La mejor foto deportiva de 2020

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2020 ha sido un año extraño en todos los sentidos. Tan raro que el Tour de Francia se ha celebrado en el mes de septiembre. Aunque lo importante es que se haya podido disputar. En 2020 ha pasado de todo. Transcurrían los días y ya no nos sorprendía nada. Otra mala noticia para la colección, decíamos. El sábado 19 de septiembre la mala noticia llegó para el ciclista esloveno Primoz Roglic

Llegaba Roglic como líder a la penúltima etapa con 57 segundos de ventaja sobre su compatriota Tadej Pogacar. La contrarreloj de La Planche des Belles Filles iba a dictar sentencia y todo apuntaba a que Roglic defendería sin problemas su diferencia de casi un minuto.

Pero en el deporte en general y en el ciclismo en particular, nada está escrito hasta que se cruza la meta. Por mucho que Roglic domine a la perfección las cronos, todo estaba por decidir en 36,2 kilómetros. 

Desde el comienzo de la etapa se vio que la remontada de Pogacar era posible. Las diferencias en la general empezaron a disminuir sin parar. Se volvía a cumplir la tradición. En las cuatro llegadas anteriores a La Planche des Belles Filles hubo cambio de líder. Y como no hay quinto malo, Pogacar (21 años)  arrasó a un Roglic desconocido. La ventaja de casi un minuto se desvaneció e hizo campeón al ciclista del Team Emirates. Pogacar sacó a Roglic casi dos minutos e hizo historia en un día que será recordado durante años. 

La imagen de la derrota

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Primoz Roglic llegó exhausto a la meta. Blanco, con la cara desencajada y con el casco mal colocado. La imagen de la derrota. A pesar de todo supo perder y reconocer el triunfo de Pogacar con un precioso abrazo antes de subir al podio. Mes y medio después ganó la Vuelta a España, la segunda de su carrera.

 

2019- la mejor foto deportiva

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Los cinco magníficos del ciclismo que viene


Son buenos tiempos para el disfrute de una generación magnífica de jóvenes ciclistas. Lo estamos comprobando en los últimos años y lo hemos corroborado con la victoria del esloveno Tadej Pogacar en el Tour de Francia 2020. El tiempo dirá si es el comienzo de una nueva era. Todo apunta a que así será. Pogacar, Bernal, Evenepoel, Van Der Poel, Mas, son solo cinco de los ciclistas con los que nos vamos a divertir en los próximos años.
Todos ellos han demostrado sobradamente que son el relevo y el futuro cercano del ciclismo internacional. Los dos primeros, Bernal y Pogacar, han sido los últimos ganadores del Tour. El colombiano lo logró con 22 años y el esloveno con 22 años menos un día. Si echamos un vistazo a la edad de los máximos ganadores de la ronda francesa, vemos que Eddy Merckx ganó el primero de sus cinco Tours a los 24. Que Jacques Anquetil y Bernard Hinault lo lograron con un año menos. Y que Miguel Induráin lo consiguió a los 27. Pogacar y Bernal están llamados a liderar el ciclismo de la próxima década y a aumentar el botín de victorias en las tres grandes carreras.
El resto de candidatos no van a dejar que se salgan con la suya e intentarán ser también los grandes protagonistas de Tour, Giro y Vuelta. Este es un pequeño repaso a la trayectoria de los que podríamos llamar “los cinco magníficos del futuro del ciclismo”.

TADEJ POGACAR

Nacido en Komenda (Eslovenia) el 21 de septiembre de 1998. Además de haber ganado el Tour de Francia 2020, ha sido el primer clasificado en la clasificación de la montaña y en la de los jóvenes. Ha ganado tres etapas de la ronda francesa. Las mismas que logró en la Vuelta a España 2019, donde también acabó en el podio, fue tercero por detrás de su compatriota Primoz Roglic y de Alejandro Valverde. En 2019 ganó el Tour de California y la Vuelta al Algarve y en 2020 la Volta a la Comunitat Valenciana. Tiene contrato con el UAE-Team Emirates hasta 2024.

