El francés Brahim Asloum de orígen argelino fue el rival en la final. Lozano tuvo que conformarse con la medalla de plata: “falló la forma de puntuar y eso me obligó a hacer otra pelea. Me duele no ser oro, pero valoro esta plata”. “Balita” le dedicó el subcampeonato olímpico a su hija Sofía de tan solo cuatro meses. 

La última medalla llegó gracias al balonmano

Ocurrió en los Juegos de Atlanta y la historia se repitió cuatro años más tarde. La selección masculina de balonmano dio a España la última medalla de los Juegos de Sídney. Es 30 de septiembre. El último partido de Iñaki Urdangarín con España y gana el bronce olímpico, como en 1996. Después ya sabemos lo que ocurrió fuera del deporte.

España quedó encuadrada en el grupo B. Ganó tres partidos (Túnez, Australia y Eslovenia) y perdió dos (Francia y Suecia). En cuartos de final, otro rival difícil para la selección española: Alemania. España se impone por 27 a 26 y vuelve a luchar por las medallas. 

Suecia gana en semifinales por 32 a 25 y toca buscar el bronce para igualar el mejor resultado olímpico del balonmano español. España gana a Serbia y Montenegro por 26 a 22 y acaba en tercera posición. Es la undécima medalla para España en los Juegos de Sídney. Ganaron el bronce en balonmano: Barrufet, Dujshebaev, Garralda, Guijosa, Lozano, Masip, Núñez, Olalla, Pérez, O´Callaghan, Ortega, Ugalde, Urdangarín, Urdiales y Xepkin

España ganó un montón de diplomas en los Juegos de Sídney. Once cuartos puestos y seis quintos, que bien podrían haber significado un subidón en las medallas. Se lograron siete sextos puestos, nueve séptimos y otros diez octavos lugares. 

 

FOTOS: AFP, EFE, Reuters, Getty

Esther Moya y sus tres medallas de chocolate en Sídney 2000


Llegar a unos Juegos Olímpicos es el sueño de todo deportista. Luchar por las medallas y ganar un oro, una plata o un bronce lo es todavía más. Quedarte a las puertas del podio olímpico es una faena. Que eso te pase tres veces en una misma edición parece surrealista. A la gimnasta Esther Moya (31 de julio de 1984, Vilanova i la Geltrú, Barcelona) le ocurrió en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. No una ni dos. Tres medallas de chocolate. Tres cuartos puestos. O visto de otro modo, tres diplomas.
Moya fue cuarta en la final de suelo. Pero debería haber sido como mínimo tercera y haberse colgado la medalla de bronce que merecía. El público que llenaba el Superdome, unos 20.000 espectadores, se dio cuenta de la injusticia. De cómo se puntuaba más a las rusas y a la rumana Simona Amânar (ganadora de siete medallas olímpicas entre Atlanta 1996 y Sídney 2000). Del público de otros deportes se puede esperar cualquier cosa. Pero quien acude a ver gimnasia artística sabe lo que hay. Es entendido en la materia. Por eso cuando salió la nota de Esther Moya (9.700) comenzó a pitar a los jueces. Fue un robo absoluto.


No era la primera ni la última vez que la gimnasia española salía perjudicada. Solo doce centésimas separaron a Moya del bronce conseguido por Amânar (9.712). La rumana no hizo un mal ejercicio. Pero se salió del tapiz y no fue sancionada por ello. Bronce para Amânar, plata para la rusa Khorkina (9.812) y oro para la también rusa Zamolodchikova (9.850).

Tres cuartos puestos en los mismos Juegos

En la final de la prueba de salto Esther Moya estuvo acompañada por otra española, Laura Martínez. Ambas se quedaron cerca del podio. Martínez fue quinta (9.612) y Moya en el ya sabido cuarto lugar (9.618). En esta ocasión se quedó a un poco más de distancia de la medalla de bronce lograda por la rusa Lobaznyuk (9.674).


Hubo otra circunstancia que podría haber significado el tercer puesto para la española. La subcampeona olímpica, Andrea Raducan (9.693), dio positivo por efedrina. El reglamento de la Federación Internacional de Gimnasia indica que, si una atleta da positivo, serán desposeídas de sus medallas sus compatriotas. De haber sido así, Moya sería bronce olímpico. Raducan fue excluida por el COI del concurso individual completo. El presidente del Comité Olímpico Rumano, Ion Tiriac, confirmó en qué sustancia había dado positivo Raducan. La efedrina no estaba en la lista de productos prohibidos de la Federación Internacional, pero sí en la del Comité Olímpico. Al parecer lo estaba tomando para curarse de un resfriado.
Al saber que no había tomado efedrina para mejorar su rendimiento, mantuvieron su medalla de bronce. El presidente del Comité Olímpico Español por aquel entonces, Alfredo Goyeneche, y la propia Esther Moya reconocieron que hubiera sido injusto que se la quitasen. En salto ganó también Zamolodchikova (9.731).