EGAN BERNAL

Nacido en Bogotá (Colombia) el 13 de enero de 1997. Ganador del Tour de Francia en 2019. Ese año también se impuso en el Tour de Suiza , la París-Niza y el Gran Piamonte. En 2018 ganó el Tour de California y fue segundo en el de Romandía. En 2020 ha ganado la Ruta de Occitania y ha tenido que abandonar el Tour de Francia. Tiene contrato con el Team Ineos hasta 2023.

REMCO EVENEPOEL

Nacido en Schepdaal (Bélgica) el 25 de enero de 2000. Ganador en 2019 de la Clásica de San Sebastián y del Baloise Belgium Tour, se colgó la medalla de plata en el Mundial de contrarreloj. En 2020 ha arrasado allá por donde ha competido. Campeón en el Tour de Polonia, en la Vuelta a Burgos, en la Vuelta al Algarve y en la Vuelta a San Juan. Tiene contrato con el Deceuninck-Quick Step hasta 2023.

MATHIEU VAN DER POEL

Nacido en Kapellen (Países Bajos) el 19 de enero de 1995. Nieto del mítico Raymond Poulidor (tres veces segundo y cinco veces tercero en el Tour de Francia). Ganador en 2019 de la Amstel Gold Race y de A través de Flandes. Vale para un roto y para un descosido. Además de competir en ciclismo en ruta, en mountain bike y en ciclocrós. En esta última disciplina ha sido tres veces campeón del mundo y otras tres de Europa. Tiene contrato con el Alpecin-Fenix hasta 2023.

ENRIC MAS

Nacido en Artá (Mallorca) el 7 de enero de 1995. Ha sido quinto en el Tour de Francia 2020. Segundo en la clasificación de los jóvenes por detrás de Pogacar. Fue segundo en la Vuelta a España de 2018. En 2019 se impuso en el Tour de Guangxi. En 2016 ganó la Vuelta al Alentejo y el Tour de Savoie Mont Blanc. Tiene contrato con el Movistar Team hasta 2022.


Todos sueñan con ganar el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España. Dos de ellos ya han ganado la ronda francesa y han sido portada del diario L´EQUIPE y de Sphera Sports con el maillot amarillo de campeones. Cuando miremos los nombres de los ganadores de las tres grandes en la próxima década, seguro que estarán los de los “cinco magníficos” en varias ocasiones.

El día que Miguel Induráin se convirtió en leyenda

Único en el mundo. Irrepetible en el ciclismo español. Nadie ha sido capaz en la historia de lograr cinco grandes carreras ciclistas consecutivamente. Solo él aparece en ese registro superlativo. El 23 de julio de 1995, Miguel Induráin Larraya (Villava, Navarra, 16 de julio de 1964) ganó su quinto Tour de Francia seguido. Se convirtió en leyenda. Ninguno ha sido capaz de igualarle y posiblemente nadie lo hará en el futuro. Hubo uno que ganó siete, haciendo trampas, dopándose entre 1999 y 2005. La historia del deporte le sitúa ya como uno de los mayores tramposos de todos los tiempos. 

Otros tres grandes ciclistas de la historia han ganado cinco “Grandes Boucles”, pero ni Eddy Mercks (1969, 1970, 1971, 1972, 1974) ni Bernard Hinault (1978, 1979, 1981, 1982, 1985) ni Jacques Anquetil (1957, 1961, 1962, 1963, 1964)  lo hicieron como el ciclista navarro. Induráin es el rey indiscutible del Tour de Francia. Dominador aplastante de 1991 a 1995. Enorme en las etapas de montaña. Gigante en las contrarrelojes. Etapas míticas descendiendo, atacando… Muchos intentaron pararle. Ninguno lo logró. 

El más completo de los cinco

El Tour de Francia de 1995, el quinto consecutivo para Induráin, fue el más completo del mejor ciclista español de la historia. Sus rivales tuvieron que conformarse con luchar por el segundo puesto, porque el primero era inalcanzable.

La quinta victoria de Induráin comenzó el 1 de julio con una etapa prólogo de 7,3 kilómetros entre Saint y Breuc. Ganó Jacky Durand. El francés mantuvo el maillot amarillo una etapa más. El también galo Laurent Jalabert ocupó el primer lugar de la clasificación general en las dos siguientes. El italiano Iván Gotti en la cuarta y quinta etapa y el danés Bjarne Riis en la sexta. Induráin que había empezado en el puesto 35 en el prólogo, ya era décimo a cuarenta y nueve segundos del líder de la carrera.  

La inolvidable etapa de Lieja

El 8 de julio de 1995 se celebra la séptima etapa en territorio belga. 203 kilómetros entre Charleroi y Lieja. Etapa larga que marca el camino hacia el quinto Tour de Induráin. Fue una exhibición en un terreno inesperado. Una demostración de quién mandaba en la grande francesa. Atento a todo. Atacando en puertos de baja categoría, en zonas donde se puede perder más que ganar, Induráin fue valiente y se escapó con Johan Bruyneel en una etapa inolvidable para todo amante del ciclismo.  El ciclista belga no le dio ni un relevo al español y terminó ganando la etapa y colgándose el maillot amarillo. 

Induráin llegó segundo de la general a la primera contrarreloj individual a treinta y un segundos de Bruyneel. La CRI de 54 kilómetros entre Huy y Seraing colocó al pentacampeón navarro como líder de la carrera tras aventajar en doce segundos a Riis. Años después supimos que el danés también se había dopado. A partir del 9 de julio, Induráin mantuvo el maillot amarillo hasta el final de la carrera. 

Sin problema en los Alpes

Tras el día de descanso llegó la montaña. En La Plagne solo pudo con él el suizo Alex Zülle. Induráin llegó a dos minutos y dos segundos pero aventajó al resto de rivales en más de dos minutos, lo que le hizo ser más líder. Después de nueve etapas el navarro sacaba dos minutos y veintisiete segundos a Zülle y casi seis a Bjarne Riis. 

En la etapa con final en Alpe D’huez dominó el italiano Marco Pantani. Induráin mantuvo las distancias con sus rivales. Llegados los Pirineos, todo siguió igual. Volvió a ganar Pantani, esta vez en Guzet-Neige. Induráin controló en todo momento la carrera llegando tercero a la meta. 

El francés Richard Virenque se impuso en la etapa con final en Cauterets. Sin problemas para Induráin que veía ya como se acercaba su quinta victoria seguida en París. Zülle estaba ya a dos minutos y cuarenta y seis segundos y Riis a seis minutos. Misma ventaja tras la decimoséptima etapa con final en Burdeos. 

 

La sentencia en el lago

Quedaba la contrarreloj de 46 kilómetros en el Lac de Vassivière para terminar de saber cuánta ventaja sacaría Induráin a sus rivales en la clasificación general. Como era de esperar, el navarro ganó la CRI y terminó de sumar segundos para cerrar un triunfo histórico en la capital francesa un día después. Aventajó a Riis en cuarenta y ocho segundos y al suizo Tony Rominger en un minuto y cinco segundos. 

En la general final, Zülle acabó segundo a más de cuatro minutos y medio y Riis fue tercero a seis minutos y cuarenta y siete segundos. Ventajas muy parecidas a las de los otros cuatro Tours ganados por Induráin. 

Miguel Induráin hizo historia. Ganó el Tour de 1995. Fue el mejor en las cronos, ganó dos. Fue el más fuerte en la montaña aunque no ganó ninguna etapa en ese terreno. Acabó cuarto en esa clasificación. En la de la regularidad solo fue superado por Jalabert y Abdoujaparov, el ganador de la etapa final. 

Todos veían el sexto

Aquel 23 de julio de 1995 nadie veía límites para lograr el sexto un año más tarde. El propio Induráin dijo: “mientras pueda ganar… volveré”. “Este Tour me ha costado lo mismo que los otros, porque he ido todos los días a tope”. Tocaba hacer balance del dominio del último lustro: “el más difícil fue el de 1993, el año de la gripe”. 