Unos Juegos enormes

La gimnasia española hizo unos Juegos de Sídney fantásticos. En la prueba por equipos, las chicas quedaron en quinto lugar, igualando así el excelente resultado conseguido en Barcelona 92. Sara Moro, Laura Martínez, Susana García, Marta Cusidó, Paloma Moro y Esther Moya (todas ellas con edades comprendidas entre los 16 y los 18 años) se quedaron a tan solo ocho décimas de las estadounidenses. El seleccionador nacional, Jesús Carballo, no estaba del todo contento con el resultado: “A nosotros nos ha pesado la pequeña historia que tenemos, y a Estados Unidos les han regalado la enorme que tienen”.
Una década más tarde de los Juegos de Sídney, China perdió su medalla de bronce, pasando a manos de Estados Unidos. Tras una larga investigación se descubrió que una de las gimnastas chinas tenía menos de dieciséis años. Algo que no estaba permitido. Dong Fangxiao tenía sólo 14 años. España pasó de la quinta a la cuarta posición. El mejor resultado de la gimnasia española por equipos en los Juegos Olímpicos. La tercera medalla de chocolate de Esther Moya en Sídney 2000. Rumania se hizo con el oro, dieciséis años después de Los Ángeles 1984 y Rusia se colgó la medalla de plata.

FOTO: Shaun Botterill /Allsport

Sídney 2000, los Juegos del agua

Ocurrió el 23 de septiembre de 1993 en Montecarlo. El mundo olímpico todavía respiraba la resaca de los mejores Juegos Olímpicos, los de Barcelona celebrados un año antes. Aquel día, ya de otoño, de 1993, fue elegida como sede olímpica la ciudad australiana de Sídney. En la 101ª Sesión del Comité Olímpico Internacional se enfrentó a Pekín, Mánchester, Berlín y Estambul. Fue una votación muy igualada. Pekín dominó las tres primeras rondas, con Sídney siempre en segundo lugar. Fue en la votación final cuando todo dio un vuelco y se decidió por solo dos votos de diferencia (45 a 43) que los Juegos del año 2000 serían en Australia.

En 2000 el mundo vivía preocupado por el cambio de número. Había conflictos, guerras y tensiones. Faltaba un año para que todo saltara por los aires, para que nada volviera a ser lo mismo. Para que el mundo cambiara para siempre. Se acababa el segundo milenio. 

Cifras espectaculares

Los Juegos de Sídney se inauguraron el 15 de septiembre. Hasta ese día la antorcha olímpica recorrió 27.000 kilómetros y fue portada por 13.300 relevistas. 10.647 atletas de 200 países lucharon por encontrar la gloria olímpica. Se calcula que en la inauguración participaron más de 12.500 personas y que hubo 50.000 voluntarios.

En Sídney 2000 se entregaron 928 medallas, 301 de oro, 299 de plata y 328 de bronce. Se batieron 25 récords del mundo y 66 olímpicos. La NBC pagó 705 millones de dólares por los derechos de televisión. 220 países pudieron ver los Juegos. 

La atleta aborígen australiana, Cathy Freeman, fue la encargada de encender el pebetero olímpico ante 110.000 espectadores que llenaban el estadio. Freeman se convertía así en la segunda mujer que lo hacía tras Enriqueta Basilio en México 1968. Que Freeman fuese la elegida, estuvo cargado de significado. Los aborígenes no habían sido bien tratados. Fueron excluidos. Hasta 1967 no habían logrado entrar en el censo electoral. 

La ceremonia de inauguración fue emocionante, Cathy Freeman encendió un pebetero en el que se combinaron el agua y el fuego por primera vez. Parecía un presagio de lo que se avecinaba en la competición olímpica. El lema de Sídney 2000 fue “Share the spirit”, comparte el espíritu. 

Agua cubierta de oros

La natación fue el deporte protagonista de los últimos Juegos del segundo milenio. En el agua se batieron catorce plusmarcas mundiales. El Aquatic Center fue el escenario elegido. Donde brillaron las grandes estrellas de estos Juegos. La neerlandesa Inge de Bruijn ganó cuatro medallas en la piscina, tres oros y una plata. Fue campeona olímpica en 50 y 100 metros libre y en 100 metros mariposa. En las dos primeras pruebas tuvo a las mismas acompañantes en el podio, la sueca Therese Alshammar y la estadounidense Dara Torres, plata y bronce respectivamente. Inge de Bruijn fue subcampeona olímpica en 4×100 metros libre. 