El director de Banesto Eusebio Unzué dijo: “el quinto Tour le da más valor a los otros”. El seleccionador nacional, Pepe Grande, lo tenía claro: “Miguel ha empatado el récord, pero esta igualdad no durará mucho tiempo”. Eddy Mercks: “Induráin puede dominar en el Tour del próximo año”. Bernard Hinault: “Miguel me ha impresionado, el porvenir es suyo”. Pedro Delgado también lo veía claro: “Miguel ofrece garantías más que suficientes para repetir por sexta vez su victoria en el Tour del año que viene”. 

 

 

 

 

Fotos: EFE, Reuters, AP, Getty

 

Un milagro llamado Joane Somarriba

Hubo un tiempo en el que el ciclismo femenino cobró importancia en España. El milagro lo consiguió una mujer nacida en Guernica (Vizcaya) el 11 de agosto de 1972. Una ciclista llamada Joane Somarriba Arrola que fue capaz de ocupar los podios de las carreras más importantes entre 1999 y 2005. Una auténtica heroína que ganó dos Giros de Italia y tres Grandes Boucles (Tours de Francia femeninos). La mejor ciclista española de la historia que comenzó a correr en bici cuando tan solo tenía siete años.  

Para encontrar los primeros triunfos importantes de la ciclista vasca hay que viajar unos años atrás. Ganó el Campeonato de España en Ruta junior durante tres años consecutivos. Nadie pudo con ella de 1987 a 1989.

Cuando estaba en plena preparación para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, una grave infección en la espalda le impidió participar. Fue algo muy serio. Los médicos le dijeron que no volvería a subirse a una bici, pero superó con mucha perseverancia la operación de hernia discal. Estuvo más de un año recuperándose. Y a partir de ahí comenzaron a llegar excelentes resultados y una carrera deportiva inmejorable.

Desde Italia a la gloria

En 1996 se quedó a nada del podio del Giro de Italia. Un cuarto puesto que hacía presagiar podios en un futuro cercano. En 1998 acabó en sexta posición. Fue un año después cuando logró el primer gran resultado. Y lo hizo viviendo en el país transalpino y en el equipo Alfa Lum. Se fue a Italia porque en España no había equipo y acabó siendo jefe de filas en el Giro. “Yo conocía el nombre del equipo porque había sido el de Marino Lejarreta, pero nada más. Me mandaron un billete de avión para ir a hablar”. “Me comentaron su idea, los fichajes que iban a hacer, y que querían que fuera un equipo potente. A mí me parecía muy fantasioso que me dijeran que yo podía ganar algo, pero ellos creían más en mí que yo misma” contó en una entrevista al diario El País. 

El 11 de julio de 1999 hizo historia y ganó el Giro por primera vez. Somarriba aventajó a Boubnenkova en 3 minutos y 23 segundos y en tres segundos más a Veronesi. “Hicimos una gran fiesta. Para mí era un regalo, estaba muy orgullosa. Tengo un recuerdo muy bonito. Además, vino mi madre con mis hermanas y estaban esperándome en la meta, fue muy emocionante”. “Antes de la etapa reina yo era una ciclista anónima y la prensa no hablaba de mí, pero en el puerto más duro ataqué y empecé a abrir hueco junto a dos compañeras, distanciando a las favoritas. A la llegada, lloré, reí y me vestí de rosa”.

Igual que Indurain

Un año más tarde se superó a sí misma e igualó a Miguel Indurain logrando algo que solo el ciclista navarro consiguió, victoria en Giro y Tour en la misma temporada. Fue un año 2000 histórico para la ciclista de Guernica y para el ciclismo español. 

El 9 de julio ganó su segundo Giro de Italia consecutivo. Algo que solo Indurain consiguió y en lo que vuelve a coincidir con el de Villava. Somarriba certificó su victoria camino de la cima del Monte Bondone a dos etapas para el final. Su gran rival, la italiana Alessandra Capellotto, tuvo que rendirse ante la superioridad de la española. Somarriba invirtió 34 horas 34 minutos y 23 segundos en ganar.  Capellotto acabó en el segundo puesto a 1 minuto y 19 segundos y la rusa Valentina Polkhanova fue tercera 1 minuto y 59 segundos.

La Grande Joane

En agosto llegó la Grande Boucle, el Tour de Francia para que todos nos entendamos. La ciclista española se puso líder tras la etapa del Tourmalet. Camino de la cima, final de la séptima etapa, más complicada por la niebla y la lluvia, tiró de su compañera de equipo, Pucinskaite. Le regaló la victoria tras llegar ambas a la meta. Le devolvió así a la ciclista lituana, el “regalo” que le hizo a Somarriba en la cuarta etapa. La española se colocaba líder de la general con 24 segundos de ventaja sobre su compañera. La francesa Desbouys era tercera a más de dos minutos y medio. 

Somarriba fue segunda en la contrarreloj, a pesar de la fiebre, y aumentó la ventaja hasta los 45 segundos con Pucinskaite. La etapa reina, a un día de París, la salvó sin problemas. Quedó segunda en la etapa y certificó su primer triunfo en la ronda francesa. En la última jornada contó con la presencia de su padre, Víctor Somarriba, que dejó por unas horas su restaurante de Sopelana. Joane ganó la Grande Boucle tras 39 horas 43 minutos y 48 segundos. Segunda fue Pucinskaite a treinta y cinco segundos. Tercera acabó la francesa Loewenguth a dos minutos y un segundo. 

«Para triunfar hay que salir de España»

En 2001 la ronda francesa salió de Bilbao el día de su veintinueve cumpleaños. Ganó la contrarreloj a pesar de los nervios. El 20 de agosto volvía a ganar por segundo año consecutivo. Lo hizo con más superioridad que el año anterior. Aventajó a la italiana Luperini en casi tres minutos y medio y a la alemana Arndt en dos minutos más. “Para triunfar hay que salir de España” tras ganar su cuarta gran carrera. Después de aquella victoria tuvo que buscar un nuevo equipo, el Alfa Lum desapareció. 

Hablando del trato al deporte femenino dijo a Eduardo Rodrigálvarez en El País: “en general hay que ganar algo para que te lo sepan valorar. Este año he corrido el Giro, que en teoría no tenía que haberlo disputado. Por problemas de salud llegué muy justa de preparación y empecé mal, aunque día a día fui superándome. Al final acabé quinta y nadie se enteró. No es algo que me moleste, pero si no ganas, ni una llamada de teléfono. Es así, aunque ya lo tengo superado”. 

En 2002 acabó tercera en la Grande Boucle. Mismo puesto que en el Giro de 2003. Ese año volvió a alcanzar la cima en París. El 18 de agosto de 2003 igualaba a la francesa Longo y a la italiana Luperini con tres victorias en Francia. Sacó dos minutos y medio a la suiza Brandly y más de cinco a la alemana Arndt. 

Además de sus tres Grandes Boucles y sus dos Giros de Italia, ganó un Mundial contrarreloj. Una fuera de serie que subió a España a lo más alto y contó con un efímero reconocimiento. 

 

Fotos: Getty

El centenario del maillot amarillo del Tour de Francia

En todos los deportes hay un objeto de culto. En el ciclismo el maillot amarillo es el rey. La prenda más preciada. Unos pocos elegidos la visten cada año. Todos los líderes del Tour de Francia lo llevan. Los que encabezan la clasificación general después de cada etapa y los grandes campeones de cada ronda francesa. Llevarlo puesto da prestigio. Aunque solo sea una vez ya te puedes sentir orgulloso. Algunos lo han portado solo unas horas, las que van de una etapa a otra. Es tan difícil conseguirlo que emociona. Es el sueño de todo aquel que se dedica al mundo de la bici. En 2019 se cumple el centenario de este maillot que han llevado los ciclistas más grandes de la historia.

19 de julio de 1919, una fecha para la historia

El Tour de Francia nació en 1903. Desde 1915 a 1918, la Primera Guerra Mundial provocó un parón en la Grand Boucle. Su fundador y director, el francés Henri Desgrange, decidió que a partir de 1919, el líder de la carrera vestiría un maillot de color amarillo para diferenciarlo del resto de competidores. Todo ello en honor del color de las páginas con las que se imprimía el periódico L’Auto (actualmente L´Equipe). Ocurrió el 19 de julio, unos días más tarde de la firma del Tratado de Versalles, en la undécima etapa disputada entre Grenoble y Ginebra.