En categoría masculina hubo dos grandes protagonistas, el australiano Ian Thorpe y el neerlandés Pieter Van den Hoogenband. Thorpe se colgó cinco medallas (oro en 400 libre, 4×100 y 4×200 libre, plata en 200 libre y 4×100 estilos). VDH subió cuatro veces al podio (oro en 100 y 200 libre y bronce en 50 libre y 4×200 libre). 

La estadounidense Dara Torres ganó cinco medallas en Sídney 2000. Fue oro en 4×100 libre y 4×100 estilos y se colgó tres bronces en 50 y 100 libre y 100 metros mariposa. Estados Unidos, Australia y Países Bajos fueron los tres grandes países en el Aquatic Center.

Tramposa Jones

Cinco medallas se colgó la atleta estadounidense Marion Jones. Campeona olímpica en 100, 200 y 4×400 metros lisos. Bronce en salto de longitud y 4×100. Se la consideró la gran estrella de aquellos Juegos. La mejor deportista de 2000. La gran figura del atletismo mundial. Todo era mentira. Años después confesó que se había dopado y fue desposeída de las cinco medallas. 

El marchador polaco Robert Korzeniowski ganó dos oros en 20 y 50 kilómetros marcha. En la prueba más corta con récord olímpico incluido. Una bestialidad. Inolvidable. Como la remontada del etíope Haile Gebrselassie al keniata Paul Tergat en la recta final de los 10.000 metros. La protagonista de la inauguración, Cathy Freeman, se convirtió en campeona olímpica de 400 metros. Vestida con un traje aerodinámico de una sola pieza, puso en pie a todo el estadio olímpico. 

Fue una de las grandes figuras de los Juegos de 1996. El ruso Alexei Nemov volvió a ser el gran protagonista de la gimnasia artística. En Atlanta ganó seis medallas. En Sídney subió cinco veces al podio olímpico. Fue campeón en la general individual y en barra fija. Subcampeón en suelo. Bronce en caballo con arcos, paralelas y por equipos. En categoría femenina Rumania ganó el oro por equipos dieciséis años después. Las rusas fueron plata y las estadounidenses bronce. 

Once medallas para España

Tras el éxito de Barcelona 92 y la confirmación de Atlanta 96, los Juegos de Sídney 2000 significaron un bajón para el deporte olímpico español. España ganó once medallas, tres oros, tres platas y cinco bronces. Gervasio Deferr en gimnasia, Isabel Fernández en judo y Joan Llaneras en ciclismo en pista se convirtieron en campeones olímpicos. Gabriel Esparza en taekwondo, Rafa Lozano en boxeo y la selección masculina de fútbol fueron subcampeones. Nina Zhivanevskaya en natación, Marga Fullana en Mountain Bike, Alex Corretja y Albert Costa en tenis, María Vasco en atletismo y la selección masculina de balonmano se colgaron las medalla de bronce. 

Estados Unidos y Rusia en lo alto del medallero

Estados Unidos fue el primer país en el medallero con 93 medallas, 37 oros, 24 platas y 32 bronces. Rusia repartió sus 89 metales así: 32 oros, 28 platas y 29 bronces y acabó en segundo lugar. El tercer puesto fue para China con 58 medallas, las mismas que Australia. Los chinos ganaron más oros, 28, por 16 de los australianos.

Fotos: Getty, AFP, AP, Reuters

Las tres medallas olímpicas de Gervasio Deferr

El 7 de noviembre de 1980 en Premiá de Mar (Barcelona) llegó al mundo Gervasio Deferr, uno de los mejores deportistas españoles de la historia. Fue campeón olímpico, mundial y europeo. Gervasio siempre estaba cuando se le esperaba. Llenó de gloría la gimnasia artística española en 3 Juegos Olímpicos consecutivos para formar parte de los elegidos, de las leyendas del deporte. A pesar de que su mejor prueba era el suelo, donde consiguió mejores resultados fue en salto.

Comenzó a practicar la gimnasia a los cinco años. Quedaban siete para los Juegos de Barcelona. La elección de la ciudad catalana como sede olímpica hizo que comenzara a ver más allá y a prepararse para un futuro que fue genial. En 1999 fue plata en el Mundial de Tianjin. Un año después repitió metal en Bremen, en el Campeonato de Europa.