Siempre tiene que haber una primera vez para todo. El primer ciclista que se enfundó el maillot jaune fue el francés Eugène Christophe. Corrió once Tours, acabó ocho. En aquel Tour en el que hizo historia de amarillo terminó en tercera posición. Siete años antes había sido segundo. Christophe se quejaba de que los espectadores se reían y le decían que parecía un canario cuando empezó a llevar el maillot amarillo. Ganó tres etapas de la carrera francesa, algo de lo que pueden presumir muy pocos ciclistas. En 1919 lideró el Tour durante diez etapas, pero una avería le hizo perder el primer puesto a dos jornadas para el final de la carrera. El belga Firmin Lambot fue el primer ciclista que ganó el maillot amarillo como vencedor de la mejor carrera ciclista del mundo.

Cuatro ciclistas han ganado cinco Tours de Francia

Solo cuatro ciclistas pueden presumir de haber ganado el Tour de Francia en cinco ocasiones y de haberse puesto el jersey amarillo al término de la carrera. Uno de ellos lo logró de manera consecutiva. El francés Jacques Anquetil fue el primero en enfundarse cinco maillots amarillos de ganador del Tour. Ganó en 1957 y consecutivamente de 1961 a 1964. El belga Eddy Merckx ganó de 1969 a 1972 y en 1974. El español Luis Ocaña,fue el vencedor en 1973. El francés Bernard Hinault fue el que más tiempo invirtió en ganar las cinco carreras. Venció en 1978, 1979, 1981, 1982 y 1985.

Solo Miguel Indurain ha ganado cinco Tours consecutivos

El único ciclista capaz de ganar cinco Tours seguidos fue el español Miguel Indurain. Nadie pudo con el ciclista navarro de 1991 a 1995. Además de él y de Ocaña, otros cinco españoles han sido capaces de ganar la Grand Boucle. Federico Martín Bahamontes fue el pionero en 1959. Pedro Delgado ganó en 1988. Óscar Pereiro ganó en 2006. Carlos Sastre en 2008 y Alberto Contador en 2007 y 2009. Las doce victorias conseguidas por siete ciclistas diferentes, sitúan al ciclismo español en el tercer lugar del Tour de Francia si se establece una clasificación por países.

Eddy Merckx, además de ser uno de los más grandes ciclistas de todos los tiempos, es el que más veces se ha enfundado el maillot amarillo del Tour: 97 veces en 7 participaciones. Si nos fijamos en los españoles, Miguel Indurain es el que más veces lo ha llevado. Un total de 60 días repartidos así: diez en 1991, diez en 1992, catorce en 1993, trece en 1994 y trece en 1995. Luis Ocaña lo vistió en diecisiete ocasiones y Pedro Delgado en quince. Ganadores del Tour aparte, también llevaron el amarillo Igor González de Galdeano, José María Errandonea, Alejandro Valverde, Miguel Poblet y Gregorio San Miguel.

Fotos: getty, EFE, redkiteprayer.com

El Tour de Perico

 

El 24 de julio de 1988 yo acababa de cumplir seis años. Recuerdo que estaba sentado con mis padres en el sofá rojo de mi salón. Veíamos algo histórico para el ciclismo y el deporte de nuestro país. Un español nacido en Segovia ganaba el Tour de Francia. Se llamaba (se llama) Pedro Delgado y lo apodaban Perico. En la televisión española solo podíamos ver dos canales, la primera y la segunda cadena.

En el momento en el que se confirma que Perico ha ganado el Tour, aparecen varios rótulos en la televisión. Uno de ellos indica la palabra REY. Mi madre nos dice, mirad le llaman rey porque ha ganado. Sin saber muy bien lo que decía, le contesté a mi madre que lo de REY era el principio de la palabra REYNOLDS, el equipo del vencedor. Y resulto ser cierto. Aquel día significa mi primer recuerdo de ciclismo y posiblemente del deporte. Solo dos españoles habían logrado la hazaña de ganar el Tour antes que Delgado, Federico Martín Bahamontes en 1959 y Luis Ocaña en 1973.