 

25 de septiembre de 2000. Llega la primera gran oportunidad. Solo tiene diecinueve años. Nada que perder. Mucho que ganar. Nueve días antes, llegó como uno de los favoritos a la prueba de suelo y se quedó con la miel en los labios, no pudiendo entrar en la final. Antes de la final de salto, había seguido el mismo ritual de siempre: ducha fría antes de competir. Cuenta Deferr que antes de la final tenía muchísima confianza. Saltó y cuando notó los pies en el suelo se agarró con ellos tanto como pudo. No sabía si ganaría, pero sabía que iba a salir bien. Y salió muy bien. Nadie saltó mejor que él. Salto de oro. Olímpico. La cima a los diecinueve.

Dos saltos sensacionales: el primero 9,800, el segundo 9,625. 9,712 en total. Simplemente genial. La plata fue para el ruso Bondarenko y el bronce para el polaco Balnik. Gervasio Deferr inauguraba su medallero olímpico cubierto de oro.

La siguiente cita olímpica fue en Atenas 2004. La preparación fue muy corta debido a varias lesiones. A falta de seis meses para el comienzo de la competición, Deferr comienza a entrenar. Pasó de no poder hacerlo a siete horas diarias. En esta ocasión las finales de suelo y salto van en días consecutivos, no como cuatro años atrás en Sidney. El 22 de agosto es la de suelo. De nuevo, decepción para Gervi. «No me han ganado, la medalla la he perdido yo, y eso es lo que más me duele». «He tenido dos errores que me han dejado sin podio, pero así es este deporte, en sesenta segundos te lo juegas todo». Deferr queda cuarto (diploma olímpico) a solo 63 centésimas del bronce, cuando tenía el oro en la mano.

 

Al día siguiente le despertaron por si quería ir a entrenar antes de la final de salto. Prefirió descansar y presentarse tal y como estaba. Llegó enrabietado por el cuarto puesto del día anterior. El primer salto es muy bueno, la puntuación es 9,687. El segundo salto es mucho mejor, lo clava, 9,787. Un salto para la historia. Con una puntuación total de 9,737 tras dos saltos de dificultad 9.90 se coloca en primera posición. Solo falta por salir el rumano Marian Dragulescu. La medalla de plata está asegurada para el español.

Dragulescu hace un primer salto perfecto, pero en el segundo se sale de la colchoneta y le da el segundo oro olímpico consecutivo en salto a Gervasio Deferr. Otro día para recordar. «Se lo dedico a toda España, menos a los grandes jefazos». «Estoy feliz, pero me podía haber ido de aquí con más, con dos oros». «Esta medalla no tiene rencor ni mala baba, solo trabajo». Gervi se convirtió aquel 23 de agosto de 2004 en el tercer español que conseguía dos oros olímpicos, entraba en el club de los bicampeones junto a los regatistas Luis Doreste y Theresa Zabell. Dragulescu fue finalmente bronce y la plata fue para el letón Sapronenko.

https://www.dailymotion.com/video/x2mtz5q

En 2007, fue plata en el Mundial de Stuttgart, esta vez en suelo. Un año más tarde llegó una nueva oportunidad olímpica. A la tercera fue la vencida. Por fin logró su medalla olímpica en suelo. El tercer metal en tres Juegos Olímpicos, algo al alcance de muy pocos deportistas. Aquel 17 de agosto de 2008 en Pekín, Gervi Deferr curaba las heridas de Sidney y Atenas donde llegaba como uno de los favoritos en suelo. Solo el chino Zou Kai lo hizo mejor que él, o mejor dicho arriesgó más que el español. Una puntuación de 15,775 que valió una medalla de plata. El chino alcanzó 16,050. «Me ha parecido que han puntuado un poco alto al chino, pero yo no he hecho mejor ejercicio que él».

Las medallas de oro se las tatuó para siempre en sus piernas. El de 2000 en la derecha, el de 2004 en la izquierda. Lástima que en 2008 se quedará a muy poco de ser tricampeón olímpico. En el libro “Ser Olímpico” de Ferrán Martínez Alonso, Deferr dice : “Si pudiera estar toda mi vida siendo un deportista de 25 años para poder estar en 15 Juegos Olímpicos, lo firmaba ya. Porque es una maravilla y si encima ganas ni te cuento. Ser olímpico es lo mejor que me ha pasado en la vida.” Gervi, tus tres medallas olímpicas son de lo mejor que nos ha pasado a los que amamos el deporte. Será muy difícil que salga otro gimnasta como él.