 

Pedro Delgado llegaba al Tour de Francia de 1988 como uno de los grandes favoritos. Había ganado la Vuelta a España de 1985 y había sido segundo en el anterior Tour. El irlandés Stephen Roche se impuso por tan solo 40 segundos. Perico era líder con 21 segundos de ventaja sobre Roche, pero perdió un minuto y un segundo en la última contrarreloj y se quedó a las puertas de la gloria.

El Tour del 88 comienza con una etapa prólogo de tan solo un kilómetro. El primer líder de la carrera es el italiano Bontempi. Lo bueno para Pedro Delgado llega en la duodécima etapa. El Tour de aquel año contaba con dos días decisivos. Uno de ellos era aquel día de Francia. El 14 de julio la ronda francesa sale de Morzine y llega al mítico Alpe d´Huez. Entre medias otros dos puertos como el Col de la Madelaine o el Glandon. Un etapón de 227 kilómetros, con esos tres puertos en los últimos cien.

La etapa comenzó fuerte, con ataques a las primeras de cambio. En la Madelaine el pelotón comienza a sufrir. Delgado y Ángel Arroyo se dan cuenta y a cuatro kilómetros de coronar el equipo Reynolds pasa al ataque. Pusieron a tirar en la bajada a nada más y nada menos que Miguel Indurain. Cuentan las crónicas que el ataque del equipo de Perico fue tan bestia, que al resto del pelotón no le dio tiempo ni de comer. Aquella etapa la ganó el holandés Steven Rooks, pero Pedro Delgado comenzó a ganar el Tour vistiéndose de amarillo. Al día siguiente, Delgado da otro golpe encima de la mesa y se adjudica la contrarreloj individual con final en Villard de Lans. Es la primera CRI que gana en su vida y lo hace en la carrera más importante que existe. Mejor imposible.

Parece que el Tour ha quedado sentenciado después de las dos exhibiciones consecutivas de Perico y el Reynolds. Además la historia de la «Grand Boucle» dice que quien sale líder de las 21 curvas de Alpe d´Huez acaba ganando en París. Tras la contrarreloj los colombianos Fabio Parra y Lucho Herrera se sitúan en la clasificación general a 4´43″ y 6´21″ respectivamente.

Días más tarde llega una noticia alarmante. Se anuncia que Pedro Delgado ha dado positivo tras ganar en Villard de Lans. Hay que esperar al contranalisis, pero supone un jarro de agua fría después de tener controlada la carrera. El día 21 de julio a falta de tres etapas para concluir el Tour, el jurado decide no sancionar a Perico. La sustancia aparecida en el control antidoping es la probenecida. Se trata de una sustancia prohibida por el COI (Comité Olímpico Internacional), pero permitida por la UCI (Unión Ciclista Internacional). Aquella tarde, Delgado había sido tercero en la etapa con final en Puy de Dome, pero seguro que la decisión del jurado le alegró más. Con las normas de la actualidad, a Perico le hubieran echado del Tour.

Perico Delgado se convirtió en el tercer español en ganar el Tour de Francia

 

En la penúltima etapa, otra contrarreloj, estuvo a punto de apuntarse una nueva victoria. Solo el viento y el español Juan Martínez Oliver lo impidieron. Al día siguiente Pedro Delgado Robledo se convertía en el tercer español en ganar el Tour de Francia. Tres mil segovianos se desplazaron a París para homenajear a su paisano. Perico se convirtió en REY como dijo mi madre. Y además de la victoria en el Tour, recibió premios por valor de 35 millones de pesetas, diez millones en metálico, dos coches, un apartamento y un trofeo con diamantes.

El del 88 fue el Tour de Perico Delgado en todos los sentidos. Fue protagonista en los momentos importantes y además ganó con una gran ventaja sobre sus perseguidores. Una victoria para recordar toda la vida. Un maillot amarillo que perdió aquel 24 de julio del 88, porque se lo robaron. Fue en la fiesta que se celebró en el Lido parisino. Ganar el Tour de Francia para el ciclista segoviano «fue una liberación».